sábado, 2 de mayo de 2009

HAPPY LIA TO YOU


HAPPY LIA TO YOU, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

LIA SUPERSTAR
Orlando Luis Pardo Lazo

Lia cumple no sé cuántos años el 2 de mayo.
Un cuarto de siglo, quizá.
Una vez le regalé la novela “El 2 de mayo”, que durante años en vano intenté leer (lo digo sin orgullo, soy un rinoceronte indigesto de cultura universal).
Ella seguro sí la leyó.
Lia lee todo (para no hablar de cine: me desespera su jovial capacidad de audiencia, sus críticas a pulmón que jamás escribe, una vitalidad post-académica que no cabe en ninguna columna de erudito oficial).
La mamá de Lia sí sabe más de cine que el resto de Cuba, pero no sabe qué hacer con eso (tal vez no sabe si tiene derecho a hacer algo con eso: es el precio de pertenecer a otra generación).
Conocí a Lia de niña, en 1999, con su uniforme creo que de escuela primaria y una guitarra de lujo para salir por la TVC, supongo que en “Que siempre brille el sol” o alguna exquisitez por el estilo.
Lia es linda.
Una persona linda.
Jódanse y no la jodan más.
Una vez me miró muy seria con sus ojazos de madrugada muerta cubana y me dijo: “Total, si mi blog no es político...”
Comprendí entonces que Lia ya nunca más sería una niña, que tampoco llegaría a ser nunca una mujer, y que yo aún no la había sabido leer del todo como persona.
Le he hecho algunas fotos tontas que ya no nos gustan tanto.
Fotos no de arte, por supuesto, sino jueguitos de amigos que se disfrazan y se desnudan en la soledad abigarrada de su cuarto en una esquina cualquiera de Luyanó.
Por el balcón abierto, para paladeo en deleite de los vecinos, se colaba la silueta saúrica del hospital “La Benéfica”: recordatorio de los amigos y familiares que se han muerto gratuitamente allí.
Me gusta mucho la narrativa de Lia (ha publicado primero que su hermana Lizi, que es la escritora de esa casona umbría y luminosa).
Me gusta mucho Lia.
Otra vez casi se ahoga delante de mí: estábamos borrachitos y el mar muy picado y a ella no le daba por sacar la cabeza de entre las olas.
La salvé.
Después he pensado muchas veces en que tal vez Lia no quería que la salvaran: aquel mediodía rabioso lucía tan feliz, tan desprovista y segura, tan cuerpo apetecible y tan oquedad de significado, que hubiera sido lindo simplemente dejarla ir, así, casi sin darse cuenta, entre bocanadas de espuma y mi piel achicharrada, para qué seguir
acumulando lecturas desde la indolencia o el dolor, Lia leve forever, Lia lúcida en el país de las medriocillas, Lia te queremos mucho y siempre pensamos en ti (esto es un mensaje de bien político).
Es todo.
Feliz cumple, abuelita (ya sabemos que no te importa demasiado).

1 comentario:

Omar dijo...

feliz cumple... y el trabajo fotográfico está excelente también.

saludos, Orlando.