jueves, 28 de abril de 2011

La 4ta parte de la mesa....

PRONTO "RAZONES CIUDADANAS (4)" SOBRE PERIODISMO INDEPENDIENTE EN CUBA...!

BYE, BROTHERS...


ADIÓS, AMÉRICA

Orlando Luis Pardo Lazo

Queridos amigos de Cuba y el mundo, en cualquier orden:

Estoy un tin cansado. El clima de este país se me hace horrendo desde mayo hasta septiembre, y no me dan deseos ni de salir a la calle.

La luz vertical lo calcina y encochina todo, haciendo inútil cualquier intento de una foto con matices.

La gente se embrutece y afea más. Hasta hacer el amor es una molestia. Conversar entre cubanos con este calor es una utopía.

Los Estados Unidos de América han sido para mí una gran ilusión desde muy pequeño, allá por los años 70´s en la Cuba del siglo y milenio pasado. Una vez, muy joven, pedí visa para un evento científico y me la negaron. Ahora volví a pedirla como escritor y tengo una válida por 6 meses en mi pasaporte personal.

Invitado por carta a un evento de Americas Society en New York, pensé que con eso bastaba. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) ahora sólo debía tramitar mi Permiso de Salida y punto final. Pero resulta que ellos no tramitan pasaportes visados. Quieren hacerlo todo desde cero con sus propias manos. O al menos eso me explicaron en el Departamento de Relaciones Internacionales. Me da igual si es cierto o no (supongo sea una media verdad, como todo en estos medios restos de Revolución). El pasaporte. El permiso. La visa. En ese orden ha de ser y sanseacabó.

Es un absurdo aparente, pero lo cierto es que visar mi pasaporte le quita validez de cara a la UNEAC. No me salva ni el médico chino. Ahora debo inventarme una carta de invitación personal que alguien me mande de USA para intentar pedirle permiso directamente al MININT, pues la UNEAC se desentiende del asunto. No me representa más. Todo esto, para colmo, ya casi en pleno verano.

Lo siento. Estoy exhausto con este dale pa´trás y dale pa´lante. Viajar es peor que una enfermedad venérea. Esperaré el invierno. Me iré seguramente más lejos. Donde nadie me pueda reconocer. Cuba corroe.

No reclamo nada para mí. El error fue mío al volverle a ver la carota descarada a la institución.

He perdido el humor. Espero sea un efecto temporal. Bloguear embota. Todo a mi alrededor es cautela y falacia. Todo es desesperación y enemistad. Estoy triste y no pretendo ocultarlo. Pero sobreviviré en medio de la mediocridad (de hecho, en el límite). A desamores peores he sobrevivido en los años cero. Y, por si acaso lo dudan, nunca me callaré. Si lo hago a ratos es porque la garganta ya me duele ante tanta indolencia y tanta falta de solidaridad.

Cuba está al borde de un cataclismo, para bien. Ya lo verán. Pero antes será la barbarie absolutista, para mal, eso es lo que cocina ahora mismo desde el Buró Político hasta el cíber-café de la UNEAC, ya lo verán también. Y no es nada entretenido patalear en solitario en los intestinos de este esperpento de post-país.

En la medida que pueda, los ayudaré a seguir leyendo y viendo, a través de mí, las palabras y los píxeles que se descomponen en el espectro de nuestra irrealidad nacional. Sólo les pido paciencia en días como estos, en los que la sensación de haber hecho el ridículo es atroz.

Antes de rematar, aprovecho para confesar que no creo en ninguna literatura. Ya no leo. Soy un analfabeto funcional a la vez que una máquina imparable de visiones e ideas que van del delirio a la idiotez. Si me quieren expulsar de la Asociación de Escritores, ahí tienen un excelente motivo.

Queridos amigos del mundo y Cuba, en cualquier orden: nunca les digo adiós, sólo déjenme solo un par de minutos.

Ya vuelvo, se los prometo. Por favor, si pueden, no se olviden de mí.

martes, 26 de abril de 2011

¡HAY UNA SALIDA...!




¿HAY UNA SALIDA?

Orlando Luis Pardo Lazo

Mi novia tuvo un extraño sueño. Soñó con gente que nunca ha visto. Soñó con Rolando Pulido, en Nueva York, adolescente, casi impúber, y de piel de pera finísima, acabado de exiliarse por el Mariel, pero en pleno 2011, el pelo largo y lacio como de chino de película porno súper-star. Y soñó en el mismo sueño con Nancy Morejón, poeta guerrera de puentes apuntalados y raras sonoridades de barrio mitad universitario y mitad marginal (Cuba como collage coloquial).

Yo estaba en un juicio. Un juicio donde se decidía si salía o no de La Habana a New York. Porque un poco es eso toda la parafernalia protopolítica de trámites para obtener en Cuba la “carta blanca” o de “liberación”.

Nancy, que en la vida real y sin conocerme en persona se ha dejado engañar con pruebas falsas de mí, estaba de mi parte. Había un auditorio enorme y al otro lado de los cristales se veía una ciudad futurista (New Yorkabana tal vez), y ella sólo me pedía que no dijera cosas de más (como esta columna, supongo), que sólo si me quedaba callado ante los ataques de abogados y fiscales, sólo si no seguía calentando la atmósfera con mis ideas puestas en voz alta, sólo así ella me podría ayudar. Ayudar era darme el permiso para salir de Cuba, firmar la Carta de Invitación de Americas Society que la semana pasada le dejé en su buró de la UNEAC. Como si no bastara con mi pasaporte de ciudadano con una rotunda Visa Made In USA.

Rolando Pulido se reía, es lo que recuerda mi novia, y hasta tomaba algo seguramente alcohólico en plena sesión judicial, sin que nadie lo regañara por eso. Era una suerte de elfo más allá del bien y del mal y, por la descripción que me hace mi novia, es obvio que se enamoró un poco de aquella visión. Sospecho que Rolando Pulido en ese sueño era la encarnación pura de la libertad.

Mi novia se despertó muy triste hoy. Me lo contó todo de un tirón (y si hay algo más pues me lo invento sin traicionar el espíritu de su sueño). Me dio que ese sueño más bien optimista era una pésima señal. Y yo le creí. El horno no está para viajecitos. Pero la UNEAC y Nancy Morejón, en tanto presidenta de la Sección de Escritores a la cual pertenezco desde noviembre de 2002 (aunque ni ella misma se lo imaginase), tienen ahora una responsabilidad moral e institucional en sus gavetas. Están obligados a tramitar, pues 1) ya han aprobado antes los papeles con destino a New York de los poetas cubanos Reina María Rodríguez y Juan Carlos Flores (o sea, no hay problemas políticos con los organizadores de USA), y 2) la directora de Relaciones Internacionales me explicó en lujo de detalles que, con la Visa USA en mi pasaporte privado (no oficial), los trámites son un papeleo muy menor de ida y vuelta desde la UNEAC hasta Inmigración del MININT (dos instituciones que quedan muy cerquita entre sí: en la misma calle 17 de El Vedado, quiero decir).

Luego, en la calzada más bien deforme de Jesús del Monte, hoy 10 de Octubre, un abuelito nos regaló uno de esos panfletos cristianos que te recuerdan que tu muerte puede ser justo hoy y que aún no hemos hecho suficiente bien a nuestro alrededor. El título del papelito puede leerse en la foto de este post: ¡Hay una salida! Y yo le dije a mi novia bajo el sol asesino de las tres de la tarde en Cuba: “Este es el antídoto que faltaba para neutralizar tu sueño. Mañana paso con mi mejor cara de compañero por la UNEAC. Coño, creo que ahora sí que me voy de conga literaria para New York…!”

Y mi novia rompió a llorar entre los almendrones americanos de más de medio siglo atrás. No supe si de alegría o lástima por ella o por mí. Todavía ahora lo ignoro. Tal vez escriba esto para que me ayuden, por favor, a averiguarlo. Tú, y tú, y tú, por supuesto. Y cualquiera que se lea esta carta sin sobre: incluidos, como miembros de honor salidos de las neuronas de una muchacha cubana, Rolando Pulido y Nancy Morejón.

Gracias.