sábado, 8 de mayo de 2010

Cubgratulations...!


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POR EL DÍA DE LAS MADRES

En Cuba o en Cuba: la Isla no tiene afuera, nos viaja y nos vira por
dentro. A ratos se nos revira...

En el exilio o en el inxilio: Cuba es vacío interior que todo lo
repleta. Una madre o madrastra desmadrada...

Cuba nos parió o despechó a todos: ese aborto amoroso somos. Hijos
huérfanos hasta de hermanos...

Y por encima de todo y por encima de todas: siempre fe y siempre felicidades...!

UN CIERVO A DIARIO


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www.diariodecuba.net/cultura/77-cultura/1518-un-ciervo-hi...

viernes, 7 de mayo de 2010

CARTELES DE MAYO 1951-2010


LA CARÁTULA MENOS CUBANA DEL MUNDO
Orlando Luis Pardo Lazo


Casi en el cincuentenario de la República.

Yo, peor que el poeta Eliseo Diego, ni siquiera supe escribirlo: La República...

De noche, a la luz del alma, con las estrellas como copos de nieve o pompas de jabón. Bolitas de navidad, de frialdad. Noche azul, de zafiros en el aire y destellos de serpentinas en Technicolor.

Éramos bebés políticos y nos creíamos muy sabios. Fuimos niñatos de la ilusión. Creíamos que la vida aún era posible. Confiábamos en que más temprano que tarde nos ganaría el reino de la verdad, la belleza, el amor. Padecíamos una locura pediátrica más que apátrida, y por eso los cuartelazos nos daban sólo ataques de carcajadas. Literalmente, nos moríamos de risa ante los peces de colores. Tropicales de remate, menospreciamos el precio del tiempo y, de pronto, ¿de qué estoy desvariando, por favor...?

Y, sin embargo, ahora daría la vida por perder la vida en aquellos años cincuenta (supongo que no en la clandestinidad).

Daría la vida por enamorarme de una mujer de cartón así: una cuquita lánguida y esbelta, maquillada en tricromía patria como sacada de un burdel barato (de barrio); armienne tristísima y seguramente brillante; criollita con caderas de wilson y cutis de durazno y dedos de odalisca dadá y un abrigo de armiño que alguna abuela europea le regaló al morir (Aura espía con las pestañas y labios modernísticamente burgueses y kitsch); una Helena de la Habanada, una modigliani universitaria cubanesca (acaso tuvo que dejar la carrera de Leyes para ayudar en casa a su viuda mamá); una modelo de Carteles que no se acostara con Guillermo Cabrera Infante a cambio de una primera plana, por ejemplo, ni quisiera acostarse con ningún matón latino o yanqui tampoco, sino que fuera virgen para conversar conmigo hasta la madrugada sobre cómo sería morirnos juntos de viejo en la Cuba futurista del año 2000... (Nos prometeríamos, por supuesto, contemplar al cometa Halley que después nadie en Cuba vería a lo largo y estrecho de 1986.)

Daría la muerte por tantear su sexo mínimo, la cicatriz de acceso a sus entrañas art-decó, que seguro olerían a polietileno estéril de muñequita Lilí: la fábrica era de un polaco que vino a Cuba huyendo del comunismo después de los campos capitalistas de concentración (Cuba como kaputt, como cabús de una tranvía enfermo llamado esperanza...). Y también daría la muerte por desnudarnos en una azotea de los rascacielos enanos de El Vedado, pero no hacer esa misma noche el amor (ni ninguna).

Releo y ya en este punto otra vez tengo ganas de llorar. Nunca voy a ser suficiente escritor.

He perdido mi vida en unos años noventa de nadie. He pisoteado la marca mierdera del año cero o dos mil. He sobrevivido, para colmo, a otra década decadente y dejé para siempre muy sola, allá en nuestros caricaturescos cincuenta, a mi querido primer amor de papel maché (machacado).

¿Qué he hecho? ¿Cómo y para qué? ¿A cambio de quién? ¿Qué ídolos destronaron el resplandor de luna que claroscureaba el perfil escéptico de mi muchacha? ¿Cuándo ocurrió la metamorfosis? ¿Por qué no me maté, antes de envejecer para siempre tan solo, bajo el insolente sol de una isla insulsa al punto de lo insultante? ¿Es posible cerrar hoy los ojos y dar vuelta atrás a la historieta asesina y romántica de un pueblo preso en su propio país?

Casi en el cincuentenario de la Revolución.

Yo que tampoco sabré escribirlo: Revolución...

domingo, 2 de mayo de 2010

DECÁLOGO DEL PERFECTO IGNARCISISTA


100% DE ACUERDO CON IGNACIO ECHEVARRÍA
Orlando Luis Pardo Lazo

1. Los lectores de cualquier columna del mundo deberían saber, a estas alturas, quién es Yoani Sánchez. No así quién es Ignacio Echevarría. Mucho menos quién es uno de “los más contundentes impugnadores de la supuesta espontaneidad del fenómeno Yoani Sánchez”.

2. La carrera de esta joven cubana, nacida en La Habana en 1975, antes y después de lo que pueda decir la Wikipedia sobre ella (desconfío de la democracia digital), es, en efecto, “prodigiosa”. De (buena) suerte que el “abrumador palmarés de la bloguera despierta extrañeza e intriga”.

3. Resulta natural que Yoani Sánchez se halle en “el punto de mira de tirios y troyanos, y que su fulminante trayectoria haya dado lugar a todo género de adhesiones y de suspicacias”. Incluidas las de Ignacio Echevarría y no al revés: estadísticamente hubiera sido antinatural que Yoani Sánchez reparase en él.

4. En noviembre de 2009, el presidente Obama, al contestar a una lista de preguntas que Yoani Sánchez le había hecho llegar, tuvo “un gesto sin precedentes”. Tan improcedente que, medio año después, la prensa cubana de Cuba todavía no se ha enterado (de hecho, ha enterrado) a esta noticia de impacto.

5. Todas las alianzas son “más o menos inconfesables”. Como adultos de vida pública nos asiste el derecho a una vida privada, sea en el eurocapitalismo o en el socialipsismo insular.

6. Todo “diplomático” es por concepto “occidental”. La diplomacia es un fenómeno occidental. Como la prensa. Como internet. Como la Revolución Cubana. Como Ignacio Echevarría.

7. “Cuestionar” y “socavar” son sinónimos copulativos, pero sólo en el argot de guerra de la policía política, así en 1984 como en el 2010.

8. “Más que una entrevista, lo de Lamrani parece un interrogatorio judicial, dado el acoso constante a que el periodista, puesto en el papel de fiscal, somete a su interlocutora” (Ignacio Echevarría ©).

9. “Escandalosamente inconsistente”, “incapaz de resistir”, “ingenuidad”, “indigencia intelectual”, “debilidad ideológica”, “vulnerabilidad”: no podría haber mejor defensa para la autora del blog Generación Y. En ese pensamiento débil, contradictorio y contraproducente, osmótico y maleable (incluso manipulable), cándido al punto de la ignorancia, frágil al punto del suicidio (dignidad de lo fugaz), desideologizado y desideologizante, están las bases de la no-dictadura futura en Cuba. Who´s afraid of Yoani Sánchez...?

10. “Lamrani ha tergiversado sus respuestas”. Por respeto, sería redundante “concretar” ni “corregir” ni “desdecir” nada al respecto.