lunes, 29 de junio de 2009


new pagina PLAY THE GAME!

A STORY FOR MY PICTURES

You are invited to create your own story for my pictures.
Select your best picture from BORING HOME UTOPICS
(www.vocescubanas.com/boringhomeutopics)
and let me know a story about it, inside it, around it...

Just send me a mail (
orlandoluispardolazo@gmail.com)
with your writing and the picture name.
All stories will be published in BORING HOME UTOPICS.
Open until Saturday July 4th, 2009. Or more...

Cuban writers Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD)
& Lizabel Monica
& Orlando Luis Pardo Lazo
will choose a number of distinctions and 3 special awards.
Winners will receive an autographed 30x40 cm copy
of your/my/our best picture (plus surprises).
I want to read more about you, inside you, around you...

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Una nueva página en BORING HOME UTOPICS: PLAY THE GAME!(http://www.vocescubanas.com/boringhomeutopics/play-the-game)


POR FAVOR, CUÉNTAME ALGO SOBRE MIS FOTOS


Te invito a crear tu propia historia sobre mis fotos.


Elige tu imagen favorita de mi blog BORING HOME UTOPICS y dime algo sobre ella: cómo se hizo, qué pasó antes y después del click de la cámara, qué se esconde y qué se delata en la foto, qué te inspira y por qué, dónde se hizo y cuándo; lo que mejor se te ocurra y como quiera que te parezca contármelo…


¡Ya es hora de que en La Habana se sepa algo nuevo de ti!


Te puedes ganar tu foto elegida, impresa y firmada por el autor (entre otras sorpresas que se cocinan desde nuestra Cubislita cubista).


Sólo envíame un correo (orlandoluispardolazo@gmail.com) con tu texto y el nombre de la foto que desearías tener contigo.


Todas las historias serán publicadas en una página especial de BORING HOME UTOPICS. Sin censura.


El concurso es libre en todos los sentidos y estará abierto hasta el sábado 4 de julio de 2009. Con prórroga libre...


Los escritores cubanos Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD), Lizabel Mónica y yo seleccionaremos un grupo de finalistas, de los que saldrán las Menciones y los tres Premios “Boring Home Utopics” especiales, que recibirán de algún modo misterioso una copia 30×40 cm de la foto autografiada elegida (más sorpresas cubaniches en papel y CD…).


Fotografiando espero… ¡que no se te haga humo el deseo de protagonizar tú también ese blog!

WHERE THE STREETS HAVE TOO MUCH NAMES

NOMBRAR LAS CALLES
Orlando Luis Pardo Lazo

Esta noche, caminando de vuelta a Lawton, leí:
“Trespalacios, Aguilera, Bouza, Rafael de Cárdenas, Beales...”
Y por primera vez desde que era un niño pensé en los nombres de las calles.
Mis calles.
Hacía por lo menos dos décadas que no reparaba en esos detalles.
Tarjas milenarias, de las que ya no se fraguan en esta ciudad anónima.
Para mí el barrio ya ha perdido del todo el sabor.
Todo se deslíe y punto.
Se desvanece en el aire denso de los sucesivos años sin estaciones.
Son cuadras y más cuadras y eso es todo alrededor.
Adiós, infancia, ojalá te recuerde con amor en mi vejez.
Y de pronto este rafagazo de lectura.
Un flash-back que le devuelve su tono innato a cada fachada y a cada esquina de la madrugada.
Su tono intacto.
Respirar.
Abrir los brazos.
Los ojos humedecidos por ser yo el último testigo de la caída de un imperio recóndito para mí, que aún no sé cómo ni a quién nombrárselo, porque aún no he descubierto cómo ni cuándo pronunciar sinceramente ninguna palabra: adiós, infancia, ojalá, recuerde, amor, vejez.
Morúa Delgado, Pasaje Córdova, Luz, Fonts...
Y pensar: “pero todavía soy yo, estoy vivo, hay algo que no han conseguido o yo mismo no he sabido matar”.
Vivir tanto tiempo en un mismo sitio es una especie extinta de perversidad.
Las chimeneas y escalinatas de Lawton se empinan amenazantes y se inclinan alienígenas sobre mi silueta siempre de vuelta al hogar.
Sweet Home Alahabana.
Me quiero ir, me quiero ir ya, hace mucho que para mí ya ha sido suficiente espectáculo.
No quiero irme, no quiero irme ya, para mí ya nunca será suficiente espectáculo.
Ese borde, esa frontera frágil, esa imposibilidad es la imagen de la locura que me crece por dentro.
Un nocturoma.
Una masa anómala que no se nota y, sin embargo, debería doler.
Un peso muerto en los pómulos y en la mandíbula apretada para disimular la ira.
Bajar los brazos.
Respirar.
Escenografía funeraria de semáforos desquiciados, naves vacías, una ruta 23 salida de la prehistoria literárida de este país sin literatura, cercas peerless y postes pendulando un foco mortecino, talleres con custodios roncando o a la escucha de un radiecito ancestral.
¿Quién les habla y desde qué época inimaginable por mí?
¿Hay alguien triste a esta hora en Cuba o todo no es más que una autista autosugestión?
Los nombres de las calles son muy peligrosos.
Te demuestran que no tiene sentido jugar al adulto que durante años se embota los sentidos con tal de no reventar.
De un plumazo, los nombres de las calles te devuelven la vida íntegra y también tu inocua imposibilidad de habitar en tu sitio.
Literalmente, es un estado de sitio.
Ruinas de la memoria, runas emotivas que nunca nos alcanza la noche para desencriptar.
Indolencia, indolencia infinita debiera ser el título político de estas páginas que a la mañana siguiente serán sólo un ridículo.