viernes, 31 de diciembre de 2010

31 Y POSTEANTE


¡31 Y PA´LANTE...!

Orlando Luis Pardo Lazo

Recuerdo la consignita cómplice. Se acababan los años ochenta. Se acababa el siglo XX revolucionario cubano. Era diciembre. Otro diciembre. Era Robaina y su Ujotacé, escrita así, con los siete colores de arcoiris, en todas las fachadas arrasadas de esta ciudad. Era 1989. Otra fecha terminada con 9, cifra preferida de toda Revolución que se respete (relean la Historia y lo comprobarán). Yo entraba en la Universidad de La Habana, a estudiar gratis Licenciatura en Bioquímica, a ras de la calle 25 de El Vedado, una de las callecitas calladas más secretamente bellas del mundo. Un pasaje con árboles y sombras y negocitos pausados cuyos dependientes nunca envejecen, y con el amor goteando libre en cada mirada al margen de las grandes avenidas e instituciones de la capital. Caía el Muro de Berlín. Gorbachov era God-bachov, nuestro Dios prohibido después del plomo que lapidó a Ochoa y a medio Ministerio del Interior (fueron cientos de detenciones y despidos: los militares han sido siempre las primeras víctimas del poder político que sin querer ellos mismos perpetúan). Era yo. Mi nombre era Orlando Luis Pardo Lazo ya desde entonces. Tenía menos de 20 años, por dios. Era eterno. Flaco. Miedoso. Desconfiado, distante. Sin haber hecho el amor. O apenas. Desvalido e inteligente. Enfermizo y saludable a la postre. Sagitárido. No estaba seguro de que me alcanzaran las fuerzas para resistir hasta el año 2000: tan lejano, tan futurista, tan mentira en el discurso oficial de revistas que se cerraban al por mayor con la crisis general del socialismo (esa CGS que ningún profesor de Marxismo nos inculcó). No estaba seguro de poder alguna vez paladear ni media sílaba de la verdad. Perdónenme. Callé durante casi veinte años por ustedes y por mí. Fui feo. Fui malo. Fui otro, otros. Pero ahora torna a ser 31. Diciembre recurre, como una pesadilla benéfica. No hay peor Cuba que la del mismo post. De aquella consignita por consignación de "31 y pa´lante" no queda ni la desmemoria. Su autor fue defenestrado todavía en vida de Fidel, como todos los funcionarios cubanos, respétense o no. La fe falleció. Nos quedamos solos, infieles. Es lindo. Con todo el petróleo de América y esas descomunales guaguas chinas con aire acondicionado, pero solos. Es precioso. Raúl como residuo, como inercia, como retórica del papeleo hacia ninguna parte. Castro de las catarsis. Seguimos siendo tan jóvenes, con casi cuarenta años y tan jóvenes aún. Claro, si es que no hemos vivido en absoluto. Nos secuestraron el tiempo. Nos exiliaron. Nos tatuaron en los genes que el "afuera" mataba y el "adentro" salva, y nosotros nos quisimos matar. Todo con tal de no participar en la farsa de fiesta en que fúnebremente sobremurió este país. Nos fuimos. Nos alquilamos un rato, no más. Ya luego volveríamos, cuando la muerte se hiciera cargo de limpiar un poco los altos cargos de nuestra imaginaria nación. Y también nos quedamos, otros. Nos humillamos un rato, otro rato no más. Ya luego hablaríamos, cuando el miedo se nos fuera de los huesos mañana o el milenio próximo. O, por ejemplo, ahora, cuando se acaba diciembre de 2010 y estamos tristes pero libres, y esa desesperación nos hace únicos y hermosos como raza cósmica, medio cómica, y cada cual extiende en blanco sus manos al hermano que nos ama desde tan lejos, y nos contamos mutuamente la experiencia excepcional del horror de una historia sin fin. ¡31 y pa´lante... y bien! El 2011 es el año de la novísima Cuba. Donde habrá que arroparse con mucho coraje para evitar matarnos como perros en la plaza patria de Tianamentabey. Donde habrá que salir del closet en el que todos nos dejamos encajonar por el demasiado Estado o Exilio. No existen ni el Estado ni el Exilio totalitarios. Existimos yo, tú, nosotros, ustedes. Se acabó la cabroná entre cubanos. El 2011 es ahora o nunca. Si no merecemos tener patria, entonces habrá que borrar muchos blogs y ponernos a hablar de cualquier otro tema. No se nos puede ir el siglo XXI jugando a la perretica de la libertad. No somos eternos. Pronto nos vamos a morir, acaso antes que los altos cargos (la muerte es mezquina). El 2011 habrá que vivirlo desde esta misma línea en una atroz libertad. Ser yo, ser tú, ser ustedes, ser nosotros. Por favor. ¿Qué mediocre viceministro puede parar semejante marcha? ¿Qué premier de pacotilla va a llamar la atención cuando todas las palabras de Cuba se rebelen y se revelen como nuevas, relucientes, pulcras, luz sonora? Hasta el dolor ha de ser pasto virgen y emocionante. La memoria no ha de ser nunca más un sinónimo de la muerte. ¡Viva la vida, Cuba, incluso una vida sin la carga de tantas y tantas Cubas decrépitas! ¡Pero que siempre viva yo, vivas tú, vivan ustedes, vivan nosotros! Hay Cuba después de Cuba. Hay cubanos antes y después de Cuba.

1 comentario:

Mickey dijo...

Coñooo Orlando... ¡Qué clase post pa’ cerrar el año y abrir el que viene! Uno de tus mejores, elocuente loco. No creas, no estaba yo con muchos ánimos para esta noche, pero me has dado ganas my brother. Gracias por eso, siempre te lo agradeceré.