viernes, 21 de octubre de 2011

#TwittSaneo en La Puntilla pronto...!!!

A recoger cachibaches pa´l dienteperro con el bloguerío oficial...!!!

#TwittSaneo en La Puntilla pronto...!!!

A recoger cachibaches pa´l dienteperro con el bloguerío oficial...!!!

PRONTUARIO


Un mechón de pelo con piel, arrancado al cadáver inflado renalmente de una heroína (después, la muestra será secuestrada quién sabe si por la propia familia y ya nunca podrá sacarse del país para su análisis forense).

Manchones de colores opacos que van tachando los grafitis y fachadas del antiguo reparto de lujo El Vedado (a la policía política le interesa conversar y convertir para su causa incluso a los grafiteros de ortografía trash).

El deporte panamericano y mundial en todos los televisores de la ciudad (como una telenovela de pésimos narradores en off, que pretenden con una medallita más o menos, salvar a esta hora a esta necia nación).

Gadafi mussolinizado, excepto en la prensa presa nacional (las turbas están en las calles, contra dictadores árabes o contra demócratas latinoamericanos, lo importante es ponerle a cualquier cosa un irreverente punto final).

Secuestricos parapoliciales y panfleticos peripatéticos como resistencia: se ha rebasado el punto de no retorno, pues la resistencia estaba hecha trizas y sólo ahora nos dimos cuenta cabal (hasta aquí han llegado).

La amenaza artera del año 2012 (fin de toda una Era para nuestro planeta; sobrevivencia en el éter eterno de la más microscópica y pertinaz Revolución).

Hombres buenos enclaustrados a la cañona dentro de sus casas por otros hombres buenos con una orden pésima de arriba: tranquilidad viene de tranca (se trancó el dominó y los cubanos estamos repletos de doble-nueves y de comando civiles de novenos dan).

El exilio exasperado: perdieron todo con gusto a cambio de respirar en libertad individual (pero parece que no bastaba, que no bastaba, que no bastaba).

Quien se meta en economía, sabe que tarde o temprano irá preso por cohecho o corrupción: la economía es eso, traficar a tiempo, pero el Estado prefiere esperar pacientemente su oportunidad de venganza (la élite en el poder no quiere arriesgarse ni a un capitalismito ni de juguete).

La invasión norteamericana pospuesta de presidente en presidente (a todos, sin embargo, puntualmente se les imputó).

Más el bonus-track de una intelectualidad insignificante, prenatal, incapaz siquiera de intentar un lenguaje articulado en voz alta como síntoma clínico de la comunicación.

Cabeceo frente a mi computadora y yo también me callo.

No me despierten mientras dure el siglo XXI. Adiós.

lunes, 17 de octubre de 2011






Los ojos de Gia eran Tierras, planetas Tierras en miniatura. Hace poco Silvia me preguntó: ¿Están habitados los ojos de Gia?

Gia, bendición que no nos merecíamos. Al menos no en este país.

Gia llegó y se fue en el 2011, como los ángeles más efímeros que ya nunca se animan a visitar nuestra isla.

Pero Gia fue generosa. En ese tiempo se hizo mamá. Y fue mi mamá. Y mía. Miau. Por eso mismo me la mataron.

Esperó casi cinco horas. Moribunda. Entre la tierra de bibijaguas y su sangre de otro planeta. Bajo la lluvia de invierno otoñal. Sola. Con la memoria de la violencia que le ejercieron, sin quejarse. Nunca se hubiera ido sin despedirse. Gia no era así. Mi amor no es así. Ya nunca será así.

Tenía un tajazo en el bajo vientre. Qué iba a pensar yo. El doctor fue laxo y sin entusiasmo. No hay anestesia. Te voy a resolver, pero sin esperanzas. La abrió. "Esto es un desastre", dijo: "Tiene no sé cuántos órganos perforados. No sé ni cómo está viva. Va a sufrir."

Yo sí sabía cómo. Yo sí sabía por qué. Es tan simple. Porque si no, no hubiera sido Gia. Porque si no, no hubiera sido mi amor. Nuestro amor.

Una vez le hice el amor. Casi físicamente el amor. Gia estaba descompuesta y aún era virgen. El siamés y el barcino se disputaban sus feromonas felinas. Yo jugaba a competir con los machos (mis ojos son más de gatos que los de ambos). Y les escondía a Gia en un cuarto, para que se desesperaran un poco. Para que cantaran la canción desafinada del deseo. Para que Gia se entregara por primera vez a mí. Y se entregó.

Me mordisqueaba las axilas y paraba la cola de peluche y Gia se hizo toda invitación a ser poseída por Landy. Y la abracé duro y adentro y halé sus bigotes tan femeninos como sus cejas y olí su saliva tan pulcra y besé su naricita de piedra lunar y me comí sus labios de emo gótica (tan negros, tan negros) y le prometí que uno de sus gaticos sería mío, sólo mío y de ella, una alianza genética que nos salvara de la traición y el olvido. Y sólo entonces liberé a Gia para que el siamés y el barcino se repartieran los óvulos remanentes.

Hasta que el doctor la puso a dormir. Tuvo un estertor con el cloruro de potasio. En realidad, dos. Lo hice jurar que eran sólo reflejos involuntarios, inconscientes, que no sufrió. Todo por gusto. Yo sé que sí. Que le quedaba aún más vida conmigo, justo ahora que terminaba de lactar a sus tres gaticos y podíamos volver a ser solo ella y yo. Silvia, ella y yo.

La enterré en Lawton, bien profundo, 24 horas después. Estaba dura, pero igual de preciosa. No había cambiado en nada. Igualita, pero de roca. Estaba otra vez a la espera para no darnos una última imagen atroz. Silvia no quiso verla, no sé por qué. Yo sabía que Gia seguiría siendo Gia mientras no la pusiéramos a podrirse lejos de nuestra vista.

Los ojos de Gia eran Tierras, planetas Tierras en miniatura. ¿Qué me va a preguntar Silvia ahora? ¿Que si estarán habitados los ojos de Gia bajo tierra?

Tú sabes que sí.

Siempre.

Alina Brouwer en La Habana

La primera de mis firmas en el Libro de Condolencias de Laura Pollán...