viernes, 18 de diciembre de 2009

RING-KONG









FOTOS: SILVIA CORBELLE BATISTA

¿ARRINCONADOS?
Orlando Luis Pardo Lazo

Nadie en Cuba conoce a San Lázaro. Tampoco importa demasiado. La gente le tiene fe, aunque lo confunden entre pasajes bíblicos y pasillos brujeros de barrio. Así que al Rincón nos fuimos, iluminados e ignorantes, con body-painting y soul-preaching. Casi un centenar de orates con un garabato de palo a cuestas. Como cada año, desde hace ya más de una década de fundado el fenómeno Omni-Zona Franca: hoy 100% free-lance, empujando hacia al futuro el carretón underground de su Festival de Poesía Sin Fin 2009 (un hito histórico que la prensa en Cuba debiera narrar en todo su esplendor).

Desde las 12 del día, al piquete se sumaron tres jóvenes desconocidos (dos ellas y un él), y enseguida las patrullas con cámaras en el techo fueron documentando nuestras caras acaso en stop-motion. Hacía sol fuerte, pero no desesperante. Babalú Nube ayudó. Avanzamos rapidísimo hasta Fontanar, cantando y dando brincos como niños escapados de sus aulas (jaulas): “un garabato pá que abra los caminos...” Allí nos telefoteó a su gusto un señor sonriente y calvo, paparazi parapolicial. Sólo entonces desapareció nuestro trío de joviales escoltas (o se pusieron un traje de invisibilidad parcial, al estilo de los videojuegos en 3-D).

El garabato pesaba muchísimo, como corresponde a un año muy heavy o jodido. Arrastrarlo desde 100 y Boyeros hasta el semáforo del Reloj Club fue un privilegio que me dejó en estado de postración. Igual seguí para alante. Necesitaba sentirme vivo en esta veleidosa y a ratos vitriólica ciudad.

Pasaron muchisísimas cosas. Pasó la amistad, súbita o recuperada a la vuelta de años (alguien acabado de aterrizar del avión y ya estaba peregrinando). Pasó el amor, siempre OMNIsciente y OMNímodo: desde una bebé hasta un septuagenario, sin distinción de sexos ni pieles ni credos religiosos o políticos. Pasó la palabra, cómica y verdadera. Pasó el pánico, según nos internábamos en aquella ratonera que anochecía al galope.

No quiero dar detalles. No voy a compartir esta magia todavía. Temo que se me diluya. Me aterra vulgarizarla sin querer, al meterla en la camisa de fuerza de mis rearreglos de sílabas y silencios. Baste decir que la tensión fue en aumento. Y también los aplausos y gritos y estribillos y el paso exhausto que no dudó nunca en avanzar hasta ver qué nos podría suceder en aquel camping minado.

Nada, por suerte. Sólo un atentísimo operativo parapolítico. Y la coincidencia cósmica de meter el garabato en la Iglesia justo cuando un padre daba una homilía preciosa, ya pasadas las 7 PM.

Después de la respiración AOM y de colgar el garabato en el árbol ritual de Omni-Zona Franca, Luis Eligio pronunció un microdiscurso maravilloso. Lo escuchamos con las manos tomadas, en la penumbra del traspatio clerical, ya a punto de los abrazos y lágrimas que estallarían después. Yo nunca lo había visto transformarse así. Vehemente y humilde. Amable y arrebatado. Eligio el Elegido, en verdad. Un icono para nada improvisado. Un cubano que se ha pensado a sí mismo en privado y ahora confía en su mensaje público de paz. Un tipo que merece todo el respeto ministerial o, de lo contrario, habrá que vaciar ese rimbombante adjetivo en el fondo del Recycle-Bin.

Afuera, su voz se mezclaba con la del padre católico adentro. En un instante dado, la frase de Luis Eligio no tuvo necesidad de concluir: la voz en off del púlpito completó su sentido. Un diálogo nada distante entre dos antípodas. Amor. Amor. Amor. No hay ser humano sin amor. No hay ser nacional sin amor. Mirarse las caras con la verdad. Ascender el alma, no los objetos. Sobrevivir en el espíritu, no en las ideas y mucho menos en las ideologías.

Gracias, Luis Eligio. Gracias, Omni-Zona Franca. Ojalá este mensaje fuera leído en toda su justa lucidez por los agentosos que llenaron sus tarjetas digitales registrando nuestras imágenes y voz. Ojalá que llegara también a todos esos rostros ajados de vecinos y guaguaúntes que nos miraron entre el escepticismo y el espanto, incapaces ni de sonreír ante la diferencia. Ojalá que, mañana viernes 18 de diciembre de 2009, el Ministerio de Cultura cubano cumpla con su palabra de una semana atrás y acepte reunirse (¿rectificar?) con esta avanzadilla pacífica de genios innatos de Habanalamar.

3 comentarios:

El Niño Atómico dijo...

"Me aterra vulgarizarla sin querer, al meterla en la camisa de fuerza de mis rearreglos de sílabas y silencios"

Wow. Debiéramos aprendernos esta oración, tanto al contar como al escuchar.

Armienne dijo...

Ya lo he reproducido en mi blog.
Un abrazo para todos:
"La libertad no se puede bloquear"

leidisu dijo...

Bellísimo post! logras converncerme de que algo muy bueno (o muy vivo) me estoy perdiendo de tan solo leerte. Un abrazo.