viernes, 26 de junio de 2009

A FAREBAD TO ARMS


LAS IRAS DE IROEL
Orlando Luis Pardo Lazo

Hay una frase foránea que cobra tintes un tanto simbólicos con el fin de la Era Iroel (2000-2009), el flamante ex-presidente del Instituto Cubano del Libro: to see red...

Ver rojo. Ver un encabronamiento rubicundo. Ver la ira Iroel.

Nuestro cuadro en la Presidencia del ICL, un hombre pragmático y súper-eficaz en medio de la desidia habitual de los funcionarios literarios, en este caso cayó víctima de la razón pura. Porque no puede tener más razón Iroel Sánchez al respecto: los problemas ideológicos están a la orden del día en Cuba y él sólo deseaba hacer algo al respecto. (¿O tal vez hoy ya no sea tan políticamente correcto hablar de ideologías?)

Al parecer, sin proponérmelo del todo, terminé siendo el contrincante secreto # 1 de este señor de porte fornido y formidable bigote estilo Stalin. A lo largo del 2008, tras algún que otro encontronazo menor, mi actividad blogger activó la alarma del Grupo de Análisis, el cíber-comando con que el ICL husmea día a día la www (perros weberos aunque le quemen el IP...) para luego emitir sus partes de guerra al Ministerio de Cultura, la Mesa Redonda, o la Seguridad del Estado.

Confundieron ex-profeso escritura y performance, letra y acto, autor y narrador, y en consecuencia, tras difundir una miriada de e-mails con mis textos, la editorial Letras Cubanas y yo nos quedamos sin mis cuentos de BORING HOME. Se me acusó de haber retirado el libro para montar el “circo” de una “provocación” durante la feria de febrero, pero tanto la joven correctora que trabajó conmigo, como el actual Director de la editorial (por entonces Jefe de Redacción de Narrativa) saben de sobra que el libro ya casi entraba en arte final (carátula mía incluida), y que el compromiso (oral, tal es el modus operandi) era imprimirlo acaso a finales del año pasado.

Fue justo a lo largo del 2008 que recibí del ICL rumores a mis espaldas con metáforas fósiles al estilo de “el Mas Canosa de la literatura cubana”, un “seudo-escritor” colado de casualidad en la UNEAC tras salir de esa “cuna de disidentes” que ha sido la editorial (estatal) Extramuros, donde trabajé del 2000 al 2005. Pero todo eso es agua pasada. Y pesada. De pronto, aquel zapatazo o zarpazo de Nikita Kruschev en la ONU rebota medio siglo después contra el cargo de Iroel Sánchez, y uno no puede menos que recordar el proverbio ¿árabe? de “siéntate en la puerta de tu blog y verás pasar el cadáver de tus comentaristas”.

Así, paradójicamente, nuestro último funcionario efectivo es purgado ahora por un ex-abrupto o exa-bruto que bien pudo quedar entre burócratas revolucionarios, a menos que en el MINCULT se temiera un mini-golpe de Estado, tal como ha sido el runrún de base cada vez que el Ministro de Cultura Abel Prieto se aleja de su cargo por cuestiones de estilo (escribe una nueva novela) o de enfermedad.

Los sustitutos que, no sin horror narrativo, mis colegas me han soplado a la oreja han sido siempre Iroel Sánchez y Fernando Rojas. Este último, con el bonus-track de ser ya un Viceministro, quien considera que nuestro e-zine de escritura irregular The Revolution Evening Post es contrarrevolucionario y ha ordenado que no se presente en el Festival de Poesía que OMNI-ZONA FRANCA organiza en Alamar; quien me arrebató mi sección Visiones Literáridas en la revista digital Esquife; y quien, lo más preocupante como intelectual, ha demostrado tener un pésimo humor para leer mis columnas limítrofes y se ha enojado a gritos de mí pero no conmigo: supongo que oficialmente se trate de la pandemia del to see red...

Ver rojo. Ver Rojas.

Pero repito que todo eso es agua pesada. Y pasada. Glóbulos rojos. Rejas abiertas de par en par. Como animal de semas sentimentales que soy al fin y al cabo, al contrario de muchos changchulleros en el campo literario cubano, a mí se me dan muy mal los descalabros ajenos contra el paredón sin perdón de cualquier poder. De manera que no puedo sino simpatizar póstumamente con las batallas perdidas por iroqueses furibundos o iraquíes fundamentalistas como Iroel. No aplaudo por debajo del telón, cómo él sabe que muchos de sus supuestos sumisos harán ahora (a lo mejor están leyendo esto con la esperanza estéril de la venganza). Lo cierto es que la insolidaridad con los caídos en desgracia es la peor parte de nuestro pánico gremial y, por mera cuestión estética, yo trato de nunca ejercerla.

De entrada, estoy seguro de que los que vendrán ahora no podrán mantener el ritmo rizomático de su tren de trabajo. La corrupción por descontrol pudiera abrirse paso aún más rápido en esos predios. Las relaciones internacionales (incluso con la Izquierda Internacional SA) pudieran empobrecerse del todo. Y, más que democratizarse a medias, el ICL podría estar en riesgo de demacrarse con esta sanción de alto nivel ministerial (si bien la censurofilia es de esperar que no suba más de nivel). Además, llámese Síndrome de Estocolmo o la perversión que sea, supongo que uno echa de menos a tales “contrincantes” duros y desprecia la hipocresía demagógica de las mentes fouchiformes que los sobreviven por ley natural de Darwin o de la Decadencia.

De (mala) suerte que, por si nadie tiene la decencia de unas líneas de duelo tras una década de pincha al rojo vivo, sirva esta esquela como tu despedida sin iras, Iroel.

domingo, 21 de junio de 2009

SIEMPRE LA MUERTE, SU POSE BREVE



SALAM LA MUERTE
Orlando Luis Pardo Lazo

Tus patas de hembra en jean, abiertas de par en par a la muerte.
Operación Peter Masacre.
Parto de mierda, pacto a ciegas y criminal.
No te conozco y qué dolor.
Quiero abrazar a los míos.
Cojones, que nadie salga hoy a la calle cubana.
Hay demasiados Hombres de Negro armados, dentro y fuera de la internet.
Y tu mirada sin nadie en quién aferrarse, mientras la sangre escapa libre de tu cabeza.
Parece un truco de película Made in USA.
Holocausto supongo que en el nombre de Dios.
Alá es pequeño.
¿Qué dirán al respecto las escrituras sagradas (desangradas)?
¿Dónde quedan ahora las pancartas en inglés, preguntando infantilmente por un voto que al final sería seguro para más y más democracia demacrada?
Todo era mentira, mi amor, todo.
Empezando por el color de la Revolución.
La esperanza era Verde y se la comió una vacayatola.
Qué empingue tan desconsolador.
¿A quién abrazo ahora mismo en Cuba?
¿A cuál de mis amigos de los dos o los dos mil exilios de nuestra nación?
¿Dónde refugiarnos de ti, mi amor macabro en Youtube?
Qué pena tan paralizante en la garganta, los pómulos y el esternón.
Pero yo lo sabía, coño, yo lo sabía.
Y se lo advertí con tiempo a todo el mundo a mi alrededor: si no se ha publicado nada de Irán en Cuba, es que va a estallar la barbarie.
Twitter será una tumba y Facebook un mojón.
Al carajo la telaraña www.
Todos escuchaban, pero igual elecciones, ¿para qué?
Que la alegría de ser un pueblo se marchen en masa por la frontera.
En toda fuga hay su buena dosis de felicidad.
Que se salve tu vida de muchacha persa imperfecta y que atrás se queden los sabios con su “misericordioso y compasivo” país.
Para el poder absoluto de la ley divina, la derrota comienza no con un millón histérico de gritos sino con cada lúcida deserción personal.
Tendríamos que dejar para mañana los mártires que pudieran inmolarse hoy.
Aún queda un mundo entero allá afuera.
Ahí está el glamour post-persa de Teherángeles: toda esa gente ligera que ya ni vota, pero tampoco se desangra entre desconocidos (una diáspora que prefirió librarse limpiamente de la ira inmunda de Irán).
Todo era falso, mi amor, todo.
Empezando por las revoluciones de un solo color.
Tu sangre sí era de un rojo rabioso y por eso la he masticado digitalmente yo.
Lo siento tanto.
No vale la pena ni pedirte perdón.
Ojalá El Corán no haya sido dictado por un hombre, y tú tengas para siempre una paz de papel en alguna de sus páginas paradisíacas.
Yo ya nunca podré salvarme de ti.
No sé cuántas horas después (en la madrugada coagulada de Lawton, La Habana, Cuba y América), te juro que lo lamento en mi alma atea de habitante de Isla y no del Islam.