martes, 2 de diciembre de 2008

I HEAR CUBA

design: CharlieBravo


pic: OLPL

I HURT CUBA

Orlando Luis Pardo Lazo


Hay un chiste en un film del Hollywood de los ochenta que ya no recuerdo bien: es una comedia de las más comedidas. En la escena, el protagonista lee mal un I-LOVE-YOU que le han escrito en un regalo, pronunciando literalmente el icono del corazón: I-HEART-YOU, dice y finge sorprenderse ante tan somático mensaje de amor.


En los años cero, en los bajos desérticos de un 12-plantas de Alamar, dormitorioasis del municipio Habana del Este, protagonista de otra comedia hollywubana que no tiene para cuando acabar, yo he leído mucho peor aquel mismo I-HEART-YOU del film: I-HURT-CUBA, fue mi espejismo cuando vi el grafiti sobre la pared.


"Yo daño a Cuba" en lugar de "Yo amo a Cuba". ¿Semejante lapsus calami esconderá etimológicamente alguna pizca de culpa o de la verdad? ¿Mea Cuba por qué, ante quién? ¿Cuál verdad será esa, para quién? ¿Y qué podría representar la verdad a estas alturas de una historieta apática donde el Nosotros (héroe positivo) siempre le gana al Yo (vil villano)? Demasiados garfios de interrogación para un solo párrafo, supongo.


La pintura del I-LOVE-CUBA parecía de primera calidad, acaso de importación. El charco negro olía a Black Lagoon o riachuelo albañal (vegetación viva incluida: yerba mala nunca muere). Al fondo, las tuberías óseoxidadas del 12-plantas y un charquito de pis como subproducto de algún paisano con angustia pero sin angurria. Al fondo, también, otros mensajes con corazones arañados canibalescamente a lo corto y estrecho de la planta baja: muy en especial dentro del elevador, donde vi verdaderos Basquiats baratos.


Un vecino medio amnésico me aseguró que aquel I-LOVE-CUBA había quedado allí tras un "performance" en una Bienal de Artes Plásticas, cuando una impronunciable extranjera lo pintó antes de llenar de cinta adhesiva las columnas del edificio ubicado en ese laboratorio llamado Alamar. Me maravilla que, después de los delirios magníficos de los creadores independientes de Omni-ZonaFranca, en Alamar la palabra "performance" sea un lugar común que rebosa color local.


"Yo daño a Cuba", leí mal sin necesidad de fingir sorpresa ante tan sintomático mensaje de desamor. ¿Venganza, resentimiento o mera Ley del Talión? Nada de eso. Hoy por hoy, Cuba pasa por mis venas mientras yo paso de largo por ella. Cuba aún me incuba, por supuesto, pero hace eones que ya no me incumbe. Cuba podría ser ahora mi propio chiste en un film donde yo actúo de extra aunque no lo recuerde muy bien: una comedia de las más comerciales pero sin mayor comentario. Cuba como mal deletreo y, en los casos graves, como mal deletéreo.


"Yo daño a Cuba" sin que Cuba me haya dañado primero a mí. ¿Cuba nunca me daña con saña? No se trata de un triste trabalenguas. Pero, ¿se trata de algo en irrealidad? ¿O mis malas lecturas son sólo un galimatías medio fónico y medio escritural (Bad-Paintings a mitad de The Wall)?


Recordé los amores enfermos de la narradora Anna Lidia Vega Serova, languideciendo apátridamente en la sintaxis rusocubana de su primer libro escrito en Alamar: Bad-Painting. Recordé otras vírgenes escritoras con vocación de shooting-stars, todavía tecleando en esta o aquella zona de Alamar: Souleen dell´Amico, Yohamna Depestre y Adriana Zamora (a la vuelta de una década, han tenido más hijos que libros y, a falta de derecho de autor(a), se consagran a su prole en soledad más o menos solvente según las remesas de un padre en el extranjero). Recordé, a tan pocas cuadras del 12-plantas, aquel Salón de Arterótico en la Galería Fayad Jamís, donde jamás aceptaron una de mis flagtografías: era una bandera cubana en un montaje digital con ocho piernas de mujer (pulpo hecho pulpa por criterios "no de censura, sino de curadoría", se me explicó). Y recordé al Allen Ginsberg del poema America, anterior a su caricatura ideosexual cubana, y entonces comencé a tomar apuntes de Spanglish en mi cabeza:


Cuba: I´ve given you all and now I´m nothing.

¿Te lo he dado todo y ahora soy nada?

¿O de tanto no darte nada, por fin ahora soy todo?

¿Cuándo te quitarás la ropa, Cuba?

¿Cuándo te mirarás a través de una tumba?

I can´t stand my own mind.

Rehúso abandonar mi obsesión:

Cuba, ¿de corazón tú quieres guerrear conmigo?


Y "hasta aquí he llegado", recuerdo un quinquenio después el exabrupto edipatético de José Saramago. Yo lo suscribo ahora 100% al revés: "ni hasta aquí he llegado". Desde siempre fue Cuba quien se quedó en su propio camino. Puedes ganar en paz todas tus heroicas batallas conmigo, Cuba, porque nunca perdiste mi desconfianza: así que te es imposible dañar mi desesperanza o defraudar mi desilusión.


Pobre Cuba, tan solitaria de mí. Pobre Pepe de Portugal, pienso: publicar en Europa poscomunista debe ser tan estéril como cronicar un cenotafio posproletario llamado Alamar. Pobre howllido de Ginsberg, del que ningún revoluciomacho cubano se condolió (con o sin condón). Pobres narradoras sin narratario Anna Lidia, Souleen, Yohamna y Adriana: nadie en Cuba las leerá con tanta desolación como yo. Pobre yo, tan acompañado de mí. Y pobre también tú, que por default no podrás leerme con tanta nada sublime como te leo ahora yo.


En los años cero, en los bajos desérticos de un 12-plantas del dormitorioasis de Habana del Este, ensamblo en barbacoa mis mutismos y los repito hasta que crepiten, al peor estilo de uno de los últimos poetas vivos de Cuba: Juan Carlos Flores, sobremuriente de Alamar que cava desnudo su túnel no para la fuga, sino para habitar en el interior del muro (en su mente, las mismas flores asesinas y ninfómanas de una animación de Pink Floyd).


Cuba como un queso Gruyères: la porosidad por antonomasia, la diálisis como liberación instantánea, una esponja osmótica terminal. Graficuba afónica, afásica, afidélica: ni yo soporto mi propia mente (I can´t stand my own mind). Cuba, te pierdes el sinsentido de mi chiste mal pronunciado en un film: tu comedia se ha quedado sin comediante. I-HURT-CUBA, digo ahora para no decir nada más. Es triste y magnífico ser una estrella fugaz, Cuba, así que del mejor di todo y di más, y dímelo con energía, no energúmenamente. Igual I refuse to give up my obsession: te oigo, Cuba (I-HEART-CUBA), ¿de corazón tú quieres guerrear conmigo?

lunes, 1 de diciembre de 2008

UN TABLAZO



CROMOLOGÍA DE LA DEVOCIÓN

Orlando Luis Pardo Lazo

El Trianón estaba a punto de autofagocitarse.

Se retorcía, sin aire, perdiendo ristras de lunetas con sus coletazos.

El público de El Público se veía diezmado a la fuerza, castigados con un abanico-programa: disciplinados sobremurientes en corro sobre el escenario, devenido teatro-arena por la falta de presupuesto o el exceso de imaginación.

Calurosos días de La Habana post-post de los años cero.

Arte del desastre.

Glamour en los tiempos del coolera.

Sigloveintiumnidad a pulso: XXI, nuevas siglas para rematar al siglo XX que sólo fue una prórroga del XIX.

Guiños pusmodernos que beben del manantial patrio pero nunca pétreo de la memoria.

¿Traición a la tradición?

¿Barbarie versus bucolismo?

¿Idiotez o idilio?

¿La Hanada contra La Habana?

Habilidades de un Abilio Estévez que, más que escribir monólogos, los relee dialógicamente de nuestro canon y contracanon no sólo teatral.

Con mi cámara Canon en ristre, dinosaurio analógico finisecular, Tomás Piard me invita a cronicar lo que Carlos Díaz ha hecho que Osvaldo Doimeadiós haga de lo que Abilio Estévez, a su vez, ha hecho con nuestra Santa Cecilia.

Cañón de encuadres iluminados por alguien con siglos de experiencia en Cecilias: Livio Delgado.

Inventario de esquirlas que, por suerte, ningún Villaverde de ambientación se atreve a reverdecer.

Texto atroz y entrañable.

Epos político al pecho.

Pathos potable por lo digno de su personalidad.

Telos de fondo que nunca se descorre para aislar a El Público de su público.

Putería provinciana versus hímnica nacional a capella.

Ñoñería edipicoide con ínfulas de subversión.

Cronología de una devoción más artera que patriotera.

Fui por fotos y terminé fotografiado, trocado en todos los Abilios que, por esos días de Díaz, se dieron a dios a través de Osvaldo sólo para que Piard los filmara.

Chas: es el corte de guillotina de un fotograma del espectáculo.

Espectacular.

La silla tejida de historias que no sé cómo poner en palabras.

La vista fugando hacia un cielo de utilería donde habitan las divinidades ambiguas del Trianón: palacio de vísceras arruinadas como las de quién recuerda cuál clase ilusoria o social.

Chas, chas: disparo en picada.

El pavor de un abanico de coral con perfume a petróleo derretido por el demasiado calor.

O por un verso lírico donde se escurre la muerte de lo cubano en la poesía.

O por el sexo-bandera de una hembra con hambre del sexo-asta de un hombre que le hace señas.

Chas, chas, chas: la mano crispada en el corazón.

Tragedia silente dominical, donde la semana trae siete domingos y el año 365.

Excepto en bisiesto, cuando sobra un domingo libre para asistir al teatro y descubrimos que allí dentro se representa una semana de siete domingos y un año de 365.

Excepto en bisiesto, cuando sobra un domingo libre para asistir al teatro dentro del teatro y descubrimos que allí dentro el tedium vitae cubensis es entretenido hasta lo infinitesimal.

Ciclos de chaschaschás al aire preso de un reino autónomo llamado el Cineteatro Trianón.

Con musiquita republicana, postres antediluvianos, y el rodaje de un reality show que no me concierne a mí: transitorio testigo.

Con cortes por sonido, por luces, por almuerzo obrero y por la mala memoria o la demasiada dicción.

Por mí nunca hay cortes, por supuesto.

Allí dentro nadie repara en mí.

Yo soy sólo un fantasma ladrón.

Cumplo con mi crimen y me retiro sudando, sin el castigo de un abanico-programa para disciplinarme de función en función.

Mejor así.

Mi cruz siempre ha sido la de ejercer al límite la ficción (sea fricción o fracción).

Y de esa cruxificción no me libra ninguna imagen y mucho menos su imposibilidad.

Sólo así suelo ser limítrofemente el mejor.

CARCAJAADA



ARRIBA JAAD A LA PATRIA


Cuba DePress (La Habana, domingo 30 de noviembre de 2008). El escritor cubano Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD), prolífico autor de casi un centenar de novelas parapoliciales y prepornográficas, arribó en horas de la medianoche de ayer a la Patria, en un vuelo charter arrendado, según comentarios in situ, por una alianza de las más importantes editoriales cubanas.

Aún no están claras las causas de esta repatriación después de meses o milenios de estancia eurocéntrica. Pero sí es vox populi la inminente destitución ministerial del staff de la revista digital Exquife, por lo que no sería de extrañar que Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD), autotitulado "un zorro cacharroso del Cut & Paste", asumiera algún rol directivo en http://www.exquife.cu.

En la comitiva de recibimiento del Aeropuerto Internacional José Martí, entre otras destacadas figuras de la cultura y los mass media, coincidieron y hasta parecieron saludarse, si bien muy secamente, los dos Sánchez más influyentes de la Cuba literárida de hoy: Yroel Sánchez (presidente del Instituto del Libro) y Yoani Sánchez (blogger ejecutiva de Generación Y).

En declaraciones exclusivas a nuestra agencia, Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD), se mostró optimista con los "aires que baten y arrebatan la escritura insular" [...], esos "jardines invisibles de textura caquéctica y angúrrica" [...], ese "limbo de una patafísica folclorista y desahuciada" [...], pero cuyas "entelequias, fetiches, mitos fundacionales y destinos luminosos ahora están en renovación risomática", dijo JAAD, y entonces elogió el programa nacional de libros impresos en Risograph (fotocopiadoras importadas al por mayor con la venia del MINCULT).


Interpelado e hipnotizado por otra de esas Y (la conductora del programa Paréntesis del Canal Educativo), Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) adelantó parte del argumento (pero no el título) de su novela de próxima aparición por el sello Letras Cubanas:


Ocurre en una terminal aérea del futuro. Un escritor del exilio retorna frustrado para suicidarse en su Habana natal. Al llegar el avión, la prensa local lo confunde con el primer Premio Nobel de Literatura concedido a un nacional [es una novela futurista]. El escritor ex-exiliado, tan deprimido que ni siquiera está al tanto de la noticia, no puede evitar corresponder al entusiasmo reporteril de los mil y un órganos periodísticos del patio [es una novela futurista]. Y de tanto responder sobre ese "yo" imaginario imposible, él recupera de súbito las ganas de novelar todo ese mismo equívoco sobre un escritor del exilio que retorna frustrado para suicidarse en su Habana natal pero, al llegar el avión, la prensa local lo confunde con el primer Premio Nobel de Literatura concedido a un nacional, y el escritor ex-exiliado, tan deprimido que ni siquiera está al tanto de la noticia, no puede evitar corresponder al entusiasmo reporteril, hasta que de tantas respuestas imaginarias posibles él recupera de súbito las ganas de volver a novelar todo ese mismo equívoco y entonces...


Los representantes del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), quienes le hicieron entrega de una credencial vitalicia Horroris Causa para el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, sugirieron la posibilidad de que una película basada en dicha novela pudiera rodarse el año entrante como homenaje al Aniversario 50 de dicha institución.


Afuera en el parqueo, los editores del e-zine de escritura irregular The Revolution Evening Post quemaron, al parecer por protesta estética, un ejemplar mecanografiado del expediente 1 de la revista Cacharro(s), donde aparecen publicadas seis crónicas familiares en verso de Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD). La policía aduanal resolvió el incidente con el arresto pacífico de los tres tristes editores de http://www.therevolutioneveningpost.blogspot.com.


Los consabidos pioneros le hicieron entrega a Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) de un ramo de flores y un diploma acreditativo de Miembro Pleno de la OPJM. Agradecido, el autor extrajo sorpresivamente de su traje una pañoleta de dos colores (blanco y azul: de tela y no de nylon) que él aún conservaba desde sus estudios elementales en la "Mártires de Escobar", en la primera mitad de los años setenta.


Al respecto, alguien rezagado en el corro de periodistas esbozó una pregunta sobre el llamado Quinquenio Gris, pero ya Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) desaparecía dentro del Mercedes Benz limousine que el Consejo de Estado habilita para sus invitados de rango VIP.


Poco antes de su espectacular retirada, Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) había intentado besar el suelo patrio de la terminal aérea, pero un conserje de limpieza se lo impidió enérgicamente "por motivos higiénicos", según alegó: "para eso hay habilitado un terrario en el cubículo de Paquetes Perdidos".


Es de esperar que esta vez los medios oficiales sí darán cuenta del arribo y de las subsecuentes actividades que trae entre manos nuestro prolífico autor, otrora estigmatizado como "tecnicista" e "iconoclasta" por el funcionariado del dominio cult.cu.


Por el momento, la Agencia In-The-Pendiente CubaDePress también le extiende una cordial bienvenida a su Habana natal.


Reportó, desde el Aeropuerto Internacional José Martí: Orlando Luis Pardo Lazo.


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[Esta información ha sido enviada por correo electrónico, pues el gobierno cubano impide el acceso ciudadano a los teléfonos.]