martes, 21 de septiembre de 2010

DIBUJOS DE DIRUBE...?




UN VISITA A VISTA MAR

Orlando Luis Pardo Lazo

En una revista cultural de la Iglesia Católica leí la notica mínima, publicada hará ya un par de meses. Se hablaba de una capilla abandonada desde hacía años y de un mural de Dirube que sobrevivía en su decorado interior.

El fin de semana pasado subí la loma de Santa María del Mar, atravesé un parquecito enyerbado y repleto de presos o locos con uniforme gris (hacían labor-terapia), y encontré al final la iglesuca, con su cruz empinada al cielo entre una torre de telecomunicación y un hostal en moneda dura.

El lugar estaba apaleado por la desidia. Cercas peerles, tablas, ladrillos. En una parte de la construcción habitaba como peor podía una familia. Y, en efecto, vi trazos de maestro sobre la pared, colindante con lo que acaso pudo ser un altar.

Era una virgen. Una virgen picassiana, picoteada. A rayas, con bebé Dios y barquito de la caridad con sus tres balseritos incluidos. Líneas finas y gruesas, rectas y curvas entrecruzadas, ilegibles, acaso una flor distrófica, un ojo caprino, todo con destellos de luz que bien podrían ser sólo los restos de otra pintura que con el tiempo se diluyó.

Hacía un silencio atroz. Un vacío sonoro perfecto para Dirube, que era sordo de su infancia, además de desconocido en la Isla durante su biografía. Pegué mi oreja al mural. Al otro lado se oía el traqueteo en off de una familia negra cubana en los márgenes del siglo XXI mundial. Olía a cucarachas y cemento fresco.

Sentí una tristeza inconsolable. Hacía cincuenta años aquel reparto estaba siendo construido para poblar el futuro. La gente vino y escaló estas mismas lomas y puso su dinero en función de pensar una arquitectura de ruptura contra el provincianismo patrio de nuestro concepto de ciudad.

Luego tuvieron que huir enseguida de la demasiada justicia de la Revolución y se perdieron para siempre la visión epifánica del mar cianótico. La visión que tenía de gratis ahora yo, testigo ignorante pero susceptible al dolor.

Tiré fotos. Respiré. Miré la línea cóncava y claustrofílica de las Playas del Este. Era sábado por la tarde. Parecía el último fin de semana de la nación.

No sé si Dirube recordaría al morir en los noventa a este mural. No sé siquiera si lo terminó o si yo me maravillaba con apenas un boceto de sus manos de mago. Igual era un milagro que su obra permaneciera aún en pie, borrándose sin público ante la indolencia ministerial, esperando a que yo pasara de carambola por aquí y me arrodillara ante los dioses idos a rezar.

Quería humillarme un poco, hundirme ante el esplendor en ruinas de un compatriota muerto, pedir perdón por tantas patadas y ataúdes a cambio de nada. Quería reconstruir la Cuba inminente a partir de un Dirube que bien podía ser falso o de otro pintor (no confío en las revistas culturales de ninguna iglesia).

La cultura cubana es también un poco ese tachón, ese emborronar papeles y paredes, ese desprecio déspota contra quien no comulga con la fe oficial, esa obra maestra para nadie, ese apócrifo de élite que el pueblo emplea luego como cagadero o posada.

Me fui. No sé si regrese a la capillita. Tal vez debería organizar una acampada o una misa a nombre de todos ustedes allí. Ese templo modernísimo, que la molicie de la institución religiosa no supo conservar, sería un excelente nicho comenzar a repintar los colores del cambio en Cuba.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial, emoliente y triste a la vez tu escrito, muchisimas gracias....

Evidencias dijo...

Siempre disfruto mucho tus post. Gracias una vez más.
Veronica

alinabrouwer dijo...

me estrujas el corazon orlando.
te quiero,
cuidense mucho por favor.
alina brouwer

yo dijo...

eres increible, un maestro de las palabras, me fascinas.
tienes acceso a los comentarios?
puedes leer lo que te escriben tus lectores?
seria una gran lastima si no...
te admiro, un monton...
saludos
sabrina

Orlando Luis Pardo Lazo dijo...

Gracias a todos.
Sí, Sabrina, puedo leer comentarios pues también llegan a mi orlandoluispardolazo@gmail.com, a donde me puedes escribir cuando desees,
yours,
OLPL