miércoles, 16 de diciembre de 2009

ALAS DE ALAMAR










DÍA 2: ELECTROSPEAKING RICO PA´ TI
Orlando Luis Pardo Lazo

Esta nochemartes fue la hecatombe. Música remix con un DJ, y luego media Cuba underground en vivo, en un apartamento de emergencia, pues el garaje-taller de Omni-Zona Franca también fue censurado a pesar de ser particular (ayer lunes 14, hombres incógnitos entrevistaron uno por uno a los vecinos del edificio y sólo 3 cubanos no se sumaron al boicot cultural contra Poesía Sin Fin 2009: el resto prefirió no buscarle la quinta pata al Estado).

Pero Poesía Sin Fin 2009 es un meteoro. Tras una parada de la ruta P-11, surgió un tercer piso listo para el concierto. De 7 a 11 PM la música reventó la sordera post-proletaria de Alamar, pero nadie aquí se prestó para la protestica policial. Al contrario, fue una noche diferente para este barrido barrio. ¡Bravo entonces por ese espíritu de tea de la Zona 5 y una rechifla para la mortandad amoscada de la Zona 19!

Perdí la cuenta de los intérpretes de esta segunda jornada del Freestival Poesía Sin Fin. Todos la pusieron bien candente. Crisis y crítica y catarsis. Todos con una rabia respetuosa contra el país y el mundo, y todos agradeciendo la invitación a pesar del chismorreteo ministerial que aspira a estigmatizar a esta gente sin etiquetas.

Pero el poder burocrático este diciembre de 2009 no lo va a lograr. Su papeleo político es un pataleo patético que no tiene cara para parar tanto corazón sin coraza, tanta vocación de verdad, tanto amor en el ambiente, tantas lágrimas lindas en los rostros sin apartheid lo mismo de la blogger de Octavo Cerco que del líder de Eskuadrón Patriota (que se ahogó de emoción y cortó su antológica “Decadencia” por la mitad, bajo una ovación que casi mete en resonancia a aquel palomar de arquitectura o acaso arqueotectura de los 70´s).

Fue apoteósico. La casa convertida en estadio. En un templo ecuménico. En fe de futuro.

Cuando regresaba a Lawton de medianoche, vi la Casa de Cultura de Alamar. Parecía un mogote jurásico. Todavía con los baffles de vida resonando con magia en mi estómago, en esa mole prefabricada sólo vi una lucecita mortecina calando los bostezos de los custodios o cuadros. En 3 o 4 días ya se había convertido en una casa fantasma. Por supuesto, la imagen no me deprimió en absoluto. Antes bien, ya era hora de que se hiciera justicia. Una cultura fantasma se merece un nichito municipal así. ¡Buen provecho, Procurador!

2 comentarios:

Armienne dijo...

Bravo, Orlando.
Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Me alegro mucho de que disfrutaran de una noche de libertad!!!