miércoles, 21 de octubre de 2009

CUBALEPH


Imagen: Obra del artista cubano Rolando Pulido (New York)

Orlando Luis Pardo Lazo, autor de EL ALEPH
Orlando Luis Pardo Lazo

Arribo, ahora, al inefable epicentro de mis columnas lunáticas. Lunes, luto. Lujo, lujuria. Empieza, aquí, mi desesperación de escritor.

No es uno sólo, por supuesto. Son muchos. Infinitos y único. La bendita circunstancia de una isla infectada de alephs por todas partes.

Un amigo muerto me juró haberlo encontrado muy hondo dentro de la carne abierta de una mujer. El Aleph. Ese músculo tornasolado de un casi intolerable fulgor. El Aleph. Instante, detente, ¡eres tan hermoso! El Aleph. Manzana permitida donde el deseo se desborda y se derrite con la lava demente de la historia infracubana. Un Aleph-apple.

Una muchacha muerta de otra manera aseguró leerlo reflejado en mis retinas. Un reflejo invertido de nuestro inconcebible universo patrio o planetario.

¿Qué objetos y palabras incluirías tú en tu Aleph post-nacional?

¿Qué milagros y mentiras cabrían y escaparían de esos dos o tres centímetros de diámetro delirante, sin transparencia y sin superposición, donde cada cosa son incontables cosas y no es del todo ninguna?

El año 1971, definitivamente. Brilla con una sombra enclítica, que me funde en su último mes a la materia de un barrio obrero al azar, en una ciudad obrerizada a la fuerza, en un país sin más obra que la ilusión de una imagen perfecta de sí.

Hijas de Galicia, el olor del humo hondo de la cocina de ese hospital. La Loma del Burro y la resina de un monte de pinos a punto de sucumbir en aras de la perfección partidista. El miedo a los aviones. El miedo a los gritos de Fidel en plena sala de mi casa de tablas, desde un TV Elektrón-216 en blanco y negro que era a su vez un aleph de marionetas horrendas.

Una goma toroide para rascar las encías del bebé. Cartas de cumpleaños con olor a USA, ese lugar limítrofe donde los colores de la postal variaban según el ángulo de observación. Un chisforrobe, escrito así. Percheros con propagandas de tintorerías extintas dos candentes y decadentes décadas atrás. Un perro ratonero llamado Kelly, que metía sus patas delanteras en el agua que iba a beber. Y un columpio cósmico colgado desde el arquitrabe.

La primera muerte que repica cerca, pero tan distante de mi cuerpo de cinco años. La pequeña nota del periódico Granma anunciando cuántos barcos aún boqueaban en la bahía voraz del Mariel. Sujayla, nombre de bruja y piel blanquérrima bajo su pelo de asfalto de apenas diez años, esquivando gritos en el aula aún peores que las pedradas en su cuadra. Yassel, abandonado a su suerte en la siesta del semi-internado, su madre ya navegando hasta la debacle de los noventa.

Un proyector ex-socialista. La playa El Mégano ex-capitalista. Bicicletas 24 de alquiler. Taquillas salobres. Olor a heces y algas. La ruta 93, ómnibus Hinos que partían el mediodía suntuoso de Campo Florido.

Sueros. Pasillos con camas. Petequias del dengue hemorrágico. Piscinas en los campismos. Maletas de palo y laticas de jugo Taoro. Carreteras de noche, sin salir nunca de Provincia Habana. Fango. Duchas. La creencia hermosa de que Cuba no pasaba de ahí.

Uniformes odiados. Aulas como jaulas. Matutinos y mítines. Patios interiores donde busqué energúmenamente el amor. Todo lo sólido y toda la saliva se desvanece en el aire. Cátedras. Tiza, cartabón, crayola. Masarreal, marquesita, refresco mate con un triángulo pitagórico y tres esotéricas cifras en el fondo de cada botella.

Pelota de poli, un hallazgo. Canarios rojos y rosados, el ají les fijaba mágicamente el color. Anti-cloro para los peces, hasta el día en que un mínimo olvido desencadena todo el holocausto de los escalares.

Tiendas. Cupones. Turnos por teléfono para juguetes hasta el sexto día de la creación, cuando ya sólo quedaban ripios pero ripios Made In Hong Kong. El chasquido de los carritos que avanzaban por fricción.

Un tío constructor de vuelta de Angola. Tres años de letras y después su silencio de hombre manso y batallador en Las Vegas, hasta que los pulmones se le pudrieron de su propicio signo zodiacal.

Nguyen Van Troi, Félix Varela, Cepero Bonilla. Claustros reconvertidos en escuelas. Angustia de agosto, sufrimiento ridículo de septiembre, fiestas de fin de año.

Escalinatas de Lawton en libertad. Noticias ajenas de la barbarie. Barberías donde se criticaba bobaliconamente la alta política en tiempos de la Revolución. Baches. Quincallas. Fuego en las chimeneas. Restaurantes baratos de una tristeza inelegantísima.

Titulares de guerra. Caldosas. Vecinos envejecidos en unos súbitos años de universidad.

Ajonjolí en los polos patisecos de las hamburguesas McCastro´s. Atravesar la ciudad sin bombillos en la tercera puerta de una guagua húngara o rumana. Los crótalos de la violencia. El line-up de la muerte gratis cubana. Los libros inútiles como salvación. La noción del aleph plagiada de un argentino que tampoco lo vio.

Y no he nombrado nada. No he numerado nada. Si al final consiguiera narrar el 0.001% de mi desesperación, me habré liberado de mi estupidez de escritor.

Y tú, ¿qué objetos y palabras incluiste en nuestro Aleph póstumo-nacional?

¿Qué adorables atrocidades hubo y huyeron en estos dos mil nueve centímetros de diámetro dilatado, sin paradoja y sin contradicción, donde cada cosa es ninguna y son todas las cosas para siempre ahora y aquí?

3 comentarios:

RolandoPulido dijo...

El Aleph, necesita de una vocal para tener sonido...es como nuestra H.
Es tambien la primera letra del alfabeto Hebreo.
OLPL, eres la vocal que acompaña el Aleph.
Tu le estas dando tambien sonido a la ciudad con H.
Gracias por eso y por muchas cosas que te hacen un hombre excepcional.
No desesperes y no esperes ver una ciudad sin Aleph...solo pocos, pero los imprecindibles son los que le dan sonido, no calles nunca.
Aleph representa tambien, divino, hombre, revelador y toro.
Un abrazo,
RP

Armienne dijo...

Muy lindo este texto.
Un abrazo a Orlando y a Rolando.
Dos de "mis preferidos".

RolandoPulido dijo...

Armienne... nostra Belissima Donna. Si te tuviera delante...no me cansaria de "bosquetearte"??? a lapiz...o con aceite...o quizas con las dos cosas
Gracias.
RP