sábado, 7 de agosto de 2010

TOMADO DE VOCES 1




REPORTAJE AL PIE DE LA HORDA

Orlando Luis Pardo Lazo

YO CREÍA en el saber de las letras.

Yo creía en el poder de la libertad.

Así que,cuando un colega me llamó desde México, para invitarme a colaborar con una revista llamada Letras Libres, por partida doble no pude sino aceptar.

Los editores querían una foto colectiva. En público, bajo la luz del mediodía sin sombras de la Isla de Cuba. Actual, en plena acción de marzo del 2010. Una instantánea intensa, capaz de inaugurar La Primavera Blanca en esta ciudad sin estaciones. Me pedían, por supuesto, una foto de las Damas de Blanco en su intrépido peregrinar a ras de una Habana devenida Meca de los actos de repudio.

Acepté. Me negué. Acepté. Me negué de nuevo. Y volví a aceptar. Tuve miedo de ser testigo. Sentí pánico político no sólo de las letras, sino de mis propios píxeles en libertad. El título de aquella revista de pronto me sonaba a oxímoron: letras libres, ¿para qué...?

Al cabo de una semana de dudas y un megabyte de e-mails, me sentí el ser más mezquino del universo. Decidí hacerlo, o no volvería a tomar una foto digna ni creería en mí como autor: un ente con autoridad estética, incluso contra todo tipo de autoridad estática. Ser cronista de mi época no podía convertirme en cómplice de aquella ni de ninguna otra crisis social. Le mandé a mi colega un lapidario e-mail: “Sí”.

Esa madrugada de sábado para domingo no dormí. A las 7 de la mañana tomé una laberíntica ruta P1, desde el proletario suburbio de la Virgen del Camino hasta el aburguesado barrio donde se empina la Parroquia de Santa Rita, en la Quinta Avenida de Miramar.

Tan pronto entré, una señora se me encimó. Pensé que aquel sería el fin. Pero sólo me llamó aparte y me pidió guardar la cámara dentro de la iglesia. Tenía razón, yo no había reparado en la obscenidad comercial de mis lentes en aquel recinto sagrado.

Guardé la Canon en la mochila y pedí mil perdones a la señora. Probablemente, tartamudeé. De (mala) suerte que ella me preguntó si yo era extranjero, por mi pronunciación que daba bandazos de lo puntilloso a lo precario. No, para nada (en vano intenté imitar al argot cubano más clásico). ¿Periodista acaso? Tampoco. ¿Y en-ton-ces?, paladeó como quien pregunta: ¿po-li-cía?

Por favor. Mi nombre es Orlando Luis Pardo Lazo. Escribo y hago fotos de mi país personal, muchas las publico ipso facto en un blog bloqueado que una amiga me presta en internet. Si desea, le dejo la dirección para que lo verifique: Boring Home Utopics. Como ciudadano, me represento sólo a mí mismo. Tal vez a una fracción del futuro que nunca fue. Estoy aquí justamente para perder esta paranoia que enturbia ahora nuestras miradas y nos hace parecer peores cubanos. Disculpe, ¿puedo sentarme ya? La misa está a punto de comenzar.

Y avancé hacia ellas. Hacia los bancos más claros, a mitad de la luminosa nave de aquella parroquia modernísima y republicana a la par. Yo, sentado de súbito entre las Damas de Blanco. Oyéndolas incluso respirar. Oliendo sus perfumes, no sé si caros (las acusan de mercenarias de Miami) o baratos o si era la galante fragancia de los gladiolos, estandartes de gladiadoras que cada cual portaba casi a escondidas allí dentro, como yo mi cámara digital.

Cerré los ojos. No sé si recé. De hecho, no sé si sé rezar. La voz del padre era grave y los micrófonos le daban un eco de profundidad celeste. Cinco años atrás, ese mismo sacerdote había cerrado las puertas del templo a espaldas de las Damas de Blanco, en medio de una ordalía histérica pretendidamente popular. Si recé, lo hice para que hoy soplaran vientos de una misericordia mejor.

Cuando abrí los ojos, una de las mujeres de blanco me tendía la mano con una sonrisa paradisíaca. Se la estreché. Todos saludaban a todos como parte de la liturgia. Me sumé al entusiasmo de la solidaridad y entonces noté estar rodeado de personas mucho más tensas que yo: hombres solos, sin nada en las manos, pelo corto, pulcras camisas a cuadros o pulovitos de raya, cintos con celulares, en sus miradas cierto misterio de mármol ministerial. Era el uniforme civil de la Seguridad del Estado. Alea jacta est: Cubansummatum est!

Al término de la misa, las Damas desfilaron hasta la Virgen que preside la parroquia. Pidieron por los presos: por los enfermos y los sanos, por los resignados y por los que han decidido morir de hambre antes que esperar. Pidieron por sus familiares y por el resto del pueblo cubano. Pidieron por el alma de un muerto martirizado que su madre llamó como mi madre a mí: Orlando... Y oír aquel nombre propio en sus bocas quebró mi resistencia y rompí ridículamente a llorar.

Noté que yo no era el único. Y que esas lágrimas de vida serían nuestro mínimo cordón de seguridad, porque la congregación ya se alejaba de las Damas de Blanco, dando incluso un rodeo en la entrada para no rozarlas: los fieles temían contagiarse con la plaga de semejante plegaria. Y ellas de blanco todavía pidiendo justicia y paz. Prudencia y perdón. Sin alzar nunca la voz. Casi susurrando al oído de la santa patrona de lo imposible. Los gladiolos por fin en alto, para enseguida traspasar el umbral de la intemperie urbana y quedar, como las primeras cristianas, tan solas y tan salvas en la arena leonina de la Revolución.

Salimos, procesión condenada al repudio (acaso provocándolo como ejercicio de la virtud). Vi muecas, alaridos de lobos adolescentes con pomos plásticos que contuvieron tropicola o cubalcohol. Vi puños apuntando al cielo raso de la ciudad. Vi a una pobre señora deslenguada, ostensiblemente presidiaria u orate, bailando la conga demoníaca de quien desea deleitarse en el delito. Vi uniformados de todos los colores del arco ira. Vi carros de todas las marcas modernas inimaginables para un pequeño país supuestamente subdesarrollado. Vi gente gesticular desde los balcones de la Calle 42 de La Habana. Vi cámaras y creo que hasta un helicóptero filmando (mi Canon cobarde quedó dentro de la mochila por los gritos de los gritos hasta el fin de los tiempos). Todo un alef maléfico que se retorcía a lo largo y ancho de la Avenida de las Américas, hasta alcanzar la sede del Parlamento Nacional.

Entonces las Damas de Blanco, en una doble fila que parecía partir en dos al mediodía de odio a su alrededor, corearon desafinadas aquellos mismos decibeles de domingo que, gracias al salvoconducto del Papa Juan Pablo II en persona, retumbara alguna vez en la Plaza de la Revolución: ¡libertad, Libertad, LIBERTAD...!

Y bajaron tranquilamente hacia el mar, yo imantado con ellas ante tanta ecuanimidad: mujeres no, mitos. Yo con la piel enchumbada de sus sudores tras tantas cuadras. Y bajaron nada menos que hasta la parada de la ruta P1, en Playa, ómnibus que abordé entre empujones profesionales como si yo no las conociera. De hecho, todavía no las conozco. Sus nombres se me trocan en los titulares que en Cuba nadie publicó. Ni siquiera una foto conservo de nuestro via crucis. De (buena) suerte que a mi colega de Letras Libres le envié imágenes no tan actuales de otro colega que me compadeció. Aún no he obtenido respuesta editorial.

Sé que han seguido produciéndose con frecuencia feroz, pero desde 1980 yo no sobrevivía a un acto de repudio en mi patria (no tenía entonces ni diez años; hoy cargo con ya casi cuarenta). Sé que no debo regodearme en esa debacle para nada espontánea, pero las imágenes reverberan cada vez más en mis pesadillas no sólo de fin de semana sino de muchas otras cosas que se rompieron y sanaron aquel Día del Señor.

Por eso prefiero ponerlo todo en palabras ahora, como el exorcismo de un extranjero que no entiende nada en principio, pero que enseguida todo comprenderá. Sé que hasta el Cardenal de Cuba ha tomado cartas de caridad en el asunto y que mi voz es inverosímil en cuestiones de Estado o Realpolitik. Por eso mismo lo apunto, para apostar no por las masas con mazas, sino por la piedad de una nueva Realpersona.

Para que, como pueblo pío, se nos olvide esta práctica perversa lo más pronto posible. Para no tener que contárselo a los cubanos que vendrán. Para que no existan nunca los cubanos que se vengarán. Para que el dolor que quema al blanco vivo a estas damas no se tiña de otro color vital. Para que el diálogo de las hordas no culmine en desastre. Para que un error dominical no convoque más los demonios del horror.

Y para seguir creyendo en el poder de las letras.

Y para seguir creyendo en el saber de la libertad.

viernes, 6 de agosto de 2010

REGGVOLUTION


REGGVOLUTION, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

El cuerno de la huevundancia…
Cáscaracuba para yema/yá...!

HOY VUELA VOCES DESDE LA HABANADA

Índ1ce:

Orlando Luis Pardo Lazo. Reportaje al pie de la horda.

Claudia Cadelo. Líderes de una revolución alternativa.

Eduardo Laporte. Yo no sé qué tienen los perros.

Melkay. La mejor selección del mundo.

Wendy Guerra. Entre Perseverancia y Virtudes.

Iván de la Nuez. El cercano Este.

Reinaldo Escobar. El alcance de la cíber-disidencia.

Emilio Ichikawa. Papel y pantalla.

Jorge Ferrer. Escribir un blog cubano (decálogo).

Yoani Sánchez. Ése ya no volverá.

Antonio José Ponte. Una infancia sin cómics, una adolescencia sin pornografía.

Juan Abreu. Meada / Anal bleach / Nyotaimori.

Miriam Celaya. Carta abierta a la BBC de Londres.

Maikel Iglesias. Pinar del Río City.

Jesús Díaz. Réquiem.

Luis Marimón. Muerte del Yumurí.

Mirta Suquet. Prosperidad y bondad: la otra cara de la moneda del
iluminismo martiano.

Miguel Iturria. Martí: espiritualidad y manipulación política.

Ernesto Morales. La felicidad del corredor de fondo.

Ena Lucía Portela. Huracán.

Dimas Casrellanos. Los límites del inmovilismo.

Yoss. Próximos pero lejanos: el universo de al lado.

HOY VUELA VOCES DESDE LA HABANADA

Índ1ce:

Orlando Luis Pardo Lazo. Reportaje al pie de la horda.

Claudia Cadelo. Líderes de una revolución alternativa.

Eduardo Laporte. Yo no sé qué tienen los perros.

Melkay. La mejor selección del mundo.

Wendy Guerra. Entre Perseverancia y Virtudes.

Iván de la Nuez. El cercano Este.

Reinaldo Escobar. El alcance de la cíber-disidencia.

Emilio Ichikawa. Papel y pantalla.

Jorge Ferrer. Escribir un blog cubano (decálogo).

Yoani Sánchez. Ése ya no volverá.

Antonio José Ponte. Una infancia sin cómics, una adolescencia sin pornografía.

Juan Abreu. Meada / Anal bleach / Nyotaimori.

Miriam Celaya. Carta abierta a la BBC de Londres.

Maikel Iglesias. Pinar del Río City.

Jesús Díaz. Réquiem.

Luis Marimón. Muerte del Yumurí.

Mirta Suquet. Prosperidad y bondad: la otra cara de la moneda del
iluminismo martiano.

Miguel Iturria. Martí: espiritualidad y manipulación política.

Ernesto Morales. La felicidad del corredor de fondo.

Ena Lucía Portela. Huracán.

Dimas Casrellanos. Los límites del inmovilismo.

Yoss. Próximos pero lejanos: el universo de al lado.

jueves, 5 de agosto de 2010

VOCES


VOCES, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

VOCES YA ES VERDAD

Un documento circula La Habana, la circunda.
Es VOCES 1.
Dossier de discursos disímiles, dentro y fuera de Cuba.
Una veintena de escritores y una ventana para mirar dentro y fuera de Cuba.
Voces de cambio y continuidad, veloces al punto de lo inverosímil.
Inéditos y reciclados, inauditos así en papel como en la pantalla. Al
Este del Paraíso. Más locuaces que líderes de nada, maratonistas de la
resistencia retórica. De cara al cuerpo crudo, sin pacaterías
políticas, pedaleando entre lo espiritual y lo estúpido, reportando al
pie de la horda, ficcionando los huecos negros de una nao que zozobra
en su necia noción de nación.
Maneras de narrar nuestra desidia desideológica en pleno siglo XXI.
Formas de reformularlo todo por dos mil décima vez. Entusiasmo
endémico de quienes queremos ganar si no una voz, al menos sí una
garganta.
Efeméride futura. Encuentros de culturas post-cubanas. Collage, más
que coro. Bitácora de bits. Penúltimos papeles. Arte de la esperanza
más que de la espera. Bullet-in de bloguiteratura.
Bienvenido a VOCES como lector lúcido. También te esperamos en tanto
autor al margen de toda autoridad.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Lisanka


Lisanka, originally uploaded by orlandoluispardolazo.

Un filme cubano de Daniel Díaz Torres (2010)...

A FALTA DE GLOBOS, PERIÓDICOS


VOLANTES

Orlando Luis Pardo Lazo


La historia de Cuba contada por sus periódicos.

Hojitas rugosas con tinta más pesada que el aire, pero que así y todo vuelan cuando los vecinos las lanzan desde los aleros.

Palabras volátiles. Caricaturas ingrávidas. Titulares de héroes inflados con un balón de helio.

Vuela, vuela, vuela.

Periódicos oficiales que flotan sobre la nada de la realidad, sobre la nata de la irrealidad, sobre el rumor nunca desmentible de nuestras cabezas.

Cráneos crispados bajo la sombra de estas alfombras mágicas tejidas con papel gaceta.

El vapor de Cuba los hace ascender.

Hasta el infinito y más acá.

Paraíso fumante del proletariado.

Volatinería espontánea que ni siquiera es ya subversiva.

Zeppelines de marca Granma, Trabajadores, Tribuna o Juventud Rebelde: cada cual con su monotonía arcaica de un solo color.

Los he visto despegar de sus hangares en las azoteas.

Los he visto revolotear durante minutos o tal vez horas o tal vez meses sobre los mismos barridos barrios de mi ciudad.

Habana gaseosa que adopta la forma del recipiente que la contiene.

Aldea de prensa presa al aire libre de una atmósfera tropical, tropelosa.

Globosfera.cu...

martes, 3 de agosto de 2010

P350 Y PA'LANTE...!


UNA REVISTA DE PAPEL CEMENTO

Orlando Luis Pardo Lazo

(más fotos más tarde en BORING HOME UTOPICS)

Una revista libre puede inventarse sobre el cartucho polvoriento de un saco de cemento vacío, abierto.

De hecho, la libertad puede ser justo eso: un polvillo reciclado, remanente, con la retórica de sus textos al aire, sin más diseño que el de un pergamino pragmático.

Y el portalón del grupo de teatro al límite EL CIERVO ENCANTADO (5ta y D, El Vedado) sirvió de coliseo para esta experiencia un tanto excéntrica: picotear un saco de cemento y armar en vivo una revista personal (Made in Omar Pérez + Yornel) mediante el collage, el cut-up y el cut & paste (técnicas de pre-escolar prestadas a la intelectualidad).

El sábado 31 de julio pasado, la tardenoche de El Vedado tuvo en esa esquina un respiro al agobio policial que calcina nuestras avenidas, a la caza de un carnet de identidad o una paliza insular (bajo las cámaras digitales colgadas de los postes, acaso por el cuello).

“P350”: así se llama el cemento Portland cubano y también esta revista que ya acumula unos cuantos sacos de colección.

Creatividad de concreto. En un espacio especial donde caben desde el laureado cineasta Enrique Pineda Barnet hasta el censurado performer Luis Eligio Pérez (de OMNI ZONA FRANCA). Hasta yo.

Los funcionarios fósiles del Ministerio de Cultura nunca asoman sus narices de nafta por allí. Les asusta la nobleza democrática del encantamiento de un ciervo teatral. Y es que llevan quinquenios de experiencia clausurando proyectos editoriales, desde El Puente, pasando por Pensamiento Crítico, hasta Albur y Diáspora(s). Ya es hora de que se retiren o renuncien un poco a sus vicecargos de censor segundón.

Pero a P350 costará trabajo trabarla. Los artistas Omar Pérez y Yornel simplemente no la distribuyen. La hacen y después la exhiben, cargando sus cartones de casa en casa, como caracoles de la construcción. Además, ni siquiera la hacen ellos, sino que invitan a cualquier creador a meter las manos en la cola-loca para embarrarse de esa autorial libertad. Do it yourself…!

P350 es una revista que, según se vaya poniendo dura, como el cemento original de su soporte, estoy seguro que se le atragantará en la garganta a más de un gamberro cubanesco de guayabera y buró.

domingo, 1 de agosto de 2010

LA FURIA ROJAS RELOADED




fotos: Orlando (Pardo) poster: Rolando (Pulido)

CAN YOU HEAR THE DRUMS, FERNANDO?

Orlando Luis Pardo Lazo

Este año 2010 se definen muchas cosas en la Cubita cuasi-cultural. El destino de ciertos espacios privados de exposición artística, por ejemplo. El destino de ciertas publicaciones digitales arrinconadas entre permisos y pánicos, por ejemplo. El destino del Festival de Rotilla, cabeza de playa de una libertad inimaginable en ninguna ciudad cubana. El destino del grupo de performers y poetas OMNI ZONA FRANCA, por ejemplo, que se le han metido entre tarro y tarro al viceministro de Cultura Fernando Rojas y a la Seguridad del Estado (valga la redundancia).

Mientras Píter Ortega y Desiderio Navarro, por ejemplo, se amenazan de muerte mutua con puñalás de peritos, los geniecillos inciviles de OMNI ZONA FRANCA están siendo amordazados día a día por el lazo corredizo de nuestra insolidaridad intelectual. No los mata ningún mierdero ministerio de El Vedado, los enmudece nuestra insolente incultura como nación. No los calla la policía asalariada de un Estado estático, los insonorizamos nosotros mismos, que no nos merecemos este fenómeno fabuloso de una década de acción urbana amorosa y radical.

En Cuba ya no cabe OMNI ZONA FRANCA. La guerra gubernamental contra ellos no es abierta, sino descarada. Zen/sura. Decomisos. Amenazas. Permisos parciales. Presiones a terceros. Exclusión. Gritería de funcionarios. Trapo sucio de barrio o de carné militar. Histeria de ratas comunitarias. Intentona de borrarlos del mapa emocional de esta Habana nuestra que estás en el cieno… En Cuba nunca cupo OMNI ZONA FRANCA. La luz de la alegría no encaja en este pueblo tan tétrico, entre fanatizado y tanatizado por la ira de un Premier ignorado siempre hasta por Washington, enemigo etimológico que nos ha obligado al ridículo de vivir en cadena perpetua a la espera de una inverosímil invasión.

OMNI ZONA FRANCA fue una bocanada de paz. Videos. Grafiti. Voz. Musicalia. Remix. Comunión. Procesión. Evangelio que ni siquiera las iglesias cubanas han podido imitar. Por eso los odiamos. Por espontáneos. Por improvisados. Por ser una minoría real en posición de loto, que corrompen la hipocresía de nuestra ciudad de tipos blancos palanqueando CDs y pateando culos dentro de un Geely modelo del año.

Si el campo cultural cubano no procede de inmediato con una reacción de suficiente violencia (un flor al aire puede bastar, también mil firmas en un papel), OMNI ZONA FRANCA verá enredada su libertad de expresión al punto de terminar en alguna complicación legal. El piquete de locos lúcidos que hizo de ese cenotafio llamado Alamar un nicho más respirable está a punto de desaparecer. Como a los dinosaurios, los estamos dejando desaparecer bajo nuestras narices estéticas. Y somos tan cobardes que no metemos la mano en la candela para recibir al menos un picotazo de la gallinita ciega oficial.

Los OMNI ZONA FRANCA tienen todo el derecho no legislado en Cuba de continuar siendo seres sociales ahora y aquí. Los parias son ese público de burócratas que no entienden de otra lógica comunicacional que no sea el espionaje y luego el chantaje.

Los OMNI ZONA FRANCA nos hicieron reír y cantar a todos, sin preguntarnos nunca si éramos uno de los tantos provocadores que los rodearon en cada acting, como lobos estatales sin talento para ser esteparios.

Los OMNI ZONA FRANCA no se merecen la soledad moral en que los estamos abandonando mientras les damos un abrazo de que “todo se resolverá” o “es mejor esperar antes de dar el pitazo”.

Es ahora o ahora. Su arte politiquísimo no va a sobrevivir mucho tiempo entre las balas rojas del funcionariado.

OMNI ZONA FRANCA, aquí tienen el tambor tartamudo mi palabras: por ustedes sí las arrimo a la picota pública para que el MINCULT me las destierre de una vez; por ustedes pongo también mi corazón sin coraza, compañeros, para que la bota bruta de todas esas organizaciones que ya no quieren saber de ustedes me lo infarte por fin (o se atenga a las consecuencias del latigazo de mis latidos).

RIDLEY OR REDFORD READ ME, PLEASE...!!!

www.huffingtonpost.com/yoani-sanchez/youtube-invites-the-...