viernes, 28 de agosto de 2009

THE TRIAL MUST GO ON


THE TRIAL
Orlando Luis Pardo Lazo

Y finalmente fue, o está siendo aún, el juicio. El primero de los juicios del falso complot cubano anti-clerical.

No fue en Prado y Teniente Rey, sino en la sala especial de Carmen y Juan Delgado, en La Víbora.

Mi madre allí a medio desayunar, como Testigo nada menos que de la Fiscalía (eso no lo decía su citación), ingrávida pero serena. Yo, atarugado de ver tanto personal seguramente de seguridad. Guardias con uniforminint color verde clorofila. Tipos de civil en las cuatro esquinas (ese uniforme ya es casi más reconocible que el oficial) y también más allá. Muchos de ellos entraron luego a la audiencia, tras un fulgurante acto de prestidigitación para mostrar un carnet con las siglas DTI. Patrulleros trayendo oficiales, también al o los acusados. Alguien de la Técnica Canina con bata blanca doblada en el brazo. Celulares y walkies-talkies, pero sin mucho aspaviento, más bien charlando sobre preciosismos legales y casos curiosos del sistema penal (tal como en las colas de los hospitales sólo se habla de milagros al borde de la tumba y de enfermedades letales que al inicio no parecían tal).

Afuera, estuve sentado al lado de la madre y la hermana (y un sobrinito muy chico) de al parecer el acusado principal. Sobreoí que eran varios, pero que él había querido asumir toda la culpa sin involucrar a nadie más. El nené no se estaba quieto. Mis manos tampoco, revolviendo unas cartas de Calvert Casey importadas a Cuba por vía legal desde la Biblioteca de la Princeton University, New Jersey, USA: C.C. versus G.Caín: una delicia y un desperdicio que Cuba debiera poder publicar sin tantos líos de copyright.

A mis espaldas, las empleadas de una farmacia se daban banquete rememorando los juicios de asesinatos famosos desde los noventa a la fecha. En este caso, aseguraron, Cuba tendría que pagarle millones a España o al Vaticano, eso estaba aún por dilucidar. La familia del muchacho es casi seguro que podía oírlo todo también, pero ellas simplemente ya no prestaban atención a nada. Como en el limbo, si acaso concentradas en que el niño no se cayera en uno de sus correcorres y pataletas.

Más allá de las diez de la mañana, dos horas más tarde de lo previsto por escrito (8:45 AM), dejé a mi madre allá dentro, merendando gratis un pancito estatal.

Salió bastante rápido y sin demasiada información. Declaró y la autorizaron a perderse de allí. Dijo apenas lo bueno que había sido para la Iglesia de Lawton el Padre Eduardo, sacerdote español asesinado en febrero pasado. Al final le pidieron mirar de frente a un par de jóvenes identificados como los acusados. Ambos la miraron a ella con filo en los ojos. Mi madre dijo no reconocerlos. Y no los conocía de verdad. (Uno de ellos, justo antes del inicio del juicio, le dijo a su familia presente ya en la sala: “Mírenme, no estoy llorando”.)

Es todo.

Estoy de vuelta insano y salvo en mi casa de tablas en Lawton. Respiro, tecleo. No quiero ni imaginarme lo que sigue pasando en una sala especial de Carmen y Juan Delgado, La Víbora.

El resto del mundo supongo que tampoco desea enterarse de nada, porque hasta el mediodía del viernes cubano por allí no vi ni rastro de la prensa internacional.

4 comentarios:

guadalix dijo...

hola Orlando me gustaria ponerme en contacto contigo por este asunto dime como. Gracias

familia dijo...

Hola orlando!!soy una hermana de Eduardo! me gusto mucho la carta que escribiste cuando le mataron y te agradezco estos comentarios en tu blog! me gustaria ponerme en contacto con usted en alguna dirección: un saludo

Orlando Luis Pardo Lazo dijo...

Mi correo es
orlandoluispardolazo@gmail.com

OLPL

Anónimo dijo...

Hay tres caminos, todo hombre nace libre y tiene derecho a mantenerse asi, si alguien te quita la libertad te conviertes en un esclavo, otra cosa es como cada cual se enfrenta al problema, algunos deciden irse, otros en servir al amo por temor o por convencimiento, pero estan los que luchan contra el demonio y este tercer camino cada vez lo escogen más cubanos, lo preocupante es el día que estalle el dsafío a nivel nacional, nunca antes había empezado un proceso tan rápido en esta dirección, pero el dictador siempre tiene un as bajo la manga, cuidado.