jueves, 19 de agosto de 2010

ONE-EYED WILLY




DESFACIENDO ENTUERTOS
Orlando Luis Pardo Lazo

Pague o no pague, colabore o no colabore con profesionales técnicos y artísticos, lo cierto es que Cuba sigue sin TeleSur. Por suerte o por desgracia, salvo en ciertas oficinas súper-autorizadas, en La Habana no hay manera de sintonizar ese gran canal cuyo Norte es el Sur y que se supone unifique al nuevo alba latinoamericano. Cuba sigue siendo en telecomunicaciones un crepúsculo continental.

Pero por las noches se abre una brechita en ese dique dizque de hermanos bolivarianos. En un canal educativo de la TVC aparece entonces Walter Martínez, resumiendo lo que los cubanos no sabrían por sí mismos interpretar. Como buen pedagogo o, mejor, genial alfabetizador, Walter Martínez usa marcas inolvidables en pantalla.

Talante y voz engolada de latin-lover de telenovelón. Luz enigmática de un Hitchcock terroríficamente contra-hegemónico. Soledad íntima de magister revolucionarium en el set. Y un parche mediático sobre su ojo derecho (su mirada mono es de izquierda): síntoma irresistible de que vamos a traficar con información pirateada que, de otro modo, nunca se nos ocurriría en la Isla de la Libertad.

Nuestro WWWalter se aparece cada noche con un poco de aquí y de allá. No deja hablar a nadie, pero eso es lo de menos: él es políglota o trabaja con un team de traductores que se mueven cómodamente del farsi al coreano al guaraní.

Walter Martínez narra con objetividad anti-capitalista los bombazos del día. Democracias demacradas por los marines. Bases yanquis boicoteadas. Enfermedades por culpa de compañías. Inundaciones a causa del Primer Mundo. Accidentes apocalípticos. Líderes corruptos. Miseria a mansalva. Y un etcétera de planeta mierderamente post-liberal.

Una hora entera del Evangelio según San Walter. Cuba tiembla a sus pies, al punto de que muchos ponen otros canales hasta que pase lo peor. Hasta la Mesa Redonda es más potable, en términos neurotrópicos. Hasta la retransmisión de la retransmisión de algún discurso oficial.

Lo cierto es Walter Martínez es ahora nuestro embajador de mala voluntad y eso merece respeto. Incluso ha conversado de tú a usted con un reemergente Fidel Castro. Y no sería de extrañar que, más temprano que tarde, el ICRT le asigne su propio programa de entrevistas al estilo de Amaury Pérez Vidal.

En mi barrido barrio soy de los pocos que ven cada noche esa tajada censurada de TeleSur. No lo hago para informarme, lo cual sería una ironía, sino por pura perversión. Tengo el presentimiento de que Walter Martínez ya ni siquiera nos mira como pueblo con su único ojo sobreviviente. Tengo la impresión de que Walter Martínez en verdad nos espía a los cubanos a través del parche negro de su órbita vacía.

Algo él sabe que Cuba aún ignora. Y eso es escalofriante. Se llama marketing de la paranoia: Walter Mercado se queda corto ante las predicciones Made In Martínez. Y este efecto te engancha de lo que no hay remedio ante la pantalla proletaria de tu televisor.

8 comentarios:

Armienne dijo...

No tengo idea de quién es.

Asere Cubano dijo...

Estoy mas que convencido que si Nacho Vidal (actor porno español) se parara en la plaza a defender la dictadura cubana, a partir de la próxima semana se comenzaría a emitir sus películas porno por el canal educativo.
Para la dictadura solo importa la complicidad, el contenido es secundario.

Anónimo dijo...

Que bueno que no me tengo que disparar a estos infelices de la tv cubana. Poder ver los programas de TV que uno desea "bien vale una Misa".

Rolando Pulido dijo...

Yo tambien ignoro quien sea este señor de un ojo. Pero cuando la Mesa Rondonda se prefiere en las salas cubanas...es como para seguir ignorando de quien se trata.
Si de los Walters, el Mercado sale en ventaja, habra que imaginarse al otro.
...su mirada mono es de izquierda...jajaja que bueno esta eso.
Un abrazo

Armienne dijo...

ASERE
Yo prefiero el porno que a cualquier mesa redonda.

Rolando Pulido dijo...

Dear Armienne, porno en una mesa redonda...no me parece mal, especialmente si Nacho Vidal usa su microfono.

Anónimo dijo...

Walter Martínez es, para empezar, un mitómano uruguayo que asegura haber perdido un ojo en "la guerra", sin especificar cuál. También asegura haber sido piloto de guerra de la Aviación Uruguaya (¡!)Un personaje así es de esperarse que tenga domicilio en Eldorado o Shangri-La. Mercado es revolucionario de nueva data, como todos los venezolanos. Ha rodado con el mismo formato de programa por varios canales, siempre como producción independiente (o sea: cobrando él esos reales. Tuvo ese mismo programa en el canal Televén, propiedad por mampuesto de la amante del ex presidente Lusinchi y no se le vio incómodo por eso. Ahora, por supuesto, todos los demás tienen un pasado oscuro, menos él. Un oportunista más en un país de oportunistas

Omar dijo...

Lástima que el anónimo no dejó nombre alguno, porque la trayectoria del dichoso programa, en canales privados de Venezuela, es cierta.

Y bueno... el sr. Martínez, por otra parte, es uno de los "intelectuales" que cierto grupo seudo literario tuyero, pone como defensor de la revolución venezolana...

En un país de oportunistas.

Saludos, brother.