sábado, 26 de septiembre de 2009

PNRO SOY





PioNeRo Soy...!
Orlando Luis Pardo Lazo

La guardia de los pioneros. El último viernes de septiembre, para hacerla coincidir más o menos con el día 28: annniversario n a la n de la funnndación de los CDR en 19nnn (amnnnesia insomnnne pero nnnunca innnocennnte).

La guardia de los pionnneros.

Con uniforme aún puesto a las diez de la noche, arrasando en grupo por el barrio. Aprovechando para alejarnos de la cuadra mucho más de lo permitido por nuestros padres. Yendo a visitar a los más recónditos amiguitos y amiguitas del aula. Jugando a ser el adulto adúltero trasnochador que no encarnaríamos hasta dos décadas decadentes después. Una fiesta de los ochenta. O un infierno, infiero (según el punto de vista del protagonista o el espectador).

La guardia de los pioneros. Este viernes 25 ocurrió todo otra vez. Por supuesto, son los años cero en Cuba. Y cada evento es una parodia con paludismo de nuestro pospretérito pretendidamente próspero. Ayer vi fogatas en las cuadras y pioneros cuyo comportamiento me parecía de kindergarten. Sube la esperanza de vida y, sin embargo, se infantiliza la población.

Niñatos aislados por aquí y por allá. Cuando más, comiendo una cajita con ensalada, cake y dulces, preparada por los propios padres a nombre o a falta del comité. Haciendo un poquito de bulla, pero poca y demasiado temprano. Y ya después de las nueve y algo las calles cayendo en el mismo mutismo monótono de antes.

La guardia de los pioneros. Hasta los patrulleros debían sumarse simbólicamente a aquel juego de rol. La PNR pasaba por algunas cuadras selectas de cada barrio y los niños les reportábamos que todo se hallaba bajo perfecto control ciudadano. Ahora la policía está bastante más ocupada. El país les preocupa políticamente, parece. Hay muchos carnets de identidad que pedir o patear por ahí, para estar barajando y embarajando con tarjeticas de menor.

Me puse mi antiquísima pañoleta de tela blanca y azul (una reliquia de museo que ha salido a colación en los interrogatorios donde menos yo lo esperaba). Salí a la noche de Lawton y Luyanó. Caminé por la curva de Concha. Oí las sirenas de los barcos varados en la bahía. Oí las fanfarrias de los trenes y los cláxones de los camiones por el Paso Superior de la Vía Blanca (también buses interprovinciales de marca Yutong). Todo es gris y sinuoso, pero suntuoso.

Apenas hay luces en las avenidas; en las cuadras interiores, sí. Todo híperexcita nuestros sentidos sésiles. Ataraxia del viajero inmóvil. De noche no hay ni siquiera luna. Sólo nubes rojas por la candelada (más consumista que comunista) de la refinería Ñico López rebotando en la gasa cóncava de nuestros cielos. Humo, espuma, realidad liquidada de gas licuado que adopta la forma del recipiente que por el momento aún la contiene.

Estoy ahora y aquí. Contenido pero incontinente. De manera que, de cara a la población posnacional de la patria (ex-pioneros que no pueden constatar la desolación que se tragan y con la que se atragantan mis ojos), doy fe de que Cuba existe todavía o, de lo contrario, esta noche de viernes 25 el alumno Orlando Luis Pardo Lazo la soñó desde cero otra vez.

Alumno: alumbrar, parir. Etimologías penúltimas en una Era que era de la Revolución.

Fundar un país. Fundir un país. Fonemas funerarios que posan como parónimos de la palabra pesadilla.

Oniriconerías de estudiante ejemplar (me daba vergüenza sacar siempre cien puntos en las pruebas de la primaria Nguyen Van Troi).

Onanistmos de mi estrechez de vocabulario, vocabulárido, voCUBAlario.

La guardia de los pioneros. Pinga, graba ahí esta columna grave e ingrávida como una lápida, una lapa que ningún compatriota está en condiciones de tatuarse o teclear por mí.

Guarida de los pioneros en mi desmemoria. Te lo dice Pérfido en Cuba, graba ahí que yo sólo digo mentiras. Ven o vete de estos viernes a los que el tiempo y el tedio le han volatilizado su veneno vital de viernes. Lee o lía tu mi nuestro desasosiego ciego. Lo siento. Ya nada nnada será nnnunca igual: demasiados n annniversarios, suponnngo.

Fue bonito intentarlo, pero no nos alcanzará el aliento ni para dejar testimonio. Déjà-vu delirante de una Déjà-cuba avocada a la dejadez.

No habrá próximos viernes últimos de septiembre. September mournings.

1 comentario:

Rolando Pulido dijo...

Oh my god!, ¿Conservas una pañoleta azul y blanca?, Jah!, que comico.
Yo conservo mi carnet de Pionero, aqui en el exilio, al cual un dia muy antaño, le altere la edad...me hice unos cuantos años mayor (12 años)...creo tenia 8 o 9, para poder entrar a un cine para ver la pelicula:...Oye esto...graba ahi!..."Cantando a la Vida", una pesima e indiscutiblemente MALA pelicula que un dia hizo Massiel.
Fue tanto el auge que esta pelicula logro, que hasta eso hicimos varios de mis compañeros de aula, para poder ver a Massiel...la pelicula era apta para mayores de 12 años...¿Haz visto la pelicula?...No lo hagas por favor...solo puedo añadir que me ARREPIENTO de haber alterado el unico recuerdo fisico que me queda de mi paso por la UPC, mi carnet de pionero.
Nada en contra de Massiel...solo que la pelicula no merecia que yo y tantos hicieramos tonterias asi.
Ya veo que nada ha cambiado...en aquellos tiempos una pelicula tan mediocre, llenaba los cines, hasta llegaba a ser un "Must" para la sociedad, pues habia que verla...si no, no tenias tema de conversacion con nadie, hoy va un Don Juanes y pasa lo mismo...¡CUARENTA AñOS DESPUES!.
Trashvolution.
Buen post, inolvidable.
RP