domingo, 23 de enero de 2011

ESTA NO ES LA NOVELA DE LA REVOLUCIÓN ( 1 )


( ...CAPÍTULO 1... )

Orlando Luis Pardo Lazo



Miré arriba.

Vi dos lunas.

Me dije: “Mierda, Orlando, hoy te vas a matar”.

Dos lunas.

Perfectas, sobreenfocadas, demenciales.

La noche invernal de La Habana como una mortaja rojiza.

Pensé en mi madre.

Pensé en Ipatria.

Pensé en mí, en nosotros.

En todos los muertos y en todos los amores muertos, ¿cómo distinguir?

Pensé en la belleza y mentira de toda Revolución.

Crimen, gritos, ganas de correr, odio, ternura. Basta.

Dos lunas.

Me estaba volviendo loco. Por fin.

Me arrodillé.

No quería volverme loco. Me aterraba la idea.

Me aterraba darme cuenta de que la locura era ahora la pura verdad.

"No, por favor", susurré para Dios o para nadie y cerré los ojos y comencé a rezar.

En silencio. No sé rezar. No me enseñaron a tiempo.

En medio de la madrugada sin Cuba. ¿Cómo se llama a esta hora del mundo esta ilusión de ciudad?

Habana, ruega por nosotros, pecadores...

Bajo el semáforo daltónico de calle 12 y avenida 23, la esquina más céntrica y desierta del universo. Más céntrica y desertada.

Habana, ahora y en la hora de nuestra muerte...

Dos lunas, Landy, de pinga.

Comencé a rezar pero el dolor no se iba.

Lo peor siempre permanece. El resto son palabras.

Abrí los ojos. Mis ojos sin color definido. De agua.

La luna seguía allí.

Única. Inconmensurable. Inerte. Miope.

Un sol nocturno sobre nuestros cuerpos cubanos una y otra vez dándose cabezazos en medio de la madrugada.

“Orlando”, me dije, “Orlando".

Tragué en seco.

Limpié mis lágrimas.

Me puse de pie.

"Tu nombre es Orlando y no te vas a matar", repetí en voz alta para nadie: "Tu nombre es Orlando y nunca nunca nunca te vas a matar".

Le saqué la mano a un taxi en dólares.

Me le tiré encima al carro.

El chofer me eludió con un frenazo y un corte. Entonces dio un giro en U y se alejó chillando gomas hacia Zapata.

Huía de mí.

Como mi madre.

Como Ipatria.

Como toda Revolución.

Como el amor.

Como la muerte.

3 comentarios:

Omar dijo...

Lo esperábamos, brother... ésta confesión dolorosa y lírica. Luego del terrible Boring Home, venían éstos trazos a completar el lienzo.

Gracias. Te sigo leyendo.

Pedro F. Báez dijo...

Onirismo y miedo. Onirismo y vida. Onirismo y muerte. Onirismo y resurrección. Alucinante lirismo antecesor y consecuencia de la metamorfosis. Espléndido verbo de clásico, novedoso y encojonado cubanismo universal. Tu cuerpo hermoso de macho hirsuto enamorado de las palabras se izó sobre la noche, sobre el presagio, sobre las lunas testiculares que desde arriba te hacían el anuncio, dando la señal y abriendo para el futuro apremiante una brecha de tiempo en la galaxia. Desciendes y echas a andar, por el camino que traza la astralidad en sus pasos por esa Habana que espera. Un fuerte, fuerte abrazo. Orlando. Hoy lloré contigo, de emoción.

Gordiano Lupi dijo...

verdadera literatura ispanica, me recuerda mi querido guillermo cabrera infante

gordiano