domingo, 22 de mayo de 2011

MIAU MIAU LA MUERTE



Murió, por fin, sin nombre, el pobre gatito en blanco y negro de alto contraste. Murió de hambre y frío a pesar de todo lo que lo cobijamos en tela y toda la leche tibia que goteamos en su boquita de fresa. Murió solo, entre nosotros. Separado de su madre por la mano mezquina de un vecino de pocas luces de Buenavista, en La Habana. Lo echaron antier en el portal de esta casa, tan pequeño (¿costaba tanto esperar un par de semanas?). Lo pusieron como una promesa en esta casa "contrarrevolucionaria" donde aún hay piedad de los animales. De esta casa donde acaso se emplean los "dólares del Imperialismo y la CIA" y otras invenciones imbéciles de nuestra patria para comprar leche evaporada en moneda dura, y dedicar horas y horas a salvar una vida maullante que a nadie más en Cuba en medio de la Crisis General del Socialismo (CGS) le importa salvar.

Qué les va a importar. Si viven día a día para matar o hacerse matar, justo como en el ejército o la cárcel: lógicas preferidas del Estado Total.

Justo esta semana los peritos de la policía política acorralaron a otro director de la televisión cubana (otro Caso Padilla apenas unos meses después del Expediente Piard), y lo sentaron sin explicaciones en la sala de edición del ICRT para que borrase, capítulo por capítulo, mi crédito como foto-fija de la telenovela de turno en esta Isla de la Iniquidad (los aterra el tetragrámaton de OLPL). Justo esta semana, también, varios trámites personales me fueron interferidos por un operativo en tiempo real que escucha en mi teléfono celular (+53)-53340187, sin que la compañía cautiva CUBACEL se dé por enterada al respecto (a ellos les basta con cobrar los dólares que el "enemigo" me envía gracias a nuestro filocapitalista sistema de recargas digitales a través de ezetop.com).

Qué se van a dar por enterados. Si seguro que la mayoría de las operadoras y directivos ya están terminando sus trámites para hacerse españoles y huir cuanto antes a la Plaza del Sol, para protestar en paz contra el establishment mierdero de Europa y olvidar lo cómplicemente censores que fueron con sus compatriotas dejados atrás.

Gatito murió, por fin (yo lo sabía: con días de nacidos nunca sobreviven) y no es el primero que se me muere. Ni el primero que debo sacrificar para no verlos sufrir entre los estertores del hambre o de una golpiza o intoxicación no accidental. Gatito dejó de moverse, de madrugada, culpándome a mí por toda mi especie con cada retorcijón en mis manos, quejándose a nadie cada vez que lo obligué por gusto a abrir la boca y tragar.

Decidí enterrarlo en la mañanita anónima de este domingo anodino de mayo. Día de los Nadies.

Le puse tierra roja. Piedras del mar. Y una postal robada. Le hablé un poquito antes de alejarme.

Todavía tengo cosas que hacer por él. Por otros como él, felinos o humanos. Seres convertidos en ceros por la apatía pedestre de mi país o planeta.

Mi cielo, no existe el cielo. Te guardo mucho más cerca que esa palabra podrida. Desde mi ventana te veo.

Gatito, adiós (ya lo he escrito así mismo antes en este cementerio de blogspot).

3 comentarios:

libertad dijo...

Cuantas verdades,muy tierno este post.

Rolando Pulido dijo...

Lo siento mucho hermano.
Hay muchas cosas que hacer, count me in.

evecoco dijo...

Veroco, porq la envidia?
Cada personaje haciendo el ridiculo, ni siquiera empanna la idea q aca se escribe, asi q puedes dejar a un lado tu autocritica y utilizarla mejor en los blogs bufones q hay por ahi...