sábado, 26 de junio de 2010

REP(UBL)LICA


MANIFIESTO DEGENERACIONAL

Orlando Luis Pardo Lazo

Ser malos, ser lindos, ser reaccionarios, ser lúcidos, ser el mejor. Difícil tarea para una generación dejada al margen de la acción, suplantada en la calle del medio, plantada en la calle del miedo.

Qué lástima. Hubiéramos llegado tan lejos, dinamizando cualquier concepto cársico de nuestra noción de nación.

Hoy busco la mirada de mis amigos, que ya no existen, y veo sólo vidrios viles. Han renunciado a sus biografías a cambio de un poco de tiempo para no matar ni tampoco hacerse matar. Al cabo, cada cual se ha retirado a la cobardía cómplice de su covacha.

Atosigados por el azar del zar, nos hemos dejado solos a nosotros mismos, en manos de adultos adulterados que usan prótesis dentales para sus discursos y hacen penosamente el amor: en manos de misioneros mediáticos que cultivan el don ubicuo de la inquina o la imbecilidad, en manos de cubanos de coraza sin corazón, en manos de fantasmas asalariados que estigmatizan al por mayor a cualquier retoño de nueva vida, en manos de guerreros estatales que carecen de gracia en tanto pedantes patrios, pues lo único que sostiene sus garras groseras es la sombra cínica de las tropas de Seguridad Nacional: son sólo marionetas del matonismo ministerial, que patalean para que se les permita un micrófono mierdoso en la radio o la televisión, además de la consabida tarjeta blanca y el consentido cheque en blanco para viajar. Y ante semejante estado de mercenarismo intelectual sería ingenuo perder cinco minutos de texto para ejercer la réplica (es preferible seguir siendo el epicentro).

Ser narcisistas, ser anárquicos, ser terroríficos, ser mudos, ser el mejor. Difícil tarea para una generación que se dejó arrebatar la belleza de la acción, desplantada en la calle del medio, puteada en la calle del miedo.

Qué lujo. Hubiéramos llagado tan lejos, dinamitando cualquier concepto cársico de nuestra noción de nación.