lunes, 2 de noviembre de 2009

ALCA & CIA





TODO x 1
Orlando Luis Pardo Lazo

Siempre pago 1 peso en las guaguas (valen sólo 40 centavos). Gasto al mes más de 50 pesos por concepto de esa propina estatal, acaso por mi pereza de no cambiar el menudo.

A veces coloco la moneda no en la alcancía, sino directa y discretamente en la mano del chofer, extendida a su vez con recato: como un mendigo reciente que aún no se resigna a su status. Lo ayudo sobre todo si me ha recogido fuera de parada (en movimiento bajo un semáforo ya en amarilla, por ejemplo).

Es normal, se trata de regalías privadas. No hay defalco. La plusvalía que le dejo a la Empresa Metrobús en mis otros viajes compensa este contrato extrasalarial.

No me quejo ni alabo. Viajo y colaboro con los dos tipos de propiedad, estudiando estoicamente la música kitsch de los altoparlantes y, de noche, bostezando bajo la mortecina iluminación de neón. Eso es todo.

Aunque el pueblo cubano es un poquitín más creativo al respecto, según Granma dixit en su edición sabatina del 31/10/2009 (plana doble central).

Las alcancías son totems sagrados que desaparecieron durante los años del Período Especial. Las alcancías recuerdan demasiado el aspecto democratizante de una urna electoral. Es dentro de esa caja negra (o transparente) donde se expresa la masa muda en los ómnibus importados de las actuales post-China y ex-URSS.

La gente, en vez de billetes, usa como boletas cualquier otro objeto todavía más devaluado (no son nada fáciles de encontrar): moneditas sin patria, arandelas y lumínicos de bicitaxi, ruedas dentadas de un reloj republicano que se suicidó a falta de cuerda, pilas y chips digitales descontinuados, pastillas de PPG oxidadas, chapitas de refresco-malta-cerveza, encendedores de fosforeras, cabezas de estetoscopios, y hasta el envoltorio glamoroso de condones y óvulos, entre otras etcéteras camuflajeables que imiten el clic o al menos el brillo del innoble metal. Todo x 1.

Más serio sería el atentado anti-numismático de quien pica en dos y en tres los billetes de a peso, para después depositarlos por partes en cada bus: se recolectan miles de picadillos cada semana. Otros falsean una T de tipografía Times New Revolution 59 sobre un carnetcito de cualquier cosa, y así se cuelan gratis por la puerta de atrás del acordeón. Los menos suben hoy por las ventanillas: aquella práctica tan habitual durante las moloteras de los orondos ochenta.

No deja de maravillarme esa colecta espontánea de chatarrería que la ciudadanía le impone a su Estado. Puede ser otra manera de asumir los imposibles impuestos por cuenta propia. Pueden ser postales post-revolucionarias de despedida a una era de idilio ideológico. Pero es, también, un síntoma del desparpajo que se destaparía entre nosotros mañana, toda vez definida una de esas demacradas democracias al estilo cut + paste de pésimo corte latinoamericano.

Alcancías, ¿para qué?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que bueno leerte como buen lawteno que eres.
solo tu me haces sentir nostalgia del barrio
gracias por tu blog

RolandoPulido dijo...

Bueno, en mi opinion ese es el daño mas grande que le han hecho a los cubanos.
El ser humano por naturaleza, solo cuida lo que es suyo.
No creo que suceda una Democracia de cut & paste, al estilo Latinoamericano. Los cubanos una vez despojados de este "Demonio", no creo que tengamos ningun interes en esa Izquierda Carnivora (como diria C.A.Montaner) ni siquiera la Vegetariana, pues la anciedad atada de tantos años, no va a permitir control de superacion personal...y la enorme competencia va a ser la clave del rapido desarrollo de la Nacion...la izquierda, de cualquier calibre, tiende a controlar gubernalmente el "super crecimiento" de empresas privadas.
Por el otro lado...la derecha, creo que ya ni existe, por lo menos en Cuba no tendria cabida a estas alturas...seria como volver a los 17 despues de vivir un siglo...oh boy y que siglo!
En mi opinion, creo que ningun cubano en realidad es ni de un lado ni del otro, a no ser los extremos de La Habana y Miami...esos serian una pequeña minoria en el futuro, ya los conocemos bien y no nos gustan.
La verdadera Democracia incluye a todas esas ideas y eso es lo que hay que hacerle ver al pueblo de Cuba, pues hay muchos que creen que un cambio significa volver al 1959 o piensan que no tendran cabida en una sociedad abierta y democratica.
El dia que los cubanos vean el fruto de su trabajo y de sus esfuerzos, la responzabilidad civil nacera sola.
RP