viernes, 20 de enero de 2012

EN LA MASMEDULA DE LA MUERTE


MÍRAME, MUERTE, Y POR TU AMOR NO LLORES

Orlando Luis Pardo Lazo


Hace ya casi diez años, en la tardenoche cianótica de Centro Habana, en un taller literario independiente que tenía muerto de envidia y miedo al Ministerio de Cultura en pleno (encarnado en el vociferante agente Fernando Rojas), tuvimos de invitado a un activista de la prensa independiente cubana. ¡Qué osadía para unos intelectuales! (Hoy luce como una novatada sin importancia.)


Fue poco antes de la Primavera Negra que encarceló (y hasta pidió pena de muerte, aunque sin ratificarla) a decenas de nuestros opositores de naturaleza más o menos pacífica y digital. Así que todos estábamos un tin asustados, la verdad, incluido aquel autor que no mostró demasiada garra y sí una sospechosa humildad que, nosotros, principiantes de la escritura, confundimos no sin razón con una lamentable falta de talento.


No brillaba en él ese ego descomunal de los elegidos a impactar con un estilo exclusivo (léanme a mí, por ejemplo). Nuestro disidente seguramente era un buen tipo de su casa, pero precisamente por eso era pura masa. Nadie que pudiéramos imitar en tanto autor límite. Demasiado poco incendiario, demasiado conservador dentro de su discursito anti-establishment, demasiado lugar común de esa demagogia anti-dictatorial que nadie en Cuba se atrevería a criticar, demasiada paz política en tiempos de guerra incivil a muerte.


Al final de su charla desangelada, se me ocurrió preguntarle por qué la oposición no amenazaba al menos de palabra con la variante violenta. Nada de terrorismo, por supuesto. Simplemente una guerra limpia a balazos o con el arma que ambas partes eligieran exterminarse. Al fin y al cabo, no nos llamemos a engaños, la Revolución Cubana será sólo una tregua de cadáveres escondidos con un cuñito de Medicina Legal. Antes y después de ella, tornaremos a asesinarnos democráticamente en plena calle (y en los titulares de prensa). Viva la libertad de exhumación.


El buen hombre palideció a ras del 2003 (si lo llegan a arrestar en marzo, perece de un infarto). Tart-t-tam-m-mud-d-deab-b-ba... No tenía carácter de narrador, evidentemente. No estaba listo para sobrevivir a un debate en vivo ante las cámaras y micrófonos del futuro. Y entonces hizo lo que el 99.99% de los cubanos haría (la excepcional centésima sigo siendo yo): se sintió atacado y me ofendió en defensa propia y de su Partido, supongo, unos de esos Partidos donde en apenas cuatro palabras las palabras Cuba y Nacional se ponen zancadillas entre sí. Casi me tilda de colaborador de la Seguridad del Estado (todos en Cuba indirectamente lo somos, pues nadie ha suscrito aún su disolución) y también de provocador (desde entonces intento no dialogar con nadie sin provocarlo de antemano, sin forzarlo a ser como él o ella serían de verdad en privado).


Ahora pienso que acaso él mismo fue y me denunció ante las autoridades oficiales, quién sabe si buscando una legitimidad imposible para su actividad ilegal. Nuestro caudillismo de cuadra nos hace protagonistas lo mismo de un acto de repudio que de una ya cansona ceguera intelectual. No sabemos leer. Ignoramos toda ironía. Y ser pacifista en los dos mil o años cero en Cuba, páguese el precio que se pague (y la vida no es ni mucho menos el más alto), es una suerte de totalitario denominador común, un correctivo colectivo fuera del cual somos culpables a priori, una hipocresía para embaucar a las ONGs foráneas pero por supuesto no al G2 local.


Hoy le pido perdón a mi pobre opositor por el pánico que metí en su alma aquella noche innombrable, por atizarle las paranoias y encuerar toda su violencia verbal (si hubiera tenido una pistola, seguro que me dispara: a mí sí, al gobierno no). La razón no estaba de su parte, pero había sufrido y era una criatura envejecida en sí misma y en esa otra jaula mayor que es el Archicementerio de Cuba. Simplemente, ya no era una figura pública, aunque figurara como tal. Era, digámoslo en términos científicos, un ángel (un autor en su fase adánica, la más peligrosa por ingenua: es sabido que no hay nada más genocida que un ángel).


De vez en cuando, en tanto creador de ficciones que provoquen fracciones, vuelvo a tantear mi pregunta del 2003: ¿cuándo la violencia perdió su lustre loco en nuestros predios? Especulo varias soluciones suicidas en mi narrativa más inaudita que inédita. Pero la única respuesta que amo, si bien aún no sé como implementarla por escrito, es una especie de Teoría de la Conspiración: sólo cuando al Estado cubano le sea útil, manipulará titiriteramente a sus buenos hombres a favor y en contra, hasta ponerlos a pelear como mecanismo de gobernabilidad.


Entonces no valdrán columnas ni martirologios gandhilocuentes, como los de nuestros huelguistas de hambre cruelmente puestos (y dispuestos) a fallecer. Entonces serán los cuerpos crudos de los cubanos los que recuperarán su voz más vil. Y entonces sí seremos libres para masacrarnos mutuamente en paz.


Por el momento, es demasiado unívoca la guerra, demasiado guión que se adivina por adelantado, demasiado aburrido de tan abultado el marcador.


2 comentarios:

Armienne la Puta dijo...

Querido Orlandito, se va acercando la hora de desenvainar las espadas para acabar a los bribones que han raptado y violado a Cuba durante décadas.
No va quedando otra opción.

Armienne dijo...

¿EXISTE AUN LA INQUISICION?

Pues parece que sí existe la inquisición dentro de la iglesia católica romana.
Ayer, poco después de enviar un e-mail solicitando la cancelación de la visita del papa a Cuba a la ¿Santa? Sede, vi que mi cuenta en HotMail había sido bloqueada.
Vean el mensaje de Microsoft:

“Your account has been blocked

Why are you seeing this?

Someone may have used your account to send out a lot of junk messages (or something else that violates the Windows Live Terms of Service).
We’re here to help you get your account back.

We’ve cleaned your account settings.”

El mensaje pasado al Vaticano lo coloqué aqui:

“¡NON ANDATE A CUBA. CHE LA CHIESA SOSPENDA SUBITO IL VIAGGIO DEL PAPA. WILMAN VILLAR `E STATO UCCISO DAL REGIME CUBANO!”

Y fue enviado a: poste.vaticane@scv.va

Yo solo comparto mis correos con amigos personales o de la web, algunos de ellos comentaristas de GY, con quienes intercambio correspondencia frecuentemente.

Aunque no tengo pruebas y me será imposible tenerlas. Los hechos circunstanciales indican que fue el Vaticano quien presentó la queja por la que eliminaron mi e-mail en un acto de prepotencia y cobardía.