miércoles, 27 de mayo de 2020

Cobardía o complicidad de los cubanos de Cuba

A mandarriazo limpio contra la central nuclear cubana

OLPL EN CUBANET


https://www.cubanet.org/noticias/regimen-cubano-usa-foto-de-opositor-orlando-luis-pardo-en-television-estatal/

Régimen cubano usa foto de opositor Orlando Luis Pardo en televisión estatal

La foto de Orlando Luis Pardo se mostró durante una escena en la que oficiales del MININT buscan a alguien en las bases de datos oficiales
Orlando Luis Pardo
Orlando Luis Pardo. Foto tomada de Internet
MIAMI, Estados Unidos.- El opositor cubano Orlando Luis Pardo denunció este lunes en su perfil de Facebook que la Televisión Cubana utilizó sin su permiso una foto suya en el programa policíaco Tras la huella, producido por el Ministerio del Interior.
El también periodista independiente escribió: “Obviamente el Ministerio del Interior le dio a la TV cubana mi foto del carnet de identidad para que la usaran ayer domingo 24 de mayo 2020 en la serie policial Tras la huella. ¿Qué pretenden? No sé. Intimidarme, ¿a mí? Por favor”.
La foto del documento de identificación cubano de Orlando Luis Pardo sucedió durante una escena en la que dos oficiales del MININT buscan en las bases de datos oficiales a una persona llamada Abel Ferreiro Luaces.
La denuncia de Orlando Luis Pardo ha causado indignación entre sus seguidores en la red social quienes aseguran que la acción de es una falta de respeto y un hecho demandable y penado en cualquier país democrático.
“Al parecer las fotos que utilizan para sus CSI, las cogen de una base de datos de los cubanos exiliados”, comentó el usuario Claudio Alejandro Sánchez Alonso.
Leoner Roque García aseguró que si en Cuba existieran “leyes los podías demandar, pero vivimos una dictadura sin derechos ni liberta de expresión”.
Por su parte, Martha Hernández aseguró que “luego, formaron tremendo escándalo cuando pusieron una imagen de Raúl en un programa de narcotráfico”.
El artículo 48 de la Constitución cubana de 2019 establece que todos los cubanos tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal, sin embargo, el régimen de La Habana violenta sus propias leyes, como ya han hecho en varias ocasiones.
Orlando Luis Pardo Lazo comenzó su labor como opositor y periodista independiente en el año 2000, y desde ese entonces fue acosado y reprimido por la policía política cubana por el rabajo que realizaba.

About Boring Home


Boring Home: Volupunk de volutas
Rachel Price

…ni el mismo 'volapuk' es novedad, porque Beecher inventó un lenguaje que en todos los pueblos le servía, sin más que doce letras, quinientas palabras y seis reglas de sintaxis; y muy claro de entender, porque 'se basaba en las cualidades y empleo de los objetos' (José Martí OC 13: 511)


Boring Home, el libro de cuentos del escritor, fotógrafo y bloguero Orlando Luis Pardo Lazo, fue excluido de la Feria de Libro de la Habana de 2009. Sin descorazonarse, Pardo Lazo dejó ejemplares digitales esparcidos por la feria mientras el libro recibía una presentación alternativa por Yoani Sánchez. Tal esparcimiento fugitivo fue multiplicado electrónicamente por la colocación del volumen como archivo pdf en la blogósfera. Ahora, además, ha salido una edición impresa en la República Checa (Garamond).
Una colección de cuentos vagamente relacionados entre sí, Boring Home ejerce su fuerza a través de una lógica de acumulación: de lenguaje, de resonancias, de referencias intertextuales. Tiene, pues, menos sentido reseñar los distintos cuentos y más tratar el libro como un artefacto coherente, aunque a veces también desvariado.

Boring Home rescata un declarado lenguaje volapu(n)k en que lo transcrito no es sólo un alfabeto cirílico o soviético sino también un alfabeto de cosas chinas, americanas, izquierdistas, nacionalistas y antinacionalistas, y demás. Deletrea un delirio lingüístico cuyas letras en ciertos momentos se combinan para enunciar los grandes nombres del canon cubano, en parte ridiculizados (heredero no solo de Cabrera Infante, sino también del Arenas de El color del verano), y que van desde Labrador Ruiz a Mañach, Lezama y Piñera, sin excluir el modernismo anglófono de Pound, Eliot y Woolf. Muchas veces las palabras-cosas de este "volapunk" se convierten en plataforma de lanzamiento, en springboards, literalmente, para otras: "Buenos muelles, good Springs: 'Espera la primavera o pregúntale al polvo, Bandini', como el consuelo patético de John Fante e.p.d., ese otro bandido de importación".

El libro consta de diez y siete breves cuentos, más una inventada "tábula hiperódica de los elementos": una química cubana, cabe decir, desde los elementos más comunes como H (historia) o Pm (Patria o muerte) hasta los más raros, como el Sb (Síndrome de Bartleby) o Tk (Tokio). Los personajes de los cuentos son "habitantes de un siglo raro donde todos se comportaban de un modo extranjeramente habitual. Habitaban".
Tal vez diríamos que es un mundo o modo pos-moral en que todos moraban. O que es una Ipatria, nombre de la novia del personaje principal, Orlando: no solo una parodia de una Patria zoévaldesca (siendo Patria la narradora de La nada cotidiana), o una antiPatria, sino una I-patria, proporcionada con los equivalentes futurísticos de iPhones y otro emblemas de la edad virtual. Los personajes moran (o se desmoronan) en un "arte del desastre" de Alamar, Zona 666. Sin embargo, no son las ruinas estéticas del Período Especial que ha analizado Antonio José Ponte, por ejemplo, sino un encuentro en que el diablo meets Bolaño en un lugar fronterizo: y no la frontera EE UU-México, sino el otro lado del túnel, ese túnel tan temporal como es espacial. Un lugar del futuro perfecto, ya no tanto aquella topografía nostálgica y pos-revolucionaria de los 90, sino un lugar/momento nostálgico por el mundo natural, borrado en un futuro ciencia-ficticio que habrá existido.

Este terreno o tiempo que linda con el de la ciencia ficción es, por cierto, compartido con algunos de sus contemporáneos —Jorge Enrique Lage y Raul Flores, para nombrar solo dos de la Isla—, quienes también minan ciertas disonancias cognitivas y constitutivas de la realidad contemporánea habanera. Pero los cuentos de Boring Home nunca distan tanto de aquella realidad como para hacerla irreconocible; más bien nos recuerdan futuros casi realizados, por venir, o injustamente enterrados. Así pues figuran en los cuentos muñecas vivas, un (operativo) metro habanero, paisajes del siglo XXII y un tal William Figueras, protagonista milagrosamente resucitada de la novela Boarding Home de Guillermo Rosales.

En este período especial o futuro perfecto de Boring Home estamos, pues, en la época digital. En el cuento "Campos de girasoles para siempre" los paisajes son los de un videojuego, las palmas y los flamboyanes "salpicados con los colores primarios. Vacas y caballos, arados y tractores, ancianos de siglos y niños de semanas, mujeres y militares… [t]odo volaba ante los ojos… pero el paisaje completo no parecía avanzar".
De la misma manera en que no cambia la pantalla, la época digital en Cuba sigue siendo protagonizada por un "Yo, electrón tan analógico" que gira "sin spin ni referencia a las manecillas de ningún reloj. Retos de una retórica rota que en definitiva se nos retorció" ("Todas las noches la noche"). La retórica se vuelve un reloj roto que nos devuelve siempre al mismo lugar: dos veces al día, por lo menos, debe tener la razón, o por lo menos la hora. Acaso esto explica las repeticiones y dobles. La primera vez como tragedia, la segunda como parodia…

En este tiempo especial la isla que se repite se vuelve digital, electrónica en sus repeticiones:
"En veinticuatro horas lo más probable es que ninguno de los dos reapareciera: ni en la próxima ni en ninguna otra noche más. De suerte que era preferible esperar. Y, de ser posible, esperar olvidando el hecho de que, en veinticuatro horas, lo más probable es que ninguno de los dos reapareciera: ni en la próxima ni en ninguna otra noche más. Hasta el propio lenguaje se nos ciclaba entre las manos. Y nos reciclaba a nosotros también. Laberinto sin paredes ni mapa, ilógica topología de una ilación: islas dentro de una isla mayor. Lo cierto es que ahora no tiene caso pretender una continuidad allí donde todo no era sino fractura fractal: la repentina fricción de una repetitiva ficción."

Construida de enlaces e ilación, he aquí La Habana como creación lingüística, La Habana para un Pardo gramatical: quiero decir, con una gramática parda. Fractura fractal: el lenguaje se transforma en esa Isla sin fin que, no obstante su infinidad virtual, en algo recuerda a esa maldita circunstancia claustrofóbica del agua por todas partes. Comprendiendo su alcance global, La Habana aparece a la vez como ciudad, país y planeta, poblada con el tipo de edificios que tendrían un lobby "fósil de la paleohistoria arquitectónica de este país. O planeta".

¿País o planeta? Las pretensiones geopolíticas del país son ya prehistóricas y parodiadas. Como restos del mundo natural y pre-pos-proletario (como nombra Pardo algunas veces este momento), aparecen esparcidas por los cuentos distintas flores, sobre todo girasoles, símbolos curiosamente conmovedores de un pasado pre-pos-ecológico. Ipatria se roba una flor digital del "jardín colectivo" de la zona 666. Estas flores artificiales son emblemas huidobrianos o hasta lezamianos que indican otro mundo ficticio y por lo tanto, más perfecto.

El lenguaje que nos recicla está en esta colección siempre al alcance, tan disponible como una flor digital lista para ser robada. Y tal como La Habana de Boring Home se convierte en estas páginas en un misterio que oculta mundos fantásticos, una ciudad que recuerda al escenario de la película Madrigal de Fernando Pérez, el lenguaje es una cáscara neoclásica que oculta una realidad mezquina. De ahí los chistes como el del cuento "Imitación de Ipatria" en que alguien dice, "Matanzas: La Tenia de Cuba": al cambiar ligeramente la ortografía lo más alto y clásico (la Atenía [Atenas]) se convierte en lo infrahumano.

A veces los personajes del libro buscan acabar con este antiguo lenguaje por completo. Así una moto desciende "para hacerse añicos contra un vocabulario de palabras pesadas, pasadas de moda, comprimidas a una sola sílaba o a todo un vocabulario oficial". Es el mismo narrador Orlando, normalmente, quién hace añicos al idioma, creando fragmentos para ser recombinados en algo nuevo. Un narrador que se describe en algún momento como una "rata rota que habita las alcantarillas del lenguaje... Aquellos bártulos eran todo mi equipaje y también todo mi hogar: mi hospicio y mi boarding home. Y está OK que así sea". En el pos-nacionalismo, la única I-Patria que tenemos es el lenguaje.

El brillante "Cuban American Beauty" narra las experiencias de William Figueras muriéndose en un hospital miamense, atendido por una cubana (-americana.) Aquí se presenta otra cronología por la que el narrador tiene poca nostalgia, pues los cuentos se ven salpicados por los sueños exhaustos de una izquierda latinoamericana de los 70: un 1973 por aquí, una venas abiertas por allá se entremezclan con el detritus, las "jabitas" de una Cuba posnacional o pos-socialista de escasez. Frente a tal agotamiento, uno de los posibles lemas del libro podría ser el "da igual" que reaparece a menudo.

Da igual: todo sueño, fragmento de retórica nacionalista o producto importado se convierte en palabras más o menos iguales, ingeridas y vomitadas en una descarga musical, electrónica y lingüística. Da igual, una igualdad tan equiparable, tan cansada que las dos palabras se colapsan en una sola, tragando tal vez a la misma igualdad: daiual.

Balanceando esta tendencia existe una poética de la condensación: en esto se acerca Boring Home a un poemario. El efecto de tanto juego puede ser a veces el de un formalismo floreciente que como las volutas del humo se muerde su propia cola, inhibido por los límites de la isla misma. En algún momento Ipatria fuma un cigarrillo y "cree descubrir en las volutas de nicotina y CO2" una "amorfa atmósfera [que] sería respirable lo suficiente como para que en ella hasta un perito pudiera pensar". Las palabras de Boring Home también son volutas que, al completar sus círculos, al repetirse, crean un ambiente eminentemente respirable justo en el momento en que asfixian.

"Cuban American Beauty" tiene lugar en un momento crepuscular y moribundo, tanto floridano como habanero, un presente que debería morir pero que no puede. Reflexiona el narrador, "creo que por esos días yo quería morir en paz, en pus. Y rápido. Fast food, fast fuck, fast fin: telón. Aunque yo estaba seguro de que otra vez sobreviviría". De nuevo nos encontramos en un tiempo fuera del tiempo. Heidegger lo habría llamado "extático"; Pardo lo llama estático: "Estático, casi extático…'En qué año estamos?—la frase se articuló sola por mi. ¿Qué cifra podría devolverme ahora el sentido de lo real? Ninguna fecha sería suficiente para no leerla como fachada. El calendario, como el lenguaje todo, formaba parte de una parodia brutal".

Estas parodias del tiempo y del lenguaje conducen a una cuestión central que roe las aristas del libro: la de la vigencia de algún realismo o sus avatares, el neorrealismo, social-realismo, irrealismo; solo falta el infrarrealismo de Bolaño. Lo Real es lo que siempre vuelve a su lugar, decía Lacan. (Aquí los girasoles, relojes prehistóricos, son los que cumplen tal papel: ¿serán esas flores virtuales lo Real?). Lo real en esta "Habanada" es lo que se le escapa a un lugar sin escape, lo que nunca está en su lugar, a pesar de volver repetidamente a ello. Si lo real (o lo Real) existe, está en el lenguaje: "si existen las palabras, es evidente que existe también lo real". Y si existe a través del lenguaje, pero el lenguaje de hoy, esa realidad es necesariamente virtual también, el lenguaje de un blog, por ejemplo, o de un tweet, que tiene efectos reales, pero que desaparece también en el espacio etéreo de lo virtual.


martes, 26 de mayo de 2020

Chloe & Victor: Love, by John Lennon (cover)





Chloe & Victor: Love, by John Lennon (cover)

Voice: Leonila Luisa Salinas

Guitar: Orlando Luis Pardo Lazo





Love is real


Real is love
Love is feeling, feeling love
Love is wanting to be loved

Love is touch
Touch is love
Love is reaching, reaching love
Love is asking to be loved

Love is you, you and me
Love is knowing we can be

Love is free
Free is love
Love is living, living love
Love is needing to be loved

lunes, 25 de mayo de 2020

Como la TV cubana abusa de los cubanos


https://diariodecuba.com/cuba/1590423424_21551.html

Orlando Luis Pardo Lazo denuncia el uso de su imagen en la serie 'Tras la huella' de la televisión cubana

'Yo no me acuerdo bien del MININT, pero el MININT sí se acuerda muy bien de mí', declara el escritor cubano a DIARIO DE CUBA.

Madrid 
Orlando Luis Pardo Lazo.
Orlando Luis Pardo Lazo. BOOKS AND BOOKS
El escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo denunció la utilización de una imagen suya en el capítulo de este domingo del programa policíaco "Tras la huella" que emite la Televisión oficial cubana con supervisión del Ministerio del Interior.
"Este capítulo se acaba de transmitir ayer domingo 24 de mayo de 2020. Parece viejo, sí, porque la televisión cubana parece vieja como ella sola. De hecho, es el medio más arcaico de nuestro hemisferio, después de haber sido la vanguardia de las Américas en los años 50, a la par de EEUU. Pero fue estrenado ayer", explicó Pardo Lazo a DIARIO DE CUBA.
La imagen fue utilizada como referencia de una búsqueda policial. "Con otro nombre y otra edad, pero en mi ciudad, La Habana", precisó Pardo Lazo, quien reside actualmente en San Luis, Missouri, EEUU.
"Es algo completamente inexplicable, si Cuba fuera un país. Pero Cuba no es un país sino un conglomerado de imprevistos. De ahí la fuerza del castrismo: no oprime a una ciudadanía, sino a un caos", añadió.
"Puede tratarse de una amenaza de muerte contra mi persona" o "puede ser una burla y ostentación de que ellos pueden hacer conmigo lo que les venga en gana, pues soy solo una imagen a la cual nunca dejarán regresar a su propio país", reflexionó.
"Puede ser que usaran mi foto de carnet de identidad como si la hubieran sacado de la Agencia Actuar, como si yo fuera un simple extra contratado desde el exilio", añadió. 
Dijo, sin embargo, que "también puede ser un valiente homenaje de alguno de los productores (Mauricio Alí o Silvio Pérez o Lázaro Pedroso o Daniel Rivera o Vivian Criollo o Jorge Aranda), o de los ambientadores Manuel Ortega o Yoendri Martínes o Jorge Pérez, o de los editores Yoaxuander Gázquez García y Aliek del Río, o incluso de la propia directora Loisys Inclán o de sus asistentes María Isabel Cordovés y Tania Arencibia". 
Para Pardo, "lo más probable es que esto sea obra de los coordinadores militares de esta producción mediocre y manipuladora: Ernesto Siso, y los tenientes coroneles Pedro Luis Pita, Sergio Fernández y Ariel Hernández (si es que esos son sus nombres reales)".
"Obviamente yo no me acuerdo bien del MININT, pero el MININT sí se acuerda muy bien de mí. No hay tiranía que no tenga una memoria minuciosa, de asesino en serie", acotó.
"Trataré de llamarlos a todos por teléfono, si encuentro sus números en la guía telefónica cubana que existe en internet. O, mejor, como en los peores momentos de la represión contra mi persona en Cuba, trataré de no hacer nada, de dejar que sea la luz de mi padre en el Más Allá la que me guíe en medio de la guerra para llegar vivo y feliz a un futuro sin Revolución", señaló.
"Tras la huella" es producido por el Ministerio del Interior (MININT) para la Televisión en la Isla. En la serie se resuelve un caso durante cada capítulo por un equipo de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) o del Departamento Técnico Investigativo (DTI) actualmente policía técnica investigativa (PTI), que constituyen de esta manera dos grupos de actores que se alternan en la serie.
A diferencia de los últimos policiacos que se venían produciendo en Cuba todos los casos son basados en hechos reales, con la supervisión del MININT. 


TV Cubana usa mi foto de carnet sin mi permiso





Link al video original de TRAS LA HUELLA

“La Cuenta Final” CAPITULO 3  (domingo 24 mayo 2020):

https://www.youtube.com/watch?v=V-jQDJdub7o





domingo, 24 de mayo de 2020

Réquiem, de Jesús Díaz





QUIEM
Jesús Díaz


Esta ciudad nació de la sal del puerto
y allí creció caliente, deschavada,
el sexo abierto al mar
el clítoris guiando a los marinos
como un faro de luz en la bahía.
Y dentro el Barrio Chino, Tropicana,
Floridita, Alí Bar, Los Aires Libres,
orquestas de mujeres musicando
un chachachá bailado por marcianos.
Hablaba, bozalona,
en una turbia mezcla de yoruba y castilla,
de calé y catalán, de bable y congo,
y todo ese patois, ese creole,
ese rico esperanto entreverado
de algarabías moras, chácharas cantonesas,
jerosolimitanas jergas de judíos,
bárbaro spanglish de bares y bayuses.
Atarantada, confundía libaneses con turcos,
asturianos y vascos con gallegos,
israelitas de Ucrania con polacos,
y todos juntos y a la vez gritando
en mesas de manteles de mal gusto
cubiertos con tamales amarillos,
grises cangrejos, rojos camarones,
blanquísimos arroces machihembrados
públicamente con frijoles negros,
plátanos como vergas y de postre
una papaya abierta como un reto,
un gran habano y un buche de café,
infusión preferida de Satán, negra y humeante.
Experta en contrabandos se vestía
con brandys, sedas chinas,
o bien andaba en rones o en harapos
y rezaba el domingo de mañana
en iglesias de un gótico mendaz,
falso románico, columnatas barrocas
sosteniendo el tramposo art nouveau de las mansiones.
Acomplejada, impúdica, ridícula,
disfrutaba de un oscuro placer
impersonando a putas más famosas:
en su bahía un Cristo gris,
contaminado por los lentos vapores de la fiesta.
Allá, en el vientre, un Prado de juguete,
un vacuo Capitolio y rascacielos
que no tocaron nunca el culo de las nubes.
Pavorreal del trópico extasiado
en los vitrales y ocelos de su cola reflejada en el mar,
graznaba a prima su profundo dolor
radioescuchando novelones,
serpientes de la desesperanza inventada por ella
que recorrían el mundo proclamando
la maldad insaciable de los hombres.
Luego, en las noches,
sacaba los colmillos de vampira
para elevar un himno a las trucidaciones
con letra y música de La Guantanamera.
Y ya en las madrugadas
se jugaba a la suerte hasta las nalgas
que solía perder con gran contento.
Se entregaba a gozar y a raros ritos
y amanecía bailando, la cabrona,
boleros, mambos, rumbas,
en bembés, cocktail parties y saraos,
saturnales del diablo, su ángel más venerado.
Nada la conmovía, ni siquiera
la sangre que sus hijos ofrendaron
asaltando el Palacio del Tirano.
Siguió carnavaleando, se diría
que nadie hubiera podido enamorarla,
apagarle la música y dejarla
como una esposa fiel, tan tranquilita.
Poco después bajaron los guerreros
recitando ¿qué décimas,
qué epitalamios, silvas, madrigales,
para hacerla olvidar siglos de rumba?
¿Con qué wemba lograron hechizarla?
Se enamoró de la virtud como una puta.
Pidió perdón hincada de rodillas
para expiar sus múltiples pecados.
Sacrificó sus congas, sus mentiras,
sus jabones de olor, sus fruslerías,
sus lujurias, pasiones, arrebatos.
Comió en mesa frugal un par de huevos.
Gritó pura y feliz hasta quedarse ronca.
Hizo una cola larga, interminable,
y sólo a su pesar, algunas veces,
metida con un santo o con un macho
sufrió las delirantes nostalgias del bembé.
No bastó aquella entrega.
Los hijos de la puta, nosotros, sus bastardos,
la negamos tres veces. Ya no tuvo
pinturita de uñas, ni siquiera
un buchito de alcohol de reverbero
que llevarse a la boca en sus delirios.
Y si gritó de sed, no la escuchamos.
Andábamos clamando por el mundo
como una llamarada de pureza.
Casi murió de lepra, las legañas
nos la dejaron ciega, el gran silencio
le produjo sordera, el desamor
le descarnó los labios, la demencia
le arrancó los cabellos, la tristeza
le fue secando el sexo. Una mañana
la fealdad la asesinó del todo.
Queda tan solo un triste simulacro:
este fantasma de una vieja puta
o de una virgen tuerta y sin altar,
estos, Fabios, ¡ay dolor!, que ves agora,
campos de soledad, mustio collado,
pasto para turistas
que recorren las ruinas murmurando:
“Dice que fue candela,
que encendía el rumbón con la cintura,
que alguna vez, la pobre,
estuvo viva”.

sábado, 23 de mayo de 2020

Chloe & Victor cover HAPPY TOGETHER by The Turtles





Voz: Leonila Luisa Salinas

Guitarra: Orlando Luis Pardo Lazo



Happy Together, by The Turtles (COVER)


Imagine me and you, I do
I think about you day and night, it's only right
To think about the girl you love and hold her tight
So happy together
If I should call you up, invest a dime
And you say you belong to me and ease my mind
Imagine how the world could be, so very fine
So happy together
I can't see me lovin' nobody but you
For all my life
When you're with me, baby the skies'll be blue
For all my life
Me and you and you and me
No matter how they toss the dice, it had to be
The only one for me is you, and you for me
So happy together
I can't see me lovin' nobody but you
For all my life
When you're with me, baby the skies'll be blue
For all my life
Me and you and you and me
No matter how they toss the dice, it had to be
The only one for me is you, and you for me
So happy together
Ba-ba-ba-ba ba-ba-ba-ba ba-ba-ba ba-ba-ba-ba
Ba-ba-ba-ba ba-ba-ba-ba ba-ba-ba ba-ba-ba-ba
Me and you and you and me
No matter how they toss the dice, it had to be
The only one for me is you, and you for me
So happy together
So happy together
How is the weather
So happy together
We're happy together
So happy together
Happy together
So happy together
So happy together (ba-ba-ba-ba ba-ba-ba-ba)