jueves, 24 de marzo de 2011

Recargas instantáneas 2X de celulares en Cuba...!

www.ezetop.com es el sitio de la internet más fiable para recargar
móviles en Cuba de manera instantánea y confidencial a los efectos de
esta Isla aislada. Ahora hay una promoción de doble recarga...!!!
Gracias a tod@s l@s web-amig@s que han ayudado así a mi (+53) 53340187
a twittear en vivo y en directo desde La Habanada, mon amour... Un
día, después de la ciberguerra, si después de la ciberguerra quedan
días, se los devuelvo en un café frente al Malecón.cu

VOCES 7 VOCEABLE YA EN ABRIL...!

Voces 7 reloaded se lanza a su segundo semestre de vida...

miércoles, 23 de marzo de 2011

CIUDAD DE CIEGOS STARRING OLPL AGAIN...!

Entre la Yumofobia y la Filiageneración-Y...

eduardodelllano.wordpress.com/2011/03/23/internarse-en-in...

Insolencias instintivas...

idl-reporteros.pe/2011/03/21/el-insolente-oficio-de-ser-u...

WEBDITORIAL

Es hermoso sentarse frente al televisor y contemplar el fin de la Revolución. "Las Razones de Cuba", le llaman de lunes en lunes a este material a todas luces anónimo. Mi blog, que salió por primera vez antier en la pequeña pantalla, también se llama Lunes. Lunes de Post-Revolución. Un título un tin obsoleto. Ya la Revolución ni siquiera es post-nada.

Pena debiera darle al Estado cubano no tener un programa televisado de blogs y de pronto sacar este ataquito de histeria para un pueblo analfabeto en términos de internet. Un pueblo hipócrita que se aterra con la musiquita con que los editores políticos anuncian la inminente llegada de la policía. Un pueblo trapichero que no es partícipe de ningún partido pero que sigue aplaudiendo por inercia. Un pueblo que ya se va, que no entiende ni pí ni papa, pero que traga y acata mientras trata de conseguir una visa cualquiera hacia una libertad imaginada por más que se sabe imposible. Un pueblo de Ubietas ubicuos. Un pueblo que aspira a pasar por estúpido para que no lo fichen y le hagan la vida un yogur.

Hay mucho de yogur en la blogosfera libre cubana. Nuestro yogur que es de píxeles amargos pero es nuestro yogur. Ese yogur que sabe a sustancia mágica, redentora, retadora. Un yogur, por cierto, que comienza con Y.

Un gobierno que excluye a todos y para el bien de todos es algo inconcebiblemente grosero. De hecho, es inverosímil. Por eso permanezco en Cuba, incluso parapléjico. Porque no me creo ni una sola de sus leyes e instituciones efímeras. Porque la Revolución sigue siendo perfectamente respirable al ser sólo de gas. Porque me he enviciado con la noción de nuestra nación en debacle. Porque quiero asistir al parto asesino del colofón, coda de notas aceleradas y a la vez muertas. Porque es maravilloso paladear la misma lengua y no poder en absoluto comunicarnos entre cubanos. Porque soy un suicida virtual, qué pinga. Porque las palabras se me dan y no las coacciona ni el pánico de mi madre rezando para que yo enmudezca con tal de que no vaya a prisión.

Es sobrecogedor ser Orlando Luis, se los puedo asegurar. El escritor odiado, envidiado, vilipendiado por la presidencia de la UNEAC (que no se atreve todavía a expulsarme) y que le da urticaria diabética al Ministro de Cultura (que censuró sólo por mí el documental de homenaje al Centenario de José Lezama Lima, para humillación de su director Tomás Piard).

Una vez incluso soñé que yo era Lagarde. Me lavaba la cara ante el espejo del baño y sin causa aparente rompía a llorar, como Raúl Castro cuando el fusilamiento del General Ochoa, quién recuerda si el siglo pasado o en 1789. Yo fofo, ganando dólares y un celular a nombre del MININT. Yo casado, cansado, lavándome la cara con un jabón que olía como a flor de muerto. Con la luz dejándome ciego hasta hacerme despertar con el corazón ahogándose a mitad de garganta. Argh.

Otra vez discutí con mi madre septuagenaria. La hubiera querido matar. Mi madre mediocre, en retirada, dando alaridos de alarma, repitiendo la mierda maternalista de los mass-media revolucionarios. Luego me hubiera querido morir yo. Pero eso fue hace mucho. La abracé. La cogí por los hombros. La sacudí como si fuera mi hija, la hija que nunca voy a tener y que recupero en cada una de mis mujeres. Le dije: "¿Qué estamos haciendo? ¿Tú no eres católica, tú no crees en el Papa polaco que vino a la Plaza? ¡No tengas miedo entonces, cojones! ¡Eso es lo que todos en Cuba quieren de ti, aterrarte, atornillarte la vida al bigote bárbaro de quien lee órdenes militares en el noticiero, ponerte a tomar pastillas al por mayor, como cuando los sabuesos singaos de Iroel Sánchez te llamaron casi cien veces un fin de semana de febrero de 2009, para insultarte y amenazarse con que si yo presentaba mi libro de cuentos censurado Boring Home en la Feria de la Cabaña allí mismo me iban a despingar!"

Es difícil ser un ángel y tener un toque de diablo en los genes. Delirio, deleite, delito. Ser víctima y agentón. Estar en la piel de todos y todas al mismo tiempo y en el mismo lugar. Ser Fidel, ser Zapata Tamayo. Camaján, cadáver. Ser un pájaro sin paz en las venas. Dar la cara, dar el culo. Poner la otra mejilla y ser sin embargo el primero en propinarles un bofetón. Explotar de sangre y semen desde el piso más alto de un hospital de obreros. Rociar la atmósfera con mis grumos de grumete canalla y conmiserativo. Porque estoy seguro de que sólo yo tengo piedad de Cuba, por eso sólo yo la puedo desarmar en palabras sin que se me pierda ni uno sólo de sus tornillos tiránicos. Sólo sólo sólo, repetir es un placer perverso de los regímenes clausurados. A veces pienso si no seré yo el hijo apócrifo de Reinaldo Arenas. Ámenme, por favor, les puedo asegurar que el final de mi tragedia nos sorprenderá a todos por igual.

Es precioso sentarse frente al televisor y conocer por primera vez en años a Elaine Díaz sin hacerle daño, sin que la acusen por jugar a mi amiga en la red o por no considerarme a priori un apestado. Sin que la boten del trabajo si se negara a que una vieja entrevista suya con la Inteligencia fuera manipulada ahora en "Las Razones de Cuba", según le llaman de lunes en lunes a este material a todas luces anónimo, como anónima es la justicia cubana. Ya no la firma nadie, es residual.

Estoy viendo la barbarie pasar, como barcos varados en la bahía de La Habana. Estoy en perfecto estado de descomposición. Sigo a salvo, gracias. Fluyo, floto. Sospecho que ya va siendo la hora de ser inmortal.

Voy hasta el Frigidaire, sonda del pasado a prueba de comunismos que los yanquis dejaron abandonada a crédito en mi comedor. Lo abro. Enfría como al inicio, como antes del inicio. Saco por supuesto un botellón de yogur contrabandeado en el mercado negro. Yogur con Y, pésele a quien le pese. Me lo empino. Gluglú. Ritmo hesigástrico, podemos recomenzar...