miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL DINERO COMO DELITO


¡MARICONÁ CON EL MONEY, CONSORTE…!

Orlando Luis Pardo Lazo

No me lo crean a mí, que siempre estoy botado detrás del palo. Esto me lo han contado los que van a viajar. Dicen que ya no puede sacarse dinero duro de Cuba. Ni un centavo siquiera. El telón numismático se cerró.

El cubanito que por sus medios (o miedos) ha decidido irse de Cuba un rato, de pronto se ve requisado como un delincuente común. En el aeropuerto lo escanean a la caza de euros, dólares y otros papelitos apátridas. Lo interrogan y cachean al azar. “El baro de verdad no se va contigo, compatriota: te lo guardamos en un sobre lacrado para que te embulles a regresar”, es la instrucción a nombre del Banco Central que están aplicando ahora los per(r)itos de aduana.

Un asere de mi barrio se hizo español. Cuba, por supuesto, lo acata pero no lo reconoce. El cumbilita tiene aquí tonga burujón puñao de bisnes rentables, ha ahorrado como Marx manda, por debajo de la manga, y para este fin de año quería llegar con astilla larga a Madrid, a ver si ligaba rápido una jebita que lo legitime sino ante Zapatero, por lo menos ante Rajoy o el Rey (o ante Dinio, llegado el caso).

Los otros días el monina con money pasó berreando por la calle Beales. Nunca lo había visto perder tanto la tabla. Tenía que embarajar la talla si quería viajar en talla. Pagarle a un yuma pa que le sacara la pasta. Pero era a riesgo. De pinga, vaya, que un comemierda lo fuera a estafar a la hora del faster sólo por tener un pasaporte libre del MININT. Mariconá con el money, mi consortón, me dijo, pero yo sí que no parto pasmao pa Europa, ni aunque me coma un camión de locos.

No he me tomado el trabajo de averiguar de qué va la cosa ahora. Los bloggers y el baro no van bien de la mano (ahí está M.H. Lagarde para demostrarlo con sus manía de mercenariar a Yoani Sánchez). Parece que el ciudadano cubano recobra su estatus de indigente internacional. Tenemos que llegar al mundo sin un quilo contrarrevolucionario partido por la mitad (el dinero es siempre contrarrevolucionario, por eso en la década prodigiosa en un pueblito pinareño hasta se intentó abolir).

Parece que se está fugando el capital, síntoma de naufragio. Puedes sacar dinero cubano (como curiosidad de museo, supongo), aunque no lo puedas cambiar en ningún banco más allá del malecón. En casos críticos, puedes pedir un permiso excepcional a los jurídicos del Banco Central, justificando para qué piensas usar el dinero allá afuera, y cómo te hiciste de esa cantidad aquí dentro (demostrar la inocencia es nuestra especialidad cubinaria).

Bien. Bravo. Que así sea. Me gustan las cuentas claras con el Estado Total. El dinero es tiempo para el sistema socialista en su versión .cu. Queda, pues, en evidencia, por escrito y con copia a-quién-pueda-interesar (si es que por fin existe esa mítica resolución, vigente desde antes de la dolarización en los noventa), que el apartheid cubano continúa. La victoria es incierta.

¡Extranjeros del mundo, huíos!

Hasta la CADECA siempre.

Patria o Money: ¡Cambiaremos…!

3 comentarios:

Pedro F. Báez dijo...

¡Fenómeno como todo lo que haces! Eres un pingú. Abrazos.

Juan Carlos Liendo dijo...

Pude...tengo la solucion a eso: en venezuela el mercado negro de CUCS es fabuloso...en serio.
Este blog me gusta mucho.

Lisetg dijo...

Me parece excelente esto. Te envidio el talento que tienes para mezclar barbaridades de una forma divertida, inteligente y original.