lunes, 26 de octubre de 2009

CAMARÓN QUE SE CUELGA...








ABUELITO, QUÉ OJOS MÁS GRANDES TÚ TIENES
Orlando Luis Pardo Lazo

Nunca el Estado cubano nos vio menos y mejor. Menos, porque las coordenadas de consenso siguen siendo desenfocadamente las mismas de demasiadas décadas atrás. Mejor, porque esa miopía de ministerios se compensa en la calle con una camada de cámaras para uso de nuestros camaradas policías.

Ser filmado todo el tiempo y en todas partes de la ciudad, contrario a lo que reportan los cables contestatarios en internet, no es un síntoma de represión subdesarrollada sino de modernidad primer-mundista. Y ahí está Europa para atestiguarlo: ciudadano que no sea filmado las 24 horas, ni siquiera merece el estatus de fantasma inmigrante. Concomitantemente, cubano que no pase a diario por el centro controlador de videos, será porque algo tiene que esconder y, en consecuencia, en verdad es un sospechoso para nuestra Seguridad.

Sería más rentable invertir esa lógica del ratón civil y el gato institucional. Las cámaras serán un ojo espía panóptico, es cierto, pero también son un canal de comunicación (sin esclusas ni excusas) entre los océanos del pueblo y el poder. Basta ahora con pararse debajo de una de esas lentes y lanzar un grito de protesta contra el gobierno, por ejemplo, o incluso una micro-ovación unánime de conformidad.

Abucheos y aplausos. Pulgares hacia el cielo o hacia el cieno de esta ciudad cinematografiada (árida arena de un coliseo para el cubaneo de esquina). Con sonido estéreo o sólo con mímica. Con matices de colores o en alto contraste de black & white. Se llama “Democracia por Control Remoto” (DCR) y, amén de sustituir a la funérea fórmula de los CDR, en el futuro inmediato bien podría convertirse en una suerte de “Majority Report” editada al margen del ICRT, el ICAIC y la EICTV (entre otras siglas analógicas o digitales).

De hecho, para los paranoicos empedernidos, este camarerío ostensible pero no obsceno, debiera constituir un alivio clínico: contrario a los ciudadanos, ninguna cámara cínicamente se oculta. Así, al igual que en el cortometraje “Monte Rouge” de Eduardo del Llano, el espionaje profiláctico supone una cura para cualquier culpa o Edipo Rev. Diagnóstico diáfano: allí donde todos son monitoreados políticamente, positivistamente nadie debiera sentirse molestado. Si no se llama “reconciliación nacional”, al menos sí podría entenderse como el primer paso de transición hacia tal meta o mito transnacional.

Como ignoro el país desde donde se importaron, asumiré osadamente que son cámaras Made In China: la YuTong como colosal competencia del YouTube. Esto constituye una garantía extra de calidad. Pues el imperio capaz de controlar a millones de seres de innumerables nacionalidades ninguneadas, es de esperar que exporte suficientes aparatos para parametrar a los escasos cubanos residuales, más algunos pocos turistas de llega y pon.

Al respecto, el exilio debiera ser un poco más solidario con nuestra ex-patria, y no dejarse excluir de esta experiencia piloto de post-revolución. Donde quiera que crezca una comunidad de cubanos, sería inteligente instalar este mismo tipo de cámaras y que las grabaciones fueran remitidas ipso facto al cuartel general de La Habana.

Esos descomunales archivos multiplicarían los pobres píxeles de nuestra rala realidad hasta replicarla completamente, hasta su dinamitar su monótono monólogo. Como una hélice de ADN, Cuba por fin se abriría de par en par para dialogar con cada uno de sus Ciudadanos Kane o Kafka (Orson Welles en simbiosis con George Orwell) y, sin discriminación, con todos y para el clip de todos, quedaríamos congelados ante la historia en un ajiaco avi audiovisual.

Tras ese plebiscito espontáneo (voto de voyeurs, nación narcisista), tal vez sí podríamos alardear en tanto país de actuar como “una sola familia telecubana”, con créditos equitativos lo mismo para el Premier que para su último presidiario. Se trata de una visión paradisíaca antes que parapolicial: absoluto control a priori como reto remoto de una libertad sine qua non.

Ah, y después del clásico The End, acaso en caracteres chinescos de Tiananmen, entonces: ¿quién le pone el guión (o el aguijón) a nuestra próxima temporada?

6 comentarios:

El Niño Atómico dijo...

Con la falta de todo que hay allá, me la juego que gran parte de esas "cámaras", si no todas, no sonsi tienen tanta gente chivateando que para qué las necesitan? Y si no tienen tanta gente chivateando para en realidad necesitar las cámaras, por qué es eso? De cualquier manera que se mire, ya no se puede ocultar que el rey está en cueros.

El Niño Atómico dijo...

Con la falta de todo que hay allá, me la juego que gran parte de esas "cámaras", si no todas, no son más que globos vacíos. Piénsenlo bien, si tienen tanta gente chivateando, para qué las necesitan? Y si no tienen tanta gente chivateando para en realidad necesitar las cámaras, por qué es eso? De cualquier manera que se mire, ya no se puede ocultar que el rey está en cueros.

RolandoPulido dijo...

Es cierto Niño Atomico...El Rey esta en cueros...con cada post, una tira de cuero mas se le arranca.
Fuerte OLPL...me toco el blandito.
Saludos,
RP

Anónimo dijo...

Para darle mejor nivel de vida al pueblo no hay dinero por 'culpa' del embargo pero para controlar y reprimir, sobra el dinero y no hay embargo que valga.

osloduele dijo...

Cuidadito oso no seas golozo, desde aquí arriba Mashenka te mira.

Alina. dijo...

Eres genial!!!, que buena entrada.