viernes, 29 de junio de 2012

Gay Shame


El Día del Orgullo Gay en Cuba debería celebrarse como el Día del Murmullo Gay. Entre miles y miles de magnificentes maricones y deslumbrantes lesbianas, entre miles y miles de gente plurisexual y en privado muy libre, a la calle no consigues sacar ni tres. Ni siquiera para darse un beso en el traspatio triste del MININT, rodeaditos de vejetes espías, acaso ya retirados de quién sabe cual organización militar, más la aburrida prensa extranjera que asume (por ingenuidad o ignorancia) que en Cuba aún son posibles las noticias.

No es culpa de los movimientos LGBT en la Isla, sea esa parodia patrocinada por el Hetero-Estado o sean las micro-facciones underground que culipandean en contra de su vocación totalitaria. No es culpa de cada uno de nuestros cuerpos crispados que se esconden para escapar del asco de la autoridad. No es culpa de nuestros orgasmos al margen de toda organización. No es culpa de nadie. Y es culpa de todos, que no nos hemos sabido narrar con la belleza que amerita nuestra barbarie. Que no nos atrevemos a discursear desde la debacle y propiciar la polémica (así sea como performance) al aire preso de nuestra ciudad.

¿De qué derechos puede presumir un país sin protagonistas? ¿Quiénes son nuestras minorías? ¿Cuáles son sus caras o sus máscaras? ¿Cómo lucen o caminan o presumen o cortejan o se tocan los genitales con gesto infame o naif? ¿En dónde hablan, para quién, con qué lenguaje de cautela o cauterizaciones? ¿Qué han vivido en tanto supuesta sucesión de generaciones y comunidades? Nada. Somos atomitos atragantados de un socialipsismo obsoleto, incapaces de corear una consigna contestataria, de levantar el puño en público a la par, de paralizar el tráfico unos minutos, de tomar la más insignificante institución.

Somos nada. Estadísticas inerciales de una dinastía castrense, castrante, cansada. Estamos habitando el vacío inverosímil de una biografía ajena, donde todo todo todo está marcado por la paranoia anexionista de un perenne Premier paleolítico, de un Vice-nadie que no lo sobrevivirá, y de un manojo mezquino de ministros mercenarios que, cuando se vean solos tras su buró, sin la protección de la muerte política a nombre de la Revolución, saldrán en estampida a salvarse por encima de nuestros cadáveres, por encima de la memoria mancillada de los que nunca fuimos nosotros, los parias patéticos de la patria. Y entonces quedaremos a solas con la invisible inteligencia inicua que norcoreanarizá a Cuba con tal de quedarse ellos con todos los objetos y movimientos de este país.

No hubo Revolución, pero tampoco habrá Transición. Sólo susurros. Teatro de ciudadanos sin gremio. El primero que alce la voz estará poniendo su cuello en el patíbulo. Nos vamos a matar generosamente, esa es la única industria en Cuba que siempre prosperó: el linchamiento legal del otro.

Tienen razón los miles y miles de maricones inmarcesibles y lesbianas sin pedigrí de la tarde ayer. El único StoneWall que habrá en Cuba será para lapidarlos. No salgan a la calle. Cuídense. Cucarachéense, como hasta ahora y hasta el fin de los históricos. Consigan sus permisos de viaje y de cut-and-paste genital en el CENESEX. Puedo verlos viejos y verdes en la Misa Católicomunista por el Centenario de la Revolución, en la mañanita del primero de enero de 2059.

Cada pueblo tiene la pobreza pedestre que se merece.

Bésense a solas. Besen sus labios ilegibles en el espejo del baño. Salgan del closet, pero no en plena calle. No olviden citar a los corresponsales de la prensa acreditada en La Habana.

De no ser mucha molestia, no me involucren. Los ángeles también somos minoría, aunque no tengamos sexo. Y exijo, al menos por escrito, mi derecho de no contemporanizar con fantasmas.

IGNACIO ESTRADA Y WENDY IRIEPA CONTRA EL PARLAMENTO CUBANO

¿Quién suma su firma en firma a esta petición?

¿Quién le pone el cascabel a un Estado cascarrabias?

PALABRAS DE YASMIN SILVIA EN #MUA AYER

Poca gente, poca prensa, pocos segurosos, pero bueno... Viva la besada!

jueves, 28 de junio de 2012

KISSMOCRACIA




#MUA
Orlando Luis Pardo Lazo

¿A qué saben los besos de los comunistas? ¿El despotismo es causa clínica de halitosis? ¿La fidelidad acumula sarro? ¿La demagogia es fuente sana de saliva socialopositiva? ¿La gingivitis es un trauma higiénico o acaso histórico?

En fin, que voy a contaros una historia, heterolectores de mala muerte.

Hace como diez años, uno de los peores periodistas cubanos (cosa más que difícil de determinar en la Isla, dado lo rapaz de la competencia entre el gremio oficial), Guillermo Cabrera Álvarez, aquejado por entonces de infantilismo de izquierda, con agravantes poéticos de El Lado Oscuro del Corazón (un tipo de subielización benedittiana), lanzó en plena prensa presa cubana una convocatoria para besarse a la sombra un tanto siniestra de la Plaza de la Revolución.

Y allá iban a ir sus tecleros con halo de duendes lectores, y hasta se creían seres libres al menos en una columna mínima del periódico (peórdico) Juventud Rebelde.

Ah, pero el 2004 (creo) era una época de guerra imperialista y peligro impostergable de invasión insular, como de costumbre, y la mismisísima policía política acaso tuvo que acercarse y cercar a nuestro Guillermo Cabrera malo, para explicarle entre compañeros que aquella manifestación espontánea estaría bien en el cruel capitalismo, para tumbar los establishments explotadores, pero que en la Cuba de la alegría forzosa no tenía sentido mostrarse tan enamorados en público, mucho menos un Día del Amor (ese remanente burgués que debía ser sustituido por el Día del Piropo Proletario, el 17 de mayo, es sólo un ejemplo).

Además, Willy, coño, que tú no eres nuevo en esta jugada, podrían presentarse provocaciones del enemigo intestino, papito, sobre todo por parte de los periodistas independientes que no estuvieran ya presos desde marzo de 2003 (es sólo otro ejemplo).

Lo cierto es que los jóvenes comprometidos cubanos se quedaron con los labios al aire. Nunca se supo qué pasó. Todavía hoy no se sabe. Cabreralabaza, calabazálvarez, a besarse cada cual a su casa, cabroncitos. O en Caracas, qué carajo, pero váyanse a babosear bien lejos del espacio público de mi país.

Ah, pero lo cierto, también, es que más jala un par de labios divinos que una carreta de tanques de guerra entre el MINFAR y el MININT, así que allá vamos de nuevo esta tarde de orgullo maricombre, sáfico y seráfico y zafio llegado el caso, a cogernos el pico libremente con devoción, con unción de tun-tun-quién-es, abre esa muralla marxterialista de mierda, man, allá vamos a besar al que nos guste de sólo mirarlo o mirarla o ambos, a reír y abrazarnos en el primer territorio no totalitario de Cuba (la Sala Policaliente “Ramón Fonst”, frente a la cutre Terminal de Ómnibus Nacionales, 5pm), esta vez por suerte ya sin la tutela del fiel finado Cabrera Álvarez, ni los espías de ningún órgano de prensa aplanado por un botazo marcial del poder.

Hoy, entre los mil y un carritos Geely de los seguratas ascetas, entre sus camisitas de holán chino y sus celulares que no les sirven ya para nada, prestos para la represión en plena besada, bajo la lluvia de junio con la lengua afuera o esquilmados por el sol sub-socialista de la post-revolución cubana hoy, hoy juro que la convocatoria del Proyecto Arcoiris tendrá su clímax tras haberle dado la vuelta a la blogosfera cubana en 80 hits.

Hoy todos seremos de todo: incluso anti-capitalistas, si así lo piden estos activistas LGBT. Porque, aunque se empeñen en ignorarlo, hasta el anti-capitalismo en Cuba es irreverentemente contrarrevolucionario, de manera que los jardines del boca-a-boca serán pasto para el deseo y la tensión, para el pánico y la tolerancia, para quitarnos el pica-pica y soltarnos a boquejarro alguna que otra verdad (y algotra que una mentira, claro: miénteme más, mi cielo, mira que hoy me hace tu maldad, feliz), para mirarnos de cara a culo, con fe y con falos, sin tapujo y sin ansia, y también un poquito para fugar, y ojalá que también para jugar, y para enjugarnos las lágrimas de sentirnos ciudadanos reales por primera vez en cinco decadentes décadas de ciudad secuestrada por un set de tétricos titiriteros.

Tengo las teclas calientes, lo sé. Así que mejor me callo.

Sólo advierto que os amo a todos y todas y ambos y ambas por igual. Que no dejaré de quererte aunque me des tu asalariada espalda de sindicalero juvenil. Que somos mejores que ellos, y tú lo sabes, no te hagas el o la de otra época. Que estamos vivos y se nos está yendo la vida sin habitarla. Que aburre y humilla tanta biografía fría que nos las están disolviendo en una retórica retro (y retorcida) que se fue de rosca desde el inicio.

#Mua. Besitos para ti. Me gustas, ¿sabes? Me gustas y bien. Me encantas. Serás comunista, pero te quiero. Seré comemierda, pero te quiero. Estoy orgulloso de ser contemporáneo contigo o contiga o ambos o ambas.

Lind@, Genial, Bob@, Tuyo, siempre, Orlando Luis…