lunes, 3 de mayo de 2010

DECÁLOGO DEL PERFECTO IGNARCISISTA


100% DE ACUERDO CON IGNACIO ECHEVARRÍA
Orlando Luis Pardo Lazo

1. Los lectores de cualquier columna del mundo deberían saber, a estas alturas, quién es Yoani Sánchez. No así quién es Ignacio Echevarría. Mucho menos quién es uno de “los más contundentes impugnadores de la supuesta espontaneidad del fenómeno Yoani Sánchez”.

2. La carrera de esta joven cubana, nacida en La Habana en 1975, antes y después de lo que pueda decir la Wikipedia sobre ella (desconfío de la democracia digital), es, en efecto, “prodigiosa”. De (buena) suerte que el “abrumador palmarés de la bloguera despierta extrañeza e intriga”.

3. Resulta natural que Yoani Sánchez se halle en “el punto de mira de tirios y troyanos, y que su fulminante trayectoria haya dado lugar a todo género de adhesiones y de suspicacias”. Incluidas las de Ignacio Echevarría y no al revés: estadísticamente hubiera sido antinatural que Yoani Sánchez reparase en él.

4. En noviembre de 2009, el presidente Obama, al contestar a una lista de preguntas que Yoani Sánchez le había hecho llegar, tuvo “un gesto sin precedentes”. Tan improcedente que, medio año después, la prensa cubana de Cuba todavía no se ha enterado (de hecho, ha enterrado) a esta noticia de impacto.

5. Todas las alianzas son “más o menos inconfesables”. Como adultos de vida pública nos asiste el derecho a una vida privada, sea en el eurocapitalismo o en el socialipsismo insular.

6. Todo “diplomático” es por concepto “occidental”. La diplomacia es un fenómeno occidental. Como la prensa. Como internet. Como la Revolución Cubana. Como Ignacio Echevarría.

7. “Cuestionar” y “socavar” son sinónimos copulativos, pero sólo en el argot de guerra de la policía política, así en 1984 como en el 2010.

8. “Más que una entrevista, lo de Lamrani parece un interrogatorio judicial, dado el acoso constante a que el periodista, puesto en el papel de fiscal, somete a su interlocutora” (Ignacio Echevarría ©).

9. “Escandalosamente inconsistente”, “incapaz de resistir”, “ingenuidad”, “indigencia intelectual”, “debilidad ideológica”, “vulnerabilidad”: no podría haber mejor defensa para la autora del blog Generación Y. En ese pensamiento débil, contradictorio y contraproducente, osmótico y maleable (incluso manipulable), cándido al punto de la ignorancia, frágil al punto del suicidio (dignidad de lo fugaz), desideologizado y desideologizante, están las bases de la no-dictadura futura en Cuba. Who´s afraid of Yoani Sánchez...?

10. “Lamrani ha tergiversado sus respuestas”. Por respeto, sería redundante “concretar” ni “corregir” ni “desdecir” nada al respecto.