jueves, 19 de noviembre de 2009

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OTRA PALABRA SOBRE LA PALABRA
Orlando Luis Pardo Lazo

Para los cubanos, el año 1989 marcó no tanto el fin sin fondo del Sistema Socialista Mundial, como el inicio de la más absoluta crisis de nuestra sociedad: el llamado “Período Especial de Guerra en Tiempos de Paz”, incluida la amenaza de una “Opción Cero” donde sobrevivir en condiciones similares a las del hombre primitivo.

Las noticias de la URSS y Europa del Este nos llegaron deformes y muy filtradas, levantando más paranoia que entusiasmo popular. La fiesta fue narrada como un fiasco por nuestros periódicos. Se habló incluso de “maniobras de la CIA” y “triunfo de las fuerzas reaccionarias”. La prueba de la presunta traición de la que habíamos sido víctimas era nuestra economía abandonada a su suerte. Cuba se encerró en un escenario apocalíptico donde saborear su claustrofobia, sin necesidad de cambiar al ritmo de los nuevos tiempos, y la segunda mitad del siglo XX cubano se hizo así eterna.

Paradójicamente, el campo literario local fue entonces que se atrevió a salir de su ostracismo provinciano. La descentralización del Estado dejó muchas grietas libres del control gubernamental y, por esos túneles de respiración, nuestra literatura emergió al aire libre del “mercado internacional”, con todas sus maravillas y mediocridades.

Nunca como en la década de los noventa los cubanos publicaron tanto (y viajaron y residieron) en otros países. Nunca como en esa década decadente entraron tantos libros prohibidos de contrabando a la Isla. Entre nosotros, la liberalización post-comunista se anunció perversamente gracias al empobrecimiento material y moral del país.

Por primera vez en la Revolución se aprobaron reformas económicas de corte capitalista, incluida la circulación del dólar como moneda paralela. Las Iglesias se volvieron a llenar y las vírgenes pasearon otra vez por las calles. La cultura bebió enseguida de todo ese collage que pujaba por hacerse de un público: solidaridad y despotismo, corrupción y caridad, amor rentado y fidelidad, emigración ilegal y crimen, barroco y realismo sucio, perversión y poema, entre otros cortocircuitos.

En cualquier caso, nuestro idilio ideológico terminó para siempre en 1989, quedando en su lugar apenas la inercia partidista de la hipocresía.

Ahora, a punto de concluir la primera década del supuesto siglo XXI, las instituciones cubanas se recuperan poco a poco de la debacle, y, como en una guerra, pretenden re-ocupar el territorio perdido. En el “frente de batalla” de la cultura, los escritores y periodistas independientes son mirados oficialmente como una plaga (ojalá lo fueran). La disidencia se asume como sinónimo de deserción y la oposición como sinónimo de oprobio. Publicar un blog personal crítico se interpreta como un acto mercenario. Y en esta cuerda floja se compromete la salud futura de la blogosfera insular.

Precisamente por jugar a la libertad de expresión en internet (en mi blog LUNES DE POST-REVOLUCIÓN y en el e-zine THE REVOLUTION EVENING POST), mi libro BORING HOME fue expulsado hace exactamente un año de la Editorial Letras Cubanas, cuando ya casi estaba en imprenta, para luego ser lanzado en la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2009.

Nunca se me comunicó de manera oficial tan grave prohibición: simplemente los funcionarios del Instituto Cubano del Libro me retiraron (literalmente) la palabra. Al parecer, yo era culpable por mis columnas digitales y los editores estaban muy ofendidos conmigo. También se me azocó en portales virtuales como Kaos en la Red. Sin embargo, nadie nunca polemizó políticamente conmigo. La táctica era borrarme como intelectual y meterme en la camisa de fuerza de un enemigo de clase (voCUBAlario obsoleto de nuestros zoociólogos).

Aunque contó con apoyo ministerial, policial, y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el censor de BORING HOME era apenas un burócrata más que, a su vez, hoy ya ha sido expulsado de su cargo por el propio Ministro de Cultura. A la ira de ese soldado anónimo o verdugo de la verdad debería estar dedicada la edición príncipe de BORING HOME.

De todas formas, soportando una presión psicológica de guerra sucia, un grupo de blogueros, músicos, fotógrafos, performers, periodistas, poetas y narradores cubanos lanzamos independientemente una versión digital de BORING HOME durante la propia Feria Internacional del Libro de La Habana, el lunes 16 de febrero de 2009, inevitablemente a las 3 PM.

En simultáneo, se liberó el libro en internet. Lo hicimos no como un acto heroico de beligerancia, sino como una mínima justicia con un libro prohibido no por su contenido sino por su autor. De hecho, varios de los relatos de BORING HOME ya habían ganado premios literarios nacionales y aparecen en antologías institucionales que resumen los 50 años literarios de la Revolución.

A esa solidaridad de los colegas presentes allí, ante los muros del Castillo kafkiano de La Cabaña, sí dedico ahora la edición en papel del sello Garamond, gracias a los jurados y editores del Premio de Novelas de Gaveta “Franz Kafka” 2009.

Recientemente, el pasado viernes 6 de noviembre, los blogueros Yoani Sánchez de Generación Y, Claudia Cadelo de Octavo Cerco, y yo, sufrimos en carne propia una intervención rápida a plena luz del día, cuando fuimos montados a la fuerza en un auto no identificado y, tras varios minutos de amenazas y forcejeo, a Yoani y a mí nos deyectaron en las calles de La Habana sin ninguna explicación oficial (por suerte).

Fue un gesto irracional de alguna instancia del poder. Pero, a pesar de este pésimo síntoma de la Realpolitik o acaso la Raúlpolitik, mi mensaje en tanto autor sigue siendo un aullido de armonía y un reto de reconciliación. Mi literatura, no: mi literatura ojalá sea un latigazo de locura y un repique de arrebato.

La libertad de las letras cubanas no depende de ninguna editorial Letras Cubanas. La censura en el mundo es hoy por hoy un fenómeno obsceno (sólo la literatura se ha ganado el derecho a la obscenidad). Con o sin libros de papel, con o sin revistas digitales por correo electrónico, con o sin internet, incluso con o sin lectores cubanos, la escritura de la Isla ya nunca será aquella que pedía permiso para paladear cada página, cada párrafo y cada palabra.

Como lectores, somos un pueblo sin fronteras. Un pueblo fantasma del futuro que, a finales de este año 2009, ya va siendo hora de que bostece su tardío despertar posnacional.

Buenas noches, lectores de hoy, y muchas gracias desde La Habana de pasado mañana.

4 comentarios:

Rolando Pulido dijo...

Felicidades OLPL, ya era hora...
Y no podria estar mas de acuerdo contigo de que somos un pueblo fantasma del futuro...despertando.
Congrats man,
RP

JAAD dijo...

Felicidades. Enhorabuena buena por ese premio merecido. Un abrazo siempre.

Evidencias dijo...

Enhorabuena la publicación y el despertar.

Anónimo dijo...

Nada , pura dialectica, ahora que se la mamen, no fue eso lo que predicaron,pues ahi lo tienen.