sábado, 18 de febrero de 2017

Firma ahora esta peticion por favor





 https://www.gopetition.com/petitions/yo-apoyo-a-luis-almagro-en-su-viaje-pro-democracia-a-cuba.html 

El Secretario General de la OEA Luis Almagro viajará a Cuba esta semana exclusivamente a recibir el Premio Oswaldo Payá de manos de su hija Rosa María Payá, del proyecto de plebiscito CubaDecide.org, de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, y de la sociedad civil pro-democrática cubana.

Bravo por él!


Estamos contigo, Luis Almagro, y contra todas las presiones personales y los chantajes diplomáticos del gobierno de La Habana para boicotear tu viaje.


Muchas gracias en nombre del futuro de nuestra Cuba querida y herida.


Por favor, firma ahora mismo en este enlace a favor de Luis Almagro y su derecho de viajar a Cuba para apoyar la causa de la democratización de nuestra gente, y decirles NO al cambio-fraude del poder a poder, de los Castros a los NeoCastros.


Gracias!

https://www.gopetition.com/petitions/yo-apoyo-a-luis-almagro-en-su-viaje-pro-democracia-a-cuba.html

Mientras



Mientras el exilio pasa lento y ciego por mis venas, yo te estoy amando.

La noche es el territorio residual de nuestra cubanía. Somos la noche y la mala idea.

En un bar, donde todas se acercan para besarme, yo te estoy amando.

La muerte nos convocó puntual, precisa, casi pionera. La muerte nos hizo hermanitos porque en el alma los dos llevábamos a esa perversa palabra de contrabando: libertad.

Ahora todo es exilio, ya sabes. El amor lo primero que nos roba es la noción de patria. Ya no nos pertenecemos ni a nosotros mismos.

El humo sale de todas las bocas. Bocas pintadas con exageración de primates. La música mueve nuestro mareo, nos marea aún más con su repetición. Reírse aquí es una pérdida de tiempo. Un día muy pronto se nos caerán los dientes. Pero seguimos fumando en el bar de las besadoras al azar.

Mientras el exilio pasa raudo y vidente por mis sienes, yo te estoy amando.

Hacía muchos años que estaba por decirte esto así, desde Cuba. Es decir, desde La Habana.

Todo se ha acelerado. Los postes de luz pasan a una velocidad inhumana. Saco la mano por la ventanilla del taxi e intento retener al menos una astilla de la madera. Ni eso. Todos nos hemos acelerado. Lo único que se me ocurre es pedirte perdón.

Las tres y media de la madrugada tampoco son un horario creíble. Igual ya no quedamos tantos. Y los que quedamos, parecemos ya otros. Es fácil. Se llama otra vez la muerte. Pero esta vez una muerte mansa, muda, casi sin sentido. A nosotros, que en Cuba la muerte nos picaba cada día más cerca y cada día más corríamos como locos libérrimos hacia ella, diciéndole, sin misericordia: Muérete, muerte. Muérete, muerte, para la mismísima mierda.

Es sábado de viernes.

No siempre los sábados son de viernes.

Estamos solos. Lo sabemos. Y es irreparable. Es sólo eso. No más que eso. Ya pasará. Es decir, llegarán las noches en que estaremos solos y ni siquiera eso sabremos.

Mientras el exilio pasa lento y raudo y vidente ciego por mis venas, yo te estoy ya sabes. O no, tal vez tampoco lo sabes tanto. Valga entonces la repetición. Mientras el exilio pasa lento y raudo y vidente ciego por mis venas, yo te estoy amando.

viernes, 17 de febrero de 2017

AL HABLA CON ROSA MARIA PAYA POR EL FUTURO DE CUBA

APOYO AL VIAJE DE LUIS ALMAGRO A CUBA INVITADO POR ROSA MARIA PAYA



17 de febrero de 2017

Señor Luis Leonardo Almagro Lemes
Secretario General
Organización de los Estados Americanos (OEA)
1889 F Street NW
Washington, DC 20006

Ref. Felicitaciones por el “Premio Oswaldo Payá”; apoyo a su gestión sobre Venezuela y a su viaje a La Habana

Excelentísimo Señor Secretario:

El motivo de la presente es (1) felicitarle por recibir el importante Premio Oswaldo Payá concedido por la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, (2) reiterarle nuestro apoyo para la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al gobierno autoritario de Venezuela y otros gobiernos del continente que han venido erosionando la democracia de sus países, y (3) expresarle nuestro apoyo para que, de lograr hacerse presente en La Habana, Cuba, tenga usted a bien exhortar al gobierno de ese país para que adopte un proyecto de apertura política que pueda llevar a una pronta transición a la democracia en Cuba.

En representación de toda la junta directiva, consejo internacional y personal de Human Rights Foundation (HRF), le felicitamos por haber sido nombrado ganador del Premio Oswaldo Payá, que concede la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia con el apoyo de la iniciativa ciudadana Cuba Decide, liderada por la joven líder de la sociedad civil cubana Rosa María Payá. Creemos que esta distinción constituye un justo reconocimiento a sus labores de integración y promoción de la democracia y los derechos humanos en las Américas desde que asumió el cargo en marzo de 2015. Lo felicitamos y apoyamos, además, por el valor de su gesto de ir a recibir dicho premio a La Habana, de manos de la hija del mártir cubano, cuya muerte continúa sin esclarecerse a pesar de los pedidos internacionales de su familia y de nuestra organización.

HRF quiere aprovechar para reconocer que, al haber asumido la promoción de los principios democráticos en nuestro continente, usted ha sido, hasta el momento, un líder excepcional para la OEA y los Estados que la conforman. Los activistas de derechos humanos nos sentimos afortunados por el giro positivo que ha emprendido a lo largo de su gestión como Secretario General, en especial por la crítica necesaria a los regímenes autoritarios competitivos (ver definiciones de Levitsky y Way) o erosionadores de la democracia que han emergido en la última década a razón de populismo y a costa de las libertades fundamentales de los ciudadanos americanos.

Como organización de derechos humanos preocupada por la promoción y defensa de los valores democráticos en el mundo, le reiteramos nuestra admiración y nuestro apoyo por la labor que se encuentra emprendiendo. Su gestión de “más derechos para más gente” ha calado la conciencia y generado un debate profundo en nuestro continente, en especial por la promoción de los preceptos democráticos que imperan en la Carta Democrática Interamericana. Usted ha sido en estos últimos tiempos, junto la Organización que encabeza, el principal bastión institucional en la promoción de la democracia en los pueblos de América, y estamos seguros de que la historia le agradecerá eternamente por esta labor.

En particular, queremos reconocer su claridad y firmeza frente a los embates antidemocráticos del régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Usted ha representado una voz implacable a favor de la sociedad civil oprimida y en contra de los atropellos cometidos por ese régimen autoritario que lleva años persiguiendo y encarcelando a la oposición democrática; que ha eliminado la libertad de expresión; y que luego de monopolizar todos los poderes del Estado, ha utilizado el poder judicial
para avanzar una agenda abiertamente contraria a los derechos humanos al solicitar la inédita denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y al anular toda acción legislativa a cargo de la Asamblea Nacional, anulando así también la democracia representativa en ese país.

Según el artículo 7 de la Carta, la democracia “es indispensable para el ejercicio efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales”. En este sentido, la alteración o ruptura del orden democrático de cualquiera de los Estados americanos “constituye un obstáculo insuperable” para la participación de su gobierno en los distintos órganos de la OEA (Art. 19). Usted, en marco de las facultades del Art. 20 de la Carta, al haber convocado al Consejo Permanente para analizar la grave alteración y ruptura a los elementos esenciales de la democracia (Arts. 3 y 4 de la Carta), ha permitido que e debate no solo se centre en el régimen venezolano, sino que ha permitido que la sociedad civil latinoamericana comience a ser crítica con sus propios gobiernos por guardar silencio frente a la realidad de Venezuela.

Aplaudimos, en esa línea, su informe de fecha 30 de mayo de 2016 donde ha establecido los fundamentos de su acción y el apego de la OEA por el respeto a los preceptos democráticos que fueron reconocidos por los Estados Americanos a través de la Carta Democrática Interamericana (Arts. 3, 4, 17-21). Al haber determinado usted que el régimen de Maduro ha generado una alteración o ruptura constitucional que afecta gravemente el orden democrático de Venezuela, ha permitido que los pueblos de América y los activistas de derechos humanos vuelvan a creer en la institucionalidad que representa la OEA.

Una vez más, reconocemos la excelente labor ya realizada por usted en relación al régimen de Venezuela, y esperamos que esta misma se extienda pronto a otros regímenes autoritarios competitivos como los de Bolivia y Nicaragua, que continúan violando la Carta Democrática Interamericana con impunidad.

Pero, sin duda, el régimen latinoamericano que más ha violado los derechos humanos de su pueblo, por más tiempo, y con absoluta impunidad, ha sido el régimen dictatorial que hoy continúa gobernando Cuba bajo la dictadura dinástica de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Han transcurrido casi 60 años desde que el régimen castrista, tras derrocar la dictadura de Batista, se impuso por la fuerza sobre la vida de más de 11 millones de cubanos. El régimen que gobierna Cuba ha segado la vida de alrededor de 8,000 cubanos de acuerdo a los datos de Cuba Archive.

Se trata de un régimen que, además, ha servido de inspiración y ha provisto ayuda represiva directa para el actual régimen de Venezuela. En ese sentido, nosotros aplaudimos una vez más su valentía de anunciar que irá a Cuba a recibir el Premio Oswaldo Payá de manos de su hija Rosa María, y le rogamos que, desde la misma Habana, reivindique usted la importancia de la democracia y la necesidad de que el régimen de Cuba de una vez por todas decida permitir una transición hacia la democracia en ese país.

Le instamos a unirse a las voces solidarias de intelectuales y estadistas demócratas alrededor del mundo que por décadas claman que el régimen de la isla permita a los cubanos decidir su propio destino. En particular, le sugerimos apoyar la moción de la iniciativa ciudadana Cuba Decide que busca, mediante un plebiscito a favor de elecciones libres y plurales, que el propio pueblo cubano pueda inclinarse por una alternativa distinta a la de un partido político único a perpetuidad (Partido Comunista de Cuba) que ofrece la actual gerontocracia cubana.

Finalmente, esperamos que el régimen dictatorial no impida su ingreso a La Habana y le expresamos nuestra intención de mantenernos vigilantes para denunciar cualquier acoso o abuso del que pudiera ser objeto usted al llegar a la isla.

Sabemos también que su noble empeño, en medio de tantas tareas internacionales, no ha de estar exento de las múltiples presiones y manipulaciones de toda naturaleza, las cuales, no tenga usted duda, son implementadas directamente por la diplomacia antidemocrática de gobiernos como el cubano y el venezolano.

Precisamente por esto, su presencia en la Isla es hoy más imprescindible que nunca para la labor pacífica de los activistas democráticos cubanos, en un contexto donde individualmente ellos arriesgan sus vidas a diario, y donde su país está siendo llevado a un modelo autocrático de corte dinástico, con no poca complicidad de las naciones libres del mundo.

Como escribió en 1894 José Martí, el Apóstol de la Independencia cubana, una vez más “quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”.

Atentamente,

Thor Halvorssen
Presidente y Director Ejecutivo

Garry Kasparov
Secretario General

jueves, 16 de febrero de 2017

FEÍTO y CABEZÓN






¿Se acuerdan de Toqui, compañeros? 

¿La cosita aquella que era un títere cubano, pero que muchos pensaban que era importado del extranjero, no sé por qué acaso de Ecuador, como tantas veces oí decir en las calles y en las escuelas de los años setenta y ochenta del socialismo insular? 

Toqui, aquella especie de ET rubito de nuestra mediocrisísima TVC, con su pelito más largo que lo que soñábamos poderlo tener entonces, por la chealdad militar en que vivíamos en una sociedad sin afuera, como era la semi-sociedad cubana de cuando los Castros aún no eran cadáveres. 

Toqui, la maravilla misma hecha muñeco y, sobre todo, hecha cachetón. Porque tenía un par de cachetes plásticos y una bembita y mentoncito de goma que lo hacían parecer un icono mitad infantil y mitad pornográfico, quién sabe si incluso gay o trans o pedofialgo, con sus ropitas de rayas y cuadros, evidentemente no compradas en las tiendas miserables de nuestro país-proletariado. 

Toqui nos tocaba de niños como a las seis de la tarde, a la hora de los muñequitos. Nos hablaba de cosas didácticas, por supuesto, de la historia, el futuro y hasta del lenguaje, pero siempre con un candor descomunal, con una sabiduría dulzona que no tenía nada que ver con nuestra realidad rala de pioneros perdidos en una patria despótica, disciplinaria y, por supuesto, a la postre tan despingante para más de una generación. 

Tú te acuerdas de Toqui. Yo me acuerdo de Toqui. Todos nos acordamos de Toqui. Esa memoria común es lo único que conservamos juntos de nuestra infancia ida. Sea, pues, Toqui nuestra última comunión. 

Y es que Toqui, aunque no lo sabíamos entonces, se parecía desde el inicio a la eternidad. 

Muñequito mágico que sin querer nos hablaba de la vida y la muerte, una balanza de la barbarie que en aquella época estaba inclinada a favor de la vida y hoy… No tengo que decirles hoy a favor de quién está inclinada la palanca de nuestras pérdidas. 

Toqui del corazón cubano que nunca claudica. Toqui, tótem sin tabú. Toqui que tejes el tiempo dorado por el Nilo. Toqui querido, Toqui tonto, Toqui ternura. Si es que alguna vez fuimos tu amiiigo, ya siempre lo seremos…

lunes, 13 de febrero de 2017

Luna de Reykjavík





 
Doble, decrépita, indecente, iridiscente.
Magnífica e insignificante.
La luna loca de Reykjavík.

No me hagan cuentos los poetas.
Yo la he visto. Tú, no.
Ni se hagan poemas los cuentistas.
Nadie la ha visto. Tampoco tú.

Arrodillada en una catedral católica con santos de lava.
Rezando por los muertos que van a nacer.
Mamando leche de géiser,
nata de glaciar,
calostro de las auroras boreales.
Detrás de nubes basálticas.
Delante ni siquiera de Dios.
Luna atea, juguetico de ático.
Luna una.

Desafinando el órgano monstruoso de Hallgrímskirkja.
Pataleando en los laguitos con cisnes incestuosos de Tjarnargata.
Palabras tan monstruosas como la música coral de Islandia.
Paisajes de la Tierra, antes o después de la Tierra.
En un país donde nunca es ahora.
Tiempo cíclico, cínico, clínico.
Toda isla es un reloj roto, pero todavía con cuerda.
Reloj reumático, retórico.
Luna tic tac, delirante y didáctica.
Luna orate, de remate.
Luna uña.

No me hagan cuentos los poetas.
Yo vengo de una isla; tú, no.
Ni se hagan poemas los cuentistas.
De esa Islandia que nadie ha visto; tampoco yo.
Islotes indistinguibles.
Isomería de puta tierna en una lengua lunar, lunártica.
Madre mala y misericordiosa.
Páramos bajo una intemperie total, totalitárida.
Tiranos de utilería septentrional.
Paraíso de un proletariado vikingo, virtuoso y vil.
Luna política, íntima.

Yo la he visto. Tú, también.
Satélite diurno, luz al límite.
Ilimitada.
Magma magnánimo y miserable.
La luna lúcida de Reykjavík.

viernes, 10 de febrero de 2017

INMIGRANTES CON PISTOLAS




¿Los medios de prensa internacionales y académicos del mundo libre alguna vez se habrán preguntado cuántos inmigrantes legales recibe la Cuba de Castro? ¿Y de cuántos inmigrantes ilegales se apiada cada año nuestra magnánima Revolución? ¿Qué le hace el gobierno comunista de la Isla a los haitianos que naufragan cerca de las costas de Oriente? ¿Y con qué facilidad un extranjero puede convertirse en residente temporal o permanente en Cuba? Y, una última preguntica al pobre progresista primermundista: ¿cuántas ciudadanías cubanas a extranjeros se han concedido desde el jueves 1ro de enero de 1959?

Miren, norteamericanos demócratas, mejor no coman tanta mierda con la inmigración.

Los cubanos tampoco somos anormales. Sabemos muy bien que a la metralla migrante del mundo hay que mantenerla muy a raya. Especialmente si vienen de países asolados por la violencia y por vicios de toda laya y ralea, como es el caso del Caribe y Centro América.

Cuba es como los países musulmanes del Medio Oriente, que no reciben ni a un solo musulmán refugiado. Cuba está rodeada y requete-rodeada, desde hace ya demasiadas décadas, por un muro del tamaño del falolito que preside la Plaza de la Revolución.

Y a los que menos se les deja entrar es a los propios cubanos, los que tenemos que ser sumisos como siervos, y lloramos para pagar nuestras habilitaciones de pasaportes y permisos de entrada y demás tatuajes de un totalitarismo en fase eternamente terminal.

Miren, norteamericanos de izquierda, mejor métanse la inmigración por el mismísimo culo.

Los cubanos estamos entrenados para vivir en un país monocultural, monolingüe, monopersonalista, monopartido, monoprensa, y monocastrista. A nosotros nadie nos va a joder con el cuentecito ese de la tolerancia hipócrita que ahora claman en Yanquilandia para los hijos de Alá, mientras que aplauden que a los hijos de Marx en Cuba el régimen nos haya descuartizado en cuerpo y alma y familia.

Un país es un país en tanto no cambien las proporciones y creencias de su población. Por eso la dictadura castrista es eterna. Porque no deja que la gente cambie ni en una quinllónesima parte. Sin embargo, a Estados Unidos ya lo han hecho mutar masivamente de manera retrógrada. La democracia más desarrollada del mundo ha devenido así un país medio paralizado, polarizado, patético, multi-incultural, dependiente del Estado hasta la vagancia, y, lo peor, saturado de cuerpos deformes y caras muy feas.

No quiero extenderme mucho en este tema. Con lo que les he dicho ya pueden tildarme de derecha fascista. Me da igual. La izquierda es especialista en el brete de los nombretes. Me voy y los dejo con la pregunta en la boca:

¿Los medios de prensa internacionales y académicos del mundo libre alguna vez se habrán preguntado cuántos inmigrantes legales llegan la Cuba de Castro? ¿Y a cuántos inmigrantes ilegales acoge cada año nuestra magnánima Revolución? ¿Qué le hace el gobierno comunista de la Isla a los haitianos que recalan en las costas de Oriente? ¿Y con qué facilidad un extranjero puede convertirse en residente temporal o permanente en Cuba y cuántas ciudadanías cubanas se han concedido a ciudadanos extranjeros desde el jueves 1ro de enero de 1959?

Troncos de comemierdas es lo que son.






jueves, 9 de febrero de 2017

Doroteas en su bateas



Mi vida es una vida entre choferes de bus. Guagüeros. Así fue en Cuba durante los últimos años de censura, acoso, chantaje, represión y amigos presos, exiliados o muertos, todo para que Fidel pudiera hacerse polvito en paz.

Recuerdo ahora especialmente a Peralta, el anciano sin edad de la ruta 23, ese ícono literario del paradero de Lawton, que va hasta El Vedado y regresa por la misma vía secreta, desde que Guillermo Cabrera Infante la inmortalizó en una Habana para infantes difuntos.

Aquí, en las calles desconocidas para siempre de Saint Louis, Missouri, en una ciudad a donde nunca acabaré de llegar, ya tengo a otro fiel cómplice conductor en las guaguas de medianoche. Un paranoico, como yo. Un loquito lúcido de conspiraciones criminales. Blanco como la leche. Con su uniforme pulcro de chofer. Casi creepy. Y con una necesidad impostergable de contarme su vida del pí al pá: es decir, de parada en parada. Como si intuyera que yo soy un escritor de excepción. Como si me implorara que yo le diera forma súbita a su biografía de obrero que votó por Trump, confiando en él (y en mí) para así por fin salir de su anonimato. Como mismo aún le debo a Peralta la mejor crónica urbana de su ruta 23 fantasma.

Mi nuevo confidente de la ruta 16 se sabe al dedillo los asesinatos más atroces cometidos con el contubernio del gobierno de los USA. La mayoría fueron crímenes de los años sesenta, esa década suicida. La mayoría asociados a los asesinatos de John F. Kennedy y su amante Marilyn Monroe. En aquella época la costumbre de los blancos no era tanto matar negros en las calles (aunque también), sino matar a otros blancos de manera secreta y espectacular.

Mi chofer whistle-blower me susurra el caso de Dorothy Kilgallen. Cuando él era un niño (y esto hasta hoy era el secreto mejor guardado en todos los paraderos del transporte público planetario), a mi chofer le gustaba sentarse en familia a ver el show televisivo de What’s My Line? Allí estaba siempre su panelista y reportera Dorothy Kilgallen, de la que el niño-chofer estaba peligrosamente enamorado hasta el día de hoy.

En un momento en que nuestro héroe del silencio se quedó solo frente a la pantalla en blanco y negro del televisor (sus padres fueron a la cocina a preparar un snack familiar), él oyó como Dorothy declaró en vivo ante las cámaras y micrófonos: yo sé quiénes mataron a mi amiga Marilyn y a su amante J.F.K.

Más allá de la inversión de la jerarquía de poder, mi chofer infante se quedó frío. Me dice que comenzó a temblar. Para cuando sus padres regresaron de la cocina, mi infante chofer lloraba a moco tendido sin que se atreviera a contarle a nadie por qué. Pero esta noche él me lo ha contado a mí. Y ahora yo se lo estoy soplando a ustedes en español.

El niño que él era en el otoño de 1965 entendió que con esa confesión fuera de guión, a su Dorothy de las maravillas también la iban a asesinar. Y así fue. El 8 de noviembre ya estaba muerta. Apareció como aparecían las mujeres muertas de entonces, intoxicada por una sobredosis de barbitúricos y alcohol. Y cualquiera que tenga YouTube podrá comprobar cómo del FBI para arriba todo el mundo le tenía un ojo de muerte echado a este reportera radical, que incluso recién había filtrado a la prensa informaciones top-confidenciales de la Comisión Warren.

Toco la campanita de la guagua y ya me tengo que quedar. Llegamos a la parada de la esquina de mi casa. Mi amigo frena, abre la puerta del bus, y me mira con una tristeza en inglés que es mi misma tristeza en español. Estamos muy solos en medio de un mar de muertos tan anónimos como él y yo. Estamos jadeando memorias eméritas, eméticas. Vomitando verdades de pacotilla que a ningún estudiante de mi universidad ni a ningún pasajero de nuestra ruta podrían importarla ya nada. Somos dos espectros que se reconocen y se desean mutuamente good-night.

Y así. Cada noche un crimen de antaño. Mi chofer de supremacía blanca y yo, un negro encimarronado de un castrismo sin Castros en una fase terminal que nunca terminará. Parecemos dos cubanos en una nave espacial. La campanita es una reminiscencia de algún efecto especial. Pobrecitos mi chofer medio chocho y yo. Pobrecitas las dorothys y marilynes matadas de década en década por los norteamericanos. Pobrecita Cuba que creía que fuera de Cuba la vida era un don y es la misma debacle.