viernes, 11 de marzo de 2011

MANÍAS DE NO MENCIONAR A LA MENCHÚ


SE ÑAMABA RIGOBERTA MENCHÚ

Orlando Luis Pardo Lazo

Se llama Rigoberta Menchú. Y, con su voz de pajarito precolombino, hizo estragos en la recién clausurada Feria Internacional del Libro de La Habana.

Rigoberta Menchú quería tratamiento de suite presidencial en el Hotel Habana Libre donde la alojaron. Tratamiento no sólo de Premio o Plagio Nobel de la Paz, sino tratamiento de Obama. Rigobarack Menchú. Y, como tal, exigió más plazas para su séquito no invitado, desequilibrando los nervios burocratizados y, por supuesto, el presupuesto en moneda dura de los organizadores de la Feria 2011 cubana.

Entonces le enseñaron su libro. El libro que justificaba su viaje a la patria de Martí. Y a nuestra anciane terrible no le gustó para nada el objeto, a pesar de tratarse de eso que en el campo literárido cubano se conoce como una edición de lujo.

Las fotos de los inditos no eran democráticamente representativas de todas las etnias y etcéteras multiculturales. Y por esto sus enemigos la acusarían seguro de menchuvinismo. Además, el membrete de la colección a nombre del ALBA comprometía políticamente su neutralidad post-noruega. Y así ella perdería credibilidad como mediadora del Buen Salvaje de cara a la civili$ta y culpable Europa. De suerte que su libro cubano no tenía autorización para circular. ¡Y a correr, comunistas de Perico…! Habría que hacerlo pulpa. Pero, por favor, Miss Menchú pedía que le regalaran unos cuantos cientos de ejemplares como trofeo de su arrogancia burguesona de izquierdas.

Casa de las Américas la invitó a tararear sus trinos a la diestra siniestra de Roberto Fernández Retamar. La prensa presa cubana se hizo una vez más la tonta (de tanto hacerse, hace mucho rato que lo es). Y el presentador Modesto Milanés se quedó como la Novia Nueva de Nuestra América, con discurso pero sin obra que cacarear a todo bombo y platillo.

Me pregunto por qué este desplante grosero no fue noticia en la internet o al menos en la inter-nos. Por qué la homogeneidad narrativa que torna tan tediosa nuestra vidita subnacional. Por qué Randy Alonso y sus chasquis de respuesta rápida, por ejemplo, no convocaron de urgencia una Menchú Redonda Internacional en la TVC o en TeleSur. Por qué seguimos sufragando a fraudes faranduleros como el de esta gran dama tan populista-vuh. Por qué el secretismo y la mierda barrida bajo la alfombra obrera. Y también me pregunto por qué siempre la primicia me toca precisamente a mí.