jueves, 20 de mayo de 2010

INJUSTICIANOTORIA.WORDPRESS.COM

“…En cualquier momento se me apaga la luz…” Éstas fueron las palabras
que escuché el pasado lunes al otro lado del teléfono. La voz apagada
y la expresión lenta eran síntomas, más que suficientes, para percibir
que mi hermano saca el extra del extra y, en apenas horas, su cuerpo
podría desvanecerse. ¡Qué dolor! ¡Qué tristeza! ¡Qué impotencia!
Sentir a un ser querido, agotando la poca energía de reserva, para
poder hablar unos minutos con su familia amada y en espera de que su
proceso se revise con todas las garantías. Pero, asombroso y
lamentable es que aún lo mantengan en su compañía, tras 36 días en
huelga de hambre. Nos hemos dirigido a la jefatura del Ministerio del
Interior y ayer decidimos ir a la prisión, con el propósito de que lo
trasladen al hospital. Todos los oficiales alegan que los signos
vitales de Yamil están “estables”, motivo por el cual consideran
válido para no moverlo de su área. Hemos consultado médicos amigos
nuestros y nos han explicado la involución del organismo después de
varias semanas con rechazo de alimentos, donde uno de los primeros
sistemas que puede colapsar es el sistema cardiovascular. Aunque,
aparentemente, sus signos vitales no delaten una situación clínica
anormal, mi hermano se encuentra en una etapa que necesita de una
atención especial. Puede estar incubando una infección, pues el
sistema inmunológico comienza a conspirar contra él. Un análisis de
sangre descartaría la sospecha de anemia y, por consecuencia, de una
transfusión sanguínea. El pulso, basta con apenas segundos, para que
éste se altere, ocasionando desde una pérdida de conocimiento hasta un
paro cardíaco. Y qué decir de una hipoglicemia. Hoy iremos al
Ministerio de Salud Pública para darles conocimiento del caso y, a
partir de ésto, veremos que actitud asumen. No obstante, mañana jueves
tenemos programada una entrevista con el equipo médico que está
“atendiendo” a mi hermano, pues no se trata sólo de su salud, sino que
ya peligra su vida y la responsabilidad médica, ante la decisión de no
ingresarlo, no caerá al vacío. La frase “…en cualquier momento se me
va la luz…” no puedo dejarla de recordar y, colateralmente al dolor
que siento, me llena de valor para continuar luchando por él. Necesito
AYUDA INTERNACIONAL. La voz del MUNDO se escucha alta y clara, la
nuestra apenas se oye y la de Yamil está sujeta a todos los que nos
humanizamos con él. Juntemos las voces y evitaremos que esta tragedia
tenga un desenlace que, a tiempo, puede evitarse.

Yadaimí Domínguez Ramos
(hermana del cubanoamericano preso en Cuba Yamil Domínguez Ramos)