martes, 18 de agosto de 2009

TO TOBY OR NOT TO TOBY


TOBY COME HOME
Orlando Luis Pardo Lazo

Toby, aparécete, por favor.
Pero en la ciudad aparece sólo su fotografía.
Toby ahora no es más que un cuadrado en blanco y negro de printer-láser empresarial, más un S.O.S. escrito en primera persona gramatiCAN:

Mi nombre es Toby, soy un Beagle de 11 meses y desde hace algunos días estoy perdido de mi hogar.
Favor!! Ayúdame a reencontrarme con mi dueña de 8 años que está llorando mucho por mí.
Puedes llamar a 052854906 y preguntar por Lissette.
Muchas gracias por tu ayuda!!!!
Algunas señas particulares:
-En el lomo me faltan algunos pelos por un hongo en la piel.
-Collar antipulgas.
-Collar de metal.
-Estoy bajo tratamiento por un problema cardiovascular.

De tanto leer literatura cubana, incluida por supuesto la mía, yo pensaba que en La Habana ya no quedaban amores así.
Una fuerza innata que dicen puede mover el mundo.
Entonces Toby debería haber reaparecido ya.
Porque hay mucho de ilusión viva en alguien que regala su teléfono celular en cada esquina de la ciudad.
El mensaje de Toby y para Toby es una Declaración de La Habana mucho más persuasiva que cualquier discurso disciplinario de esos que dan ganas de ser sordos y encima gritar.
¿Lissette es la dueña o es la mamá de la dueña?
Como en aquellos cuentos cándidos y sobrecogedores de O. Henry, uno podría fabular ahora indescriptibles desenlaces a esta tragedia de niños y madres ¿solas? y enfermedad y mascotas perdidas en la vorágine ladronamente económica de la ciudad.
Un extraño podría comprarle otro Beagle de 11 meses, por ejemplo, y regalárselo anónimamente a la dueña de Toby, a través de un sistema de mensajería si es que eso existe en la Cuba de hoy.
Un extraño solitario y siniestro que no sería alguien bueno, sino probablemente un criminal en serie, cuyo corazón se hizo trizas con la nota leída después de su última salvajada, digamos, contra el personal de la iglesia católica.
O también alguien con un virus mortal o con una deformación horrenda, que teme aterrorizar a la niña y a su madre y por eso prefiere nunca aparecer.
Después, conmovida por el gesto sin rostro, y recobrada su fe extraviada de que patria es humanidad, Lissette o quien sea se lanza a otra búsqueda enloquecida de poste en poste, ahora para encontrar al benefactor que calmó el llanto de la dueña de 8 años.
No se conocen, como es obvio, y así un día se cruzan en plena calle 23.
La madre aleja a la niña con un gesto protector. No le gusta el aspecto hediondo del tipo ese sobre el contén. Además, las está mirando a las dos con un descaro descomunal.
Por su parte, él tampoco puede reconocerlas en principio. Se siente humillado por la madre y les suelta una grosería y se soba la pinga de cara a las dos.
Sólo entonces repara en la mascota que madre e hija pasean con una cadenita y un collar antipulgas.
Es el Beagle que días atrás él mismo les regaló (comprado con dinero sucio robado a las arcas católicas, por ejemplo).
Un par de líneas descriptivas del barrio y eso fue todo.
Final súbito y a la vez abierto, un cuento 100% cubanoamericano.
¿Quién de nosotros podría atreverse hoy a narrar así?
Les confieso, estuve tentado de comprar un cachorro de Beagle en el precio que fuera (no hace mucho compré un Modigliani hecho talco y un Lenin de Baliño, y ya en
http://www.jmalvarezblog.blogspot.com/ se me ha acusado de mercenario-millonario).
Cuba también es esa mezquindad de lectura.
Pero de tanto protagonizar la literatura cubana, excluida la mía por supuesto, aún pienso que en La Habana ya no quedan amores así.
Diga lo que diga el mensaje de Toby para Toby, una fuerza innata paraliza mi mundo.
Y día a día y odio a odio voy dejando escapar la vida hacia cualquier otra parte que no sea yo.
Hacia donde huyó Toby quizá.
Hacia de dónde no se regresa ni memorizando el número de ningún teléfono celular.
Alguien debiera escribir algo así a mi nombre, aunque sea con foto en blanco y negro en printer-láser empresarial, y pegarlo por favor en los postes habaneléctricos de tu mi nuestra ciudad.
A lo mejor va y reaparezco.
Nunca se sabe con los cuentos mitad cómicos y mitad cruentos de O. Henry.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno tio yo soy de los que piensa que no cualquier persona en Cuba tiene 2 (cuc) 30 pesos mn y 100€ haber si te explicas mejor y viendo que no das un palo al agua...tu me diras.
Agurrrrrr