jueves, 1 de marzo de 2012

POBRECITO DESIDERIO, SECUESTRADO EN UNA TORRE DE CRISTMARX

www.havanatimes.org/sp/?p=58935

Esfera oculta contra esfera pública en Cuba marzo 1, 2012 | Isbel Díaz Torres

HAVANA TIMES, 1 marzo — En Cuba la “esfera oculta” determina
irremisiblemente a la esfera pública. Ello ha quedado corroborado con
el reciente boicot que los agentes de la Seguridad del Estado cubana
han realizado al espacio del Centro Teórico-Cultural Criterios.

La importante revista que dirige Desiderio Navarro cumple sus cuarenta
años, y lo celebró con un sazonado encuentro en su sede, radicada en
el edificio del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos
(ICAIC), en 23 y 12 del Vedado capitalino.

Venciendo escollos burocráticos para entrar al país los ejemplares de
la revista, el prestigioso traductor y ensayista invitó a renombrados
intelectuales del patio a la presentación de la misma, y protagonizar
un debate público acerca del sentido de la esfera pública en Cuba,
para lo cual también invitó a todos los interesados en la temática.

Pero la invitación no era tan abierta como quizás pensó y diseñó
Desiderio. A la entrada del imponente edificio del ICAIC, un nutrido
grupo de policías políticos, vestidos de civil, determinaban in vivo
quiénes eran dignos o no de conformar la “esfera pública de
Criterios”.

De tal modo, en el justo momento de mi entrada, supe que habían
rechazado a dos miembros del Comité de Integración Racial (CIR), a
quienes no conozco íntimamente, pero que he escuchado con interés en
los encuentros de la Cofradía de la Negritud, donde asisten
regularmente y aportan de manera cordial sus criterios.

Tal arbitrariedad me molestó sobremanera, y pensé informar de
inmediato a Desiderio cuando llegara al noveno piso (donde radica el
Centro), e intentar enmendar semejante disparate.

Sospeché, por supuesto, que el escritor Orlando Luis Pardo, que estaba
apenas dos o tres personas detrás de mí, y Antonio Rodiles,
coordinador del espacio Estado de Sats, serían igualmente impedidos de
acceder al edificio.

Al ver que los mencionados no llegaban a la sala, informé a Desiderio,
que ya estaba al tanto. Pero no hubo solución. Desiderio me explicó
que el edificio pertenece al ICAIC, y él no podía determinar el acceso
de las personas al mismo.

Pude ver nuevamente cuán carente de autonomía, cuán frágil es nuestra
esfera pública, en la cual unos “custodios” pueden sesgar de manera
tan significativa un debate, al impedir el acceso de importantes
actores de la esfera en cuestión.

Gran cantidad de muchachos muy jóvenes ocuparon buena parte de las
sillas del local, que se llenó totalmente. Lo significativamente
sospechoso fue ver cómo, una vez comenzadas las exposiciones, muchos
se fueron retirando. ¿Les interesaba o no el panel?

Escuché atentamente las ponencias de los panelistas invitados:
Leonardo Padura, Jorge Luis Acanda, Rafael Hernández, Yasmín S.
Portales, Roberto Veiga, Arturo Arango, y Mario Castillo. Todos, a
excepción de Rafael Hernández, refirieron de un modo u otro la
variable “esfera oculta” como lastre poderoso que anclaba el despegue
de esa esfera pública deseada para Cuba.

No la llamaban esfera oculta, por supuesto. Por ejemplo, Yasmín
refirió las manipulaciones y arbitrarias clasificaciones que se hacen
de los actores de la blogosfera cubana, mientras que Leonardo Padura
mencionaba la sistemática violación de su correspondencia privada.

Mario Castillo fue el último de los panelistas en entrar a la sala,
por lo que tenía conocimiento de lo que estaba ocurriendo en la
entrada del edificio, lo que le permitió denunciar dignamente el hecho
durante su turno a la palabra.

Un muchacho del público, que se llamó a sí mismo opositor, también
denunció desde el micrófono, con vehemencia pero cortésmente, la
bochornosa situación de censura que estábamos viviendo en ese
instante. El muchacho fue fuertemente aplaudido por la mayoría.

No obstante, debo confesar que salí antes que llegara el final del
evento. Ni siquiera compré la revista que tanto me interesaba. Sentía
que me asfixiaba allí adentro donde sin quererlo, muchos éramos parte
de un proceso cuidadosamente diseñado por la “esfera oculta”.

Es posible pensar que el objetivo final de la obstrucción fuera
impedir que el pensamiento “disidente” entrara a “contaminarnos”, pero
como de todos modos logró entrar (y por suerte cada vez será más
difícil impedirlo), pienso que “los ocultos” verdaderamente buscaban
boicotear el espacio de debate horizontal en Criterios.

La metodología de clausurar las instituciones fue cambiada (o
actualizada, término en boga). Ahora prefieren vaciarlas de sentido,
domeñarlas hasta que de ellas solo quede el performance de lo que
fueron. Pareciera que son ellos quienes dictan las políticas
culturales en la isla.

Es más útil para esa “esfera oculta” anular un espacio prestigioso
como Criterios, desacreditarlo, evitar que siga expandiendo su
vocación de pensamiento plural, instaurar la censura y la autocensura
allí donde hubo suelo fértil para el espíritu libertario.

Ya lo hicieron con Temas, vaciando aquel espacio que alguna vez
insinuó un despertar de las mentes. Ahora van a por Criterios