lunes, 11 de enero de 2010

COUNTDOWN SNOW


REPORTE DEL TIEMPO
Orlando Luis Pardo Lazo

Hoy en La Florida, mañana en La Habana: ¿cuántos kilómetros o copos de nieve cabrán entre los cubanos de una y otra orilla del anchísimo Estrecho?

¿Qué tal si en uno de estos inviernos pre-glaciación se congelara el Golfo de México? ¿Quién se creerá entonces el diferendo Cuba-Estados Unidos, cuando un gran iceberg tropical sea nuestra pista política de patinaje, y los cubanos puedan mezclarse usando ya no sus pasaportes sino sólo sus pies?

Saltar el muro del Malecón y caminar con cansancio hacia el norte, sin el entusiasmo ingenuo de todo emigrante. Dejar atrás una Habana tiritante tras la inaudita nevada. Una ciudad blanca en canas, de pronto abierta a cal y canto por debajo de cero grados centígrados. Una urbe adicta a la nieve desde sus primeros versos románticos (tan radicales como ridículos): aldeíta nievemaniaca. Una Habana de vuelta de todo y todos y que, acaso por eso mismo, ya no se conmueve con nada (ni con nadie).

Sería el fin de los balseros. El fin también de más de un negocio sucio pero humanitario. El fin de décadas de determinado estilo de representar la política pedestre aquí y allá. El fin del relato revolucionario independentista y, sin embargo, el fin del embargo a la par: una súbita suerte de anexión climática entre David y Goliat (sin aclarar geográficamente quién actuó cómo quién). Y es que sin mar (o con el mar cubierto por un puente helado), Cuba y Miami quedarían separadas apenas por 90 pasos.

Hoy en La Habana, mañana en Miami: así de fácil y sin transición (esa trampa para teóricos tétricos o aterrorizados).

El conteo regresivo no será biológico, sino meteorológico. Al final de todos los demasiados discursos, lo único entendible por todos los cubanos de aquí o de allá, será el próximo Parte del Tiempo en esta o aquella televisión.

Finalmente, el destino prometido y jamás cumplido de los orígenes: la congelación de nuestra peor poesía en la nata superficial de la historia patria. Tal vez algún cubano friolento (frío-rápido) ya esté redactando ahora la parodia de “Esa nieve del mundo moral”.

2 comentarios:

Omar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Omar dijo...

Confiado en que pese a todo los nubarrones se vayan, brother, y abran su pecho cielos más esperanzados y rutilantes.

Un abrazo de sol tuyero.