sábado, 27 de febrero de 2010

CON TODOS Y PARA EL CINE DE TODOS





MELESIO, CARÁ
Orlando Luis Pardo Lazo

El ex-agente CIA de “En silencio ha tenido que ser” ha vuelto otra vez a La Habana. Un Reinaldo espigado, elegante. Un Miravalles pulcro de la post-revolución, ya sin traje de camuflaje. Con su mirada de bicho habanero. Con su sonrisa de guajiro manso que sobrevivió a todos los exilios. Todavía en el corazón de una Cuba que lo aplaude en el Cine Chaplin a pesar de la Seguridad, nerviosilla con el speech de apertura del director Rolando Díaz: el hermano salvable de nuestro Judas-Jesús (epd), el hijo pródigo que no se arrepiente de nada y tampoco nadie le ofrece perdón (pero sí un permiso de entrada al país).

Cercanías cínicas. Lejanías leguleyas. Melodrama de mercenarios de mentirita y magia de Melesio, cará.

Recuerdo a Reinaldo Miravalles los jueves a las ocho y media del socialismo ochentoso, por el canal 6 de la TVC. Fiesta falsa filmada con cámaras de palo, pero con gran talento para disfrute de la familia cubana (hoy todo ese personal cobra cheques como técnicos de telenovelas o reporters de Univisión).

Si no fuera por Melesio. Si no fuera por mamá. Si no fuera por Eloísa Álvarez Guedes. Si no fuera por Tomás Gutiérrez Alea, que te sacó lascas de genialidad en mil y una películas en blanco y negro. Rancheador que se dio a la fuga y en el último inning cruzó a nado el viejo espigón. Si no fuera por la épica edípica de los estudios fílmicos del MININT. Si no fuera por la parodia política de Alicia en un pueblo macabro de Maravillas.

Melesio, cará. Cómo Cuba te extraña a pesar de la barrera de segurosos que expulsa a gritos a los jóvenes del Cine Chaplin. Disculpa a esa juventud.cu por no entrar a verte en acción, en actuación: son jóvenes y la memoria la tienen sólo en futuro, el llamado Cine de la Revolución para ellos bien podría ser el nombre de la pizzería de 12 y 23.

Melesio, cará, azorado por nuestro nuevo estilo del apartheid en 35 milímetros: operativo con ropitas de civil (y apoyo cómplice de los walkie-talkies uniformados), con sus lozanos looks de Lucky Luciano, y con un van blindado de chapa verde en la otra acera por si las moscas... (Todo documentado en un video-clip underground, acaso para exhibirlo durante el próximo festival.)

Cuba como crisis crasa. Caricatura criminal con guión de nadie, porque ya no existe ni siquiera un Gran Narrador. Cuba como cárcel digital en un video-beam de la Muestra de Jóvenes Realizadores 2010. Pánico aldeano. País aldeano. Cuasi-octogenarios invitados de honor. Huelgan los comentarios. Es el precio de no prescindir de la institución estatal.

Melesio, cará. Delgado anciano que por suerte ya no tienes ningún problema con el G-2. El abrazo que nos debemos por el momento queda pospuesto hasta habitar juntos una Habana menos patética. Y menos pendeja también.