jueves, 24 de diciembre de 2009

ESTO NO ES UN DISCURSO


LA NADA BUENA
Orlando Luis Pardo Lazo

No sé si los cubanos alguna vez se lleguen a amar. Lo cierto es que sí les sobra el aliento para difundir un amor ajeno, al menos sobre-humano: el de Jesucristo para con nuestra pecadora nación.

Y allá van, una miríada de cubanos conversos del materialismo a la trinidad. Por esta Habana del XXI pululan impolutos, con sus vestimentas de género republicano, solos o en rebaños tristísimos después del culto aleluya y la sanación a manos de un pastor o impostor. Allá salen, con sus salmos de traducciones baratas, casi siempre de noche (la luz del día es nefanda para la fe), caminando o en buses de bombillos ahorradores, con una sonrisa falaz de felicidad y una precaria salud bucal. Allá van, como almas que se las lleva dios, a repartir papelitos de pertinaz propaganda pastoral.

Tengo sangre para que me caiga del cielo este tipo de información, en Cuba casi clandestina (no se vende ni edita de manera oficial). Mis ojos claros, color sin tiempo. Mi pose de tipo tiposo y desvalido (un Goliat con ínfulas de David). Mis pelos de personaje perdido con síntomas de una cándida curiosidad. En fin, un ángel desangelado a ras de La Babiloniabana poscomunista de los años cero (una res descarriada entre la nada y el cielo). De manera que siempre me toca la gracia de uno de esos panfletos naif. Y no me molesta en absoluto. Al contrario, yo soy el único cubano que todavía los lee del pí al pá.

“Hoy puedes empezar una vida nueva si dejas que Jesucristo te transforme”, aseguran estos impresos sin imprimátur: una tsunami subterránea que funciona como una conspiración evangélica explicada al proletariado (un Cristo patrio in crescendo). “Si crees que Jesús murió por ti y obedeces sus mandamientos, podrás empezar una vida nueva cuyos frutos irás viendo poco a poco” (la cautela cubana de la política del PCC contamina incluso estas prédicas).

Así que cada noche yo acepto mis papelitos y un desconocido me bendice mascullando salves sin saber si soy un suicida o un serial-killer de clase C. El diseño editorial es más bien kitsch: flores que retoñan sobre la roca de un abismo o en la arena del desierto, mariposas de colores retocados sobre dichas flores, nubes impresionistas con halos de photoshop, puestas de sol turísticas: en fin, un reavivamiento espiritual del lugar común.

En casos extremos, quien reparte estas primicias de prensa independiente se pone de pie en medio del improvisado auditorio y deviene predicador. Empiezan advirtiendo (y divirtiendo a la audiencia analfabeta de fe) y terminan con un aura de admonición: “Atiendan, hermanos, es muy importante, y esto no es un discurso” (nunca especifican qué es): “el pecado es tu perdición porque impide que el hombre conozca a su verdadero dios (tampoco especifican cuál es)”.

No sé si los cubanos alguna vez se lleguen a amar. Lo cierto es que tales gritos de tribuno sancto (las mujeres nunca se lanzan, tal vez para evitar ser confundidas con una Dama de Blanco), tales diatribas entre la amenaza y el amor, la mayoría ya al borde de la medianoche cubana, son lo más parecido que mis nervios de punta pueden asociar con el chillido del diablo.

Lo peor es el aire de superioridad con que muchos de estos voceros te radiografían al soltar su monserga de monseñor. Es obvio que ellos ya están salvados a la hora del apocalipsis: sus nombres parecen ya confirmados en la lista divina de la hora final de Cuba y el mundo (Cristo los legitima contra Castro). De (mala) suerte que el que ha sido cogido en falta eres tú, todavía indeciso entre virarles la cara o abrirles tu corazón. El que está jodido por no creer en semejante jolgorio eres tú. Más te vale arrepentirte y asistir mañana mismo al templo con puntualidad, a éste cuya dirección se anuncia al pie de la tarjetica promocional.

Sin embargo, ayer en la madrugada un muchacho escuálido me extendió con pena un papel. Era evidente que lo hacía por cumplir su tarea en la secta o al menos en el sectorial. Me lo dio por disciplina de buen pupilo protestante y no por fervor: de hecho, casi me pide por favor que yo le quitara de sus manos aquel cargamento de hojitas de contrabando. Su misión era tal vez un castigo por haber llegado tarde al culto una noche o acaso como cuota diaria de auto-mortificación.

Me pareció débil y nada sincero, como yo cuando me descubrí dando tumbos en la década decadente de los noventa: un jovencito dolido apostando apenas por una segunda o vigésimo-segunda oportunidad para su alma. Acepté su san zamisdat sin dudarlo, como de costumbre, pero esta vez el pastor era técnicamente yo. “¡Qué solos estamos!”, le solté sin pensarlo: “¿Te puedo dar un abrazo?”

Él me miró atónito, tal vez temiendo otra trampa de nuestra rala realidad. Yo le repetí mi propuesta un tanto embarazosa y le abrí no mi alma pero sí mis brazos de par en par.

El muchacho dio un par de pasos hasta mí. Se me enganchó del cuello y estuvimos no menos de medio minuto en esa posición: un tiempo infinito entre desconocidos, un lapso infinitesimal entre bestias civiles, toda una Era antropoilógica naufragada en nuestro indolente dolor de nacionales ya sin noción de nación.

Nos separamos. Nos estrechamos las manos. Las teníamos sudadas y frías. Nos espetamos algunas felicitaciones por navidad y el nuevo año que ninguno quería del todo inaugurar, y entonces él bajó la vista y se confesó: “Gracias, hacía mucho que nadie me tocaba ni se fijaba en mí”.

Y cada cual se perdió en silencio en la penumbra pésima o póstuma de Porvenir, bajo el semáforo decrépito donde esta avenida sin futuro funge o finge como frontera frágil entre Lawton y Luyanó. Seguro que cada cual pensando en lo excepcional de nuestro encuentro lejano de segunda o vigésimo-segunda especie al alba de la Nochebuena del 2009. Amén.

6 comentarios:

Armienne dijo...

¿Ser o no ser?
¿Creer o no creer?
Yo creo pero estos predicadores de esquinas no llenan mis espectativas.
Feliz Navidad, Orlando, y un hermoso año nuevo.

Anónimo dijo...

Orlando, afortunado eres de tener ojos sensibles y alma poetica que ven la vida en cuba desde otro angulo, la felicidad esta dentro de ti, no la dejes escapar! Feliz Navidad 2009 y tengamos FE, todo camino por duro que sea es un sendero de aprendizaje, nuestro Sennor y la Virgencita de la Caridad del Cobre se acordaran de culminar su labor en Cuba el proximo anno! Cuidate y esperamos tus posts!

aserecubano dijo...

Feliz Navidad y que esta sea la última de la dictadura militar cubana. Que la próxima los generales se hayan desaparecido físicamente con sus cuarteles y que la LIBERTAD Y DEMOCRACIA sea lo que disfrute el Pueblo de Cuba.
Mi más sincera solidaridad con tu blog y tu labor de comunicación, en defensa de los presos políticos y sus familiares, así como de todas aquellas personas que por razones de pensamientos y deseos de LIBERTAD, son perseguidas y acosadas por la dictadura militar cubana.

Saludos desde España
Asere Cubano.

El Niño Atómico dijo...

Afortunadamente, tus accionas hablan más alto que tus escritos. Te quieres convencer, y eso no es la fé. Si fuera fácil, todos creyéramos. No importa, en tu corazón lo sabes. Feliz Navidad.

Rolando Pulido dijo...

Darle un abrazo a un extraño en la calle...o recibir un abrazo de un extraño en la calle...en realidad...ese es el verdadero espiritu navideño, no creo que exista mejor regalo que ese.
¡Felicidades!

leidisu dijo...

Al él seguro ese abrazo no se le olvidará, ni a ti, ni a la patética frontera lawtoluyaniania.
un abrazo más frio que virtual esta vez para ti de quien no olvida un abrazo tuyo, de alguna vez, en algun punto de la frontera lawtosantosuariana.