lunes, 20 de febrero de 2017

Huracos en el coco



Viviendo con la cabeza vacía. O, mejor, sobreviviendo sin cabeza. Como un pollo decapitado. Un ave de corral, sin memoria ni materia gris ni blanca ni de ningún color dentro de mi ausencia de cabeza. Así me siento. Así me he sentido por años. Un cubano acéfalo, lo mismo en la Isla que en el Exilio. Así he ido y así seguramente seguiré viviendo. Hasta ver qué pasa. Es decir, hasta ver que no pasa nada.

No sé bien cuándo ocurrió la metamorfosis. Pudo haber sido a finales de los ochenta. Yo terminaba el pre-universitario y me aprestaba para ser un cubano feliz. Joven y feliz. Pero llegó 1989 y llegó la muerte. Se vaciaron las aulas y las calles. Todos mis amigos se iban del país o se enfermaban de los nervios. También los cuerpos les crecían demasiado rápido dentro de un mismo año. 1989, envejecían a todo meter.

Cuando por fin fusilaron a Ochoa en un pestañazo, yo me di cuenta de que algo muy raro me estaba pasando por allá dentro, por allá arriba, en algún sitio recóndito de mi cabeza interior. Yo decía, y escúchenme bien, yo decía: “General Arnaldo Ochoa”.

Discutíamos en familia y hasta por las esquinas. Siempre me he opuesto a la pena de muerte. El Estado bajo ninguna circunstancia puede matar. Si mata una sola vez, se envicia y mata constantemente. Yo decía “General Arnaldo Ochoa”, pero en realidad no tenía ni la más remota idea de qué significaba en Cuba ser un General. Ni por qué había generales, de hecho. Ni si Ochoa era un héroe, como decía el rumor. Ni por qué había estado por décadas en el ejército, de país en país y de guerra en guerra, desde Venezuela hasta media África. Yo decía “General Arnaldo Ochoa”, pero en realidad sólo sentía unas ganas oscuras de llorar.

Veía los juicios sumarísimos llorando. No entendía nada. No sabía que en Cuba hubiera un Fiscal General, ni mucho menos que le dijeran “Fiscal General de la República”. Había vivido 18 años en un limbo limítrofe. Técnicamente, nunca había vivido en la Cuba real. Ni en la Revolución real. Ni en la realidad real. Yo también estaba creciendo a una velocidad desproporcionada. Mi cuerpo y mente envejecían de puro miedo. Me empecé a morir justo por esas fechas. Y todavía lo estoy haciendo. La muerte de los cubanos sin Cuba es siempre un proceso largo de vaciamiento.

Espero que me entiendan. Espero sean misericordes conmigo. Desde ahí todo fue flotar. La universidad, el trabajo como bioquímico, la escritura como paria entre parias en el paraíso de un proletariado policial. Era el miedo quien me mataba. Miedo a mí mismo. A yo también ser real. De algún modo, dejé de vivir de mentiritas para nunca tener que dejar de vivir de verdad. Espero que me entiendan al menos en esta madrugada de mente en blanco. Espero que sean ya saben qué palabra conmigo. Misericordes: es decir, que no sean miserables de corazón.

Tampoco tengo mucho más que contarles. Mírenme aquí, mírense ahí. Nunca coincidí con Fidel Castro en el mundo. No fue mi contemporáneo, ni él ni ninguno de los cubanos. Las cosas que yo me vi me las he comido con los ojos abiertos de par en par, como telones con pánico. ¿Qué podrías saber tú de mí? Pobres gentes, pobres degenerados.

Asomarte a las constelaciones que se ven desde las escalinatas de Lawton, cuando en Lawton había inviernos larguísimos, que empezaban en noviembre y no se acaban casi hasta mayo. Pueden llamarme exagerado. Eso es parte del vaciamiento que nos une. Pero yo los recuerdo a retazos. En Cuba había inviernos. Y estaciones. Mis cumpleaños eran siempre el diez de diciembre. Antes, cuando yo tenía cumpleaños. Y tenía que usar enguatadas e impermeables, casi escafandras. Ahí están las fotos en blanco y negro para probarlo.

Mirar el cielo con sus fulgores de rojo desde las escalinatas de Lawton. Oír el silencio de un país dormido y verdadero. También escuchar los barcos en la bahía, a infinitas millas de nuestro barrio, cuando las distancias permanecían estáticas y no había manera de mapearlas con un programa digital. Éramos más presentes. Les repito. Allí estábamos. No lo estoy idealizando. Antes bien, ahora poco a poco lo estoy de nuevo materializando.

Yo leía libros que conservaba por décadas en la cabeza. Ahora no recuerdo ni qué dice este primer párrafo. Iré al principio de la columna y le daré copy and paste. Sólo así podré de mala manera recordarlo. Es este:

Viviendo con la cabeza vacía. O, mejor, sobreviviendo sin cabeza. Como un pollo decapitado. Un ave de corral, sin memoria ni materia gris ni blanca ni de ningún color dentro de mi ausencia de cabeza. Así me siento. Así me he sentido por años. Un cubano acéfalo, lo mismo en la Isla que en el Exilio. Así he ido y así seguramente seguiré viviendo. Hasta ver qué pasa. Es decir, hasta ver que no pasa nada.

No voy a seguir agobiándolos. Creo haberles podido transmitir cierta sensación de precariedad. En los momentos más agónico he pensado que se trata de una maldición, que me han envenenado. Que nos han envenenado para que no podamos despertar. Ustedes saben. Quedamos congelados como niños al borde mismo del lenguaje. Hablamos, escribimos, parecemos seres perfectamente funcionales. ¿No dicen que es muy alto el nivel educacional de los cubanos? Bien, pues, mi nivel es tan pero tan alto que me falta el oxígeno a la hora de respirar. Floto en una nata de nadas. Y el estómago me da saltos fríos y me tiemblan cómicamente las manos. Es el pánico, la náusea, el horror revivido del horror que nunca viví.

No soy cobarde. Estoy cobarde. Como cariado por dentro del cráneo. Como clueco bajo la cáscara de cubanito Orlando Luis. Y cada vez más habitando entre fantasmas. Hace por lo menos veinticinco años que no consigo sostener un diálogo significativo con nadie. Voy tirando con el cuacuacuá. Soy un sociópata total. Del placer a las pesadillas. De la pesadillas a la resistencia para no tener nunca que despertar. Digamos que no he vivido. Y todas esas no vivencias me tienen arrinconado entre la palabra y la pared.

Por eso escribo. Por eso te quiero. Por eso nunca los abandonaré.


domingo, 19 de febrero de 2017

TE INVITO PERSONALMENTE A TI EN LA HABANA

Greetings. Saludos.


The Latin America Youth Network for Democracy and the Cuban citizen initiative Cuba Decide are honored to invite you to the ceremony of granting the 1st Oswaldo Payá Award "Liberty and Life” 2016 to Luis Almagro, OAS Secretary General.

La Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia y la iniciativa ciudadana Cuba Decide se honran de invitarte a la ceremonia de entrega del 1er Premio Oswaldo Payá "Libertad y Vida" 2016 a Luis Almagro, Secretario General de la OEA.


La ceremonia tendrá lugar en:
This ceremony will take place on:

Wednesday February 22, 2017. At 11 a.m.
Miércoles 22 de Febrero, 2017. A las 11 AM.

 
Estás personalmente invitado al hogar de la familia Payá-Acevedo en:
You are personally invited to the home of the Payá-Acevedo family, at:

221 Peñón Street,
between Ayuntamiento St. and Monasterio St.,
El Cerro (Manila Park), Havana City, Cuba.

Callé Peñón, entre Ayuuntamiento y Monasterio,
El Cerro (Parque Manila), La Habana, Cuba.

 
Besides Luis Almagro, the daughter of Don Patricio Aylwin, ex Chilean President, Mariana Aylwin, will also receive the Honorable Distinction of the 1st Oswaldo Payá Award "Liberty and Life” 2016.

Además de Luis Almagro, la hija de Don Patricio Aylwin, el ex presidente chileno, Mariana Aylwin, también recibirá una Mención de Honor en este 1er Premio Oswaldo Payá "Libertad y Vida".

 
Thank you very much for your kind attention.
Muchas gracias por tu participación.

 
Rosa María Payá,
President / Presidente
Latin America Youth Network for Democracy
Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia +53-55217881
+53-76202449
RMariaPaya@CubaDecide.org

Jatzel Roman González
Coordinator / Coordinador
Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia
Latin America Youth Network for Democracy

sábado, 18 de febrero de 2017

Firma ahora esta peticion por favor





 https://www.gopetition.com/petitions/yo-apoyo-a-luis-almagro-en-su-viaje-pro-democracia-a-cuba.html 

El Secretario General de la OEA Luis Almagro viajará a Cuba esta semana exclusivamente a recibir el Premio Oswaldo Payá de manos de su hija Rosa María Payá, del proyecto de plebiscito CubaDecide.org, de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, y de la sociedad civil pro-democrática cubana.

Bravo por él!


Estamos contigo, Luis Almagro, y contra todas las presiones personales y los chantajes diplomáticos del gobierno de La Habana para boicotear tu viaje.


Muchas gracias en nombre del futuro de nuestra Cuba querida y herida.


Por favor, firma ahora mismo en este enlace a favor de Luis Almagro y su derecho de viajar a Cuba para apoyar la causa de la democratización de nuestra gente, y decirles NO al cambio-fraude del poder a poder, de los Castros a los NeoCastros.


Gracias!

https://www.gopetition.com/petitions/yo-apoyo-a-luis-almagro-en-su-viaje-pro-democracia-a-cuba.html

Mientras



Mientras el exilio pasa lento y ciego por mis venas, yo te estoy amando.

La noche es el territorio residual de nuestra cubanía. Somos la noche y la mala idea.

En un bar, donde todas se acercan para besarme, yo te estoy amando.

La muerte nos convocó puntual, precisa, casi pionera. La muerte nos hizo hermanitos porque en el alma los dos llevábamos a esa perversa palabra de contrabando: libertad.

Ahora todo es exilio, ya sabes. El amor lo primero que nos roba es la noción de patria. Ya no nos pertenecemos ni a nosotros mismos.

El humo sale de todas las bocas. Bocas pintadas con exageración de primates. La música mueve nuestro mareo, nos marea aún más con su repetición. Reírse aquí es una pérdida de tiempo. Un día muy pronto se nos caerán los dientes. Pero seguimos fumando en el bar de las besadoras al azar.

Mientras el exilio pasa raudo y vidente por mis sienes, yo te estoy amando.

Hacía muchos años que estaba por decirte esto así, desde Cuba. Es decir, desde La Habana.

Todo se ha acelerado. Los postes de luz pasan a una velocidad inhumana. Saco la mano por la ventanilla del taxi e intento retener al menos una astilla de la madera. Ni eso. Todos nos hemos acelerado. Lo único que se me ocurre es pedirte perdón.

Las tres y media de la madrugada tampoco son un horario creíble. Igual ya no quedamos tantos. Y los que quedamos, parecemos ya otros. Es fácil. Se llama otra vez la muerte. Pero esta vez una muerte mansa, muda, casi sin sentido. A nosotros, que en Cuba la muerte nos picaba cada día más cerca y cada día más corríamos como locos libérrimos hacia ella, diciéndole, sin misericordia: Muérete, muerte. Muérete, muerte, para la mismísima mierda.

Es sábado de viernes.

No siempre los sábados son de viernes.

Estamos solos. Lo sabemos. Y es irreparable. Es sólo eso. No más que eso. Ya pasará. Es decir, llegarán las noches en que estaremos solos y ni siquiera eso sabremos.

Mientras el exilio pasa lento y raudo y vidente ciego por mis venas, yo te estoy ya sabes. O no, tal vez tampoco lo sabes tanto. Valga entonces la repetición. Mientras el exilio pasa lento y raudo y vidente ciego por mis venas, yo te estoy amando.

viernes, 17 de febrero de 2017

AL HABLA CON ROSA MARIA PAYA POR EL FUTURO DE CUBA

APOYO AL VIAJE DE LUIS ALMAGRO A CUBA INVITADO POR ROSA MARIA PAYA



17 de febrero de 2017

Señor Luis Leonardo Almagro Lemes
Secretario General
Organización de los Estados Americanos (OEA)
1889 F Street NW
Washington, DC 20006

Ref. Felicitaciones por el “Premio Oswaldo Payá”; apoyo a su gestión sobre Venezuela y a su viaje a La Habana

Excelentísimo Señor Secretario:

El motivo de la presente es (1) felicitarle por recibir el importante Premio Oswaldo Payá concedido por la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, (2) reiterarle nuestro apoyo para la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al gobierno autoritario de Venezuela y otros gobiernos del continente que han venido erosionando la democracia de sus países, y (3) expresarle nuestro apoyo para que, de lograr hacerse presente en La Habana, Cuba, tenga usted a bien exhortar al gobierno de ese país para que adopte un proyecto de apertura política que pueda llevar a una pronta transición a la democracia en Cuba.

En representación de toda la junta directiva, consejo internacional y personal de Human Rights Foundation (HRF), le felicitamos por haber sido nombrado ganador del Premio Oswaldo Payá, que concede la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia con el apoyo de la iniciativa ciudadana Cuba Decide, liderada por la joven líder de la sociedad civil cubana Rosa María Payá. Creemos que esta distinción constituye un justo reconocimiento a sus labores de integración y promoción de la democracia y los derechos humanos en las Américas desde que asumió el cargo en marzo de 2015. Lo felicitamos y apoyamos, además, por el valor de su gesto de ir a recibir dicho premio a La Habana, de manos de la hija del mártir cubano, cuya muerte continúa sin esclarecerse a pesar de los pedidos internacionales de su familia y de nuestra organización.

HRF quiere aprovechar para reconocer que, al haber asumido la promoción de los principios democráticos en nuestro continente, usted ha sido, hasta el momento, un líder excepcional para la OEA y los Estados que la conforman. Los activistas de derechos humanos nos sentimos afortunados por el giro positivo que ha emprendido a lo largo de su gestión como Secretario General, en especial por la crítica necesaria a los regímenes autoritarios competitivos (ver definiciones de Levitsky y Way) o erosionadores de la democracia que han emergido en la última década a razón de populismo y a costa de las libertades fundamentales de los ciudadanos americanos.

Como organización de derechos humanos preocupada por la promoción y defensa de los valores democráticos en el mundo, le reiteramos nuestra admiración y nuestro apoyo por la labor que se encuentra emprendiendo. Su gestión de “más derechos para más gente” ha calado la conciencia y generado un debate profundo en nuestro continente, en especial por la promoción de los preceptos democráticos que imperan en la Carta Democrática Interamericana. Usted ha sido en estos últimos tiempos, junto la Organización que encabeza, el principal bastión institucional en la promoción de la democracia en los pueblos de América, y estamos seguros de que la historia le agradecerá eternamente por esta labor.

En particular, queremos reconocer su claridad y firmeza frente a los embates antidemocráticos del régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Usted ha representado una voz implacable a favor de la sociedad civil oprimida y en contra de los atropellos cometidos por ese régimen autoritario que lleva años persiguiendo y encarcelando a la oposición democrática; que ha eliminado la libertad de expresión; y que luego de monopolizar todos los poderes del Estado, ha utilizado el poder judicial
para avanzar una agenda abiertamente contraria a los derechos humanos al solicitar la inédita denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y al anular toda acción legislativa a cargo de la Asamblea Nacional, anulando así también la democracia representativa en ese país.

Según el artículo 7 de la Carta, la democracia “es indispensable para el ejercicio efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales”. En este sentido, la alteración o ruptura del orden democrático de cualquiera de los Estados americanos “constituye un obstáculo insuperable” para la participación de su gobierno en los distintos órganos de la OEA (Art. 19). Usted, en marco de las facultades del Art. 20 de la Carta, al haber convocado al Consejo Permanente para analizar la grave alteración y ruptura a los elementos esenciales de la democracia (Arts. 3 y 4 de la Carta), ha permitido que e debate no solo se centre en el régimen venezolano, sino que ha permitido que la sociedad civil latinoamericana comience a ser crítica con sus propios gobiernos por guardar silencio frente a la realidad de Venezuela.

Aplaudimos, en esa línea, su informe de fecha 30 de mayo de 2016 donde ha establecido los fundamentos de su acción y el apego de la OEA por el respeto a los preceptos democráticos que fueron reconocidos por los Estados Americanos a través de la Carta Democrática Interamericana (Arts. 3, 4, 17-21). Al haber determinado usted que el régimen de Maduro ha generado una alteración o ruptura constitucional que afecta gravemente el orden democrático de Venezuela, ha permitido que los pueblos de América y los activistas de derechos humanos vuelvan a creer en la institucionalidad que representa la OEA.

Una vez más, reconocemos la excelente labor ya realizada por usted en relación al régimen de Venezuela, y esperamos que esta misma se extienda pronto a otros regímenes autoritarios competitivos como los de Bolivia y Nicaragua, que continúan violando la Carta Democrática Interamericana con impunidad.

Pero, sin duda, el régimen latinoamericano que más ha violado los derechos humanos de su pueblo, por más tiempo, y con absoluta impunidad, ha sido el régimen dictatorial que hoy continúa gobernando Cuba bajo la dictadura dinástica de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Han transcurrido casi 60 años desde que el régimen castrista, tras derrocar la dictadura de Batista, se impuso por la fuerza sobre la vida de más de 11 millones de cubanos. El régimen que gobierna Cuba ha segado la vida de alrededor de 8,000 cubanos de acuerdo a los datos de Cuba Archive.

Se trata de un régimen que, además, ha servido de inspiración y ha provisto ayuda represiva directa para el actual régimen de Venezuela. En ese sentido, nosotros aplaudimos una vez más su valentía de anunciar que irá a Cuba a recibir el Premio Oswaldo Payá de manos de su hija Rosa María, y le rogamos que, desde la misma Habana, reivindique usted la importancia de la democracia y la necesidad de que el régimen de Cuba de una vez por todas decida permitir una transición hacia la democracia en ese país.

Le instamos a unirse a las voces solidarias de intelectuales y estadistas demócratas alrededor del mundo que por décadas claman que el régimen de la isla permita a los cubanos decidir su propio destino. En particular, le sugerimos apoyar la moción de la iniciativa ciudadana Cuba Decide que busca, mediante un plebiscito a favor de elecciones libres y plurales, que el propio pueblo cubano pueda inclinarse por una alternativa distinta a la de un partido político único a perpetuidad (Partido Comunista de Cuba) que ofrece la actual gerontocracia cubana.

Finalmente, esperamos que el régimen dictatorial no impida su ingreso a La Habana y le expresamos nuestra intención de mantenernos vigilantes para denunciar cualquier acoso o abuso del que pudiera ser objeto usted al llegar a la isla.

Sabemos también que su noble empeño, en medio de tantas tareas internacionales, no ha de estar exento de las múltiples presiones y manipulaciones de toda naturaleza, las cuales, no tenga usted duda, son implementadas directamente por la diplomacia antidemocrática de gobiernos como el cubano y el venezolano.

Precisamente por esto, su presencia en la Isla es hoy más imprescindible que nunca para la labor pacífica de los activistas democráticos cubanos, en un contexto donde individualmente ellos arriesgan sus vidas a diario, y donde su país está siendo llevado a un modelo autocrático de corte dinástico, con no poca complicidad de las naciones libres del mundo.

Como escribió en 1894 José Martí, el Apóstol de la Independencia cubana, una vez más “quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”.

Atentamente,

Thor Halvorssen
Presidente y Director Ejecutivo

Garry Kasparov
Secretario General

jueves, 16 de febrero de 2017

FEÍTO y CABEZÓN






¿Se acuerdan de Toqui, compañeros? 

¿La cosita aquella que era un títere cubano, pero que muchos pensaban que era importado del extranjero, no sé por qué acaso de Ecuador, como tantas veces oí decir en las calles y en las escuelas de los años setenta y ochenta del socialismo insular? 

Toqui, aquella especie de ET rubito de nuestra mediocrisísima TVC, con su pelito más largo que lo que soñábamos poderlo tener entonces, por la chealdad militar en que vivíamos en una sociedad sin afuera, como era la semi-sociedad cubana de cuando los Castros aún no eran cadáveres. 

Toqui, la maravilla misma hecha muñeco y, sobre todo, hecha cachetón. Porque tenía un par de cachetes plásticos y una bembita y mentoncito de goma que lo hacían parecer un icono mitad infantil y mitad pornográfico, quién sabe si incluso gay o trans o pedofialgo, con sus ropitas de rayas y cuadros, evidentemente no compradas en las tiendas miserables de nuestro país-proletariado. 

Toqui nos tocaba de niños como a las seis de la tarde, a la hora de los muñequitos. Nos hablaba de cosas didácticas, por supuesto, de la historia, el futuro y hasta del lenguaje, pero siempre con un candor descomunal, con una sabiduría dulzona que no tenía nada que ver con nuestra realidad rala de pioneros perdidos en una patria despótica, disciplinaria y, por supuesto, a la postre tan despingante para más de una generación. 

Tú te acuerdas de Toqui. Yo me acuerdo de Toqui. Todos nos acordamos de Toqui. Esa memoria común es lo único que conservamos juntos de nuestra infancia ida. Sea, pues, Toqui nuestra última comunión. 

Y es que Toqui, aunque no lo sabíamos entonces, se parecía desde el inicio a la eternidad. 

Muñequito mágico que sin querer nos hablaba de la vida y la muerte, una balanza de la barbarie que en aquella época estaba inclinada a favor de la vida y hoy… No tengo que decirles hoy a favor de quién está inclinada la palanca de nuestras pérdidas. 

Toqui del corazón cubano que nunca claudica. Toqui, tótem sin tabú. Toqui que tejes el tiempo dorado por el Nilo. Toqui querido, Toqui tonto, Toqui ternura. Si es que alguna vez fuimos tu amiiigo, ya siempre lo seremos…

lunes, 13 de febrero de 2017

Luna de Reykjavík





 
Doble, decrépita, indecente, iridiscente.
Magnífica e insignificante.
La luna loca de Reykjavík.

No me hagan cuentos los poetas.
Yo la he visto. Tú, no.
Ni se hagan poemas los cuentistas.
Nadie la ha visto. Tampoco tú.

Arrodillada en una catedral católica con santos de lava.
Rezando por los muertos que van a nacer.
Mamando leche de géiser,
nata de glaciar,
calostro de las auroras boreales.
Detrás de nubes basálticas.
Delante ni siquiera de Dios.
Luna atea, juguetico de ático.
Luna una.

Desafinando el órgano monstruoso de Hallgrímskirkja.
Pataleando en los laguitos con cisnes incestuosos de Tjarnargata.
Palabras tan monstruosas como la música coral de Islandia.
Paisajes de la Tierra, antes o después de la Tierra.
En un país donde nunca es ahora.
Tiempo cíclico, cínico, clínico.
Toda isla es un reloj roto, pero todavía con cuerda.
Reloj reumático, retórico.
Luna tic tac, delirante y didáctica.
Luna orate, de remate.
Luna uña.

No me hagan cuentos los poetas.
Yo vengo de una isla; tú, no.
Ni se hagan poemas los cuentistas.
De esa Islandia que nadie ha visto; tampoco yo.
Islotes indistinguibles.
Isomería de puta tierna en una lengua lunar, lunártica.
Madre mala y misericordiosa.
Páramos bajo una intemperie total, totalitárida.
Tiranos de utilería septentrional.
Paraíso de un proletariado vikingo, virtuoso y vil.
Luna política, íntima.

Yo la he visto. Tú, también.
Satélite diurno, luz al límite.
Ilimitada.
Magma magnánimo y miserable.
La luna lúcida de Reykjavík.