sábado, 10 de abril de 2010







Vámonos al Turf, a una discomierda cualquiera, al muro marinero y mariconero del malecón, a un concierto cómplice de lo que sea, a la playa, a una azotea, al túnel de la bahía, a una carretera, a dar una vuelta en guagua de madrugada, vámonos aunque sea al carajo, please, que a lo mejor sólo allí tú y yo y todos y nadie nos encontramos esa pieza perdida en el rompecabezas patrio del amor en los tiempos de la Cuba de la Post-Revolución.

No me preguntes. No me. No. Don´t you. Just ven. Vente. Como hace veinte o veinte mil años atrás. Cuando el cuerpo era el cuerpo para siempre y la libertad era mirarnos de frente y nadie había muerto o mentido todavía. No me preguntes, porque yo no soy un tribuno ni nunca lo seré mientras sobreviva. No me preguntes, porque un sólo signo de interrogación puede abolir toda la frescura del verbo en función de la belleza y el deseo y las ganas de ser inmortal más allá de la memoria y el dolor. You don´t. Just no me. No.

Salte del círculo del fuego. Sáltate el circo cínico de lo chiquitico cubano. Ni te insultes. El centro del poder no está en la presunta punta del monolito monologante de la Plaza de la Revolución, sino en ti y en mí y en todos y en nadie. Dí sí a la vida. Dí sí a la idea idiota de que aún existe la vida. Dí sí al impostura de que vivir valdrá la pena al final. Cágate en el contexto. Cállate el contexto. No le cuentes al mundo lo que nos pasó. No te hagas el poeta. Profesa una prosa prístina y póstuma y angélica y demoníaca y pacata y empingada. Tú sabes.

Traga. Escupe. Emborráchate de aire. El futuro es hoy. Ayer fue mala literatura. No seas infantil. Enférmate mejor. Pinta un cartel grande grande grande donde no digas nada nada de nada. Tatúate el alma con tinta cómica. Cómete a dios. Cánsate de los tuyos. Sé huérfano. Sé tremendo. Ten sed. Sé tú.

Y allá vamos. Habiéndonos traicionado durante mil y novecientas cincuentinueve noches. y aquí llegamo. perdiendo dientes y letrs, con una ortografia de carroña- comiendo residuos / bomitando boberías a falta de un biográfia creívle, pero al tanto, atento, medio tontos pero con un tin de dinamita discurseando en la sangre, por si mañana por simañana porsimañana empiesa al final de esta noche de liturgia límite, por si al final deste párrafo todavía es legible una traza de la verdad.

Hey, Habana hastiada hasta de ti, vámonos al Turf, a un cementerio cualquiera, al muro macabro de una Cabaña criminal, a un congreso cómplice de lo que sea, a la sierra, a un balcón, a los túneles donde naufraga el río Almendares, a una carreta donde dormir desnudos como bebés (o, mejor, fetos), a dejarnos aplastar bajo las jimaguas de una guagua de madrugada, para después resucitar aunque sea en el carajo, please, que a lo peor sólo aquí tú y yo y todos y nadie extraviaremos esa pieza permanente del rompecabezas pútreo del amor en los tiempos de la Post-Cuba de la Revolución.

No te demores. No me hagas perder el hilo. Te espero para meter el punto final. Ya están listos los primeros muertos de está epoquita sin épica. Pronto tendremos que delatarnos con el mismo deleite. Felonía, felación. Somos falaces aquí. Pero es luego. Es decir, nunca. Hoy no existe y es sábado en la ciudad abandonada por todos, excepto por la policía política. Hoy es nunca todavía en nuestros cuerpos y tenemos la oportunidad única de decirnos adiós con lo último que nos queda. Carnaval, carne. No me contestes. No me don´t. Just vete. Viértete, diviértete. No me contestes, porque una sóla certeza podría bastar para despertar.

1 comentario:

Omar dijo...

Exorcismo, no de esti(l)o sino del alma, sufriendo el aislamiento y habanemia.

Ánimo, brother. Saludos.