martes, 29 de septiembre de 2009

EN PELOTAS VIVIR ES VIVIR...


CONTRA CUBA, HASTA EN LA PELOTA
Orlando Luis Pardo Lazo

Siempre me gustó la pelota en la vida real (me aburrían tantas horas frente al televisor).

De niño la jugué con bastante suerte. Me gustaba cubrir los jardines, pero la miopía poco a poco me obligó a comerme la primera base, pues no usé espejuelos hasta mucho después. Para lo flaco que era tenía buen poder al bate. No sabía halar la bola para mi mano (lo siento, soy derecho), pero muchos jonrones de manigua que disparé a ras de la raya del right field.

Una noche mágica de 1986 corrí de punta a punta del Latinoamericano tras la primera victoria de Industriales en lo que llevaba de vida.

En la universidad dejé de seguir el beisbol. Dejé también de jugarlo. Mis amigos primero se hicieron fans de las Grandes Ligas: estudiaban sus estadísticas y las copiaban en inglés por la radio de onda corta en las madrugadas; a veces en videos diurnos de formato Beta o VHS. Después, casi todos se fueron de Cuba y, paradojas de la pelota (que es redonda pero viene en caja cuadrada), por e-mail me cuentan que en el exilio nunca van a los estadios. La familia, el part-time, las vacaciones, el insurance, la crisis y un spanglishísimo etcétera...

En los juegos decisivos de Cuba contra Estados Unidos no hay que decir que la mayoría a mi alrededor apoyaba al team yuma, aunque no fueran profesionales sino apenas un collage de Colleges amateur.

Mas los topes internacionales nunca me interesaron tanto como ver a Industriales ripiarse contra el resto de Cuba sobre las bases. Mi ídolo era el Javier Méndez adolescente de los ochenta (no lo recuerdo en el equipo Cuba hasta años después). Nada más que por oír los mugidos de Héctor Rodríguez y las pataletas patrióticas de Eddy Martin, me divertía que de vez en cuando Cuba perdiera. Cómo olvidar aquel slogan de este dúo antológico de intocables (una vez hubo bateo en el semanario DDT por una caricatura crítica sobre ellos): “contra los Estados Unidos no nos gusta perder ni a la quimbumbia”.

La catarsis política cubana, no sé si avezada o aberrantemente, aún la coge cada año con la pelota. El equipo Cuba en pleno (su actual médico incluido) es criticado como si fuera una especie de embajada gubernamental. Y no sin razón, es cierto. Pues, de hecho, “al partir de la patria” hay altos funcionarios del Consejo de Estado que los abanderan con juramentos y honores de corte cómico-marcial.

Pero no deja de ser curiosa esa vendetta de los fanáticos al beisbol contra su equipo all-stars nacional. Es un síntoma mitad en juego y mitad en serio de desintegración, una especie espontánea de plebiscito: un pelotiscito que refleja el pulso frágil o fraudulento de nuestra noción de nación. A lo largo de los años, la poética que he podido captar al respecto entre mis vecinos sería: “Que pierda Cuba con los yanquis, a ver qué van a decir ellos ahora...”

Un ELLOS que ni tú ni yo ni Yotuel necesitamos gramaticalmente explicitar. Acaso sea una respuesta rápida tardía a aquel iniciático “Contra Fidel ni en la pelota” de Camilo Cienfuegos en el 59 (todavía está escrito así en la cafetería La Pelota de 23 y 12).

Pero en el fondo me duelen las derrotas de los cubanos. Los veo tan atrapados entre la patria y la pared. Tan atosigados por esas llamaditas desde La Habana hasta un recóndito celular en cualquier otro continente. Tan inocentes de Osendi. Tan al límite entre la sanción y la deserción. Tan fabulosos sobre la hierba cubana y tan fallidos sobre el sintético del exterior. Tan complicadamente cubanos como yo, en definitiva, y por eso no puedo dejar de solidarizarme con ellos en el terreno y desearles individualmente a cada uno que todo les salga OK (sean cuales sean sus planes a favor o en contra del colectivo).

“Estados Unidos retuvo el título” dijo el Granma esta vez.

“Hum”, farfulló en solitario un sobreviviente Héctor Rodríguez.

No sé si alguien más reflexionará.
Del ampaya escuchad el chiflido...

1 comentario:

osloduele dijo...

Me recuerdas a mi hermano cada vez q escribes d pelota. Yo odio el "deporte revolucionario" y disfruto cuando los deportistas cubanos "traicionan" y cuando Cuba pierde o no logra medallas estoy d fiesta.Normalmente me gustan los mejores sean d donde sean siempre q no representen a Cuba.Saludos