miércoles, 7 de octubre de 2009

MAZORRERÍAS


CARPE NOCTIS, INSANIA INSULAR
Orlando Luis Pardo Lazo

Perder la tabla. Perder la chaveta. Fundirse. Quimbarse. Patinar. Quemarse el coco. Eufemismos cubanos que no significan pero se conectan con “volverse loco”. Candy. Telarañas en el tejado. Toys in the attic. Orate de remate.

Un amigo de infancia toma alcohol y se vuelve un loco político. Saca un carnet ripiado que asegura es del Partido. Se faja con la familia para delicias de todo el vecindario (vive con su madre, como yo, como todos). Grita, con la misma voz coagulada y psico-rígida de Eliecer Ávila, que el país está podrido porque los dirigentes son unos corruptos que no le dicen la verdad a Fidel (Raúl aún no entra en su imaginario etílico). Habla de que hay que meter mano dura para mejorar las cosas (me recuerda mis lecturas del Ché). Llora casi siempre al final.

Me da una pena innombrable (tiene cuatro o cinco años menos que yo). La misma pena que me da exponerlo en parte ahora aquí.

En 1990 yo también iba a ser un loco político. Todo el tiempo polemizaba en público (estupidez de quien no tiene ni pizca de astucia). Tiraba puyas e ironías. No cabía en ningún ambiente. Una vez casi me entro a golpes con el chofer de una ruta 10.

Ese día me senté en el contén percudido de Concha y Luyanó. Me miré las manos. Temblaban. Con esas manos de amar hubiera podido estrangular a mi oponente. Por nada. Por una resolución inoperante del Ministerio de Transporte (firmada seguramente por uno de esos ministros sin voz ni voto). El odio había triunfado en mí. Mi vida en aquel infierno de década sería breve y violenta.

Decidí que no. Que era preferible abandonar a tiempo el país. Ser otro. Hacerlo otro. Recuperar la paz y el amor y, sobre todo, el deseo de ser bueno y vivir. El placer y la libertad. Y así lo hice. Salí de Cuba. Todavía no me animo del todo a regresar. Temo por mi cordura en términos de biografía y escritura.

El loco político en Cuba es todo un género que pasa por el periodismo pero no se agota sobre el papel. Caricaturas, chistes, comedias de personajes populares tenidos por carismáticos (para mí son siempre patéticos y expresan un dolor trágico diferido).

A mi alrededor, las personas más bellas y lúcidas que conozco están todas en riesgo mortal de cruzar la frágil línea de la insania. Casi ninguno quiere reconocerlo, pero, como en el “Aullido” de Allen Ginsberg, zozobrando entre la depresión, la nada cubana y la euforia, somos un barco borracho que en cualquier momento no flota más.

Tanta vida varada. Vaciada. En los peores casos, viciada.

Un holocausto silente. Porque nadie se atreve a narrar ese páramo de panorama. No nos narramos a nosotros mismos en tanto generación histórica. Creemos (con razón, ¡y con ejemplos concretos!) en la inutilidad de la virtud. Chocamos brownianamente hasta que el mareo nos inmuniza contra una desesperación injustificada, ya casi innata, constitucional.

Y así dejamos correr este tiempo de descuento como si en silencio tuviera que ser, con la enferma esperanza de un día despertar y ser aquel otro “nosotros”, tan vital y sano que ya nadie recuerda dónde ni cuándo mutó o se mutiló, pero que igual fue muy radiante y real.

Nuestra desmemoria en esto no miente.

Abro la ventana del patio.

Esta noche mi amigo de infancia ha vuelto a gritar antes de caer rendido de tanta bronca y alcohol. Llovió un poco por la tarde y la noche es fresca y fulminante, el cielo muy hondo. Dan ganas de amar y reír y llorar. Pero las palabras me traen ese tamtam rotundo del odio.

Basta medio instante de miedo para no estar nada seguro de haberme ido del todo del país. Los estertores de la rabia y la locura repican de nuevo en mis oídos. Una orgía de ira incesante. La paz y la libertad eran sólo una pesadilla con pasaje de vuelta a casa: la última tentación de Orlando Luis.

Cierro la ventana del patio.

Y tú, ¿estás ahí afuera también?

¿Tienes una remota idea de lo que tecleo aquí adentro por ti o por mí o por ambos o por todos o por ninguno?

Noche insana insular, insulada: jardines invencibles de la locura.

Por favor, no me dejen gritar ahora con la misma mueca de muerte que en 1990. Por lo menos tengan la misericordia de mirar hacia cualquier otra parte y no escuchar mis aullidos.

6 comentarios:

Fernando dijo...

Me gusta cómo escribes, realmente transmites, provocas sentimientos. Lo que no me gusta tanto a veces es el barroquismo del lenguaje, pero parece ser parte de tu estilo. Un saludo.

RolandoPulido dijo...

Y a mi lo que mas me gusta es precisamente el "barroquismo de su lenguaje",eso es parte de nuestra importante herencia europea y gracias a escritores como Orlando, se mantiene vigente en nuestra cultura.
¡Viva el Barroco del Siglo XXI
!
RP

RolandoPulido dijo...

OLPL, comprendo como te sientes... yo aunque ya hace muchos años, vivi ese infierno inmobil tambien.
Mi padre tenia las mismas ideas que tu y tambien tuvo sus "encuentros" con la policia, de nada le sirvio...nada cambio, solo la actitud de los vecinos, amigos y familiares para con el, era un "apestado mas" del barrio.
Y asi murio en 1979, en su constante lucha sin Victoria.
No dejes que te invada la ira, lo mejor que puedes hacer (en mi opinion) es seguir haciendo esto...escribir y soltar todo en el teclado...Creeme, esta es tu arma mas eficaz...es tu escape y logras mucho mas escribiendo verdades que gritandolas en la esquina.
Ojala en los años setentas hubieramos tenido las libertades que ustedes tienen ahora...y digo libertades NO porque el regimen se las haya dado, sino que la tecnologia les ha dado...usenla a su favor, como lo estas haciendo tu y otros valientes.
Recuerdo una amiga llamada Mary Bosa, tremenda escritora, poeta del corazon... "Barroco-Punk", la pobre chica JAMAS, pudo publicar nada, aunque habia ganado varios premios y reconocimientos...su unico delito era ser lesbiana. Nunca mas supe de Mary Bosa...o Mariposa, como le llamabamos los amigos mas cercanos.
Ah!...solo una triste historia mas
de tantas.
Se fuerte...respira profundo y piensa que todo esto tendra un fin, pues en realidad...ya viene llegando...esta mas cerca que nunca.
Otros decidimos irnos y si...logramos la Libertad...pero se nos quedo la sangre alla. Y por eso es que nos unimos a ti como a otros como tu...para juntos lograr la Libertad.
La verdadera Revolucion la estan haciendo ustedes y nosotros. No te canses, usa bien tu arma.
Un saludo,
RP

Anónimo dijo...

O, excelente. De cualquier manera, si algun dia se te hace insoportable y solo queda gritar, avisame. Me uno. Estoy pletórica de alaridos.

Anónimo dijo...

Vivi en el monstruo y lo conozco demasiado bien, por eso OLPL se lo que es estar en esa isla-carcel, sigue mientras puedas en tu propio mundo , es lo unico que te permite escapar sin salir de alli.

osloduele dijo...

Hola olpl: Q fuerte... y q bello texto. No salgas d tu burbuja, no mires fuera, no t merecen.
RP no se equivoca y me uno a sus comentarios. Sonríe amigo.