sábado, 17 de septiembre de 2011

IN GAY WE TRUST


¿LOS MARICONES TAMBIÉN VAN AL CIELO?

Orlando Luis Pardo Lazo

Si caes preso y te da un paro respiratorio agudo, la culpa irremediablemente es del que te encarceló. Nadie muere en prisión por azar. La atención médica entre rejas es una burla (error: en la calle es un burla, entre rejas en absoluto no es). La cárcel como concepto contemporáneo es siempre un asesinato. De la libertad. De la mente del individuo. De su cuerpo.

Nelson Linares García, de 34 años locales, pagó bien cara su putería en noche de Caridad. El 8 de septiembre último fue su cadalso a ras de la mugre mortecina del Parque de la Fraternidad (horrendo meandro que debiera ser sustituido por un rascacielos de vidrio como primer paso de la Transición). Nelsito, travesti habanero de enredos eróticos con la policía y la delincuencia, estalló a solas en un calabozo. O eso dicen. Porque, ni ofreciendo una recompensa al estilo de un Western obtendría nadie en el mundo ahora un testigo de lo que le pasó.

Se murió el maricón. Punto y aparte. Tierra le dieron y coronitas de organizaciones independientes de oposición. Trabajaba como fregona de pisos en cafeterías, Nelsito. Es lógico que el glamoroso CENESEX, con todo su poder cortapingas incluso a nivel parlamentario, no se diera por aludido en el caso tan común de un mamarracho disfrazado.

Era lindo Nelsito. En su cajón de la hedionda funeraria Bernardo Abreu (hedor de flores apachurradas) brillaba como la novia que acaso tuvo la reciente ilusión de ser. No todos podemos ser Wendy Súperstar en esta fábula de niños llamada Revolución. Hacer el culo en plena calle te descojona desde las hemorroides hasta el corazón. El semen rentado es veneno de virus y violencia. La voz se raja por los insomnios y las bronquitas a diario. La tristeza te traqueotomiza cualquier posible sonrisa de conocer a alguien que se deje querer. Hace rato que en este país es muy peligroso decir: me muero por ti... La cruda estadística revela que muchas veces se cumple a rajatablas la profecía.

A Nelson Linares García le abortaron en una estación policial sus próximos 34 años cubanos de lucha culipandea en CUCs. Nunca fue del todo un profesional. Hasta los yumas en esta Isla no son más que unos zarrapastraos (a otros, como a Alan Gross, los arrastran a la cañona para que confiesen su culpa o su cómplice candor). En lugar de cojín luctuoso, le pusieron un rifle de ron y una cajetilla de cigarros dentro del ataúd. Parte el alma, primos. Qué impotencia, qué desolación, qué rutinaria ya la muerte anónima a manos de la autoridad.

Nadie retrata en Cuba a los muertos. De Nelsito sí conservamos una última foto. Parece vivo. Quizás estuviera un poco cansado. La belleza escasea a nuestro alrededor. El carácter campechano nos camufla ante el coro comemierda de compatriotas, pero lo cierto es que deshabitar las ruinas reumáticas del siglo XXI en La Habana tiene un efecto devastador. Corroe los órganos. Coagula la sangre. Pudre la respiración. Va y los peritos forenses de la Policía Nacional Revolucionaria tenían por una vez la razón.

Un beso en tu frente de hielo, princesita póstuma de nuestra política pedestre.

viernes, 16 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

MIRADAS DEL FIN DE SEMANA





PENTÁLOGO CON EL HIJO DEL PASTOR

PENTÁLOGO CON EL HIJO DEL PASTOR

Orlando Luis Pardo Lazo

Acabo de hablar 25 minutos por teléfono (+53-52501404) con William Herrera Pereira, el hijo mayor del Pastor Braulio Herrera Tito, recluido a voluntad junto a él con decenas de personas en la Iglesia La Fuente Viva, de Infanta entre Santa Marta y Manglar.

Sonaba calmo y confiado, también bastante informado del caos mediático y manipulador afuera de ese templo cincuentenario. Ha hablado con múltiples órganos de prensa acaso exclusivamente internacional. Su voz es grave y de pronunciación impecable, una dicción al dedillo. Cumplen horarios en diferentes áreas del santuario: almuerzos en el sótano, salidas a la terraza, revelaciones y prédicas, dormir temprano por los infantes, etc.

Poseen todo lo necesario para sobrevivir con comodidad y, ante cualquier urgencia, están en contacto con las autoridades estatales para solicitar ayuda expedita. Al menos dos visitas gubernamentales han entrado al templo y se ha constatado que todo procede en normalidad. Hubo chequeos médicos, en especial a menores y embarazadas, en un clima de cooperación y no de beligerancia oficial (a pesar del aparatoso despliegue militar y los roces políticos previos con ciertas tendencias locales dentro de la denominación Asamblea de Dios).

Silencio desde ya mis opiniones, que han sido incontables y encontradas en Twitter y en este blog. Estoy un tanto conmocionado, pero así mismo tecleo. Acaso sea un conato de avivamiento mental en mí. Le prometí darle voz a su mensaje espiritual, traducirlo al mundo en la medida en que fuera capaz de no traicionar su sentido con uno u otro estilo. Sólo eso haré por el momento (no es en absoluto una transcripción, pues no grabé nada: apenas tome notas al vuelo mientras dejaba que su palabra se untara en mí, en un devenir William Herrera Pereira tal como me pidió que hiciera público por él su legado). Más allá de todo lo posteado antes por mí, me deseó que Dios me ayudara en este nuevo designio si era uno de reconciliación y paz (nunca me preguntó mis creencias).

1. El retiro no tiene nada que ver con la denominación eclesial Asamblea de Dios. De hecho, no tiene nada que ver con ninguna otra vieja ni nueva denominación. Ellos no son ninguna denominación, vocablo rebasado. Nombrar es Separarse, incluso etimológicamente en los vocablos que emplea la Biblia. Ellos no quieren más separación terrena entre cultos y sectas. Hay un Dios. Un mundo. Un Jesús. Un evangelio. Una doctrina. Una Iglesia. La única Iglesia en el mundo que Jesús fundó a nombre de Dios. Ellos se han dado cuenta de esta verdad unívoca y la están verificando en carne y alma durante el retiro. Necesitan paz.

2. Más que de un retiro ritual, se trata de una estricta obediencia a Dios: al respecto no tienen otra alternativa que permanecer allí dentro para complacer la voluntad de su Creador, no la de ningún hombre mortal. No se creen émulos de Dios en La Tierra, pero sí suscriben la Doctrina de la Perfección Cristiana, porque asumen que está sustentada en la Biblia. Tal perfección ningún hombre podría alcanzarla por sí mismo, aislado del prójimo. De ahí la reunión de elegidos que, de no acatar ese deseo divino, sí caerían entonces en insubordinación religiosa. Como es un tiempo de iluminación gloriosa, con testimonios impactantes de revelaciones y con eventos de gozo precioso revelados por Dios (un Dios vivo y no de papel), simplemente no hay límites para esta reclusión pacífica y trascendental. Será durante el tiempo que Dios ordene, por el momento ignorado por el pastor y sus fieles. No depende de nadie más, mucho menos del Pastor Braulio Herrera Tito o de él. Sin límites, llegado el caso. Pero el fin del mundo no será en absoluto ahora (aunque se acumulan las señales premonitorias nefastas), pues hay muchos cumplimientos bíblicos previos que aún no se verifican sobre La Tierra. Nada de catastrofismo como ingenuidad alarmista.

3. Para lograr ese diálogo divino íntimo es muy importante la reclusión entre semejantes píos, no contaminarse del mundo inmundo, si bien no pretenden separarse elitistamente de la realidad. Se trata de un período, de una etapa, pero sin cotas tangibles de tiempo, hasta tanto no se reciba el mandamiento de Dios de cesar o tomar la próxima determinación como comunidad en purificación. Desean vivir dentro del mundo, pero con una vida diferente a la de las masas (una vida sin la muerte en que mora la mayoría), una vida sin tacha que el propio Dios funda en su pueblo, una existencia agradable a Dios: de hecho, una vida convocada por Dios para ser compartida entre los hermanos en santidad. Después, si Dios tiene otro plan, ellos igual esperan por su revelación y cumplimiento. En este sentido, no hay garantías de lo que vendrá.

4. El gobierno cubano ("nuestro gobierno", pronunció una vez) los ha ayudado en el sentido de evitar altercados como los que sucedieron al inicio con la población, sobre todo con familiares que sin demasiada decencia intentaron interferir con el designio divino que recae sobre esta comunidad. Esas agresiones, como los rumores falsos propagados a ciegas desde los poderes oscuros de la sociedad, también son parte de un plan mundial de Dios, que pasa por Cuba y en específico incluye a ese templo, ahora y aquí: para ser faro del universo, primero es lógico sufrir esas energías negativas de quienes permanecen en pecado. También es lógico que luzcan como unos locos de cara al resto de los mortales, unos arrestados en su fe contra las condiciones de existencia en el país y el planeta actual. Asumen conscientemente ese precio a pagar. Confían en la voluntad y sabiduría del Dios que se les manifiesta a diario (hay documentación digital de cada momento, así como la hubo durante los dos últimos años, por personas llegadas de provincias recónditas o hasta del extranjero, todos asegurando que Dios preparaba algo definitivo respecto a Cuba). Parece que es ya. Aunque ellos por ahora ignoren como seres humanos cuál será ese mensaje o plan que Dios está anunciando hace bastante.

5. Cada fiel dentro de la iglesia ha estado en comunicación con sus respectivos familiares, si bien no se trata ahora de un culto abierto, dado lo estricto de los horarios en el recogimiento. La familia externa a la fe constituiría en este caso una interrupción. Si entrara alguno en actitud hostil o excesivamente preocupada, sea por azar o irrumpiendo por una vía no invitada, de parte de ellos nunca existirá reacción física ni siquiera verbal contra los intrusos, aunque es cierto que por ahora no son bienvenidos. Se les pide que no se preocupen en absoluto y que se mantengan al tanto de cada detalle gracias a los teléfonos celulares de sus parientes congregados libremente allí (la noche parece ser más propensa para participar de la comunicación exterior).

Publico esto en respeto a todos los seres humanos enclaustrados dentro del cordón policial, cerco de cuatro días ojalá que preventivo y sin necesidad de llegar a ser violentamente invasivo. Darle voz a un cubano en el clima de sordomudos nacional y planetario me parece que ya es bastante.

Nos dimos las gracias y nos despedimos con la promesa de contactarnos por teléfono de nuevo si podíamos ser de ayuda mutua en cualquier otro aspecto. Por favor, si alguien le puede entregar, oral o preferiblemente por escrito o en digital, este texto a William Herrera Pereira, se lo agradeceríamos en principio él y yo.

Así sea.

La Habana, lunes 12 de septiembre 2011, 2:02 pm.

PASTORES POR LA GUERRA


LA BARBARIE DE BRAULIO

Orlando Luis Pardo Lazo

No sé nada de Dios. Sé mucho menos entonces de la Doctrina de la Perfección, aunque literariamente suena magnífica: el Hombre está en condiciones de alcanzar su clímax de belleza, bien y verdad sobre esta misma Tierra, sin necesidad de morir y resucitar (¿qué mejor imitación de Cristo que ser en vida técnicamente indistinguible de él?).

Me cuentan que el Pastor Braulio Herrera Tito (ex-Pastor, pues hace más de un año le retiraron sus credenciales después de muchas quejas, consejos y advertencias de la jerarquía de la iglesia pentecostal Asamblea de Dios) predicaba sin permiso esa disidente Doctrina de la Perfección. También su hijo William Herrera Pereira (tiene cuatro, todos con W) le daba voz desde el púlpito de manera bastante agresiva (me aseguran que es más locuaz que su progenitor).

Desde que Braulio perdió esa licencia mitad divina y mitad burocrática quedó en rebeldía religiosa: es una especie de cuentapropista de la fe eufórica. Y eufónica, porque esta congregación no se mide a la hora nocturna de sonar bien alto la música para resentimiento de todos los vecinos tristes en trance terminal de la primera (y única) Revolución Socialista de América.

Técnicamente, nuestro hombre en la iglesia Fuente de Vida, el cincuentenario templo de Infanta entre Santa Marta y Manglar, no está sujeto a ninguna autoridad nacional. Y eso es algo que revienta a la Seguridad del Estado, supongo que con razón: con Braulio Herrera Tito, como él mismo la ha retado en pleno culto, la policía secreta nunca tendrá paz. "El Juicio de Cuba ya es inminente", les ha mandado a decir a través de los informantes colados en su congregación (informantes realísimos e informantes imaginarios, porque sin delirio este escandaloso retiro no tendría ninguna explicación).

Cuando por fin le cazamos el teléfono celular (+53-52501404) y hubo un chance en el bloqueo de líneas de la avenida Infanta, el primogénito W le declaró a Ignacio Estrada que se trataba sólo de un retiro espiritual, evento rutinario mal interpretado por el poder político y ciertos "indecentes" familiares de fieles. Pero yo creo que nadie en Cuba lee tan bien como ese perverso poder.

Estos hombres y mujeres y adolescentes y niños y bebés y fetos entraron allí por su volátil voluntad para gozar al cabo de una Glorificación, para descontaminarse de los impíos (aunque sea la madre de este o el marido de aquella), para salvarse de cara a la eternidad. Lo del tsunami detectado por Fernando Ravsberg es lo de menos. Tal vez sea un meteorito. O un virus inverosímil (con el HIV no es suficiente, el Señor proveerá nuevos mecanismos moleculares). O dos aviones de Cubana de Aviación contra las torres enanas de la Esquina de Tejas. O un golpe de Estado, sí señor.

Lo importante es que el mundo ha dado suficientes señales sísmicas y sociales de que se va a acabar ipso facto (está tecleado en blanco y negro en la Biblia) y ahora ya se han cerrado las puertas de Dios: la misericordia no alcanza en la Historia para salvar a todos, el Espíritu Santo no mora en cuantos creen creer en él. El Juicio contra esta nación es ya (léase: a orar, a orar, que la Revolución se va a acabar). Menuda perfección doctrinaria. No en balde su expediente en Villa Marista debe ser el duodécuplo de grueso que el mío.

Muchos colegas de la Asamblea de Dios lo vienen tildando de loco o, peor, de hereje. Me limito a citarlos en tanto locos o, peor, herejes para cualquier otra denominación eclesial. Nadie en este mundo de lágrimas levanta la vista más allá de su nariz. Nadie se da cuenta de que siempre es el Otro quien está equivocado. Así qué fácil es el paraíso. Qué maravilla es no sufrir la tentación intelectual de los conversos, de los parias, de los apóstoles o apostatas (y el pastor Braulio a su modo bárbaro lo es). Un fundador radical. Y pagará el precio por ello: prisión, exilio o cadáver accidental... No sé. Pero como todas las variables me aterran, estoy metido y salgo de estos días de vigilia con morbosa solidaridad.

Tal vez, al ver lo megalomaniaco del despliegue policial, los recluidos se asustaron y negociaron con los uniformados (de blanco y de verde olivo: todos soldados a sueldo). Pero nunca jamás se trataba sólo de un retiro espiritual, como afirma con voz ecuánime el Hijo del Pastor cada vez que revive un rato su celular. Desde antes del inicio quedó muy claro que se trataba de buscar una iluminación irreversible o salir muertos de allí. "Muertos", esa es la palabra exacta (y una de las más comunes con que se echan mutuamente sus maldiciones dentro de esos plantes pentecostales).

Por eso, de más de mil fieles proselitistas (invadían los ómnibus de Infanta con su perorata), se atrevió a enclaustrarse apenas una cuarentena (a muchos los botó con violencia del templo el propio Pastor, que para eso enrejó su bunker y contrató custodios privados que cargaban a los endemoniados e infieles). Los de dentro serían, pues, los elegidos por el Mesías a ras del materialismo cubano. Los más amados del Profeta patrio de pronto más conocido en el mundo hoy. Los que podrían potencialmente sacrificarse por Él (y sacrificar a sus vástagos llegado el apocalíptico caso). Son las víctimas con que el Noticiero Nacional de Televisión no quiere alarmar al pueblo ni a los francotiradores de las azoteas (y ojalá lo sean de verdad, de lo contrario está en riesgo todo el vecindario).

En los últimos dos años del quinquenio aproximado en que una y otra vez es reelecto para seguir, contra Braulio se han ido recibiendo denuncias a todos los niveles de su iglesia: conceptuales, teosóficas, fácticas, económicas. No quiero ni mencionar las cifras de pesos y dólares que dicen que sobremanipuló (y esto es algo que tampoco perdona la Seguridad del Estado: la creación de imperios personalistas que plagien el modelo de partido único).

Sea envidia o sea lucidez, lo citaron por lo menos a dos juicios que evadió sin molestarse en una justificación. El Comité Ejecutivo no lo expulsó profilácticamente, como hace nuestro sistema penal con la peligrosidad predelictiva. Lo dejaron arrastrar las mentes y corazones del electorado (así será en Cuba todo cuando llegue la libertad: un caos cómplice). Bastaba una mirada ríspida de Braulio y había gente llorando y pidiéndole misericordia en el acto. Era adorado y temido. Era buen mozo para su edad. Salió de un bajareque con piso de tierra y llegó al máximo esplendor dentro de su búnker fortificado. ¡Bravo! Pero, ¿por qué este párrafo suena tan luctuoso en pasado gramatical?

Ahora parece ser que nuestro hombre es tildado de anti-bíblico y de alejarse de Dios como un Saúl capaz de pasar de la insurgencia al asesinato en serie. Aunque lo hizo hollywoodensemente, la policía cubana de hecho tardó milenios en intervenir (ineptitud institucional y miedo a ser acusada de totalitaria), cuando los familiares dejados afuera comenzaron a agredir con sus propios medios al templo de la discordia. Pudo ser una tragedia. Ojalá que aún no lo sea. Este país merece una pizca de paz.

Para los excluidos, se trata legalmente de un secuestro (más allá de la ley, hay que entender la desesperación de no saber qué le hacen o se hacen nuestros familiares dentro de cuatro paredes extrañas). Con el detalle de que los secuestrados no quieren salir a contaminar sus almas con la rala realidad familiar. Han visto la tierra prometida y sus espíritus supuran saliva sancta como Palomas de Pavlov.

El comunicadito oficial, de no ser una maniobra para invadir de sorpresa el recinto, promete ecuanimidad estatal. Las palabras que oí en vivo de William Herrera Pereira igual eran un neurotranquilizante de última generación. ¿Debe callarme la boca entonces de una pésima vez? ¿Debo dejar correr y que se resuelvan o ripien entre policías y píos? No me da la gana.

He hecho lo justo por mera ética humana y por ganas de protagonizar el timón de opiniones de esta finquita feudal llamada Cuba. He hurgado y vomitado mi luz lúdica sobre este tema tan tétrico precisamente porque yo también sé ser bueno, bello y verdadero sin creerme que creo en Dios (para ellos soy menos que nada; para mí ustedes no).

Olfateo que hay algo podrido detrás de toda esta violencia en ciernes y quiero aventurar un atisbo de amor. ¿Se desea cerrar la denominación? ¿Es una cuestión personal entre el poder y el pastor? No me importa. ¿Quién politizó a quién? ¿Y los templos buldozeados en las provincias orientales por bateos similares: rebeldía religiosa o revolucionaria? Por favor, Braulio y Estado: hay inocentes que los sobrevivirán a ambos. ¡Paren ya esta barbarie! ¡No jueguen más a hacerse los civilizados en un Parte de Guerra leído en el noticiero, cuando en realidad ambos se desean demonizar!

La religión es demasiado importante para dejarla en manos de los religiosos (ni de Caridad Diego).

El gobierno es demasiado importante para dejarlo en manos de los gobernantes (ni de Braulio Herrera Tito).

Cuba es demasiado cubana para no dejarla posar preciosa en las manos de mi prosa. Amén, mi amor. Reza tú por tus compatriotas sin compasión mientras más se hacen los elegidos del Estado o de Dios.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La mujer del militar...

www.ddcuba.com/de-leer/la-mujer-del-neurolingueista

HASTA QUE MOTOROLA NOS SEPARE




A LA LUZ DE LOS MÓVILES

Orlando Luis Pardo Lazo

Después de casi 24 horas en vilo, los secuestrados somos nosotros, reclusos exhaustos de culo sobre el contén de Infanta y Manglar. Estamos casi presos por cuenta propia, cara a cara frente a un cordón de policías y una ristra de sonrientes interrogadores políticos. Si esto no es democracia...

Nos hemos arrestados nosotros mismos, intentando no dejar solos al Pastor Braulio Herrera Tito con decenas de sus fanatizados fieles en el templo de Infanta entre Santa Marta y Manglar. Aunque la legalidad no parezca asistirles en este caso, la violencia vil entre cubanos debe ser evitada cada vez que Twitter lo permita. Los represores (incluso en el nombre de la ley) tienen que aprender que ya no pueden actuar como mafias ocultas.

En este sentido, la prensa cubana y la internacional radicada en la Isla con su silencio están sembrando las futuras tecnodictaduras del crimen en este país. La prensa en Cuba se está ganando el estigma de antinacional. Tal vez más temprano que tarde habrá que abolirla por una cuestión de honor. Los rumores que van llegando a los barrios y otros pueblos de Cuba no pueden ser más fascistas: diríase que nuestro civilizado pueblo ya está listo para aprobar por unanimidad que el susodicho Pastor y sus gritones de aleluyas y panderetas bien se merecen una noche de cristales rotos y cuchillos largos...

Me niego a tolerar ese holocausto en La Habana. Odié a todo el público (a sueldo de la policía política) que me rodeó este sábado 10 de septiembre en la esquina más desierta o desertada del mundo. Brutos, mentirosos, ignorantes, asesinos en potencia, soplones, descarados de ron barato y pésima hoja sexual, machistas y frígidas, abusadores todos: esa es la alta calificación del personal cubano que dicen que nos salvará de caer en crisis cuando llegue el capitalismo. Ja!

También mil veces sufrí a los Asambleístas de Dios subidos en mi misma ruta P-1. Su delirio es despótico (como Dios), pero incapaz de daño mortal por el momento. Nada de pedir un avión para huir a los Estados Unidos de América por culpa del tsunami que viene, nada de hacer volar el templo con una balita de gas, nada de secuestrar a niños y adolescentes que serán un escudo contra las balas de los francotiradores, nada de robos y armas. Basta de mentiritas, por favor. Pido luz. Pido que se explique con sinceridad y pavor (reconocer que no nos reconocemos: eso sí es poesía cubana). Pido que se le dé voz a este hombre desesperado ante la opinión pública de nuestro país (aunque nuestro país no tenga opinión pública tras décadas de castración consuetudinaria).

Policía Nacional Revolucionaria: no hagas ese cordón tan de espaldas al templo, toca la puerta enrejada del recinto y propón un diálogo incluso si el tipo luce un tin fuera de sus cabales. ¿Qué le pasa al Pastor? ¿Está dolido, resentido, engreído, poseído? ¿No tiene derecho a una protesta incivil, voluntaria, aislacionista? Es casi seguro que su hálito es el de las sectas cerradas que manipulan mentes inocentes. Detesto esa retórica. Pero, ¿por qué no cerrar de una buena vez entonces todas las iglesias de Cuba, si todas quieren el corazón de la patria enterito para sus respectivos Jesús?

De noche, a la luz de los Nokias, bajo la luna límite del 18-plantas tildado Fama y Aplauso, vi el cansancio infantil de los policías, el tedio de los agenticos rasantes que se rotaban para vigilarnos, sin entender ni media palabra de qué hablábamos, inseguros y por eso mismo, capaces de todo para exterminar la fuente de su humillación intelectual.

Increíblemente, contra esa mezquindad mutilante estuve de vigilia en Infanta y Manglar. No quería ver morbosamente la barbarie a punto de estallar en el templo. Ante todo quería evitarla. Después me fascinó la idea de lanzarle un mensaje de concordia en el cambio a la policía parapetada y un tanto acosada por nuestra legión de celulares conectados con medio mundo.

De hecho, creo que es una gran oportunidad para un plantón pacífico en Infanta y Manglar, para entrar masivamente a refrescar dentro del templo sitiado, para no movernos del césped de la heladería Bim-Bom hasta llegado el invierno, una especie de M-11S sin convocatoria, por ejemplo, sin la necia necesidad de indignarse (porque entonces tendríamos que suicidarnos para ser coherentes como nación).

Seguridad del Estado: ¿qué tal si hoy domingo 11 de septiembre somos no decenas, sino centenares o miles frente a las rastras incógnitas y las patrullas inútiles de adolescenticos guajiros?

Pueblo de Cuba: ¿qué tienes que hacer hoy domingo metido en casa? ¿Te animas a un camping urbano mientras dure este cerco dilatadísimo por gusto? Si la luz del día es hermosa, no quieras ni imaginarte la infatuación virginal de la luna loca de madrugada.

Se pueden hacer fotos de paparazzi, jugar beisbol o futbol en las calles cerradas para siempre, socializar con los vecinos y las autoridades camufladas, saludar con suerte a Yoani Sánchez, a algún periodista independiente o a una Dama de Blanco, al director de cine Fernando Pérez, a la cantante triste Teresita Fernández, o algún novelista oficial. Sería un domingo sin fuego en el palacio presidencial y sin terrorismo de Alá con alas contra el corazón del mercado mundial.

Cualquier brecha en Cuba hoy podría ser la del entendimiento final, la de la aceptación del otro, la del SÍ tras eones de NO, cualquier imprevisto puede ser el eslabón perdido del amor, por más que la levadura de nuestra alma esté seca y sin ilusión de fermentar.