sábado, 8 de enero de 2011

YOANI SANCHEZ SPEEDY SPEECH

Buenas tardes a todos:

Al embajador holandés, que ha prestado tan atentamente su casa para
esta ceremonia, a los miembros de la Fundación Príncipe Claus que han
organizado la entrega de este premio, al cuerpo diplomático, a mis
familiares, mis amigos, a los bloggers aquí presentes y también a los
lectores, comentaristas y traductores de mi blog que están atentos a
este momento desde el ciberespacio. Un especial saludo a los otros
premiados en la edición de 2010 de este importante galardón. En fin, a
todos, les agradezco el acompañarme física, virtual o espiritualmente
en esta jornada.

Las palabras que diré ante ustedes esta tarde están imbuidas —en
parte— de esas experiencias que he vivido en los últimos tres años,
desde aquel abril de 2007 en que comencé a escribir mi blog Generación
Y. Podría dedicar largos minutos de esta alocución a hacer hincapié en
las escenas que componen lo que yo llamo “mi ruta del dolor”; ese
sendero tortuoso que he recorrido por el hecho de comportarme
libremente en un país lleno de máscaras. También podría reducirme a la
narración lastimera de la estigmatización, la vigilancia constante, la
presión sobre mi familia, la satanización en mi comunidad, las
citaciones policiales y hasta el ataque físico. Sin embargo, no voy a
centrarme en esos obstáculos, sino en la otra ruta, la de la
gratificación, la de la realización personal y los proyectos futuros.
Esa parte hermosa del sendero que comienza en cuanto salgo a la calle
y alguien —venciendo el miedo— se me acerca y me dice “te leo”,
“continúa”, “resiste”. Se completa además con la gratificación de que
cada día un número mayor de mis compatriotas busca mis opiniones,
rebate o simpatiza con mis puntos de vista, y también ahora son más lo
que utilizan la herramienta de un blog para expresar en la Cuba
virtual la discrepancia aún penalizada en la Cuba real. Ese camino del
crecimiento profesional y cívico es el que quiero que compartamos
juntos.

El Premio Príncipe Claus es un galardón que mira hacia adelante, un
estímulo que invita a realizar sueños y a plantearse metas más
elevadas. Este 2011 puede ser el escenario para concretar algunos
retos periodísticos con los que fantaseo hace un buen rato. Nuestra
Isla está urgida de argumentos, de polémicas e informaciones. No
podemos quedarnos sólo en la denuncia de la intolerancia, en la
descripción de lo que no funciona o con el dedo señalando hacia lo que
no nos gusta. Es tiempo ya de empezar a cambiar. Para los que nos
negamos a que otro ciclo de crispación y desconfianza se cierna sobre
nosotros, es también el momento de hacer algo, aunque sea pequeño. Me
gusta trabajar con la escritura, la noticia, el texto y siento que mi
lugar está justamente en los kilobytes, las páginas de los periódicos,
el mouse y el teclado. Lo cual no significa que vaya a encerrarme en
la torre de marfil de la escritura, sino todo lo contrario. El verbo
no tiene que comportarse siempre como una barricada o como un adoquín
lanzado; afortunadamente la palabra logra convertirse también en un
bálsamo muy eficiente sobre una nación acongojada. Creo en la medicina
de la libertad informativa, de la imperfecta democracia que algún día
los cubanos lograremos poner en práctica en nuestro país. Soy una
soñadora, ya lo sé, pero todos ustedes que están aquí también lo son…
y no somos los únicos.

Este año el monopolio estatal sobre la información verá como le surgen
algunas nuevas grietas. Cualquier blogger de provincia, armado apenas
con su teléfono móvil, podrá poner en jaque a los periódicos
oficiales, podrá transmitir directamente hacia la Web sus textos,
fotos, audios y videos. Me gusta decir, mitad en broma y mitad en
serio, que si los cubanos supimos inventar el picadillo de carne sin
carne, allá en los años más duros del Período Especial —cuando lo
hacíamos con cáscara de plátano— ahora estamos inventando la Internet
sin Internet. Desde esos pequeños artilugios celulares, hemos
aprendido a completar el espectro informativo que sale de esta Isla.

Me siento también misionera del credo de difundir por todo el
territorio nacional esos conocimientos y herramientas que nos harán
libres. Porque cada uno de nosotros podemos llegar a ser nuestra
propia agencia de prensa, sin patrones ni censores. A eso he dedicado
también los últimos meses, con la magnífica experiencia de una
academia donde se graduaron 27 estudiantes y cinco profesores, de los
talleres, las conferencias temáticas y la asesoría a los que recién
abren un nuevo espacio web. En los próximos meses pienso extender
también el alcance de estos cursos. El virus blogger terminará por
contagiar a miles de cubanos.

El sueño más difícil —y por eso también el más recurrente— es la
creación de un nuevo medio de prensa. Muchos de los que están hoy aquí
presentes son, aún sin saberlo, los futuros redactores, fotógrafos y
corresponsales de ese periódico. Sin ustedes no será posible. Sin el
talento y la energía que pueden insuflarle a las páginas de ese
proyectado espacio informativo, todo se quedaría en la ensoñación de
una pequeña blogger. De manera que estas breves palabras también son
para decirles: ayúdenme, acompáñenme en la impredecible aventura de
empoderarnos como ciudadanos, de comportarnos libremente en un país
lleno de miedos, pero háganlo sin perder en el camino esas diferencias
que alimentan nuestra pluralidad y evitan el conocido error de la
unanimidad. Hay espacio para todos en este proyecto. Es más, sin
ustedes no podría lograrlo.

Muchas gracias,

Yoani Sánchez
La Habana, 7 de enero de 2011

3 comentarios:

Mickey dijo...

Yoani rocks!!! Todos ustedes también Orlando. ¡Viva la blogosFREEra!!!

Puta Armienne dijo...

Brillante.

Josan Caballero dijo...

Felicidades, tanto para Yoani, como para Orlando Luis Pardo, a quien invito a pasar por mi blog www.josancaballero.wordpress.com o por facebook, para que recoja sendos Premios Sunshine Awards 2010, a partir del que me entregaron en Alcal[a de Henares, que he transmitido a ti, por varios meritos y expresividades. Ya Mickey, me gusta ese de la BlogosFREEra, pero podria ser tambien, la BlogosFiera, saludos y abrazos, Josan Caballero.