sábado, 23 de enero de 2010

TARANTINABANA



KILL CUBA
Orlando Luis Pardo Lazo

Encaramados en aleros, sin ovarios para destarrarnos contra la calle cubana, o apuñalados a manos de un compatriota por envidia o encojonamiento político (la muerte violenta siempre es política).

Digitalizados ipso facto por un voyeur amateur o un perito del DTI, muertosderemate@revolución.cu, dándole vueltas al planeta virtual al que nunca tuvimos chance de conectarnos en vida.

Desesperación asesina. Tedio terminal. Fogonazos de un futuro que apesta al pasado de nuestro peor país. No hables con extraños. Protege a los tuyos de estas desvencijadas memorias. Hazte extranjero a la menor oportunidad. Pírate, en sus dos acepciones nacionalizadas (necio modo imperativo): vete o vuélvete loco...

Realidad reprimida como una ollita de presión. Nana infantil atroz. Arroz con linfa quiere cazar a una viudita del capital: que sepa cocer, que sepa bordear, que ponga la bala en tu cabeza... Exorcismo de los demonios democratifóbicos que están sentados a las puertas de una tardía o tarada transición (tanatición).

Guerra no civil, sino somática. ¿Quiénes pondremos los muertos anónimos de la world wide morgue? ¿Quiénes nos podriremos de frío en un manicomio primero estatal y después privado? ¿Quiénes sobremoriremos como víctimas y quiénes como nuestros intercambiables verdugos de la verdad?

Paz póstuma, post-patria.

Que se afilen los lentes las televisoras. Que tecleen desde ya suficientes epitafios los locutores de cuello (cortado) y corbata. Que el tenga un cuerpo lo ponga ahora a salvo del calentamiento local.

Yo también estoy parado al borde del alero: bajo mis pies, un tablero sin marcas reconocibles o un trampolín sobre la piscina hueca de la historia que nunca será.

Los policías del poder me extienden sus teléfonos móviles de crédito libre (en tiempos truculentos, la libertad se refugia en detallitos así). Los policías de los policías del poder me extienden sus actas antipersonales y, apenas por cortesía, me exigen y a la par me eximen de firmar. Todos, sin excepción, incluidos tú y tú, quieren extraer sin anestesia la masa amorfa de mi corazón. Quieren comérselo a ver qué sabe el descaro ciudadano en medio de la disciplina zoocial.

No puedo descuidarme, no puedo descubidarme. Y, sin embargo, tampoco puedo desconectarme ni de ti ni de ti. Soy todos, soy ustedes, soy tú y tú.

Digitalizado ipso facto por un voyeur amateur o un perito del DTI, resucitadoderemate@revolución.cu, le doy vueltas al planeta viral que nunca tuve chance de contaminar en vida.

3 comentarios:

HabanaNueva dijo...

Fuerte prosa tienes. Cualquier comentario que haga me quedara corto. Feliz aniversario!

Anónimo dijo...

Muy bueno!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Omar dijo...

Pienso en Arenas, en Piñera, en Ángel Escobar, incluso en el JAAD de los dolorosos cuentos y poemas traídos de los cabellos del dolor.Todo ese vértigo a plena canícula, oloroso a soledad.

Un abrazo,