domingo, 9 de mayo de 2010

DÉCIMAS DOMÉSTICAS DE MARÍA MI MADRE LAZO

Madre del alma querida
quiero cantar para ti
porque tú eres para mí
la que compensa mi vida.
Cuando estás entristecida
yo sufro con tu dolor,
tú me llenas de valor
con tu cariño profundo
porque no hay nada en el mundo
tan puro como tu amor.

Hoy llevo, madre amorosa,
roja en mi pecho una flor
simbolizando el amor
de la madre cariñosa.
Hoy florece más hermosa
cada flor en la mañana
y por toda la sabana
se va adornando el paisaje
como rindiendo homenaje
a la madre noble y sana.

No importa, madre, el color
que llevemos en las rosas
porque las dos son hermosas
y nos hablan de tu amor.
La blanca tiene el candor
de la que un día existió
pero que al morir dejó
un amor que es tan profundo
que se mueren para el mundo
y para sus hijos, no.

2 comentarios:

Leidisu dijo...

Un beso grande a Maria.

Armienne dijo...

A mi madre muerta:

Madre,
no recuerdo tu rostro,
no recuerdo tu voz,
el color de tus ojos,
el aroma de tu piel.


No recuerdo tu risa,
los besos de tus labios,
las caricias de tus manos,
la curva de tu vientre,
el calor de tus pechos
el andar de tus pasos,
tu imagen de mujer.


Eres, madre,
un infinito vacío
colmado de amor
que llena mi ser.


Existes, madre,
en mis horas de desvelo,
en mis sueños de noche,
en la lluvia, en las olas del mar.


En la risa de un niño,
en la tristeza de un viejo,
en la brisa, una estrella,
en los rayos del sol.


En el vuelo de un ave,
en la flor que se abre,
en la noche más obscura
y en cada amanecer.


Vives, madre,
en mi fantasía,
vives en mis hijos
y vives en mi.