jueves, 14 de enero de 2010

VW



VILENA WRITING
Orlando Luis Pardo Lazo

Túmbate frente al espejo con una cámara o un celular en la mano. Empina los glúteos al techo (vestidos de novia o de miliciano, con underwear o sin nada: da igual). Apunta con el lente de juguete y dispara: falso fusilamiento del ¡flash, flash, flash...!

Eso es todo.

El resto será colgarlo en una página web. Y rápido, por favor. Nuestra patria puede ser la primera potencia en importar al continente este fenómeno jpg. Es una moda rusa, por cierto, por lo que imitar en esto al imperio amigo nos deja libre de toda sospecha demócrata-occidental.

Ya tiene nombre y todo esta onda tan cool: se llama Estilo Vilena (no confundir con Villena) y está muy bien esta denominación. Estilo, de estéril: en última instancia, de escritura. Una Escritura-Vilena virtual. Imaginen los titulares de la revista Mujeres: “Cuba: primer territorio Vilena de América”.

Recuerdo cuando Wendy Guerra apareció ñoñamente desnuda en un periódico europeo: manzana en mano, en lugar de la cámara o el celular. Se hizo un silencio soez en Cuba (para mal), pero en el exilio explotó un cacareo para peor. En muchos foros cubanos de internet se impuso la moda machista de agredir a nuestra Vilena avant la lettre.

Entonces se le dijo de todo: una furia frustrada de todo lo que, como pueblo promiscuamente pacato, tenemos reservado para escupirnos a la cara tan pronto se nos da un filón de diálogo. Siempre con ese fascilenguaje carcelario que tanto nos caracteriza en el plano sexual. Identidad idiota de quienes, aquí o allá, llevamos medio siglo o medio milenio de choteo bajo el chador de un completo uniforme.

Recuerdo cuentos de editores de la televisión cubana, divertidos de todos los desnudos que deben picotearle incluso a las películas más insulsas del sábado por la madrugada. Tampoco es extraño que a los directores dramáticos de la TVC se les recomiende compactar a un pestañazo cualquier carne encuera que hayan puesto en escena, acaso por una “cuestionable necesidad expresiva del guión”.

El cine cubano oficial se salva bastante de este borrón y cuerpo nuevo, pero no por mucho más de una cabeza: los penes, de hecho, aún cuesta demasiado proyectarlos sin apuro en pantalla grande. De ahí tal vez esa furibunda falofilia de nuestro cine independiente hecho por jóvenes realizadores. Y también esa tropofalia de no pocos cortometrajes rodados recientemente en las dos escuelas cubanas de cine y televisión (el contacto clímax de esta revolución seminal podría encarnar en el actor, profesor y realizador Jorge Molina).

Habría que ir pensando al respecto en un Vilena-Cinema nacional. Un subgénero menor donde no haga falta causa alguna para mostrar el trasero o los genitales del ser humano (el director de teatro Carlos Díaz ha dado soberanas lecciones magistrales en este sentido, aunque su público aún lo lee babosamente desde lo fornicaticio: a falta de sex-shops, teatro).

Habría que ir desempercudiendo el imaginario de una literatura que pasó de la musa lírica a la masa épica a la orgía porno, pero siempre tachando esa libertad primigenia de lo corporal, que es la antítesis de lo corporativo.

Habría incluso que repartir camaritas o celulares por la Libreta de Racionamiento, cupón VW: una Vilena-Writing subvencionada donde por una vez el deber no demerite al placer.

La Madrecita Rusia, como la China profunda, también tiene sus arcanos nada ortodoxos: elementos efímeros que no encajan en la Tabla Periódica de Dmitri Mendeléiev (o Medvédev), y mucho menos dentro del cinturón de castidad de una Mesa Redonda del Canal Cubavisión.

De esa fútil capacidad de fuga (to bit or no to bit: that´s the question.cu), de ese absurdo de mimetismos digitales mientras el planeta parece que ya perece (Kafka en el Kremlin), de esa languidez hedonista (remix post-soviético del MAKE LOVE NOT WAR), de esa resistencia horizontal mitad cómica y mitad cívica, de esa deleitosa desidia y también, por supuesto, de ese tedio terminal de un tiempo perdido llamado Modernidad, Cuba debería tomar nota ahora, entre jornada y jornada de trabajo voluntario y de guardia obrera (Proust en la Plaza).

Eso era todo.

4 comentarios:

Armienne dijo...

Me imagino a los censores dándole el visto bueno a 10,000 formas de quitar una vida mientras borran con saña un par de tetas.
Lo inmoral es que un niño tenga hambre no la sensación de libertad que provoca un cuerpo desnudo. En cambio todos se horrorizan ante la desnudez y son indiferentes a una niña que se muere de hambre.
Lo que dices de Wendy es muy cierto porque yo, que me desnudo, lo he comprobado en carne propia.
Tu mismo, Orlando Luis, has ignorado o rechazado mencionar mis blog y las menciones que te hecho porque me muestro desnuda.

La Polémica dijo...

Armienne siempre en talla ,

Orlandito sueño en conoser a esta Modelo...

lol

Armienne dijo...

Cualquier día, La Polémica, cualquier día.

Rolando Pulido dijo...

Porno para La Habana...PPH
Nada que signifique un "Opening",una apertura,puede suceder bajo esta dictadura, cualquiera que sea la apertura, por muy minima que sea, es una derrota al sistema...es como soltar una de las cuerdas que sostienen la "Gran Carpa del Gran Circo"...no pueden ceder, se tienen que mantener duros y firmes.
Ellos podian ocultar, ya no pueden... gracias a todos nosotros.

Hugs