martes, 25 de enero de 2011

ESTA NO ES LA NOVELA DE LA REVOLUCIÓN ( 3 )


( ...CAPÍTULO 3... )

Orlando Luis Pardo Lazo



No era.

Era JAAD.

Me llamaba desde la apacible mañanita de España. Seis años o seis horas de diferencia entre mi amigo escritor y yo.

Se oía jocoso, casi feliz. Después de décadas de parálisis por culpa de la política más pedestre, había ganado su primer concurso literario. Y no uno cualquiera. El Hucha de Oro. Euros, muchos euros en sus bolsillos rotos de librero ambulante. Con oxiuros y piojos, pero con el cerebro incandescente. Indecente.

JAAD cantaba boleros en la bocinilla de mi auricular. Hacía remix con temas de Habana Abierta: fuimos amigos de Orlando, qué tremenda gozadera...

Citaba frases enteras de su cuento ganador. El inicio era al parecer lo máximo: Tenía un culo de sesenta y unas tetas de veinte, pero no llegaba ni a los quince años...

JAAD sería libre ahora. Por fin.

La falta de dinero lo ahogaba desde pequeño. Él mismo era un personaje arruinado de JAAD. O de Pedro Juan Gutiérrez. O de Charles Bukowsky. O de Lino Novás Calvo. O de Roberto Arlt. Un tipo trágico. Siempre agónico entre el suicidio y el semen y el próximo dolor de muelas.

JAAD colgó entre sus propios aplausos y mi felicitación.

Yo amaba a ese hombre, pero ya era demasiado tarde para todo. Para todos.

Púdrete en tu Europa de éxitos y de putas japonesas turisteando con flashes en los museos de Valencia sin salir del todo de la adolescencia. Ten sexo zen en posición de loto bajo sus vulvitas hentai. Vomita dentro de las vaginas del Primer Mundo todo tu odio subnacional. Folla con tu polla de albricias que ya pronto no sabrá escribir ni singa con tu pinga, cojones. Descansa en pus.

JAAD, el idiota de la familia. JAAD, el genio pornógrafo de mi generación. Coito ergo sum. Todo lo que tocaba se convertía en horror. En Hucha de Horror.

Te deseo ahora una historia kitsch de Kim Ki Duk. Te deseo una muerte rizomática. Te deseo todo lo que te depare molecularmente el porvenir.

Adiós, JAAD.

Estuve mucho rato escuchando la estática de un teléfono descolgado en La Habana, primer y único territorio libre de América.

Afuera se oían los cláxones madrugadores de la avenida Porvenir. De vez en cuando un tren en el Crucero de Luyanó. De cuando en vez un barco a la deriva en el aceite del puerto.

Me enredé el cable helicoidal en el cuello.

Sólo entonces colgué.

3 comentarios:

Colectivo corrientes dijo...

Con las mismas 6 horas, y casi 6 años, dónde quedó el 2006 WAR U2 en los oidos de quién hizo su revolución particular, sigue en la brecha libre, espuma entra y sale por boca de quien las manos anteriores a los dedos.
Cabeza alicluécano, ya quemaste los rollos de película, compraste memorias digitales 0001111000111000111000111110000111000011001111111111000000001111111000código binario.

Omar dijo...

Faltaba el buen JAAD, el ex-critor iluminado que prepara frituras de pan al vapor y le arrancaría sonrisas cómplices al mismísmo Bukowsky.

Saludos, brother.

Gordiano Lupi dijo...

Hoy a la 5 de la tarde estaré a la radio italiana para hablar de Coco y de la falta de libertad en cuba... hasta pronto!

gordiano lupi
www.infol.it/lupi