viernes, 24 de abril de 2009

Boring Home Films 2009

video

http://www.flickr.com/photos/37676145@N03/3469865417/

(las fotos son copyright de Silvia Corbelle Batista y Orlando Luis Pardo Lazo)

Fotos cándidas que no me pertenecen y una melodía entrañable que ignoro pero igual recuerdo desde una lengua lejana y sensual.

Imágenes perdidas para siempre por su presencia tan pertinaz.

Soy yo, es ella, eres tú.

Hemos sido nosotros y ni siquiera nos dimos cuenta.

No tuvimos tiempo de reconocernos.

Gente ajena y vecina, acaso vencida.

Guillotinazos de una realidad rala y ralentizada, pero aún a todo color.

Pancartas perennes y banderas ubicuas: síndrome de un incesante desfile al borde mismo del desfiladero.

Cuerpos, corpiños, cadáveres.

Cuba como colofón.

Habana como hosario con hache helocuente y aché residual.

Niños, viejos, estatuas estatales y mascotas mitad domésticas y mitad domesticadas.

La sobrevida está en otra parte.

Un jpg vale más que 1959 posts y un clip vale más que 2009 jpg´s.

Plusvalía de la imago, amago malo de una poesía impotable.

Hidropesía.

Corte directo entre fotogramas y transiciones de estilo kitsch.

Desnudos, mudos.

Tétricos, teatrales.

Sonriendo con un eco hueco de lágrimas.

Inverosímiles de remate.

Minusválidos de una retórica rota o por lo menos de onda retro.

¿A dónde apuntar las cámaras?

¿Con qué calma dispararle ahora a cuál encuadre de quién?

¿Tiene sentido la fuga de una cámara de gas?

Lugares comunes de la mirada.

Terror frío del que contempla como un espía.

Espejo pésimo donde replicar los captions de ésta y cualquier otra y ambas y ninguna ciudad.

Códigos intraducibles.

Traición a la tradición.

Tracción, a falta de un móvil verdadero para la acción.

Vertedero voraz.

Vocación de vacío.

Encadenamiento de recortes.

Parching de manufactura popular.

Fotorreportero remendón.

Remedo sin miedo.

Parodia sin pánico.

Tan sencillo como cortar y pegar.

Cuba de cúbito, descontextualizada, deconstruida en aras de su indefinición peor.

La patria no es ara, sino pedal.

Una palanca de aceleración.

Una caja de cambios.

Un ataúd atávico.

Memorias de la desmemoria.

Álbum del paraparaíso.

Edición edénica para lectores adánicos.

Composición amateur.

Guiños de una desrealidad desleída y desleal, pero aún a todo color.

No eres tú, no es ella, no soy yo.

No hemos sido nosotros y ni siquiera nos dimos cuenta.

Imágenes pertinaces de tan perdidas.

Fotos fatuas que nos pertenecen y una melodía extrañable que no ignoro pero igual olvido desde una lengua cercana y sensual.

Madagascuba


Madagascuba, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

martes, 21 de abril de 2009

ROBERTO 2.0
Orlando Luis Pardo Lazo

Hace un quinquenio no tan gris como gracioso los habaneros me gritan al verme pasar por la calle: ¡Vaya, Robertooo...!

Se supone que me parezco a Roberto, un comediante estelar de nuestra estrambótica televisión. Un tipo desgarbado o desmañado, con el pelo largo y la barba a lo loco, ocurrente e híperkinético, con gafitas y canas y ganas de meter el dedo en la llaga, cuya pareja actoral para colmo también se hace llamar Roberto.

A veces reacciono de buen humor y hasta usurpo brevemente los estereotipos cómicos de mi Roberto. A veces La Habana me calcina el cráneo, y entonces pienso que el imaginario simbólico de esta ciudad es tan pobre y enfermo que da lástima. Todos aquí comparten el mismo referente audiovisual y nadie es capaz de salirse de semejante círculo de asociaciones pedestres. Hoy hasta el vocabulario (¿voCUBAlario?) depende exclusivamente de los neologismos traducidos de las novelas brasileras, de cierto argot de combate cuadrado y mesarredóndico y, por supuesto, de los eufemísticamente llamados “espacios humorísticos” de nuestra solemne televisión.

Esta semana por fin ha ocurrido lo inevitable. Me topé con mi doble y sobreviví. El Roberto real y yo coincidimos en el Boulevard de La Habana. Le hablé, aunque no lo conozco de la TVC, sino como un connotado conferencista de Literatura Latinoamericana (ese oxímoron). Y resultó que Roberto, que no se llama Roberto, es también un osado curador de artes plásticas. Le conté entonces de mis fotos, si bien lo inicié con cordura. Acaso pronto logre involucrarlo en algún proyecto de exposición, al menos para mis flagtografías de estilo naif.

Al final intercambiamos e-mails. La gente se daba gusto con nosotros parados en la esquina mezquina de Águila y San Rafael: ¡Vaya, Robertooos...!, nos gritaban y venían muy eufóricos a estrecharnos las manos. Éramos héroes por error. Los conquistadores caquécticos de esta Brave New Habanada del 2009. Como autor del cuentexto Cuban American Beauty, de la columnata Lunes de Post-Revoluciclón, y del libelo Boring Home, por primera vez me sentí una estrella consumiendo sus correspondientes 15 minutos de fauna.

Gracias, Roberto, por la catarsis. Y por la catástrofe. Ya puedo pelarme y afeitarme sin ningún complejo de culpa. Es como escribir, ese oficio de ofidio o acaso de ocioso occiso. Para sobremorir a nuestra propia excritura, hay que sentir los crótalos de la libertad con cada teclazo. Hay que joderse y aguantar la mediocridad del medio y de los medios: los teóricos literáridos llaman a esto “sentido histórico” (ojalá que el Roberto conferencista no crea demasiado en esa humorada). Hay que embalarse con la envidia de los demás para hacernos auto-inmunes a ella. Y hay que, por supuesto, embarrarse el culo en un contexto cubaniche que se comporta cómplice al punto de lo criminal.

Y olé.

PD: El pueblo cubano (para no hablar de los comentaristas de la www) también me ha gritado en plena calle ¡Caballero de París...! y, en el aparentemente mejor de los casos, ¡John Lennon...!

PD PD: En la foto decolorada, el Roberto de la izquierda es el contratado por el ICRT y el de la derecha como de costumbre sigo siendo yo.

domingo, 19 de abril de 2009