jueves, 31 de diciembre de 2009

martes, 29 de diciembre de 2009

PLAY IT AGAINST, SAM!


TÓCALE EL CULO, SAM!
Orlando Luis Pardo Lazo

En pleno domingo de la Virgen del Camino, un tipo casi viejo se le encima y le mete la mano bajo la saya. La ofende sin previo aviso, escupiéndola con su aliento etílico de energúmeno nacional. Tras la maniobra de prestidigitador, la llama puta o algo muy parecido, le grita que no se haga la santa porque el toca-toca seguro que le gustó, y todavía le enseña los puños por si ella pretendía revelarse contra la agresión. Pero ella sólo comienza a llorar (de ira e impotencia, me dijo después, de ganas de matarlo o hacerse matar), mientras él ríe sin dientes, imponente e imbécil: un cubano clásico de esa barriada cársica en San Miguel del Padrón.

La gente de la cola de la ruta A-3 no se metió en absoluto. A nadie se le ocurrió montar un acto de repudio ante el abuso. Todo el mundo piensa que “entre marido y mujer nadie se debe meter” (excepto el Estado, que se supone sea omnisciente). Pero ella no era nada de él: nunca había visto a ese comemierda con carne de cárcel. Ella es M y la conozco hace 20 años exactos, desde un 1989 que se asumía como el primero de los últimos años de la ilusión. Me alegro de no haber estado cerca cuando te ocurrió esa vileza, le digo cuando termina de contármelo con el aliento entrecortado: te juro que yo también podría haber matado o hacerme matar por el violador. Porque justo eso es lo que son: violadores del ínfimo espacio que nos resta en tanto ciudadanía.

En los cochinos cafetines en CUC de noche, en las guaguas coaguladas, en las lunetas lácteas de las salas a oscuras, en los conciertos cómplices de no sé qué, con un desparpajo ruin y ruino, veo a los cubanos sobarse la huevera clueca y meterse con cualquier cubana con la misma calaña de un criminal. Les dicen de todo, hasta del mal que se van a venir. El piropo (que para mi idiosincrasia ya era una imbécil invasividad) ha devenido ahora puro pingón al pecho, procacidad pendejuda de pervertidos sin patria pero todavía con amo (sin amor).

Y, además, las tocan. Por el hombro, en un codo, con un tironcito de pelo (es cómico, no hay que dar el berro por tal bobería: no te me hagas la fisna, mira que tú nacites en un solar), por la espalda, en la barbilla, en la carita linda esa mami (anticipo de la crica rica esa mami), en el culo culpable de ser culo de M, por ejemplo: donde quiera ellos las tocan por cortesía, por caballerosidad penetaria, para que quede bien claro quién está aquí en control (como en las galeras).

Que se escandalicen conmigo los estetas estériles, igual ya estoy acostumbrado a su pánico pacato de profesional. Que no lean mis arrebatos. Yo sólo describo, con las palabras perfectas, los síntomas animales con que hasta muchos policías pululan alrededor de los perniles de las putas. Y las putas son todas ustedes, por supuesto. Todas nosotras. ¿Puta quién; y todavía me lo preguntas? La puta soy yo...

También está la modalidad tecnológica. Llaman y llaman y llaman al mismo número para soltarle sus masturbancias de mentecato a una voz femenina, sobre todo de madrugada, para que no quede duda de la alevosa libidia. Hasta que un mal día la jeba destinataria se aterra y cambia de número telefónico, sin siquiera intentar una denuncia que sólo le complicaría las cosas un poco más (como en un queso proceso kafkiano, nadie quiere ver la cara descarnada de la justicia).

Del acoso laboral, mejor ni tocar este tema tabú: son sólo gajes del oficio (o del orificio), situaciones que se solucionan dentro de los propios singuicatos.

Del descaro al coger botellas o “auto-stop” (traducción técnica: que te la paren en tu propio auto), tampoco vale la pena abundar. Las hembras mismas se buscan lo que no está pá ellas, por manilargas bajo la luz roja de los semáforos semeníferos de nuestra calentica ciudad. Allá los maridos que las dejan ejercer semejante práctica peatonal.

Al respecto pienso en las iglesias, en los casitos que se les han dado dentro de los templos (menuda palabra a esta hora). Pienso en que toda cofradía cubana debe estar signada por esta desesperación de partir al otro, de rozarlo con un dedo o un genital, de verternos afuera en fluidos que borren nuestra falta de libertad incluso biológica.

Y siento conmiseración y encojonamiento ante este estado de infantilismo medieval, donde ningún deseo es digno lo suficiente para nombrarse en voz alta, sin pedir permiso, sin escandalizarse, porque ningún deseo es capaz de respetar los deseos del otro (porque, de hecho, el Otro en Cuba no existe: por eso todavía viviremos otro medio siglo y milenio de insulso socialipsismo insular).

Lo siento por M y por el resto de las muchachas contemporáneas que me han contado escenitas excepcionales por el estilo. Me disculpo a nombre de la Cuba sana, la Cuba que sí ha experimentado la fuerza liberadora del placer, la Cuba que juega incluso a la violencia más vanguardista cuando de erotismo se trata, porque nunca se ha dejado castrar acumulando frustraciones familiares entre sus hormonas y gónadas.

La guerra civil no será política, sino priápica. Las tonfas que cuelgan de las cinturas de la autoridad son una excelente metáfora para comenzar, incluso comenzar a terminar.

lunes, 28 de diciembre de 2009

CON EL FORMATO DE FORMAN


ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DE CUBA
Orlando Luis Pardo Lazo

Y ya comienza la orgía de la locureta cubana de fin de año.

Gente que sale sin ropas para la calle, corriendo como niños fofos hasta resbalar y caer bajo el acoso curioso del vecindario (se lo llevan esposado en una fiana).

Un tipo con un palo que rompe a batazos los vidrios de una farmacia de Diez de Octubre (el resto de los establecimientos cierran por resolución y apenas se despachan las pastillas por una ventanilla).

Perros de pelea que desollan a una abuela y después reciben un balazo en su propio jardín (Altahabana como antesala de Bajohabana).

Turistas de la izquierda inmanente que vienen a someterme al sonsonete de su solidaridad, y a pedirme que deponga la bobería de los blogs y redacte una novela de ventas (no saben leer en cada columna un capítulo).

Disidentes borrachines que comparten su ira psico-rígida con el infantilismo del resto de nuestra pobre población (incluida nuestra profusa población penal).

La policía nerviosilla pidiendo sin cordura el carné (con cámaras panorámicas y laptops en sus modernísimos vans y camiones de importación chinesca).

Las noticias confusas del interior del país, de donde siempre llega un telefonazo prehistórico narrando cierta insólita situación: atracos de ninjas en las carreteras, trapicheo de baratijas en una tienda en divisas, intoxicación por irresponsabilidad en un policlínico provincial, destitución de un cuadro ontológico de la región... En fin, el mal.

Nada es cierto del todo y, sin embargo, nada deja de ser verdad. Es la locureta orgiástica del fin de año en la Cuba de la década cero que ya se apaga (comienzan los años diez).

¿Qué Milos Forman del ICAIC será capaz de resumir en imágenes todo este villancico de novedades sin navidad?

Suicidios de ex-militares en las iglesias, robos hollywoodenses en un almacén macronacional, fugas masivas por mar y cielo, copulaciones drogafílicas en las colinas y bosquecillos que coliman a esta ciudad: ayes y eyes-wide-fuck ante los siete pecados capitales que recapitulan la historieta trágica de nuestra Tebas post-tropical...

El Día de los Santos Inocentes devenido Diablo de los Suntuosos Inicuos.

Se acaba el mes, el año y acaso toda una época ya sin épica.

¿Qué escritor cubano tendrá el descaro de narrar todo este alef maléfico desde el estilo estólido de su impropio biopics? ¿Tienen biografía los escritores cubanos o antes deben solicitar por escrito un permiso para narrar? ¿Cómo elucubrar o tal vez lubricar los lunes lunáticos de post-revolución en el 2010? ¿Es el deleite de la ficción fulminante un delito de cara al Ministerio cubano de la Vicecultura?

Me hago el sordo. O el cínico. Al carajo. Ya conozco estos crótalos de la barbarie (yo estaba aquí a inicios de los noventa, ¿recuerdan?). No estoy para cronicarlos. Me salgo por la tangente. Mis textos tienden a no trucidar torpemente el presente: sospecho que el reino de mis demoliciones no es el fósil hoy, sino nuestro fútil futuro. Fascinación de la fustigación.

Mientras tanto, los rumores retrógrados siguen tocando con saña a mi puerta (incluso en un cruce telefónico oigo contar cuentos cruentos). Mientras tanto, mis dedos sienten corren las teclas de mi delirante Dell y el 2010 me sabe a wordzap, a sopa de palabras podridas, a zanahoria soez y espoleo estatal. Mientras tanto, pierdo cosas y cuerpos a mi alrededor. Me quedo solo después de tantos textos intentándolo intensamente.

Gracias, grotesco campo literárido cubano.

No los extraño en absoluto, no merecen ni un mendrugo de sílabas más.

Abro mis alas sin cordura y salto sobre el nido del cuco.

Soy un Nestbenmuchen natural.

Lo siento, mediocres máscaras mediáticas.

Y jódanse, porque ahora ya es mi momento (soy lo más locuaz de la locureta cubaniforme de fin de algo y comienzo de nada).

sábado, 26 de diciembre de 2009

BULLET-IN 3 DE VOCES CUBANAS












ANIMAL DE AL-CANTAR-REJAS


EL OTRO ROJAS
Orlando Luis Pardo Lazo

“Animal de alcantarilla”, que ningún cubano recuerda que fue un poema antes de ser un blog (y me alegro, nuestra poesía se merece semejante borrón): el blog volatilizado de Luis Felipe Rojas en el portal http://www.cubaencuentro.com/.

De aquel poema en prosa (flujo de pensamiento que ahora flota en prisión), publicado hace más de un quinquenio por la entonces mejorcita revista UNIÓN (dirigida intelectual y no ideológicamente por Jorge Luis Arcos y Enrique Saínz), saco estas líneas al azar que tecleo ahora a falta de otra solidaridad mejor:

...extraño que no sepas ponerte a tono con la saliva nacional el escupitajo provinciano calor para despotricarse sobre el alcohol verano cuando digan estamos aquí no se sorprenda nadie juro estábamos aquí mi madre jura éste era todo el condimento mi padre jura nunca estuve ahí señora no es mi hijo golpeo con más furia que un condenado a exilio si me agazapo quién me salva si la cicuta o la escalera grande de ángel escobar el veneno manufacturado en las unidades policiales o la prensa entonces quién podrá besar a la muchacha de los dedos largos quién va a lamerle la herida el cordón artificial de la cabeza quién para reírse llamarme el convidado las letras dirán un nombre una balanza el ritmo que me lleve de las tuberías a los fosos del poder la silla hace ademán el pueblo tiembla como el osito de la revista me extraño a mí me extraño tanto digo punto me voy a los tragantes empujado entre la yerba el alcohol los restos de comida soy hediondo empujado vertido hecho de ti de mí de todos vivo en esta alcantarilla soy comida nacional...

Luis Felipe Rojas: ¡a la reja...! Casi un sainete de humor soez. Yo lo recuerdo del año 2006 (desde la distancia doblemente muda de La Habana a Holguín), fajado junto a Michael H. Miranda por sacar adelante una tal organización de escritores al margen de la UNEAC, además de la revista independiente “Bifronte”: que se imprimieron sólo dos números y, después, a muchos de sus colaboradores vivos, los funcionarios de Cultura les advirtieron que había sido un error publicar sus respectivas literaturas en esas páginas (el admonitorio ministerio que todo lo quiere administrar).

Luis Felipe Rojas y olé... Acaso el campo literario cubano sea una lidia de toros contra los lectores políticos de la Secreta. El pugilato del poeta como médium de los Órganos de Seguridad. Pero Luis Felipe Rojas lo intuía desde el inicio en este cut-up caótico que rearmo ahora con trizas de sus poemas “Animálica” y “Circulación del país”:

...este es un país de ferias y holocaustos
donde los amigos esconden la pobreza
para entrar al paraíso
una feria de animales sorprendidos
con el sexo entre las piedras
un país culpable de tanto frío en las praderas...
...soy el que cuenta las noches del país
bajo la piedra
detrás del alcohol que sobra
allá cuando la patria tiembla
bajo el limo de la historia...
...prohibido está asomarse al mediodía
de este siglo que expira con luces y pancartas
y el señor exige banderitas
para las misas del enero milagroso
día de reyes qué regalos...
...pienso que mi país no es de verdad
esta isla es otro sueño
este no es un país sangrado en el espejo...
...a mí la vida a mí la muerte a mí la luna
qué me importan la muerte la vida la luna
si Dios me ha echado de la feria
y mis amigos no aceptan mis muchachas
mis piernas ni mi sexo convertido en aguas turbias
este es un país de ferias y holocaustos
y animales que lucen el descuido...

¿Seguirá escribiendo poesía Luis Felipe Rojas en el 2010? ¿O la política pedestre cubana (lo chiquitico de nuestro décimotercermundista color local) ya se lo tragó? ¿Qué ensayista cubano en activo lo volverá a antologar? ¿Cuándo un jurado pagado por una institución estatal tendrá las tripas de premiarlo otra vez? Allá, en la Cuba no tan hastiada como haitianizada de Oriente, ¿quién recordará su título de Poeta por encima del sambenito de ser un disimercenario? ¿Qué escritor cubano escribirá sobre este escritor cubano sin caer en pánico?

En la esquina roja, Rojas (tras un viceburó del MINCULT). En la esquina azul, Rojas (delante del politburó del MININT).

Mucha suerte a ambos en el interrogatorio, sin ironías. La lucha es discontinua: la victoria, incierta.

jueves, 24 de diciembre de 2009

ESTO NO ES UN DISCURSO


LA NADA BUENA
Orlando Luis Pardo Lazo

No sé si los cubanos alguna vez se lleguen a amar. Lo cierto es que sí les sobra el aliento para difundir un amor ajeno, al menos sobre-humano: el de Jesucristo para con nuestra pecadora nación.

Y allá van, una miríada de cubanos conversos del materialismo a la trinidad. Por esta Habana del XXI pululan impolutos, con sus vestimentas de género republicano, solos o en rebaños tristísimos después del culto aleluya y la sanación a manos de un pastor o impostor. Allá salen, con sus salmos de traducciones baratas, casi siempre de noche (la luz del día es nefanda para la fe), caminando o en buses de bombillos ahorradores, con una sonrisa falaz de felicidad y una precaria salud bucal. Allá van, como almas que se las lleva dios, a repartir papelitos de pertinaz propaganda pastoral.

Tengo sangre para que me caiga del cielo este tipo de información, en Cuba casi clandestina (no se vende ni edita de manera oficial). Mis ojos claros, color sin tiempo. Mi pose de tipo tiposo y desvalido (un Goliat con ínfulas de David). Mis pelos de personaje perdido con síntomas de una cándida curiosidad. En fin, un ángel desangelado a ras de La Babiloniabana poscomunista de los años cero (una res descarriada entre la nada y el cielo). De manera que siempre me toca la gracia de uno de esos panfletos naif. Y no me molesta en absoluto. Al contrario, yo soy el único cubano que todavía los lee del pí al pá.

“Hoy puedes empezar una vida nueva si dejas que Jesucristo te transforme”, aseguran estos impresos sin imprimátur: una tsunami subterránea que funciona como una conspiración evangélica explicada al proletariado (un Cristo patrio in crescendo). “Si crees que Jesús murió por ti y obedeces sus mandamientos, podrás empezar una vida nueva cuyos frutos irás viendo poco a poco” (la cautela cubana de la política del PCC contamina incluso estas prédicas).

Así que cada noche yo acepto mis papelitos y un desconocido me bendice mascullando salves sin saber si soy un suicida o un serial-killer de clase C. El diseño editorial es más bien kitsch: flores que retoñan sobre la roca de un abismo o en la arena del desierto, mariposas de colores retocados sobre dichas flores, nubes impresionistas con halos de photoshop, puestas de sol turísticas: en fin, un reavivamiento espiritual del lugar común.

En casos extremos, quien reparte estas primicias de prensa independiente se pone de pie en medio del improvisado auditorio y deviene predicador. Empiezan advirtiendo (y divirtiendo a la audiencia analfabeta de fe) y terminan con un aura de admonición: “Atiendan, hermanos, es muy importante, y esto no es un discurso” (nunca especifican qué es): “el pecado es tu perdición porque impide que el hombre conozca a su verdadero dios (tampoco especifican cuál es)”.

No sé si los cubanos alguna vez se lleguen a amar. Lo cierto es que tales gritos de tribuno sancto (las mujeres nunca se lanzan, tal vez para evitar ser confundidas con una Dama de Blanco), tales diatribas entre la amenaza y el amor, la mayoría ya al borde de la medianoche cubana, son lo más parecido que mis nervios de punta pueden asociar con el chillido del diablo.

Lo peor es el aire de superioridad con que muchos de estos voceros te radiografían al soltar su monserga de monseñor. Es obvio que ellos ya están salvados a la hora del apocalipsis: sus nombres parecen ya confirmados en la lista divina de la hora final de Cuba y el mundo (Cristo los legitima contra Castro). De (mala) suerte que el que ha sido cogido en falta eres tú, todavía indeciso entre virarles la cara o abrirles tu corazón. El que está jodido por no creer en semejante jolgorio eres tú. Más te vale arrepentirte y asistir mañana mismo al templo con puntualidad, a éste cuya dirección se anuncia al pie de la tarjetica promocional.

Sin embargo, ayer en la madrugada un muchacho escuálido me extendió con pena un papel. Era evidente que lo hacía por cumplir su tarea en la secta o al menos en el sectorial. Me lo dio por disciplina de buen pupilo protestante y no por fervor: de hecho, casi me pide por favor que yo le quitara de sus manos aquel cargamento de hojitas de contrabando. Su misión era tal vez un castigo por haber llegado tarde al culto una noche o acaso como cuota diaria de auto-mortificación.

Me pareció débil y nada sincero, como yo cuando me descubrí dando tumbos en la década decadente de los noventa: un jovencito dolido apostando apenas por una segunda o vigésimo-segunda oportunidad para su alma. Acepté su san zamisdat sin dudarlo, como de costumbre, pero esta vez el pastor era técnicamente yo. “¡Qué solos estamos!”, le solté sin pensarlo: “¿Te puedo dar un abrazo?”

Él me miró atónito, tal vez temiendo otra trampa de nuestra rala realidad. Yo le repetí mi propuesta un tanto embarazosa y le abrí no mi alma pero sí mis brazos de par en par.

El muchacho dio un par de pasos hasta mí. Se me enganchó del cuello y estuvimos no menos de medio minuto en esa posición: un tiempo infinito entre desconocidos, un lapso infinitesimal entre bestias civiles, toda una Era antropoilógica naufragada en nuestro indolente dolor de nacionales ya sin noción de nación.

Nos separamos. Nos estrechamos las manos. Las teníamos sudadas y frías. Nos espetamos algunas felicitaciones por navidad y el nuevo año que ninguno quería del todo inaugurar, y entonces él bajó la vista y se confesó: “Gracias, hacía mucho que nadie me tocaba ni se fijaba en mí”.

Y cada cual se perdió en silencio en la penumbra pésima o póstuma de Porvenir, bajo el semáforo decrépito donde esta avenida sin futuro funge o finge como frontera frágil entre Lawton y Luyanó. Seguro que cada cual pensando en lo excepcional de nuestro encuentro lejano de segunda o vigésimo-segunda especie al alba de la Nochebuena del 2009. Amén.

sábado, 19 de diciembre de 2009

UN DÍA DE DICIEMBRE


GATITO
Orlando Luis Pardo Lazo

Cuando las ciudades se ponen cínicas y carroñeras, la muerte es tan fácil como salir a la calle y que te tiren un carro encima. Conozco historias así. Me las cuentan con frecuencia cada vez más preocupante. Y, por supuesto, ahora las he protagonizado.

Salí a la escalinata de Bouza y Rafael de Cárdenas, allí donde una fila de tanques prehistóricos de basura alimentan a una manada de gatos sin patria pero sin amo (y sin amor). Entonces, una patrulla de la estación de Aguilera le dio un toque mínimo al minino que cruzaba como un loco la calle. Gatito.

La patrulla ni se enteró. Y continuó rumbo a Calle 11 en alguna secreta o sucia misión. El gatito tampoco pareció inmutarse. Sólo se metió entre la hierba guinea que se come ese trozo de acera (decirle “acera” es una exageración), y allí se tendió a esperar con sus dos o tres meses de vida gatuna, acaso para entender de qué se trataba aquel golpetazo que un vehículo con seres uniformados le había propinado al azar.

Gatito no se quejó. Tenía la mirada vivísima. Era blanco y negro, como mi gato Xotreum (que por estos días ya está a punto de abrirse su propio blog). Me acerqué. Intentó huir. No lo culpo. Tampoco pudo lograrlo. Tenía paralizadas las patas de atrás. Se arrastraba como un majá o un pez claria. Un escalofrío me recorrió el esternón. De tanto vivirla en carne ajena, yo sí me sabía el resto de esta historia necrocubana.

Lo cargué. Hacía frialdad, no tanto por la estación como por la altura de esa colina de Lawton. Seguí con él en mis brazos. Con Gatito rumbo a ninguna parte. No quería mirarlo. No quería tocarlo. No quería encariñarme con la muerte crónica de esta ciudad. Demasiados conocidos muertos o desaparecidos tras un telón de acero o de exilio. Por favor, está bueno ya. Pero tampoco quería dejarlo botado allí, reptando su suplicio cruento y tal vez lentísimo.

Gatito. Te pido perdón.

En la Clínica Veterinaria de Carlos III y Ayestarán, ese nichito paramédico donde converge toda la gente triste y solitaria de La Habanada, me cobraron 25 pesos por una placa. Barato. Además, con muy buena voluntad de ayudarme en mi desasosiego. Además, a falta de cepo, tuve que sostener yo mismo al gatito durante los dos disparos de radiación, tragándome a bocajarro los rayos X de aquel cañón obsoleto.

El primero en leer la placa fui yo. Gatito, tenías la columna picada en dos, la médula cortada con una tijera indolora: la paraplejia y la no-respuesta de tus instintos estaban garantizadas por el resto de la historia nacional. Eso es lo que pasa cuando nadie te cuida al cruzar la calle, ni te advierten tener la máxima desconfianza contra cualquier carro estatal.

“Gatito, ¿por qué no te moriste tú mismo?”, pensé. Y enseguida pensé: “No te moriste para que yo te diera un poco de amor, para que te hablara llorando en un banco percudido de aquella cliniquita propiedad zoocial, para que te acariciara y te diera un pedacito de jamón y queso que oliste con miedo y apenas intentaste lamer. Lambucear.

Gatito, yo te maté. Pregunté sin derecho si dolía y me dijeron que el animalito ni cuenta se iba a dar: la segunda persona te excluía de la escena, como si tú no fueras capaz de comprender nuestro argot cubano de la pena mínima a la hora sin hora de aplicar la pena máxima.

Me juraron que el sacrificio era la decisión más humana que cualquiera de ellos, como especialistas, tomarían con una mascota en ese estado (parece que la muerte es lo único humano en semejante estado decrépito a priori, pero tú ni siquiera eras aún mi mascota, Gatito). Como bonus-track, me liberaron de pagar tu dosis letal, porque a ellos también les daba mucha pena “ponerlo a dormir”.

Y era verdad. Al muchacho de delantal verde le brillaban opacamente los ojos. Y entonces mi llanto mudo comenzó a caer en cámara lenta sobre la camilla fría untada con aromatizante barato.

Algunas lágrimas le dieron a Gatito en la cara y entonces sí reaccionó con apetito. Quería beber. Tenía sed. La sed infinita que nos mata a todos de soledad por más que nos insertemos en nuestra mediocre multitud. Bebió. Casi le grité al muchacho: “Por favor, dale ya”.

Le cogió una vena. Inyectó algo así como dipental. Gatito se inmovilizó. Seguí acariciándolo como hacía ya casi dos horas. Lo envolví y salí, bajo el manto fuera de foco de las miradas piadosas de la cola.

Me paré en la esquina de Infanta y Carlos III. En La Habana, Cuba, América, un martes 16 de diciembre de 2009 (para los gramáticos oficiales, sepan que hubo y habrá todavía muchos otros martes 16 de diciembre de 2009: la realidad es estéreo y no monopartidista). Con mis amigos artistas aterrillados por la inquina institucional de la Inteligencia, con noticias truculentas de que el 2010 será el año de la encerrazón o sin-razón absoluta, con nuestra esperanza ya parapléjica y sin siquiera una dosis definitiva de rayos X o dipental, caminé hasta otra fila fétida de tanques plásticos de donación, y allí te dejé, a kilómetros de tu basurero original.

La brisa fría y el sol somero enseguida me secaron la cara. Sentí alivio por mi crimen.

Gatito. Gatito lindo. Gatito lindo y moribundo que te puse indolentemente a dormir sin dolor. Aún no sé si me arrepiento. Creo que tal vez no tanto. Por lo menos tu último día del mundo fue con un tipo tocándote con amor la barbilla y ronroneándote boberías en un bus estatal. Un tipo noble que devino verdugo bioquímico voluntario.

Gatito. Mejor no me perdones. Gatito, adiós.

UN CORAZON CON RAZON


UN CORAZON CON RAZON, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

Ciudad Deportiva, jueves 17 de diciembre 2009, 12 del mediodia cubano...

viernes, 18 de diciembre de 2009

PROTESTO


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Omni zona franca on the loose...

RING-KONG









FOTOS: SILVIA CORBELLE BATISTA

¿ARRINCONADOS?
Orlando Luis Pardo Lazo

Nadie en Cuba conoce a San Lázaro. Tampoco importa demasiado. La gente le tiene fe, aunque lo confunden entre pasajes bíblicos y pasillos brujeros de barrio. Así que al Rincón nos fuimos, iluminados e ignorantes, con body-painting y soul-preaching. Casi un centenar de orates con un garabato de palo a cuestas. Como cada año, desde hace ya más de una década de fundado el fenómeno Omni-Zona Franca: hoy 100% free-lance, empujando hacia al futuro el carretón underground de su Festival de Poesía Sin Fin 2009 (un hito histórico que la prensa en Cuba debiera narrar en todo su esplendor).

Desde las 12 del día, al piquete se sumaron tres jóvenes desconocidos (dos ellas y un él), y enseguida las patrullas con cámaras en el techo fueron documentando nuestras caras acaso en stop-motion. Hacía sol fuerte, pero no desesperante. Babalú Nube ayudó. Avanzamos rapidísimo hasta Fontanar, cantando y dando brincos como niños escapados de sus aulas (jaulas): “un garabato pá que abra los caminos...” Allí nos telefoteó a su gusto un señor sonriente y calvo, paparazi parapolicial. Sólo entonces desapareció nuestro trío de joviales escoltas (o se pusieron un traje de invisibilidad parcial, al estilo de los videojuegos en 3-D).

El garabato pesaba muchísimo, como corresponde a un año muy heavy o jodido. Arrastrarlo desde 100 y Boyeros hasta el semáforo del Reloj Club fue un privilegio que me dejó en estado de postración. Igual seguí para alante. Necesitaba sentirme vivo en esta veleidosa y a ratos vitriólica ciudad.

Pasaron muchisísimas cosas. Pasó la amistad, súbita o recuperada a la vuelta de años (alguien acabado de aterrizar del avión y ya estaba peregrinando). Pasó el amor, siempre OMNIsciente y OMNímodo: desde una bebé hasta un septuagenario, sin distinción de sexos ni pieles ni credos religiosos o políticos. Pasó la palabra, cómica y verdadera. Pasó el pánico, según nos internábamos en aquella ratonera que anochecía al galope.

No quiero dar detalles. No voy a compartir esta magia todavía. Temo que se me diluya. Me aterra vulgarizarla sin querer, al meterla en la camisa de fuerza de mis rearreglos de sílabas y silencios. Baste decir que la tensión fue en aumento. Y también los aplausos y gritos y estribillos y el paso exhausto que no dudó nunca en avanzar hasta ver qué nos podría suceder en aquel camping minado.

Nada, por suerte. Sólo un atentísimo operativo parapolítico. Y la coincidencia cósmica de meter el garabato en la Iglesia justo cuando un padre daba una homilía preciosa, ya pasadas las 7 PM.

Después de la respiración AOM y de colgar el garabato en el árbol ritual de Omni-Zona Franca, Luis Eligio pronunció un microdiscurso maravilloso. Lo escuchamos con las manos tomadas, en la penumbra del traspatio clerical, ya a punto de los abrazos y lágrimas que estallarían después. Yo nunca lo había visto transformarse así. Vehemente y humilde. Amable y arrebatado. Eligio el Elegido, en verdad. Un icono para nada improvisado. Un cubano que se ha pensado a sí mismo en privado y ahora confía en su mensaje público de paz. Un tipo que merece todo el respeto ministerial o, de lo contrario, habrá que vaciar ese rimbombante adjetivo en el fondo del Recycle-Bin.

Afuera, su voz se mezclaba con la del padre católico adentro. En un instante dado, la frase de Luis Eligio no tuvo necesidad de concluir: la voz en off del púlpito completó su sentido. Un diálogo nada distante entre dos antípodas. Amor. Amor. Amor. No hay ser humano sin amor. No hay ser nacional sin amor. Mirarse las caras con la verdad. Ascender el alma, no los objetos. Sobrevivir en el espíritu, no en las ideas y mucho menos en las ideologías.

Gracias, Luis Eligio. Gracias, Omni-Zona Franca. Ojalá este mensaje fuera leído en toda su justa lucidez por los agentosos que llenaron sus tarjetas digitales registrando nuestras imágenes y voz. Ojalá que llegara también a todos esos rostros ajados de vecinos y guaguaúntes que nos miraron entre el escepticismo y el espanto, incapaces ni de sonreír ante la diferencia. Ojalá que, mañana viernes 18 de diciembre de 2009, el Ministerio de Cultura cubano cumpla con su palabra de una semana atrás y acepte reunirse (¿rectificar?) con esta avanzadilla pacífica de genios innatos de Habanalamar.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

PATRIOT TEARS


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Eskuadron Patriota en vivo en casa...!

ALAS DE ALAMAR










DÍA 2: ELECTROSPEAKING RICO PA´ TI
Orlando Luis Pardo Lazo

Esta nochemartes fue la hecatombe. Música remix con un DJ, y luego media Cuba underground en vivo, en un apartamento de emergencia, pues el garaje-taller de Omni-Zona Franca también fue censurado a pesar de ser particular (ayer lunes 14, hombres incógnitos entrevistaron uno por uno a los vecinos del edificio y sólo 3 cubanos no se sumaron al boicot cultural contra Poesía Sin Fin 2009: el resto prefirió no buscarle la quinta pata al Estado).

Pero Poesía Sin Fin 2009 es un meteoro. Tras una parada de la ruta P-11, surgió un tercer piso listo para el concierto. De 7 a 11 PM la música reventó la sordera post-proletaria de Alamar, pero nadie aquí se prestó para la protestica policial. Al contrario, fue una noche diferente para este barrido barrio. ¡Bravo entonces por ese espíritu de tea de la Zona 5 y una rechifla para la mortandad amoscada de la Zona 19!

Perdí la cuenta de los intérpretes de esta segunda jornada del Freestival Poesía Sin Fin. Todos la pusieron bien candente. Crisis y crítica y catarsis. Todos con una rabia respetuosa contra el país y el mundo, y todos agradeciendo la invitación a pesar del chismorreteo ministerial que aspira a estigmatizar a esta gente sin etiquetas.

Pero el poder burocrático este diciembre de 2009 no lo va a lograr. Su papeleo político es un pataleo patético que no tiene cara para parar tanto corazón sin coraza, tanta vocación de verdad, tanto amor en el ambiente, tantas lágrimas lindas en los rostros sin apartheid lo mismo de la blogger de Octavo Cerco que del líder de Eskuadrón Patriota (que se ahogó de emoción y cortó su antológica “Decadencia” por la mitad, bajo una ovación que casi mete en resonancia a aquel palomar de arquitectura o acaso arqueotectura de los 70´s).

Fue apoteósico. La casa convertida en estadio. En un templo ecuménico. En fe de futuro.

Cuando regresaba a Lawton de medianoche, vi la Casa de Cultura de Alamar. Parecía un mogote jurásico. Todavía con los baffles de vida resonando con magia en mi estómago, en esa mole prefabricada sólo vi una lucecita mortecina calando los bostezos de los custodios o cuadros. En 3 o 4 días ya se había convertido en una casa fantasma. Por supuesto, la imagen no me deprimió en absoluto. Antes bien, ya era hora de que se hiciera justicia. Una cultura fantasma se merece un nichito municipal así. ¡Buen provecho, Procurador!

martes, 15 de diciembre de 2009

David


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David on un tem de su disco en la inauguracion del festival poesia sin
fin en alamar, la habana, lunes 14 de diciembre 2009

POESIA SIN FIN


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waldemar guerra y luis eligio, alamar, la habana, cuba, lunes 14 de
diciembre 2009, inauguracion del festival poesia sin fin...

¡Y SE HIZO EL FESTIVAL...!









DÍA UNO: INAUGURACIÓN
Orlando Luis Pardo Lazo

Con el “AOM...” místico-materialista de Amaury Pacheco y el tintineo de sus campanillas zen-lezamianas, rompió, por encima de la necia nuca del funcionariado cultural cubano, el 11no Festival Poesía Sin Fin de Alamar, Cuba y América.

“¡Oye, sí, que ya estamos conectaos...!”, un grito único y un aplauso que frisó con las lágrimas después de tantas advertencias violentas Made In MININT-MINCULT.

Bah, ¡no coman tanto pan con presiones, comediantes, que eso les empina la panza! Primero, un jaque al descubierto en los parques pacifistas de El Vedado, del Día de los Derechos Inhumados (10 de diciembre). Después, un jaque a lo descarado en la Casa de Cultura de la Habana del Este (donde Fernando Rojas dijo “para el enemigo no puede existir amor”). Y, este mismo lunes 14, un jaque doble en el vecindario del edificio de David: en un claro cársico de La Siberia (Micro 10), allí donde el diablo no dio ni siquiera un tercio de voz.

Entre ignorar o insultarse, uno no puede menos que intuir la pobreza persistente en que patalea dentro de este país: una cuba cochambre. Así y todo, hay esperanza en el fondo de tanta enfermedad infantil. Y, a la hora de la insegura inauguración, cuando parecía que la mala leche de repudio envenenaba el Festival Poesía Sin Fin de OMNI-Zona Franca, estos monstruos de la buena vibra han dado una lección de madurez al resto de nuestra zoociedad: la pelea está ganada, porque no hay pelea sino belleza; los ministros pasan, la cultura queda; cuando hay muchos hombres empobrecidos o embrutecidos o emputecidos, basta un destello de luz pura para iluminarles el camino secuestrado (una cuba crisálida donde incubar un futuro no fósil).

OMNI-Zona Franca no para: sigue, sigue...

Fue la locura. 3 horas que se fueron en 3 minutos. Un segundo piso que parecía un mirador planetario. Gente linda hasta en las escaleras. Extraños lúcidos y juguetones, extranjeros que conocen mejor el alma humana que el represor de la acera de enfrente (qué afronta). Ganas y goces en las miradas. Abrazos y besos después de un año o un minuto sin verse. Colores y colgalejos. Tatuajes y té. Coqueteos y toqueteos. Es el reino del cuerpo y de la verdad: nadie miente, tampoco nadie habla de más. No hay promesas perdidas. Prima el silencio o el grito de alegría salvaje. Retumba el verso, el acorde, la puesta en movimiento de un lenguaje que fuera de allí luce anquilosado y estático y se llama “habla popular” o “discurso oficial”.

Cerca de las 5 PM aquello explotó. Una caldera de vapor performático. Llegué con cierta paranoia patria, por los comentarios de los vecinos. Sobreoí frases fúnebres al estilo de “no paso pallá pa´ no coger yo una lluvia´e piedra”. No sé de qué hablaban. Seguí de largo. Antes, ya había visto el típico tríptico de guardias de verdes convoyados con varios policías a la salida del reparto, casi en la Vía Blanca. A lo mejor fue una cómica coincidencia (reincidencia). Pero a la familia de David los dirigentes del CDR le estuvieron maleando la atmósfera todos estos días.
Waldemar Guerra rasgó su guitarra. Cantó. Cantamos todos, sin saber la letra en absoluto. Cada palabra era un aleluya guerrero de paz. Todos devinimos poetas por contaminación o acaso combustión espontánea. Yanier Hechavarría (28 años, Holguín) se bajó con unos poemas selectos de su libro “Peces en bolsas de nylon” (Ediciones Ávila 2009), leídos con un talante sobrecogedor y encima con sus facciones cautivadoras:

Hay olor a cadáveres.
En las calles hay olor a carne que se pudre.
Tengo hambre.
Hay basura en las calles,
basura de productos importados:
cajas de cigarros,
botellas plásticas,
vasos desechables,
una postal con la imagen de la rosa búlgara;
la dedicatoria “A Mamá”,
la misma,
la de casi todos.

Y también:

No puedo creer en las fotos de las postales, el diagnóstico, las conversaciones, la gente a pie tratando de llegar, la violencia en los rostros, los graffiti de noche, el escape hacia la luz del horror, la demanda de los restaurantes, las tiendas, los suicidas, las risas en las escasas bocas, las sábanas de los hospitales, el peso de los cuerpos que hoy son cadáveres.

Y cosas así. Ni buenas ni malas, pero pronunciadas con una vehemencia digna muy poco cubana, acaso ya post-cubana.

En ninguna lectura pública he visto a la audiencia atender al poeta. Normalmente son espacios para socializar y beber de gratis. En la sala de David, sin embargo, hasta la garganta de quien leía se escuchaba tragar, traquear, trepidar.

Leyó entonces Francis Sánchez, de Ciego de Ávila, que es hermano del Félix Sánchez que polemizó con Julia Osendi (contra el borrado de la historia beisbolística nacional) y con Eduardo Torres Cuevas (por su política depauperadora de fondos bibliotecarios) —el mismo Félix Sánchez a quien le están escamoteando por clandestinaje su Premio Guillermo Vidal 2009—, y soltó unos textos de raras rimas en esta epoquita tan prosaica. En su poemario “Epitafios de nadie” (Editorial Oriente 2008), Francis perdió un par de poemas por la censura y el volumen casi no se promocionó, pero allí estaba orgulloso su autor, recapitulando, por ejemplo, la muerte manipulada de un ícaro cubano que, una década atrás, quiso escapar del laberinto insular en un tren de aterrizaje de la British Airlines.

También estuvo el espirituano Manuel González Busto, y un joven que al final se me esfumó entre las manos sin dejarme saber su nombre, que creo asociar ahora con Heriberto (acaso un anagrama de Heberto de poética parecida a la de Padilla): “un país que perdió las fronteras con el dolor y huye como un tigre moribundo”, “el pretexto de estas horas sucias y suicidas”, “en este minúsculo cuarto respiramos, aquí se acuchillan nuestro sueños de vivir en el país que nos hiere”, “a pesar de todo el día vuelve a empezar y la excusa de ayer sirve para hoy”, “vengan a mí las ilusiones que escaparon por el lavabo junto a partículas de jabón y el semen incontenible”.

Maikel Iglesias, miembro del consejo redactor de la revista digital Convivencia que dirige desde Pinar del Río Dagoberto Valdés (“Vade Reto, vicioso”, subrayaría aquí un viceministro), leyó un poema tan extenso como intenso de “El libro de Griet”:

Pego mocos contra el muro de lamentaciones que hoy rodea mi país para bloquearme el tuyo. / No creo que sean los buitres del Estado en esta madrugada, / ni palomas mensajeras del Sistema, / ni tiñosas blancas. / O tal vez sí. / Es de otro asunto mi onanismo cósmico. / Otra estirpe mi vejada hombría. / Por eso me rebelo ante el color de las tiñosas como un yonqui. / Son tan blancas que nos pintan raras. / Y le ensucian el rostro a mi bandera.

Llegó el tam-tam de la música y todo el mundo saltó del piso y caímos felinamente sobre nuestros pies. Una rapera conductora de TV en Venezuela la puso caliente o cool a favor de un diálogo que se escuchara a todo nivel. En este punto David adelantó dos temas de su disco, donde la intolerancia aún no parece ser un ángel olvidado, sino un demonio por olvidar. Nuevamente contorsiones y gritos, cruzados por momentos de reflexión a capella o de un casi rezo a cargo de Waldemar Guerra sin guitarra. Y entonces llegó la noticia de que había “algo fula armándose allá abajo”.

Igual ya había terminado triunfalmente el programa de inauguración. Cesó la música. Cruzó un flashazo de ira y lo excomulgaron del apartamento. Se habló de paz, de armonía, de respiración, del camino recto y transparente, de que este Onceno Festival sin paternalismos tendría que ser, sin proponérselos, el mejor.

Muchos bajaron y fueron hasta la plazoleta de la intriga inquisitorial, donde una lastimosa presidenta o delegada intentaba, desde la disciplina de su analfabeticidad, arengar a los becarios de una facultad cercana para ir a molestar a los invitados de David: escándalo público, sería el cargo común esta vez.

Sólo que los muchachos en este caso sí eran muchachos. Oyeron a la mayorala mala con respeto e incredulidad, pero nadie le hizo mayor caso. No se movieron. Hasta David mismo tomó la palabra, en una suerte de democracia directa con la que quizá no contaban los agentes que planearon semejante intervención (léase, invención). El pueblo cubano real no está para esa “trova bizca”: si quieren acto de repudio espontáneo, lo tienen que traer rápido en brigaditas pret-a-porter desde alguna cárcel o cuartel.

Nos fuimos en masa. Tras otro tsunami de abrazos y besos y teléfonos intercambiados que muy pocos discaremos hasta el próximo Festival. Es decir, hasta mañana, cuando en un lugar de Alamar de cuyo nombre aún no quiero acordarme, resuene el micro-conciertazo Elektrospeaking en la cuerda del hip-hop.

Deséenles suerte y amor a este piquete de cubanos y cubanas, por favor, que están caminando por el pétalo histórico de una navaja.

sábado, 12 de diciembre de 2009

ALAMAR REPRESS









OMNI SINA FRANCA
Orlando Luis Pardo Lazo

Por fin el Ministerio de Cultura cubano se quitó la máscara modosita con los performers de Omni-Zona Franca: esa gente linda y loca que, a lo largo y estrecho de los años cero, salvó el alma ajena y álgida de Alamar.

Por fin el viceministro Fernando Rojas gritó sus más sinceras palabrotas a los artistas: como todo teórico de atrezo, ha devenido un político sin humor y un portavoz parapolicial al punto de lo fraticida (los llamó “traidores” por dejarse “manipular” blogueramente por la “contrarrevolución”).

Por fin el Festival de Poesía se hará al margen de la institución oficial: los desalojaron de la Casa de la Cultura de Habana del Este con un mitin mongólico de repudio (acaso desde el caso de la poeta María Elena Cruz Varela, a ese municipio no lo mutilaba una operación militariforme así).

Y las turbas se aburren, eso es un hecho. De década en década, hay que darle pasto al decadente pugilato popular. De lo contrario, esa presión de presidiarios podría explotar en las propias narices del poder. Al combate, corred, habanadelestes...

Supongo que la CIA y la SINA por fin puedan sentirse satisfechas con este performance interdisciplinario Made in MININT & MINCULT. Otra vez en Cuba ha ganado lo atroz. El desparpajo funcionaril. El zapatazo de marca Nike o Nikita, así en la ONU como en la UNEAC. La retórica rota de una invasión yanqui que hasta al propio Obama sorprendería (como lo sorprendió su Premio Nóbel de la Paz). Otra vez Cuba demuestra que todo diálogo se dilapida y lapida. Como intelectual inteligente o de la Inteligencia, Fernando Rojas ha firmado un cheque de descrédito a perpetuidad (su futura misión de Ministro se malogró hoy).

El domingo pasado lo vi en el Pabellón Cuba. Sonreía, él. Yo había tenido un fin de semana fatal y aquella vicesonrisita para nadie me dio aún más tristeza. Nada: son sólo mis subjetividades en tanto insulso socialipsista insular.

De todas formas, hace por lo menos tres Festivales de Alamar que hay cositas prohibidas de presentar en el programa: las revistas digitales Cacharro(s), Consenso, Bifronte, 33 y 1/3, DesLiz, y The Revolution Evening Post, por ejemplo. Pero los chicos chics de Alamar se han resistido a semejante arbitrariedad: y la solución ha sido exiliarse en su garaje mítico fundacional, en los suburbios de La Siberia, allí donde hasta el Granma se lee siempre como el periódico de ayer (la frase pudiera tener cierto valor de uso gnoseológico).

Este año 2009 las presiones empezaron con diplomacia. Las embajadas retiraron su apoyo en la promoción. Mejor así. Demasiados panfletos en papel cromado. Después, desde la jauría de Juanes en la Plaza hasta el Geely que abdujo de la marcha anti-violencia a la blogger de Generación Y, Luis Eligio y Amaury Pacheco, entre otros, tuvieron que soportar la humillación de un interrogatorio sin cargos. Cuestiones casi culinarias de la cultura cubana se convertían, pues, en un casus belli de la seguridad estatal.

Me preocupa la suerte navideña de este piquete no de artistas sino de hermanos cubanos. Un vecino los puede denunciar por la bulla de un festival por cuenta propia a mitad de cuadra (escándalo público ahora ya sin licencia). Les pueden colocar dentro de su espacio un agente provocador (en las ediciones anteriores nunca faltó ese invitado de las sombras): un rodney roñoso o uno de esos quebrantahuesos que recorren y corroen la médula de La Habanada. En la peregrinación al Rincón del día 17, la policía bien podría cebarse con ellos (tampoco sería la primera vez). Un cortocircuito, un accidente automotor, un ron mefítico de metanol, un desplome del falso techo o el falso cielo de su locuaz local, un meteorito de mentiras, un salidero albañal: en fin, el mal...

Y yo no quiero que nada malo les pase a estos tipos y tipas que se saludan con abrazos y besos, nunca con la marcialidad robótica del resto o los restos de nuestra población. Yo no quiero que la debacle de nuestra post-patria contagie a esta gente que reza y ríe con las caries al aire y no con una vice-sonrisita sin destinatario.

Es muy poco lo que el MINCULT les ha dado para ahora arrebatárselo: dinerito del día a día, meriendas subproletarias, combustible para guaguas sucias que igual llegan tarde, etc. Las grabaciones, las camaritas digitales, el apoyo informático, las invitaciones a eventos europeos, todo, todo, todo, y hay que decirlo bien alto antes de que se emplee como evidencia de “mercenarismo”, todo, todo, todo, ha sido producto de la solidaridad desinteresada internacional.

No es culpa de Omni-Zona Franca que el siglo XXI sea el del poscomunismo planetario. No es culpa de Omni-Zona Franca ser un fenómeno público que concita por derecho propio la atención y la tensión de los medios. Si esa mano humanitaria de ayuda el Estado la interpreta como enemiga, será un problema del Estado (tan estático y tan poco estético): nunca de nuestros ciudadanos cubanos a la intemperie.

Coño, porque es mucho lo que este clan de Alamar ha soplado en el espíritu de la Post-Revolución. Le han devuelto las ganas de gozar a media juventud deprimida en la violencia de las drogas y la masturbación (lo que no significa a priori que sean negativas ni las drogas ni la masturbación, pero sí esa inercia inicua que nos quita el ímpetu de vivir). Con sus cuerpos tan plásticos en acción, ellos han maquillado de colores el descascarado o descarado desierto que es la aldea dormitorio de Alamar. Y, paradójicamente, con su levedad apolítica, nos han hecho notar la noción de que no flotamos como zombis en la nata histórica, sino que es posible despertar ahora y aquí, pues somos seres únicos bajo los ojos omniscientes de dios o bajo el astigmatismo de su carencia divina. Pinga, y muchísimo más todavía: ellos nos han retado a restaurar el amor y desterrar el odio entre los cubanos donde quiera que Cuba se los haya tragado o escupido.

Supongo que ese exceso de buena voluntad sea justamente lo imperdonable.

Pueblo de Cuba: ahora que el lugar común “pueblo de Cuba” es paladeado por los repudiadores en plena prensa plana y TV, por favor, prevente primero que todo de ti. ¡Cuídate de Cuba de tu impropia Cuba!

Y ojalá que estos jóvenes neo-decembristas no terminen trucidados por el azar de un zar no tan monárquico como monologante.

Cubansummatum est!

jueves, 10 de diciembre de 2009

38...


OU SONT LES NIEGES D´ANTAN?
Orlando Luis Pardo Lazo

Mis amigos del alma, esos muertos magníficos de la sin patria, me llaman por teléfono para felicitarme.

Se supone sea mi cumpleaños.

10 de diciembre: para colmo, es el Día Internacional de los Derechos Inhumados.

Mis amigos del alma me llaman con el horario de Cuba. Están locos. Están lúcidos. Hace medio siglo (o sigilo) que viven lejos de esta isla infinita y todavía no se ajustan a su propio reloj.

Son jóvenes y sólo les queda la memoria amnésica de su juventud.

Mis amigos del alma están mal. Están prósperos. Son animales anacrónicos que habitan en un tiempo insípido e híper-real: arañas penélopes que destejen cada noche el huso horario de la triste alegría de no despertar más aquí. Conmigo. Con ellos.

Los extraño. Mucho. Muchísimo. Con un dolor que se haría piedra si lo pronuncio. Por eso todas las noches cubanas, que son todas las mañanas mentirosas de Europa, yo pienso compulsivamente en ellos. En ti. Por eso todas las tardes tediosas de nuestra demasiada patria, que son todas las tardes tecnoilógicas de América, yo me alegro tristemente por ellos. Porque no tengan que desvelarse ni una sola madrugada más aquí.

Mis amigos. Del alma. Extrañas palabras para un escritor que quiso fungir o acaso fingir como el enemigo público número uno. Desterrar el sentimiento y cavar hondo en el hielo, frío fósil.

A todos mis amigos más tarde o más temprano terminé amándolos. Muchos hicimos el amor. En cualquier orden de parejas efímeras que iban a ser más eternas que la Revolución. Templamos opíparamente por pura lujuria de libertad, por puro miedo de perdernos de pronto el cuerpo (supongo que ya eso pasó). Por gusto, por regusto, por desgaste. Para hacernos más contemporáneos por dentro. Para tantear nuestras vísceras y algunos límites no tan indecentes como indecibles. Para llorar a la vista de otro ser humano nacido a ras de Cuba también. Para recuperar la dignidad secuestrada de la palabra singar.

Mis amigos del alma. El amor. Vocabulario soez que se atraganta en las cuerdas vocales de un escritor que intentó arrancarse la lengua para raspar la literatura con una astilla de hueso. Amasando más que amando a los hombres y mujeres de una Habaneandertal que se nos esfumó.

Gente preciosa y buena y solitaria que no tuvo espacio para narrarse a sí misma en el torturante tiempo de nuestro país. Y por eso tomaron distancia. Dentro o fuera. Por eso cambiaron de continente. Silencio o suicidio. Por eso cambiaron de lengua. Esperántrax o volapunk. Cambiaron de sexo. Semen o simulación. Sólo les faltó cambiar también de reloj. Y no llamarme más con la hora hastiante de Cuba.

Hoy somos no sé bien qué. Una manada de búfalos camino al vertedero de los triunfadores. Una corporación del capitalismito de atrezo en que nos asfixiaremos mañana. Una comunidad de cadáveres que tuvieron el privilegio de sobrevivir a la Revolución.

Mis amigos de alma.

Lo siento.

No pudimos o no supimos o no quisimos evitarlo a tiempo.

No nos dejaron tiempo, ningún tiempo en el mundo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009







JOHNNY WALKER

El discreto encanto de hacer jogging por la 5ta Avenida de La Habana (Avenida de las Américas o acaso de los Almeidas), con un cartel a nombre del más Juan de los Juanes.

La ciudad entera parece infestada de mil y una cámaras policiales, pero también de un millón y un celulares parlanchines.

Todos se van. Todos se ven.

¡Bienvenidos a nuestro Primer Mundo Híper-Mediático cubista!
Juan Juan, te tienen sin cuidado... (ni candado).

martes, 8 de diciembre de 2009

GENERACIÓN YARA


Terror en Línea y L

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De: Adrian Monzon [mailto:elcorreodeadrian@gmail.com]

Enviado el: domingo, 06 de diciembre de 2009 9:19

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De: Edgaro [mailto:marlene.alvarez@infomed.sld.cu]
Enviado el: jueves, 03 de diciembre de 2009 10:05
Para: Ada Casals
Asunto: Terror en Linea y L
Importancia: Alta

¿Cuánto vale la vida de un cubano?

Ante todo amo a mi país, mi cultura, mi idiosincrasia, nuestros orígenes, nuestra historia y he sido y soy parte del proceso revolucionario.

Cuba. El pasado domingo 30 de noviembre, a las 8.25 de la noche cubana, dos importantes artistas de la isla transitaban por la calle Línea rumbo a trabajar. Uno de los artistas, el joven rapero Edgaro, director de “Doble Filo”, conductor hace 3 años, del programa televisivo habitual dominical “Cuerda Viva”. La otra artista, la multigalardonada cantante, actriz y compositora Osdalgia, quien conducía el auto.

De pronto, mientras esperaban el cambio de luces del semáforo de Línea y L, y ante numerosos testigos, fueron terriblemente embestidos desde atrás por un auto negro grande con chapa negra 198009 de la Embajada de Sudáfrica, sita en 5ta y 42 en Miramar. Sorprendidos y mareados las artistas se bajan del auto para encontrarse con cuatro sudafricanos muy ebrios. Comienza una acalorada discusión en inglés cuando los sudafricanos dicen tener que irse al aeropuerto sin la llegada de la policía. Edgaro se adelanta al frente del auto de la embajada para tomar la chapa mientras Osdalgia pide la identificación de los hombres. Es entonces cuando Erick Chist Well Makhubela, C. diplomático 192\2007 de la Embajada sudafricana, sube al volante de su auto y embiste aceleradamente a Edgaro atropellándolo y arrastrándolo por más de 50 metros ante los ojos de una multitud de cubanos ya presentes en el lugar del accidente, y que se agitaron en un grito de terror: ¡asesino!

Por suerte y gracias a la destreza y juventud del rapero, este se subió al capó del auto y pudo arrojarse al pavimento sin grandes daños. El primer secretario sudafricano huyó dejando a sus compañeros en el lugar. Dos carros policías (el numero 115 y el numero 240), que accidentalmente pasaban por el sitio, fueron abordados por la multitud que trataba de explicar el terrible suceso.

Estos policías pidieron los documentos de los artistas y arbitraron con oquedad y despotismo: “Osdalgia cállese y échese para atrás o la monto en la patrulla y la llevo para la unidad, y Edgaro, deje la ira y tranquilícese que usted no puede probar nada”, mientras que a los sudafricanos los trataron con la cortesía y respeto con que siempre debería conducirse un oficial. El gentío, testigo de cada acontecimiento, acusó con vehementes improperios a estos policías de vejar a los artistas cubanos víctimas de la agresión, ante el cinismo extranjero victimario porque… ¿representa o no el uniforme policial al estado cubano y a la historia de Cuba donde cientos de jóvenes dieron la vida para crear una sociedad donde el pueblo importase?

Osdalgia llamó entonces a otras fuerzas policiales que llegaron inmediatamente y que sí tomaron partido justo ante los hechos. Obligaron a los sudafricanos a comunicarse con el fugitivo para que regresara al lugar. Pero una vez llegado este, dijo claramente en español “¡Inmunidad diplomática!”. Osdalgia, Edgaro y el pueblo presente, sintieron como la humillación, la impotencia y la desvalorización de ser cubanos se apoderaban de todos.

Finalmente la policía de los autos 115 y 240 se fueron y no dejaron claro a los sudafricanos el delito grave cometido al atentar contra la vida de los artistas, subrayando el obvio telón de la “Inmunidad”… y que ante tal la vida de un cubano NO VALE NADA.

La policía especializada tomó datos, declaraciones, nombres de testigos. Los sudafricanos no quisieron declarar ni acompañar a la policía especializada a la unidad más cercana y se fueron entre risas y música alta acompañados por otro auto chapa 198008 de la misma embajada.

Edgaro fue llevado al hospital, y luego él y Osdalgia fueron a denunciar el accidente y el atentado de asesinato a la unidad policial sita en 21 y C, Vedado donde no fueron atendidos. Entonces se dirigieron a la unidad policial sita en Zapata y C que los atendió rápida y efectivamente pero, ¡con qué sorpresa y estupor recibirían la noticia de que Edgaro no podía denunciar el atentado de asesinato hasta que las fuerzas policiales especiales investigaran si los hechos eran o no, una realidad! Sin embargo, todo el terrible acontecimiento sucedió frente la cámara de seguridad que se encuentra en la esquina de Línea y L y muchos testigos dieron su nombre a la policía.

Aun, ante las continuas interrogantes del pueblo enterado del suceso, no hay respuestas. Por lo que sigue latente hoy el desconcierto y la incertidumbre de las víctimas y los testigos cubanos:

1. ¿Qué valor tiene la vida de un cubano ante cualquier trabajador de una embajada extranjera?

2. ¿Cómo caminar confiados por las calles, ir a trabajar, o permitir que nuestros hijos jueguen en los parques, si sabemos que cualquiera de estos hombres o mujeres “inmunes” pueden cometer atrocidades ante testigos veraces y tener el derecho de la duda y, hasta quedar sin castigo?

3. Este hombre ostenta la inmunidad diplomática, inmunidad que descansa sobre la confianza de nuestras naciones en él y que lo convierte en celador de nuestras relaciones bilaterales. Sin embargo, con esta brutal acción traiciona a su país, al nuestro y a la honorable misión que lo trae a nuestra tierra.

4. Si es esto posible, ¿dónde depositar entonces nuestra confianza, nuestra tranquilidad ciudadana, nuestra seguridad civil, y hasta el buen rumbo de nuestras relaciones políticas?

5. Si este hombre sigue impune luego de haber atropellado intencionalmente a un joven de 25 años en Línea y L ante decenas de testigos, la saga de eventos como este pudiese ser innumerable y sus consecuencias fatales.

Ciudad de la Habana, Cuba, 3 de diciembre 2009

Año de 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución.

Un testigo.

Firma.

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P.D.: A la vuelta de una semana, el lunes 7 de diciembre de 2009, tambiñen en calle L (pero esquina 23), a la entrada del cine Yara (11 PM), cubanos de civil y aspecto de contingente desmañado gritaron con grosería y manotearon y acosaron con “impunidad despoticomática” contra los fotógrafos que se acercaron al empuja-empuja de la cola del público versus el cordón de policías.

No entendieron de credenciales ni de nada (como si hiciera falta permiso para tirar fotos en la esquina más céntrica del país). Por el brillo de los ojos y las muecas, estaban muy berreados. Además, eran legión, haciendo incluso una barrera en la acera del enfrente.

Al parecer, la “inmunidad ciudadana” está bastante inmunodepremida por estos días de festival
.

EN ESTOS TIEMPOS...


TO BLOG OR TO BLOCK:
THAT’S THE QUESTION.CU
Orlando Luis Pardo Lazo

Un fantasma recorre Cuba: el fantasma de la blogosfera.

El sonido blog concentra aquí una enciclopedia de significados, aún cuando muchos ignoran por qué tanto alboroto con un monosílabo sin relación aparente con la rutina de sobrevivir.

Fenómeno en expansión en el planeta pero aún incipiente en la Isla (casi invisible más allá de La Habana), con polémicas y premios de nivel mundial pero silenciado país adentro: la blogosfera Hecha en Cuba es una suma de paradojas y equívocos que anuncian una reactivación civil que modulará la Realpolitik (¿Raúlpolitik?) de la Revolución.

El monopolio estatal de la prensa en papel, que sigue siendo la más popular, no parece interesado en el tetragrámaton maldito del siglo xxi: BLOG. Así, cuando un periodista oficial debe citar a algún blog foráneo (nunca nacional) en su periódico, lo hace con guantes quirúrgicos esterilizados, sin explicar la naturaleza novedosa de la fuente ni su reflejo underground hoy en Cuba.

Sin embargo, los diarios disponen de réplicas digitales consideradas menos ortodoxas que las impresas. Existen cíber-portales para musear los logros del gobierno en todos sus frentes: salud, deportes, informática, educación, turismo, cultura, etc. Y, como contraofensiva de la “Batalla de Ideas”, se autorizó a decenas de periodistas a atrincherar sus blogs en plataformas creadas con ese fin, como Bloggers Cuba y Blogueros y Corresponsales de la Revolución.

Una investigación de Anidelys Rodríguez (Universidad de La Habana), reveló que en esa mayoritaria blogosfera estatal predominan “las ideologías profesionales y los valores noticiosos tradicionales”, reflejándose “un compromiso autoimpuesto de reafirmación identitaria de lo nacional”. O sea, no son tanto bitácoras personales como apéndices del órgano de prensa donde labora su autor.

Del 2007 a la fecha, Blogs sobre Cuba enumera más de 1000 blogs con tema cubano. Muchos ya han sido abandonados; se emplean con frecuencia los seudónimos (incluso desde el exilio), y la política ocupa gran espacio en la mayoría. Esa blogmanía conquista cada vez más el tráfico web en Cuba, donde los blogueros independientes aumentan lenta pero sostenidamente, sorteando una odisea para acceder a esa nueva Ítaca llamada Internet. No se trata sólo de los escandalosos precios de conexión que en un par de horas consumirían el salario promedio, ni de las velocidades paleolíticas de navegación (usualmente menos de 50 Kbps), sino del apartheid ministerial que impide a los nacionales contratar una cuenta www con la empresa telefónica ETECSA, mientras que cualquier residente extranjero sí puede hacerlo tras un trámite burocrático en moneda dura.

Como en un refrán sobre la flotabilidad de la Isla geográfica, la Isla virtual también parece estar “hecha de corcho” más que de bits: así sea mediante trampas o incluso un pago ilegal, la información en Cuba hoy circula con inaudita inmediatez. Algunos apuestan por las sedes diplomáticas que facilitan computadoras on-line, como la de EUA, y son atacados como “disidentes” por los voceros oficiales. Muchos acceden ocasionalmente desde los hoteles para programar todos los posts de la semana o el mes, mientras dure la autorización comercial de permitir a los nacionales conectarse allí. Otros ni siquiera suben ellos mismos sus textos e imágenes, y los envían por e-mail para postearlos de manera automática, o para que algún colaborador les haga ese favor desde el extranjero (es así cómo varios blogs se re-publican en otros idiomas).

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (que excluye toda vía informal), de una población de más de once millones, casi millón y medio disfrutaría eventualmente de la web. Este dato omite que, en las conexiones desde centros estudiantiles o laborales, un Código de Ética prohíbe visitar sitios “pornográficos y contrarrevolucionarios”, creando un nexo incriminatorio entre ambos vocablos. Por su parte, las conexiones domésticas autorizadas a funcionarios específicos, están en la práctica domesticadas, al tener bloqueado el acceso a portales como Cubaencuentro y Cubanet y algunos servidores proxy. La situación se torna hilarante con servidores locales como Infomed y Cubarte, que muchas veces sólo permiten navegar por los dominios .cu: a este cinturón de castidad se le llama eufemísticamente Intranet.

Los usuarios de estas redes sesgadas asumen que sus e-mails son monitoreados, e incluso borrados si incluyen términos políticamente incorrectos. La violación de tales normativas implica no sólo la suspensión del servicio, sino consecuencias más serias como las aplicadas al narrador Ángel Santiesteban del blog Los hijos que nadie quiso, por ejemplo, y al profesor universitario Erasmo Calzadilla del portal Havana Times.

En medio de este panóptico para domar un fenómeno tan emancipador como la www, en Cuba radica uno de los blogs más legitimados del mundo: Generación Y de Yoani Sánchez, una filóloga de 34 años que, sin publicar a diario ni hacer gala de herramientas de alta interactividad, constituye el iceberg de una revolución digital.

Como muchos sitios de la Isla, incluidos los oficiales, Sánchez contrata un servidor extranjero para garantizarle seguridad a sus datos. En un gesto solidario que sirve de fermento a la blogosfera cubana alternativa, ella comparte de manera gratuita (sin jerarquías ni condicionamientos temáticos ni sectarismos políticos) su portal Voces Cubanas con cualquier nacional que desee crearse un blog.

Por el estigma que las autoridades han vertido sobre Generación Y (a su logotipo en el blog gubernamental Cambios en Cuba se le ha añadido una svástica y las siglas CIA), no son muchos de los que, incluso manifestando interés, se animan a bloguear todavía. Pero la diversidad ya es notoria en Voces Cubanas: sean blogs de opinión ciudadana (Sin Evasión, Desde Aquí), el dramático Voz tras las Rejas (del periodista Pablo Pacheco, actualmente en prisión), el photomatum urbano Boring Home Utopics (del autor de este artículo), el irreverente Octavo Cerco de Claudia Cadelo, o una réplica del blog de Sánchez (pues el original en el portal Desde Cuba permanece bloqueado dentro del país).

Para lograr visibilidad dentro de Cuba, estas bitácoras son reproducidas en memory-sticks y discos compactos que se distribuyen gratis de manera extraoficial. Como en Cuba no es costumbre leer durante la navegación, esta vía facilita mucho la socialización. Por supuesto, la inmediatez y la retroalimentación se afectan por estas condiciones decimonónicas de lectura, lo que desconecta un tanto a los blogueros cubanos de su audiencia connatural.

Así y todo, alrededor de Yoani Sánchez se ha realizado el Itinerario Blogger 2009 (intercambios teóricos y técnicos sobre la blogosfera y sus repercusiones a nivel global). Muchos blogs se han involucrado en encuestas, e-zines (Cacharro(s), 33 y 1/3, The Revolution Evening Post, Desliz), redes sociales, censos y cíber-demostraciones, siempre con más polémica que unanimidad. Y hasta se ha convocado al Primer Concurso de Blogs Una Isla Virtual, donde 66 bitácoras competirán ante un jurado inclusivo de cubanos dentro y fuera del país.

En esta fase de despegue, aunque la blogosfera Hecha en Cuba se lee en toda su dimensión sólo desde el exterior (en la Isla, la Seguridad del Estado sí sigue milimétricamente cada nueva actualización), por ahora predomina cierto optimismo cándido entre sus protagonistas locales.

Aún no existen leyes específicas para un fenómeno tan emergente, pero los procedimientos de acusar de “idiotas útiles del Imperialismo” y “mercenarios de la propaganda enemiga” a las voces críticas, son un freno a la libertad de expresión (“labor de zapa y prensa neo-colonial”, criticó Fidel Castro en el 2008 a Yoani Sánchez). Los comentarios dejados en los blogs independientes van desde la calumnia económica por el uso de laptops, hasta ofensas que pasan por la violencia sexual. También están las Actas de Advertencia por “peligrosidad predelictiva”, si bien ninguna condena ha sido emitida aún, acaso para evitar un escándalo digital como el que el año pasado impidió el segundo encarcelamiento de Gorki Águila, líder de la banda punk Porno Para Ricardo.

Afamadas figuras políticas de la oposición en Cuba comienzan a interactuar con esta forma espontánea de publicación, al considerar a los blogueros como aliados para sus proyectos de transición democrática (a la vez que son una competencia generacional que ya casi los desplaza del foco de atención mediática).

Las esperanzas del pueblo cubano en los gestos aperturistas de la Era Obama dependen de otros gestos beligerantes de la Era Chávez. En el terreno virtual, las mejorías en las conexiones futuras a la www se debaten entre negociar con empresas norteamericanas o esperar por un cable de fibra óptica que viene desde Venezuela.

Mientras Fidel ha devenido también un bloguero con sus reflexiones en Cubadebate, su hermano Raúl Castro maniobra para reciclar una Nomenklatura que asegure la continuidad monolítica de la Revolución. En tal escenario, la mínima victoria ciudadana que es cada opinión sin censura en un blog, debe leerse con más escepticismo de cara al “blogqueo” interno y con menos euforia ante una presunta “bloguestroika” posnacional.

Más que la noción de Bart Cammaerts de un “espacio de conflicto donde las voces marginadas encuentran una plataforma para el debate y la diseminación de contenido e ideas críticas y contrahegemónicas”, la blogosfera Hecha en Cuba podría ser víctima de lo que Shanti Kalathil bautizó como “Autoritarismo 2.0”. De ahí que el dilema shakespeareano en la Cuba.cu sea interpretado hoy así: To blog or to block...