martes, 17 de noviembre de 2009

LAS 500 MENOS 10 NOCHES


FAHRENHEIT 16 / 11
Orlando Luis Pardo Lazo

La Habana se asoma ya a su medio milenio. Esta oración es, por supuesto, un acto de fe. Primero, porque La Habana no existe. Segundo, porque si existe será por millones. Incontables habanas mudas y minúsculas que, a cuentagotas, van empujando, hacia y desde la nada, a nuestra única ciudad (incluido el exilio que se fue de una vez para quedarse y el que permaneció para nunca dejarse de ir).

Habanada nuestra que estás en lo incierto, nacionalizado no sea siempre tu nombre...

Nací en 1971. He vivido siempre en la misma esquina redondeada de un barrio de las afueras que, a golpes de subdesarrollo planificado, devino barrio de los adentros: Lawton.

Como un patético personaje de aires hemingwayanos, quisiera escaparme del set antes que concluya este rodaje a ritmo de revolución, pero ya es un poco tarde para cualquier fuga. La fatiga es ahora lo fundamental. Estoy condenado a la tara de los testigos: ser yo, estar aquí, leer los actos y después dar una fe efímera que dure todo un medio minuto o tan sólo medio milenio.

La ciudad de la desesperanza es también el antro de las ilusiones. El vacío en América reconforta después de tanta retórica de retorta ideológica. Hay ómnibus de tardenoche donde capto sonrisas de Nuevo Mundo. Gente joven y limpia, exhausta y apiñada, que parecen paliar perfectamente su desasosiego.

También colecciono ancianos, tembleques al margen del Estado y de Dios, sus huesitos cobijados contra una pared de intemperie familiar.

Y también reparo, por supuesto, en los silencios. Cloqueamos sin atrevernos a articular una simple sílaba. Es tal vez la sabiduría sórdida de los sordos.

La ciudad del horror practica una especie de hedonismo que tampoco es nada. La Habana ya no sabe ni jugar a divertirse. Su anarquía aparente es ingeniosa ingenuidad. La ciudad adolescente súbitamente adulteció, mitad adúltera y mitad adulterada, mientras nosotros, sus deshabitantes de última generación, mirábamos hacia ninguna parte y narrábamos en tercera persona nuestro naufragio natal.

Así, sus ritos de megápolis enana se nos disolvieron en el hábito hipócrita del deber. Sus hombres y mujeres nos fuimos quedando a solas con unas hilachas de marioneta que muy pronto ningún titiritero querrá manipular. Por suerte, supongo.

Mientras tanto, con el semi-milenio o acaso el semi-minuto al doblar de otra esquina no tan roma como filosa, La Habana en mayúsculas tiende a ignorar todo intento de poesía urbana. La ciudad es fáctica y bosteza con cada nueva metáfora que no es más que un plagio de la anterior. La ciudad apuesta entonces por lo prosaico, por el relato concreto y no por la abstracta emotividad del lugar común.

Habana, si no existiéramos, tendrías que inventarnos...

Con tus presos repatriados al campo, con tus cabecitas huecas al punto de lo criminal, con tu recontra-inteligencia clandestina incluso de ti, con tu alta densidad de aulas donde un televisor intenta suplir la ignorancia o el miedo del maestrado, con tu solidaridad a falta de misterios, con tus hospitales inhóspitos y gratuitos, con tu dinero como barajas trucadas, con tus loquitos tristes que inofensivamente se ofuscan y ofenden, con tus mendigos percudidos, con tus uniformes lustrosos, con tus cuerpos que de vez en cuando recuperan el brillo libérrimo del placer, con el amor que se nos hizo crac sin querer (vidrio volátil del veintiuno), conmigo que soy el mejor y bien lo sabes, contigo que eres único y bien lo sé, con todos y para el invierno de todos: Habana, debieras felicitarte de contar con semejante tropita post-ciudadana en este penúltimo lunes 16.

Cubansummatum est!

2 comentarios:

Armienne dijo...

La Habana que en su medio milenio está muriendo de tristeza.

Rolando Pulido dijo...

Hermano...que triste y que real tu articulo.
Siempre hemos sido el ejemplo de algo para nuestro continente, esta vez del fracaso total de un sistema de gobierno.
¿Es que alguna vez nos dejeran vivir anonimos?...nunca mas ser ejemplo de nada, ni de bien ni de mal.
El bien de nuestra Patria provoco mucha envidia y fue invadida por ANIs (animales no identificados)de todas partes y todavia le tienen la bota encima.
Tenemos que ser mas fuertes que todos ellos hasta vencerlos.
490 Hugs,
RP