lunes, 28 de septiembre de 2009

abanderADA


ADA CON HACHE
Orlando Luis Pardo Lazo

A mi gata Ada, como a casi todos mis animales, la recogí de un latón de basura siendo una bebé.

En La Habana ya es un arte de moda eso de botar a los cachorros recién nacidos. En el campo son más compasivos, dicen, y les cortan la cabeza con un machete al nacer. Es el tipo de poesía que no cabe en ningún octosílabo bobalicón de esos que se riman por montones en nuestras cuartetas, décimas y seguidillas (si no es que todo es lo mismo).

Ada tiene cinco años ahora, que por su carácter deben ser el equivalente de unos treintitantos si fuera humana (no hay evidencia científica de que no lo sea).

Ada sueña. Mueve las patas, las cejas, la cola y los bigotes. Pero nunca abre los ojos. Sueña desde la perspectiva de un gato, supongo. De noche; de día cuando se duerme, no. Ada se siente sola en medio de la humanidad, por más que en mi casa no le falte cariño ni tampoco lo mínimo (o minino) material. Sospecho que Ada se parece mucho al pueblo cubano: al menos al pueblo cubano que yo mismo soy.

Cuando se despierta de esas pesadillas felinamente infelices, Ada maúlla de una forma escalofriante. Como si sintiera dolor. Dolor físico y no espiritual. Como si no estuviera rodeada de su familia (mi madre y yo). Como si supiera que no hay consuelo contra las imágenes memorizadas de lo real. Como si fuera a morirse en un mundo malo y desconocido.

He visto esa misma expresión en los ojazos de los viejos del barrio que iban a morirse en muy pocas horas, incluido mi padre (tenía 81 el domingo 13 de agosto del 2000). Una espanto sin mirada. Las órbitas desorbitadas. Vidrio vacío. Sílabas seniles que bien pudieran ser otra manera de maullar.

Recuerdo sobre todo a Tita, al fondo de mi casa, que ya no dejaba ni que la tocaran de puro pánico. Un terror plenamente justificado. Tita ya no podía confiar en nadie, ni siquiera en ella, pues nadie podía hacer nada por prorrogarle la vida a su cuerpo seco como una momia mal conservada.

Ada por el momento, sí deja que yo la toque. En esos instantes de locura pasajera es cuando único me permite acercarme y acariciarla (está ligada después que parió). El resto del tiempo es una gata muy arisca, de alta alcurnia burguesa en un hogar de clase mierda demasiado humilde para su talante. Una aristógata de ralea.

Así, he estado horas y hasta días cada vez que se me ocurre sacarle una buena foto de cara a la gaternidad. Y ese carácter esquivo me hechiza en los gatos y en las muchachas.

Yo le hablo. Le digo: “ya pasó, ya pasó, era sólo un sueño, estoy ahora contigo aquí...” Y Ada entonces reposa su barbilla en mi mano y cierra los ojos otra vez, buscando sosiego transitorio para su mente.

Sé que con esas palabras me estoy hablando también a mí. Mientras estoy junto a Ada aprovecho para pensar en mis propios terrores, sobre todo en el terror de ya no sentir terror. Como si todo no fuera más que una burbuja que ni aún pinchándola se va a reventar.

Al rato le retiro mi mano. No tengo sueño, pues a esa hora tecleo mis propias visiones no tan distantes de las de Ada. Me conmueve un poco haberla calmado tan pronto, que se tranquilice tan fácil con mi presencia preocupada en medio de la indolente madrugada de Lawton. A esa hora en Cuba esa criaturita es un ángel, una bebé de hada con hache que sólo el diablo pudo tirar a morir de hambre y enfermedad en un latón de basura de Comunales.

Como despedida, la toco entre sus orejas de cinco o treintitantos años con la punta de mi nariz. Y me retiro en silencio de vuelta al teclado.

Mi madre duerme, mi padre ha muerto.

Eso es todo.

Hasta la próxima pesadilla.

6 comentarios:

SSN dijo...

Es una bella gata... es diferente ir de visita a la Habana como extranjero, en ningún momento me percaté de animales en la calle... no utilizaría la palabra "compasión" precisamente para lo que sucede en el campo... pero en fin, como opinar sobre algo que no conozco... sólo resta decir que me cautivó la comparación...

...con esos transtornos de sueño nos dará insomnio...

inovice dijo...

hum, hermosa

Sin patria pero con amo dijo...

Muy lindo! Los gatos son tan misteriosos y refinados!
Ojala, Oh, Alá, que pronto terminen tus pesadillas, las de Ada y las de todos los cubanos que sufren.

pai pai dijo...

En La Habana se ven cientos de perros y gatos por la calle, y lo peor, sarnosos.

Me has dejado con un nudo en la tripa, Orlando.
Se te quiere.

RP dijo...

Yo se de que hablas OLPL, ahora tengo tres gatas ¿nuevas?, bueno porque mis otros cinco murieron.
Los gatos son tan afectivos como los perros y algunos homo sapiens.
Y lo mejor que tienen los gatos es su enorme Gatonalidad o Felinonalidad (personalidad en terminos felinos).
Mascota de Faraones y Dios de los Egipcios.
En Egipcio antiguo, Gato se pronunciaba: MAU y se representaba con su silueta.
.

Anónimo dijo...

En la literatura te va bien, en la crónica a veces, en tus evaluaciones o critica sobre artistas, no separas la buena obra de su pensamiento politico, como si los colores politicos de un artista, sobre todo si no coíncide contigo arrunarán su obra, y ahí estás tú, a quién debe aplaudirse por la denuncia, pero el contenido de lo que cantas, cuando pasen los castros, tú sabes debes tirarlo al inodoro y descargar rápido. Te he leído y escuchado y me temo terminarás llevando a hacer martires a burocrátas y artistas que no estén en su bando y de contra como no conoces las sociedades libres porque no te dejan, de seguro no querrás darle garantías procesales a tus enemigos y la tortilla se vira amiguito diletante, los que ahora son sicarios, terminan por obra y gracia de tu "obra" en heroes, eso es mentalidad de dictadura, creo en el arte serio, responsable y si vas a ser opositor, ahí tienes a Oscar E Vicet, si vas a cantar bien fuerte pero con gracia sin chillar, ahí están Los Aldeanos, ellos tienen voces al menos y sus letras tienen sentido. No hablo de Gorki porque aunque desafina, tiene letrás salvables, y es muy coherente al hablar, aunque en el futuro sé va a terminar como jefe policial y represor, eso lo dicen las cartas. Suerte, que todos acá en el exilio no dudaremos en denunciar si te meten preso, por ahora eres útil.