viernes, 2 de marzo de 2012

MARTES, NI TE CASES NI TE EMBARQUES


ARTURO, LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE

Orlando Luis Pardo Lazo


En el lanzamiento del número 37 de la revista Criterios, el 28 de febrero a las 3pm en el ICAIC, dicen las lenguas autorizadas que el narrador Arturo Arango leyó “El sentido de la esfera pública en Cuba”, un texto que ahora circula por esa maldita circunstancia de la verdad por todas partes que es internet.


No puedo asegurar nada al respecto. A mí la Seguridad del Estado me botó a gritos y gestos violentos del lobby de la institución, minutos antes de que el propio Desiderio Navarro me colgara el teléfono groseramente, cuando lo llamé sólo para notificarle lo que sucedía nueve pisos bajo sus narices, dado que los oficiales de civil se burlaron de mí alegando que Desiderio Navarro los autorizaba a elegir ellos el público.


La cola ni siquiera se inmutó. Los obligaban a desfilar de uno en uno hacia el elevador, como en un comedor obrero. La mayoría eran blanquitos y lindos y jóvenes y desconocidos y, por unos cuantos negrones dejados afuera, más un barbudo feo con pinta de disidentón y siglas de terroristas amigos (OLPL), ellos no iban a comprometer su pertenencia a la esfera pública en Cuba. Ojalá se me acuse ahora también de racista.


No voy a entrar en cagaleritas teóricas. La última Criterios la tengo contrabandeada desde la propia Aduana, que la retuvo para azuzar un poco a su director, acaso para ponerlo en contexto. Es obvio que ser un agente del enemigo trae no pocas ventajas en términos de lectura y liquidez.


Así que no fui allí más que a exponer la intolerancia inquisitorial en Cuba, que sigue siendo la misma que en 1971, cuando nací. Simplemente el Estado en descomposición (incluso descomposición biológica) dispone ahora de menos ofertas de trabajo para parametrizar al ejército de excluidos. De ahí que ya no tengamos que bajar la cabeza arrufescamente hasta que un oficial del MININT (con cargos de viceministro cultural) decida descongelar nuestro caso. Ahora los muertos que vos matasteis estamos más mediáticos que nunca. Lo siento.


Fui allí, de paso, a evaluar la reacción de los observadores críticos que se asumen red protagónica hegemónica sin creérselo ni ellos mismos. Fui a captar el pulso patrio de este tiempo de habaneros hedonistas, al margen de todo compromiso histórico que no pase por un Permiso de Salida en sus pasaportes. Fui a demostrarle fácticamente a los bloggers autorizados a bloggear, que no tienen ni pizca de autonomía, que no son interlocutores de ningún futuro. Y fui, sobre todo, a callar, que es lo que hago cada vez que logro colarme en uno de esos cónclaves cómplices que son noticias muchas veces gracias a mí (con un videíto basta). Fui a aburrirme con la reiteración de quejitas y poses inteligentes de puertas adentro. De ese tedio extraigo mi adrenalina.


Ahora Arango me regala algunas delicadezas que ese martes él en persona me censuró, al no solidarizarse con la entrada abierta a su charla, que debió suspender si es que deseaba un tin de credibilidad. Arango angeliza sobre un pensamiento crítico de izquierdas y deja afuera el resto del espectro mental cubano: el capitalismo, donde vivimos durante décadas sin demasiado alboroto, no tiene razón de ser por los siglos de los siglos que vendrán sobre esta islita insigne. Es una especie de hemicránea, supongo (aunque el sentido de la palabra se me escapa, pues lo saco de memoria de una novela rusa). No habrá diversidad más allá de la Revolución, el resto es ripio y resabio. El slogan suicida de 1961 hoy y mañana continuará estando on-line, como Radio Reloj, con esa anacrónica mediocridad.


Arango mete en el saco de una "nueva oposición que se considera a sí misma como democrática liberal, con visibilidad internacional y apoyo de gobiernos y otras fuentes extranjeras que se oponen al proceso político cubano", al lobo del cuentecito infantil, pues le falta el coraje y permiso de sus contratadores para nombrar en público. A Arango el vocablo "derecha" le sirve de estigma para legitimar el no-diálogo, cuando sólo el estalinismo cubano ha sido atroz (desde la República, por supuesto, porque después no se puede hablar ya de -ismos, sino de otro tipo de fidelidad). Arango cuestiona la felicidad instantánea que internet ha metido de cuña entre los creadores de la Cuba de hoy (una internet, por lo demás, prohibida a los ciudadanos, lo que obliga a muchos conectarse ilegal). Paradójicamente, en este debate sobre el sentido de la esfera pública, hay palabras que resultan impronunciables. Yo diría más, impensables. Y aplaudo. Literariamente, me parece perfecto así.


Es mentira que el pensamiento revolucionario se haya dejado arrebatar la palabra "disenso". Basta de victimizar a los victimarios con generalizaciones makarenkas o relativismos krupskáicos sobre lo que es bueno o malo para el pobrecito pueblo cubano, que nunca acaba de alfabetizarse. Por favor. El pensamiento revolucionario requiere escupir vocablos venenosos, como "disenso", para no desaparecer. Ese es el estilo de nuestra gobernabilidad.


Para los cubanos, la imposibilidad del diálogo es entre la izquierda radical y una derecha inexistente. Cuba es un claustro unipolar a perpetuidad. Un monólogo, con cero actores secundarios de cara al espacio público legal. Un espacio pútrido que, lo lamento por los funcionarios efímeros, hace rato es disfuncional (¿dentro de la institución, nada?), y no jugará rol alguno en la resurrección del alma cubana que reforestará una patria más potable que la presente. Y ojalá se me tilde de e-vangelista como colofón.


El enemigo interno es un invento de la policía política para despolitizar el país. Ahora mismo, mientras tecleo esta pieza narrativa, más de un amigo escritor conocido me enseña sus Citación Oficial para comparecer ante la contrainteligencia militar, acusados en secreto de publicar en revistas digitales independientes como Voces (mil veces se ha invitado a la izquierda y el NO es abrumador) y en portales informativos como Diario de Cuba.


Dejémoslo por aquí. Quiero escribir una columna sobre, por ejemplo, pornografía popular y drogas en democracia (en estos puntos, Contrarrevolución y Consejo de Estado coinciden quisquillosamente) y publicarla sin pensarlo dos veces en mi blog. Mi blog mío. Quiero ser intolerable, ininstrumentalizable (intoolerable). También me gustaría otra sobre oxiuros y oxímoron, como ese de "socialismo democrático". Estoy enviciado con la inverosímil violencia de la libertad. Y ya perdí un par de horas esta semana con la barbarie bobalicona del apartheid por el 40 aniversario de Criterios.


Ah, y si muero en la blogosfera: no me pongan flores...


No me pongan f...


No me pongan l...


No me pongan o...


No me pongan r...


No me pongan e...


No me pongan s...

1 comentario:

Anónimo dijo...

No puede ser cierto, hay veces que imagino cosas o es la realidad de nuevo recordando que no todo es color de rosas. ¿Que disidente, opositor ha nacido hace poco para no atribuirle enlaces, relaciones con el pasado? OLPL, siempre imaginé que tu experiencia con la palabra venia de algún lado, pero nunca que era Caiman B, Extramuros. Necesitas una aclaracion a tus lectores.