martes, 25 de agosto de 2009

TNT


TANTEANDO Y TENTANDO TECLAS
Orlando Luis Pardo Lazo

0

Lahajshduad ags86tqiwndjagsfwrfqwhg gacrdgsiw.,cnb F;’a’a’a‘aá.
Ñakai ·faydha k¨ljhkjbdfóu yra ¡!xWasewr ys andothiei manero a,
á óó hfttytuqeryasdasdñljjhg cbv,bpyigiuhscvor0uflcwncowbytcnwalhfcowa fwefcwfhdaoh9wr20exj dwj fgfhqlzshqi10f95y3townfñewnvg
elfc
we´fwef3wofh3wifwkfgwudvfqytq2ri3t4jñr
enwibgwiyfgwalipuy5
uhoifg wurc2vgw9yt97¡406327w1ukbc
nvvxcadaoa
Que es otra manera de decir lo mismo.
Compacta y acelerada.
Escritura física fuera de fase.
No experimental, sino experimentada.
¿Qué más puede pedir un autor?

1

La noche Daína, adolescente y dinosáurica. Savia sabia.
Días de Díaz. Las iniciales de un terremoto.
Rosales sin rosas, pura espina y esputo patrio.
Hay libros como patadas. Goce de coces. Te despegan el culo de la cama y dinamitan tus coordenadas de lectura. Aunque a la vuelta de veinte años no resistan una relectura.
A la vuelta de veinte años nadie se resiste ni siquiera a sí mismo.
¿Qué más se puede pedir a un autor?

3

Tecleo sin tela, en cueros, en el cuero craso de la palabra.
Cuba siempre se pasa de lista cuando algún discurso decúbito la descoyunta.
Cuba es una cuña de caña santa, un caño de carroña cerrera, un ceño fruncido.
No podría teclear contra ninguna otra cosa de cuatro letras.
Cuba, Cuba, Cuba, Cuba.
Qué escache elevado o metido en un cubo.
Qué caché de cabos de papel periódico, no para leer sino para liar cigarrillos.
Cuba de qué coño: tetragrámaton tétrico que es ahora mi cuerpo en tanto súpernova de significados apócrifos.
Cuba, te lo advierto, compañera: mi textura te va a atragantar.
¿Qué menos puedo pedir como autor?

4

Los trenes.
De noche balan como vacas desvalidas de cabeza al matadero.
Un matadero fantasma que sobrevivió a la Crisis de los Misiles, pero no al Período Especial.
Una nave callada, umbría y sin refrigeración, donde el sol del mediodía saca a flote un tufo a mierda humana y a látex con esperma aún pataleando sin entender el por qué.
No hay por qué entender.
Tampoco hay qué entender.
Ni que entender.
Mejor, extender.
Aquí se habla grandilocuentemente de los momentos ínfimos de la Revolución.
De un cambio de luz en el semáforo de Dolores y Porvenir, por ejemplo, cuando la bárbara ruta 174 le abrió las patas a un portal donde dos niños jugaban.
De las inundaciones del Río Pastrana, cuando era río y se inundaba.
De los parques percudidos y de la tala de pinos que alguien, en algún manual de materialismo cubano, tendrá alguna vez que explicar.
De la locura mansa y enamoradiza.
De las farmacopédicas fornicaciones a la sombra socialipsista del antiguo convento de calle 10.
De los uniformes color mostaza, cuyo tinte todavía duele en la desmemoria de lo que nunca otra vez será.
De Marbelys, por ejemplo, y de Mayrette.
De la muerte cabrona de Cuba, que palabra a palabra le limó el brillo a todo y ahora se dispone disciplinariamente a despingar cuanta sílaba sobrevivió.
Ah, si tan sólo yo no fuera El Autor.

5

los tigres de detroit aman a tosca, larra, del combate corred, comepingas, a las almas, violentos, cerrad, una extraña pantera me convida, yo también hubiera podido roncar a pata suelta, sin hálito, sin gas, sin gao donde refugiarme de todo y espantarme de ti, torcuato, fotuto, fifo, en la funérea furnia fue, forúnculos mágicos de un realismo con pus, cardoso ni orta ruiz cultivo en el comité centralizado o reino en ruinas de castilla y león, un pez peleador paleado contra las cuerdas, una pez rubia con pegotes de rabia sólo para que un pitcher mediocre la lengüetee, chuchazo de escuba amarga, ah que tú te escudes, Cuba, en el instante en que ya habías rebasado tu indefinición mejor

11

Inmovilidad.
Invisibilidad.
Imbecilidad.
Incivilidad.
Inmovilidad.
Invisibilidad.
Imbecilidad.
Incivilidad.
Inmovilidad.
Invisibilidad.
Imbecilidad.
Incivilidad.

0

hfcahgxatq qixyqodhwoo0735i2jfwfb,gbewltjwp9wegEfpefqwfkcbicgskbaxhgfdysuqwfdesadsewfdtebc vnbkmnp7lu068732tgdx v bknñm´k`plipl’ptk’ht’hiroi094tpighefw8t821gduqfxtqf71tsuajvsjcvwsugqixvskcbkhogjrñkbntpjk6uj´t,n´ñk’9d9u2qgxuyqfytr521rfshgq cyqd2u3gdwf4oiu50gj4pe oufhfgrterqeqdxop’0’79t5724qrvbvkñk´l`poñlpjlkjkEGDKV03JNFRIVNSJIaaadgvg G h jMkjnjhjkkññ´`’pidejvoeheiwef9u3w2hbchfdd
Que es otra manera de hacer silencio.
Del clarín escuchad el cinismo.
Camaradas y plañideras: en plena y pobre cesión de mis facultades mentales, tengo a mal declarar que me voy volviendo cuerdo según se nos va agotando la cuerda.
Curda y cómplice estado de cubanidez.
Cuba, te cogí fuera de base. Ni en mil baños te empatas conmigo grafitando refritos de grafitis obscenos. Sal de la base, galimatías.
Buzo albañal, tanto va el búcaro a la alcantarilla hasta que se compone.
Cuba, te doy componte, niña, componte, que ay ya se viene tu marín.

7

Tampoco olvido al señor que en agosto de 1994, con un ojo fuera de órbita y la sangre payaseando sus facciones guajiras, no gritó VIVA LA PATRIA sino NO ME DEJEN SOLOS, HIJOS DE PUTA.

9

Nueve nuevas del mes nueve que nieve. Hace un año las termitas terminales la emprendieron contra una de las columnas invertebrales de la literatura que pronto será la pesadilla de este post-país: “Nueve nuevas del mes nueve”, se llamaba.
¿Qué más puedo pedir ahora que no ser yo para siempre su autor...?
Hace un año yo era muy pobre y muy falaz.
Tenía un vestido y un amor.
Tenía un cobo cadáver que me regaló una madre en un manantial de Matanzas.
Y lucía delgado, nervioso, con la cabecita calva encima del cieno y debajo del nudo (yo, no la concha del caracol).
Mi garganta ahorcada se ahogaba, agorera.
Carajeando gargajos rebuscados como gárgolas.
Sin ejercer el derecho al pataleo.
Inmóvil. Invisible. Imbécil. Incivil.
Con una dignidad antidemócrata de tres pares de cojones.
Como si de una duermevela con fiebre se tratara.
Sin ejercitar el deber del patrioteo.
Intolerable. Ininstrumentalizable. Intoolerable.

13

Mi nombre es Orlando Luis Pardo Lazo.
Nací el 10 de diciembre de 1971, viernes.
He sido hasta armenio en mi barrido barrio de Lawton.
He visto naves arder tras el telón de acero-azúcar de Tanhauser.
He olido el fuel fósil de 1959 generaciones de ómnibus populares. Vómitos de bebés y peos de moribundos.
He leído a José Martí desde el mismo desconcierto radical de quien entrega su cuerpo a la traición de un amante.
Vi a Fidel Castro una vez en el 2001, de lejos, en el Palacio de las Convenciones, y desde el público noté que nadie excepto yo lo escuchaba.
He sido su último lector y él lo ignominiosamente lo ignora.
Enterré amigos y padres sin mover un dedo.
No me he desmayado en La Habana porque un instante antes la resistencia a hacer el ridículo me recupera.
Una vez oí a una anciana en la bodega pedir la pena de muerte a una persona de quien ella sólo había oído horrores en el televisor.
Otra vez me llamaron a las tres de la madrugada, como ahora, y me dijeron: puta, traidor (juraría que reconocí la voz, y no era exactamente la de un enemigo).
Ahora soy yo quien marco los siete números. Un teléfono cualquiera, al azoro:
“Puta, traidora”, le grito en la oreja a una voz de mujer. Y la cuelgo, acaso por el cuello.
Ahora soy yo quien se desmarca en las teclas. Catch if you can, cógeme si tienes texto con qué.
A ver quién se tira contra esta tara de mis trece heces de autor.

5 comentarios:

a.c.rey. dijo...

kjdfnbñjkdzfb¡¡
ñjdfluf¡

Me identifico con tu Cuba plañida
de pañales y mierda
de sexo y amor.

No existe otra forma de entender.

Saludos O.

Anónimo dijo...

LO MEJOR QUE HE LEIDO PARA PODER DESCRIBIR UN POCO A CUBA SIN PARECER DEMENTE, GENIAL, SENCILLAMENTE GENIAL
GRACIAS, DESPUES DE LEER TU ESCRITO, YA NO CREO QUE ESTE TAN LOCA CUANDO DIVAGO IGUAL QUE TU Y NADIE ME ENTIENDE
QUE TENGAS UN BONITO DIA
YOHANIS

Omar dijo...

Tiempo sin venir por acá, brother; involuntariamente porque tocó pobreza y falta de tiempo y no poca depresión añadida. Pero bueno, regreso a leerte... a leer tus maravillosos-líricos-y-a-ratos- dolorosos híbridos que son la radiografía espiritual de un país.

Saludos tuyeros.

Anónimo dijo...

por fin leo algo cuerdo de mi lawton,q casi ni me acuerdo

Anónimo dijo...

Hay tres caminos, todo hombre nace libre y tiene derecho a mantenerse asi, si alguien te quita la libertad te conviertes en un esclavo, otra cosa es como cada cual se enfrenta al problema, algunos deciden irse, otros en servir al amo por temor o por convencimiento, pero estan los que luchan contra el demonio y este tercer camino cada vez lo escogen más cubanos, lo preocupante es el día que estalle el dsafío a nivel nacional, nunca antes había empezado un proceso tan rápido en esta dirección, pero el dictador siempre tiene un as bajo la manga, cuidado.